Internacional
¿Se avecina una guerra? Xi Jinping afirma que debe completarse la ‘reunificación’ de Taiwán con China
MANTIENE LA AMENAZA A LA ISLA ALIADA DE EEUU
Xi rebajó el tono, habló de paz, abandonó el tono agresivo de las últimas semanas para hablar de las tensiones en torno a Taiwán durante un discurso en Pekín para celebrar el 110 aniversario de la Revolución de Xinhai, que depuso a la última dinastía imperial y dio paso a la república en China… Pero no por eso fue menos claro: Taiwán se unificará totalmente con la China continental.
Por medios pacíficos, subrayó, pero China está absolutamente decidida a lograr la plena integración de la isla aliada de Estados Unidos con “la madre patria”.
Un mensaje marcadamente distinto del de julio, cuando repartió advertencias ominosas a diestro y siniestro sobre el mismo asunto, pero con igual objetivo: Taiwán caerá como fruta madura en manos de Pekín. Xi dijo que “definitivamente” se aplicará a Taiwán en algún momento en el futuro cercano el modelo de “un país, dos sistemas”. “Debe y puede conseguirse”, afirmó.
Pekín, en ese tiempo, todavía en los inicios de su despegue económico, se comprometió a mantener las condiciones políticas y económicas de Hong Kong, alegando que, por lo demás, le convenía tener un centro económico que emular, una especie de laboratorio de su capitalismo incipiente. El experimento tuvo, en un sentido, un éxito espectacular, tanto que ha logrado su objetivo y Pekín ya no le ve sentido a continuar con él. Si Hong Kong podía entonces mirar por encima del hombro a la economía de su nuevo amo, ahora abundan las ciudades chinas del interior que la superan en dinamismo económico y financiero.
Y, a medida que las ventajas del modelo de “un país, dos sistemas” se desvanecieron, también lo hizo el deseo de Pekín de mantenerlo. Así que el centro ha ido reprimiendo las protestas democráticas de los habitantes de la ex colonia e imponiendo un gobierno cada día más afín en todo a los dictados de Pekín. Eso, previsiblemente, es lo que le esperaría a Taiwán.
Pero el obstáculo en este caso no es un país que apenas puede vivir de glorias pasadas como Gran Bretaña, sino un imperio que todavía supera a todas las potencias juntas en poderío militar, al menos en teoría, Estados Unidos. Por eso la estrategia china hasta ahora ha sido de puro desgaste, incremental, gradual, sin dar ningún paso que el gigante norteamericano no pueda pasar por alto. Combina la concentración en el desarrollo de su poderío comercial con acciones puntuales de control del Mar de China, cuyas islas, naturales o artificiales, ha llenado de bases militares.
Por otra parte, Estados Unidos no vive sus mejores días como potencia. La economía da señales de crisis sistémica, Pekín se ha infiltrado con enorme éxito en los centros financieros, culturales y académicos del país y la moral de su población ante la hipotética necesidad de “morir por una isla en el Mar de China” es bastante cuestionable.
Carlos Esteban
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
