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España

Todavía quedan horrores en la caja de Pandoro Sánchez. Por Ernesto Milá

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¿Qué cómo está la situación política? Resumimos, no sin cierto hastío: un gobierno degenerado y corrupto que quiere seguir en el poder, porque su destino es el poder o la mazmorra fría, una oposición descafeinada, una extrema-izquierda inconsecuente que no suscita entusiasmos entre sus menguadas tropas cada vez más atomizadas, unos indepes con fuerza suficiente para condicionar al sanchismo, pero sin fuerza social suficiente para aproximarse siquiera un poco a la independencia, en una España cada vez más africanizada, brutalizada y precarizada, con un electorado apático, abúlico e indolente. Y, finalmente, con un Vox que crece, pero no con la velocidad suficiente como para pensar que a la vuelta de la esquina las cosas puedan cambiar… Y todo este marco desesperanzador dentro de una crisis económica que afecta a toda la UE, con la “tempestad Trump” al otro lado del Atlántico (que repercutirá a este lado y especialmente en la OTAN y, si llega vivo a la transmisión de poderes el 20 de enero de 2025, el miedo a que la administración Biden haga todo lo posible por el estallido de una guerra en Europa con Rusia quedará eliminado) y con el enemigo del Sur (Marruecos) aumentando la presión contra España (los que habéis viajado a Marruecos últimamente sabéis que las calles están limpias, no hay delincuencia… la delincuencia marroquí ejerce en España, y hay que considerarla como una forma de “guerra de baja cota”, ahora contra el turismo, que se une al tráfico de drogas, a la inmigración masiva, al envío de alimentos fétidos, y a la presión política y demográfica sobre Ceuta y Melilla).

ESA SENSACIÓN DE HASTÍO QUE NOS INVADE…

Hablar sobre política española, día tras día, es hablar de estos elementos y de ningún otro. Aburre. Ya no nos sorprende saber que los pedrosanchistas no son tan corruptos como imaginábamos, sino mucho más corruptos de lo que podíamos imaginar. Cada mañana podemos intuir lo que cada político va a decir o sobre lo que rajará cualquier tertuliano. No importa su tendencia, hemos entrado en un bucle: los pedrosanchistas defenderán a su líder máximo y gran timonel hasta la muerte arrastrando una parroquia cada vez más menguada y trémula pero reforzada por todos los partidos de izquierdas e indepes que perdieron votos en 2023 demostrando que el “gobierno de los perdedores” puede imponer su “relato” al partido que venció-pero-no-convenció (el PP) y no estuvo en condiciones de formar una mayoría de gobierno. Que en democracia gobiernen los perdedores indica la “salud” y la “temperatura” (próxima al frío de la muerte) del régimen político español. Y, además, que lo hagan con desvergüenza, con modales de salteadores de caminos, chulería, prepotencia e incurriendo en los delitos más odiosos del código penal, indica, es esto de nuestra sociedad y de la clase política.

Estamos hartos de levantarnos cada mañana, alarmándonos por el estado mental de los gobernantes su confesión de inmoralidad manifiesta, su incapacidad para gestionar la res publica y las repercusiones que va a tener sus errores en el futuro. Estamos convencidos de que, a poco que nos descuidemos, si el gobierno Sánchez llega al final de la legislatura, estaremos o habremos superado los DOS BILLONES de deudaIMPAGABLE, para la nuestra y para las generaciones futuras. En el momento que escribimos la desaprensiva que dirige la Hacienda pública ya ha anunciado un incremento del IRPF hasta el 50% y todos sabemos que solamente afectará a miembros de la clase media, en absoluto a las grandes fortunas.

Claro está que hoy el PSOE, difícilmente puede ser considerado un partido, ni siquiera es una sigla maldita en la política española, prácticamente desde su fundación. Es una simple “banda de apandadores”, los émulos desvergonzados del “caco Bonifacio”, apoyados únicamente por legiones de okupas, transex, inmigrantes naturalizados, miembros de ONGs ultrasubvencionadas y creyentes en el “cambio climático” y devotos de la Agenda 2030. 

Es la primera vez en la historia mundial, desde Platón, que todo el entorno presidencial está vinculado de una u otra forma a casos -¿presuntos?- de corrupción o a sospechas de desviación de fondos: medio gobierno, la esposa, el hermanísimo, el padre, incluso una inquilina de Sánchez, tienen expedientes abiertos por financiación ilegal, coimas, dejando aparte, lo que puede llegar a los distintos juzgados en los próximos meses, por delitos cometidos cuando toda España estaba encerrada durante la pandemia. Esto no ha acabado con el “cante” de Aldama. Esto no ha hecho nada más que empezar y lo que va a seguir deja casi como un juego de niños los 800 millones desaparecidos en el caso EREs de Andalucía, ya completamente amnistiado… Basta que se coloque a un alto cargo en el gobierno para que a este le falte tiempo para meter la pata y pringarse en algún acto ilegal. García Ortiz, el fiscal general que debía salvaguardar la integridad de los altos cargos del gobierno pringados en casos de corrupción, está tan “limpio” como aquel amigo que lleva un mes de voluntario en Valencia desescombrando y bregando con el barro… En cuanto a Sara Aagesen, sustituta de Teresa Ribera, el mismo día en que era nombrada ministra, se hacían públicos los subsidios recibidos por su marido para un startup (ver noticia) de la que tras entrar en el gabinete ha borrado toda relación en su curriculum.

¡NO OLVIDAR JAMÁS LO OCURRIDO EN VALENCIA!

Valencia. Es un mal nacido toda aquel que no sienta como propia la tragedia valenciana. Una tragedia que PODÍA y DEBÍA haberse evitado a condición de que existiera un GOBIERNO digno de tal nombre. Gobernar quiere decir “tomar decisiones”. Decisiones positivas para la comunidad. Tomar la decisión de no limpiar los ríos es, como sabe cualquier hombre de campo, la garantía de que en caso de riada todo quedará arrastrado, que se colapsarán los arcos de los puentes, que se arrojarán miles de toneladas de caña a las playas (y España vive del turismo, esto es, de “sol, chusma y playa”). Decisiones como destruir presas es seguramente la mayor salvajada que se ha podido hacer sin tener en cuenta lo que ocurriría después. Pero no adoptar medidas, desde los años 70 y congelar cualquier prolongación del Plan Sur (abordado y ejecutado por el franquismo en un momento en el que en España todavía no se había llegado al desarrollismo de la década siguiente) era condenar a muerte a los valencianos que desde hace 45 años construían sus casas en zonas bajas, cerca de barrancos. La “gota fría” se ha ido repitiendo cada 50-60 años en aquella zona. Solo un idiota, o un cínico, o un mentiroso compulsivo, ha podido decir que la “gota fría” de toda la vida (por mucho que hoy se le llame “DANA”) es un producto del “cambio climático”. En medio siglo, no se ha hecho NADA para prevenir tragedias como esta. Esa es la puta y jodida realidad. Y lo de menos es a quién correspondería hacer una obra de tal envergadura que se sale de los límites de una comunidad autónoma y que, en buena lógica, correspondería a un esfuerzo del Estado, toda vez que el problema no es solo valenciano, sino también castellano-manchego.

Lo que más ha llamado la atención es que ni siquiera estuviéramos seguros del número de víctimas. Ni del número de desaparecidos. Y estamos en la época de Internet y de las redes sociales. Nos hemos enterado antes de los coches destrozados que de nuestros muertos. Las cifras de muertos, subían un día y bajaban al siguiente. Al final, se han quedado en algo más que 222. En 1957, con un río mucho más suelto que ahora, los muertos fueron 81 y la cifra se supo prácticamente al día siguiente. Pues bien, esos 81 muertos fueron suficientes para que se movilizara el ejército (no una “unidad de emergencias”, sino todo el ejército disponible), para que se movilizara la Guardia de Franco (la milicia del movimiento), el Frente de Juventudes, la Sección Femenina, el Sindicato Español Universitario. Y cuando ocurrió la riada de 1962 en el Vallés Occidental, volvió a producirse esa misma movilización unánime. Sin que nadie lo pidiera: LO EXIGÍA LA SITUACIÓN.

FRACASO DEL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS

En esta ocasión, desde el primer momento, se trataba, tanto para la generalitat valenciana, como para el gobierno central, de salvar la cara. ¿Cómo? Echándose mutuamente la culpa. Seamos claros: en el “Estado de las Autonomías”, cantado a dúo por Sánchez y Feijóo, no existe un CENTRO DE IMPUTACIÓN: alguien a quien se le pueda señalar para responsabilizar del desastre. En 1957, como mínimo, existía un Estado consciente de que, ya que no había podido evitar la catástrofe, a partir de ese momento, no se reprodujera. El resultado fue el “Plan Sur”. Gracias a ello, gracias a la tecnocracia franquista, hay que recordarlo, la tragedia no ha sido mayor. Acabado el franquismo, los distintos gobiernos democráticos y las administraciones autonómica, simplemente, no hicieron los deberes. En los primeros momentos, lo que ambos tenían claro era que la cifra de muertos no debía de superar la de 1957. Eso les hubiera salvado la cara. Y, precisamente por eso, se realizó el infame baile de víctimas que ha dado lugar a suspicacias, sospechas y a que planee la duda de si han sido más, muchos más, los muertos y los desaparecidos. Se irá sabiendo.

Pero resulta vergonzoso, que en el momento de escribir estas líneas, la clase política (PP y PSOE) sigan echándose los trastos a la cabeza y arrojándose culpas unos a otros, cuando, cualquiera que tiene dos dedos de frente reconoce que ambos son, como mínimo, RESPONSABLES SOLIDARIOS, pero que si alguien hubiera tenido que reaccionar en primer lugar era el Estado, a la vista de que además de la Comunidad Valenciana, la inundación ha afectado a municipios de Castilla-La Mancha, Andalucía y la parte sur de la provincia de Tarragona y, por supuesto, dada la envergadura de la tragedia.

Por tanto, VERGÜENZA, NÁUSEA Y REPUGNANCIA por la clase política y por los tertulianos que han jugado al mismo juego.

FRACASO DE LAS ONGs ULTRASUBVENCIONADAS

Y, junto a esto, recordar las instituciones que han “pinchado”: fundamentalmente Cruz Roja cuyo papel histórico no es otro que el de dar mantas, juegos de ropa de marca, móviles nuevos y poco más a los inmigrantes ilegales que van llegando. Pero Cruz Roja -¿de verdad alguien va a donar un céntimo a Cruz Roja de ahora en adelante?- no es la única ONG que ha defraudado: en realidad, el drama valenciano ha demostrado lo que son las ONGs, sin excepción: CHIRINGUITOS SUBVENCIONADOS CON DINERO PÚBLICO, sin “voluntarios”, sin apoyos sociales, pero con “funcionarios” bien alimentados que se comen la parte del león de las subvenciones. Luego a ellos les corresponde realizar los enmascaramientos contables para demostrar que no hay “ánimo de lucro” y, sobre todo, enmascarar el “retorno” de las comisiones correspondientes a los que las han firmado. No es nuevo y se ha hecho desde el inicio de la democracia en España: ¿por qué creéis que las ONGs no tienen absolutamente ningún control por parte de Hacienda, ni nadie realiza un seguimiento de sus actividades? Y en Valencia TODAS LAS ONGs, literalmente, se han lucido. Ninguna ha estado presente achicando barro o ayudando a la población. Ninguna se ha ganado la subvención, en otras palabras.

Quienes si se lo han ganado han sido los VOLUNTARIOS. Jóvenes miembros de organizaciones políticas (básicamente los jóvenes de Vox, los del Frente Obrero y los de los círculos de extrema-derecha), son los que han estado sobre el terreno, frecuentemente en tareas ingratas y desde los primeros momentos. Que no se olvide.

LOS DOS ELEMENTOS QUE NO PODEMOS OLVIDAR MIENTRAS VIVAMOS

No es cuestión de seguir echando bilis, sino de llegar a conclusiones. Resumimos; tenemos:

– por un lado, la ESCANDALOSA y GENERALIZADA corrupción en el pedrosanchismo 

– por otro, el DRAMA VALENCIANO con su número inconcreto de muertos y desaparecidos.

Lo primero no es nuevo: todos los gobiernos democráticos, en mayor o menor medida, han protagonizado casos de corrupción. Solo que, en el caso del pedrosanchismo, ésta es, visiblemente, mucho mayor que en casos anteriores y apunta descara y desvergonzadamente, a La Moncloa. Es, por tanto, la culminación de una escalada que ha “redireccionado” a la clase política: cada vez le interesa menos la gestión pública y cada vez está más volcada a muñir el Estado en beneficio propio durante el tiempo que esté en el gobierno. El mañana les trae, simplemente, al fresco.

Lo segundo confirma lo que llevamos años diciendo algunos: el fracaso del Estado de las Autonomías, el fracaso de los dos grandes partidos políticos y del sistema nacido en 1979, incapaz de ofrecer seguridad a sus ciudadanos y desinteresado al mismo tiempo por la construcción de infraestructuras de gran calado. Hoy lo que se tiende a construir son, más bien, estructuras burocrático-administrativas, cada vez más caras, pesadas y paquidérmicas, pensadas solamente para dar puestos de trabajo de bajo rendimiento y alta remuneración a los “amigos del poder”.

¿HAY ALGUNA SOLUCIÓN A LA “CRISIS ESPAÑOLA?

Las soluciones o son radicales o no son soluciones. Se les llama “paños calientes”, pero lo único que hacen es retrasar la convulsiones terminales unos meses o semanas. La solución radical a la corrupción es: 

– creación de organismos judiciales especializados en la lucha contra la corrupción política dotados de presupuesto y personal suficiente para cumplir su función autónomamente.

– legislación que facilite las investigaciones, resuelva rápidamente los juicios (¿recuerdan los “sumarísimos”…? Pues eso… Lo que no tiene sentido es que hace veinte años se iniciara el proceso contra Pujol y se vaya a sustanciar en las próximas semanas, cuando resulta evidente que asistiremos antes a sus funerales que a su proceso) y establezca aumentos de penas de prisión e incautaciones de bienes de los implicados y de su entorno familiar, supeditando su puesta en libertad a la devolución de lo robado más intereses. Al corrupto no puede aplicársele las mismas penas que al que estafa a otra persona: el corrupto roba a toda una Comunidad Nacional, a toda la sociedad y lo hace desde una posición privilegiada, por tanto el castigo debe ser extremo, lo suficientemente duro como para cortar cualquier tentación futura de aprovecharse del dinero público)

– aplicación de la figura de “organización criminal” a aquellos partidos que reiteradamente se hayan significado en casos de corrupción, con posibilidad de disolverlos y de incautar sus bienes.

En cuanto a lo segundo, se trata de reconocer el fracaso, tanto de la constitución de 1978, como del Estado de las Autonomías y obrar en consecuencia:

– aligeración y achicamiento de la administración pública, incluidas esas autonomías ultraburocratizadas y útiles solo para alimentar a las clases políticas regionales.

– gobierno de técnicos y expertos, no de amiguetes, cuñados y lacayos indocumentados.

– liquidación de los regímenes autonómicos y austeridad presupuestaria.

– introducción de modificaciones constitucionales en dirección a hacer efectiva la “división de poderes” y concesión a la figura del Rey, en tanto que representante de la unidad nacional y del Estado de poderes efectivos para disolver cámaras, convocar elecciones, movilizar a las fuerzas armadas y fiscalizar de manera efectiva la actuación de la clase política y del gobierno.

¿Cuál es el problema? Cada vez somos más los que pensamos en soluciones de este tipo… soluciones que, en las actuales circunstancias resultan inaplicables. Para el PP, la Constitución es mano de santo, intocable, insuperable; para el PSOE, la constitución es como un chicle: hacia donde estira da de sí y si se trata de reformarla, la única forma es en dirección a la república federal. Para los indepes, esta solución republicana y federal sería otra rodaja del salchichón que precisan cortar para llegar a la independencia.

Mientras Vox esté entre el 10 y el 15% de votos, las cosas seguirán como hasta ahora. No hay fuerza social para realizar un cambio constitucional, ni siquiera para aplicar nuevas medidas contra la corrupción. Dicho de otra manera: esto va a seguir así durante mucho tiempo. Así que no: no hay solución a corto -ni quizás a medio- plazo.

NI “GOLPE DE TIMÓN”, NI “CIRUJANO DE HIERRO”

¿Golpe de timón? ¿cirujano de hierro? ¿Quién sería el candidato? Simplemente: no hay. La corrupción lo está infectando todo y a velocidad de vértigo: lo más sorprendente de las últimas noticias es que, organismos que hasta hace poco contaban con la confianza de la población, ya no lo tienen tanto: han aparecido casos de corrupción escandalosa en la policía, en la Guardia Civil, lameculos con galones que, aupados por el pedrosanchismo, que precisa -no lo olvidemos- lacayos serviles y miserables, que desplazan a elementos eficientes y concienciados de su misión. Siempre se ha dicho que el pescado empieza a oler por la cabeza… pero, al final, la podredumbre termina afectando a todos los órganos. En el Estado ocurre otro tanto. O se ataja la corrupción y se amputan con brutalidad y sin anestesia los organismos gangrenados, o finalmente, ningún órgano del Estado se va a ver libre de la podredumbre.

Sospechamos que, a lo largo de 2025, vamos a ser testigos de momentos decisivos para la historia de España. Si existe justicia, vamos a estar ante el primer caso de un presidente de gobierno en ejercicio que sea procesado por delitos cometidos durante su gestión. Sánchez y la mitad de su gobierno despiden olor a presidio (esa mezcla de zotal, fritanga, sudor y suciedad, la misma mezcla que despiden los telediarios y los “tabloides digitales” al servicio del pedrosanchismo). Por supuesto, Sánchez no va a dimitir, ni los indepes que lo apoyan -y que, en Cataluña están en horas, no bajas, sino bajísimas- van a dejar de hacerlo (con él lo tienen “to’pagao”, sin él se van a quedar con lo puesto, así que…). ¿Qué pasará cuando los procesos judiciales hoy abiertos -y los que quedan por abrir- vayan avanzando? ¿Qué pasará cuando el Estado entre en quiebra y ya no pueda pagar los intereses de la deuda? (y, por mucho que Escrivá en el Banco de España, maquille datos y cifras, el gobierno, antes o después, se enfrentará a la imposibilidad de subir más impuestos y a las obligaciones de pago cada vez mayores). Y dentro de un año, los valencianos afectados por la “gota fría” ¿estarán como siguen hoy los palmeños tres años después de extinguirse el volcán, es decir, como el primer día, viviendo del aire y de promesas?

NO HAY FUTURO

“No hay futuro”. La consigna punk de ayer, la ha traslado Sánchez a todo un país. Esa es la triste y puta realidad. Además de aburrida, trágica. Y no os canséis buscando una salida: no existe, la constitución está tan mal redactada que no previó mecanismos para destituir a un gobierno cuando en el ejercicio de sus funciones, haya realizado una gestión absolutamente infame, que sitúa al país en vía muerta o, simplemente, cuando sean demasiado visibles sus problemas mentales. Ni siquiera estaba previsto que, la población sufriera una merma tan absoluta de su espíritu crítico que le indujera incluso a votar por el candidato que más rápidamente le llevaría a la ruina o algo tan elemental como que unas elecciones en las que el partido vencedor no gobierna, pero en su lugar lo hace la “coalición de los derrotados”, puede llevar a situaciones sin salida.

Así que ni os animéis ni os encabronéis cada día leyendo la nueva trapacería de la banda de salteadores que nos gobierna. No vale la pena. Convenceros de que no hay salida. Y si la hubiera no está en vuestras manos: sois un voto, el mismo que vuestro vecino el gilipoyas, el cuñado alelado o el moro que recibió ayer la nacionalidad y vota a quien le dice el electroimán de la mezquita. La mayor parte de electores son puros zombies con el cerebro narcotizado y/o lobotomizado por tik-tok o por Netflix, no esperéis que sepan distinguir una justa política económica, una justa política internacional, una justa política educativa, una justa política fiscal, de lo que no es más que una política hecha para garantizar mediante subsidios a nichos de votantes, una política inspirada en los piratas del Caribe, una política de corruptelas e inmundicias.

Ni hay futuro, ni hay cirujano de hierro, ni se le espera. Y, como no vale la pena preocuparse por lo que no tiene solución, cuando se convoquen elecciones votad a Vox y esperar que, algún día, esté en condiciones de formar gobierno. Porque la esperanza es que, en los países más significativos, se están produciendo cambios de orientación del electorado. Y en España esto ocurrirá también: nuestro país se fija en las modas y estás llegan, aunque lo hagan con rtraso. Y estas hoy no soplan en dirección a los mitos de la izquierda española.

LA CAJA DE PANDORO SÁNCHEZ

Una vez más debemos recordar la sabiduría de los antiguos y el mito de Caja de Pandora. El electorado en las últimas elecciones generales involuntariamente abrió esa caja y de ella salieron todos los horrores que contenía (el pedrosanchismo, sus corruptelas, sus manguis y sus churris convertidos en ministros, sus choros hechos asesores presidenciales, sus macarras preparando leyes contra la prostitución, sus ineptitudes antes las catástrofes naturales y así podríamos seguir un par de páginas…).

Al final, en el fondo de la Caja, lo único que queda es la “Esperanza”. “Esperanza” viene de “espera”, del latín “sperare”, cuya raíz es “spes” y, éste a su vez, deriva del protoindoeuropeo *spéh₁s, “prosperar”. La “esperanza” es, por tanto, una virtud propia de nuestra familia de pueblos. La esperanza, implica, saber lo que se quiere y actuar con calma y paciencia para conseguir lo que se desea. Porque lo fundamental hoy es no perder la calma, ser consciente de la situación y no actuar sin reflexionar. El análisis filológico podría ampliarse diciendo que en sáncrito, la lengua indo-europea más próxima a lo orígenes, el término *spéh₁s dio lugar a स्फीत  (pronunciado sphīta) que literalmente indica “opulencia” y “riqueza”. Esperanza – espera – prosperidad – riqueza… tal es la escalada.

Hoy estamos anclados en la esperanza, pero, para superarla es preciso que los “horrores” terminen de salir de la Caja de Pandora. Y, mucho nos tememos, que aún quedan muchos y multiformes horrores por conocer

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España

Diferencias en la cobertura mediática según ideología

Descubre las diferencias en la cobertura mediática según ideología. Analiza cómo los medios influyen en la percepción según orientaciones políticas.

Redacción

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Periodista analizando y comparando diferentes periódicos españoles

La ideología es la variable que mejor explica la selectividad informativa en España. Los medios no se limitan a transmitir hechos: actúan como vehículos ideológicos que seleccionan, encuadran y jerarquizan la realidad según líneas editoriales definidas, configurando dos grandes esferas mediáticas, una progresista y otra conservadora, con audiencias que rara vez se solapan. La investigación empírica sobre exposición selectiva y polarización en España confirma que los ciudadanos con posicionamiento claro en el eje izquierda-derecha consumen medios ideológicamente afines con una probabilidad muy superior a quienes no se ubican en ese eje. Menos del 1 % de los ciudadanos en España ejerce una dieta mediática ideológicamente mixta, mientras que la mayor parte puede considerarse mediáticamente neutral, según datos del CIS. Sin embargo, la polarización mediática es creciente entre quienes sí tienen una identidad ideológica definida.

Las diferencias de cobertura mediática según ideología se manifiestan en tres planos simultáneos:

  • Selección temática (agenda setting): cada medio prioriza los asuntos que refuerzan su marco ideológico y silencia o minimiza los que lo contradicen.
  • Encuadre (framing): el mismo acontecimiento recibe interpretaciones radicalmente distintas según la línea editorial, condicionando la percepción del lector.
  • Desinformación estructural: en casos extremos, la distorsión deliberada del relato constituye una forma de manipulación que va más allá del sesgo ordinario.

Casos como la cobertura de Ada Colau en ABC frente a El País, o el tratamiento de la extrema derecha en medios conservadores y progresistas, ilustran con datos concretos cómo la filiación ideológica del medio determina el tono, el volumen y el encuadre de la información política en España.


¿Cómo opera el sesgo ideológico en la cobertura mediática?

El sesgo mediático se ejerce principalmente mediante tres mecanismos que la investigación académica identifica como centrales en la construcción ideológica del discurso periodístico: la agenda setting, el framing y, en su expresión más extrema, la desinformación.

Expertos analizan estudios sobre la parcialidad en los medios de comunicación

La agenda setting opera en la fase de selección: el medio decide qué temas existen para su audiencia y cuáles no. Un partido político puede protagonizar una semana de portadas en un diario y ser prácticamente invisible en otro, no porque los hechos difieran, sino porque la jerarquía editorial responde a criterios ideológicos. Esta selectividad temática condiciona la percepción pública de manera más profunda que cualquier editorial explícito, precisamente porque el lector no percibe la omisión como una decisión editorial.

El framing actúa en la fase de presentación. Un mismo dato económico puede encuadrarse como «fracaso de la gestión gubernamental» o como «resultado de la herencia recibida», dependiendo de la línea del medio. Estudios con técnicas de procesamiento del lenguaje natural, como TF*IDF y word2vec, han detectado que durante campañas electorales los medios españoles tienden a asociar candidatos con extremismos, eclipsando propuestas concretas y amplificando la polarización afectiva.

La desinformación representa el tercer nivel, cualitativamente distinto. Watzlawick fue el primero en usar el término para referirse a la distorsión intencional del relato en función de la sensibilidad editorial de cada medio: elegir de qué hablar y de qué no, dar más o menos recurrencia a ciertos hechos, o usar palabras e imágenes con carga emocional calculada. Según el análisis académico sobre ideología y desinformación, hay ideología en los medios que retrata de forma subjetiva la realidad, y eso afecta a la percepción de la sociedad de manera directa.

  • Agenda setting: selección de temas según prioridades ideológicas.
  • Framing: encuadre del mismo hecho con interpretaciones opuestas.
  • Desinformación: distorsión deliberada del relato para alinear la percepción con intereses editoriales.
  • Gestión emocional: los medios calculan los efectos cognitivos y emocionales que sus decisiones narrativas provocan en la audiencia para generar adhesión o rechazo.

Consejo profesional: Para identificar el mecanismo activo en una noticia concreta, compara la misma información en al menos dos medios de línea editorial opuesta y observa qué elementos aparecen, cuáles se omiten y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción. Puedes profundizar en esta técnica en la guía de agenda mediática oculta de Alerta Nacional.


La polarización mediática y sus efectos en la sociedad española

La polarización mediática en España no es solo un fenómeno de oferta: se reproduce en el comportamiento de las audiencias. La investigación sobre selectividad y polarización de audiencias distingue dos procesos conceptualmente diferentes que conviene no confundir: la polarización de audiencias, referida a la estructura de la oferta mediática y sus distintos públicos, y la polarización mediática propiamente dicha, que describe el proceso individual por el cual los ciudadanos restringen progresivamente su dieta informativa a medios ideológicamente afines.

El perfil del ciudadano mediáticamente polarizado en España presenta rasgos consistentes. Los hombres, las personas de mayor edad y quienes tienen ingresos más altos muestran mayor probabilidad de consumir dietas informativas restrictivas. Pero la variable más determinante es la ideológica: quienes se ubican con claridad en el eje izquierda-derecha, están afiliados a partidos o participan activamente en elecciones presentan una selectividad ideológica notablemente superior al resto.

Las cámaras de eco que resultan de este proceso tienen consecuencias directas sobre el debate público. Cuando la opinión publicada en un medio está alineada con su línea editorial, el efecto de resonancia es idéntico al que se produce en redes sociales: el lector no busca información objetiva, sino un enfoque de la realidad que confirme su percepción previa. La confianza en los medios se fragmenta según la ideología del receptor, y el debate público pierde el suelo común necesario para el contraste de argumentos.

Un dato relevante: la polarización mediática no es simétrica entre ideologías. Los efectos marginales muestran una ligera mayor diferencia entre quienes se sitúan en el centro-izquierda y la izquierda, aunque sin la solidez estadística suficiente para establecer un patrón definitivo. Lo que sí confirman los datos es que el extremismo ideológico, entendido como posicionamiento en los extremos del eje, no es el motor principal de la selectividad: la mera declaración de una identidad ideológica, incluso moderada, ya aumenta la probabilidad de consumo restringido.


¿Cómo cubren los medios españoles a la extrema derecha y otros grupos ideológicos?

El tratamiento mediático de la extrema derecha en España varía de forma sistemática según la línea editorial del medio, con diferencias observables en tono, volumen de cobertura y encuadre. Los medios progresistas tienden a asociar a estos grupos con conceptos de riesgo democrático y extremismo, mientras que los conservadores suelen presentarlos como una opción política legítima dentro del espectro parlamentario, cuando no como una respuesta comprensible a demandas ciudadanas ignoradas.

Manos tecleando junto a informes políticos

El estudio sobre la cobertura de mujeres políticas en ABC y El País ofrece uno de los análisis más precisos disponibles sobre cómo la ideología del medio determina el tono editorial. En ese trabajo, Ada Colau (líder de izquierdas) recibió una cobertura negativa destacada en ABC, mientras que en El País la polaridad positiva hacia ella fue notable. Inés Arrimadas (liberal) obtuvo mayor cobertura positiva en ABC que en El País. La diferencia no responde a los méritos o deméritos de cada política, sino a la distancia ideológica entre el medio y el sujeto cubierto.

Política Medio Cobertura negativa Cobertura positiva
Ada Colau ABC
Ada Colau El País
Inés Arrimadas ABC
Inés Arrimadas El País

Este patrón se replica en el análisis de portadas durante las elecciones generales de 2023, donde los medios principales otorgaron mayor espacio a los partidos grandes, con diferencias apreciables en la valencia positiva o negativa según el partido y el diario. El análisis computacional de discurso electoral confirma que los encuadres negativos y polarizadores predominan sobre la cobertura de propuestas programáticas concretas.

Consejo profesional: Cuando analices la cobertura de un partido o líder político, examina no solo el número de noticias sino la proporción de piezas de opinión frente a informativas: la opinión es donde el sesgo ideológico se manifiesta con mayor intensidad y menor disimulo.


¿Qué dice la investigación académica sobre ideología y polarización mediática?

La conceptualización más influyente en el análisis del discurso mediático es la de Teun van Dijk, para quien la ideología es un conjunto básico de creencias compartidas por grupos sociales que los medios emplean para generar y gestionar opiniones, diferencias y conflictos. Esta definición desplaza el foco del partido político al sistema de creencias subyacente, lo que permite analizar el sesgo mediático incluso cuando un medio no tiene una afiliación partidista explícita.

El modelo de Hallin y Mancini sitúa a España dentro del sistema de «pluralismo polarizado», caracterizado por una fuerte vinculación entre medios y partidos políticos, baja autonomía profesional del periodismo respecto al poder político y una tradición de paralelismo político en la prensa. Este marco teórico explica por qué la polarización mediática española es estructuralmente más intensa que en sistemas del norte de Europa, donde la prensa desarrolló una tradición de mayor independencia editorial.

La relación entre propiedad, financiación y línea editorial es otro eje central del análisis académico. Los grupos mediáticos con vínculos accionariales o publicitarios con determinados sectores económicos tienden a alinear su cobertura con los intereses de esos sectores, lo que añade una dimensión económica al sesgo ideológico que va más allá de la mera preferencia política de los directivos. La percepción pública del sesgo no siempre coincide con el comportamiento editorial real: medios asociados a la derecha pueden criticar a líderes conservadores en determinados contextos, y viceversa, lo que complica la identificación del sesgo por parte del lector ordinario.

Contribuciones académicas recientes relevantes para el análisis del sistema mediático español:

  • Van Dijk (2003): ideología como sistema cognitivo de creencias que estructura el discurso mediático.
  • Hallin y Mancini (2004): modelo de pluralismo polarizado aplicado a España y el sur de Europa.
  • Investigación sobre exposición selectiva en España: relación entre ideología declarada y restricción de la dieta informativa.
  • Análisis computacional con NLP sobre sesgo en discurso electoral en medios españoles.
  • Estudio sobre ideología como forma de desinformación: propuesta de herramienta de medición de sesgos con variables de contenido, económicas y políticas.

Selectividad ideológica en medios españoles y su impacto en la percepción electoral

La metodología empleada en los estudios sobre dietas mediáticas en España opera mediante una escala que clasifica el consumo de medios en un rango de valores, desde el consumo exclusivo de medios progresistas hasta el consumo exclusivo de medios conservadores, pasando por posiciones intermedias que reflejan mayor heterogeneidad. La clasificación ideológica de cada medio se establece a partir de la media de autoubicación ideológica de su audiencia, lo que permite construir una variable de dieta mediática que agrega el consumo en prensa impresa, radio, televisión y prensa digital.

Los resultados de esta metodología revelan un patrón consistente: la ideología, más que el interés por la política o el nivel de ingresos, es la variable que mejor predice la restricción de la dieta informativa. Los ciudadanos con menor apego a la política y a las instituciones muestran menor probabilidad de ejercer selección de medios afines, mientras que los más politizados concentran su consumo en fuentes ideológicamente coherentes con sus predisposiciones.

Variable Efecto sobre la selectividad mediática Observación
Ideología declarada Alto Variable más explicativa del consumo restringido
Interés por la política Moderado-alto Mayor interés correlaciona con mayor selectividad
Afiliación a partido Moderado Refuerza la restricción ideológica de la dieta
Ingresos personales Moderado Mayor renta asociada a mayor restricción
Extremismo ideológico No confirmado No hay patrón claro de mayor restricción en los extremos

El impacto de esta selectividad en la percepción electoral es directo. Quien consume exclusivamente medios de una línea ideológica recibe una imagen del adversario político construida por fuentes hostiles, lo que amplifica la percepción de amenaza y reduce la disposición al acuerdo. La polarización de audiencias no produce necesariamente ciudadanos más radicales en sus posiciones, pero sí ciudadanos con una imagen más distorsionada del campo político contrario.

  1. Clasifica los medios que consumes según la autoubicación ideológica de su audiencia, no según tu percepción subjetiva de su línea editorial.
  2. Mide la heterogeneidad de tu dieta informativa: ¿consumes al menos un medio cuya audiencia se ubica en el lado opuesto del eje ideológico al tuyo?
  3. Distingue entre noticias y opinión dentro de cada medio: el sesgo es más intenso y menos disimulado en las piezas de opinión.
  4. Contrasta la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta antes de formarte una opinión definitiva.

Consejo profesional: La herramienta más eficaz para detectar tu propia burbuja informativa no es leer más, sino leer distinto. Incorporar regularmente un medio de línea editorial opuesta a la tuya no implica aceptar su marco, sino disponer de la información necesaria para cuestionarlo.


¿Cómo influyen la propiedad y la financiación en el sesgo ideológico de los medios?

La estructura de propiedad de los grupos mediáticos españoles es uno de los factores que más condiciona la línea editorial, aunque también el menos visible para el lector ordinario. Los grandes conglomerados mediáticos mantienen vínculos accionariales con sectores financieros, energéticos y de construcción cuyos intereses regulatorios y fiscales dependen directamente de las decisiones del gobierno de turno. Esta dependencia económica crea incentivos estructurales para alinear la cobertura con las posiciones del poder político que favorece esos intereses, independientemente de la ideología declarada del medio.

La financiación publicitaria institucional, es decir, la publicidad contratada por administraciones públicas, partidos y organismos estatales, añade otra capa de condicionamiento. Un medio que recibe una proporción significativa de sus ingresos de la publicidad institucional de un gobierno autonómico o central tiene razones económicas concretas para moderar su cobertura crítica de ese gobierno. La propuesta académica de una herramienta de medición de sesgos contempla explícitamente variables económicas y políticas junto a las de contenido, precisamente porque el sesgo ideológico no puede entenderse sin la estructura de incentivos que lo sostiene.

La concentración de la propiedad mediática en España ha reducido la pluralidad real de voces, aunque la proliferación de medios digitales ha creado nuevos actores con estructuras de financiación distintas. Medios nativos digitales como eldiario.es o El Confidencial carecen de editorial corporativa explícita, pero mantienen líneas editoriales reconocibles que sus audiencias identifican con claridad. La ausencia de editorial formal no equivale a ausencia de sesgo: la subjetividad persiste en la selección de temas, en las fuentes consultadas y en el encuadre de la información, a veces de forma más acentuada que en los medios tradicionales. Entender cómo los incentivos mediáticos afectan la cobertura es indispensable para leer cualquier medio con criterio.


Los algoritmos de redes sociales y su efecto en el consumo ideológico de noticias

Las plataformas de distribución de contenido, desde X (antes Twitter) hasta YouTube o TikTok, amplifican los sesgos ideológicos preexistentes mediante sistemas de recomendación diseñados para maximizar el tiempo de permanencia del usuario. El algoritmo no tiene ideología propia, pero sí un objetivo claro: mostrar el contenido que genera más reacción. Y el contenido ideológicamente cargado, especialmente el que provoca indignación o confirmación de creencias previas, genera más reacción que el informativo neutro.

El resultado es una aceleración del proceso de segregación mediática que los estudios sobre dietas informativas detectan en el consumo tradicional. Un usuario que interactúa con contenido de una línea ideológica recibe más contenido de esa misma línea, lo que reduce progresivamente su exposición a perspectivas distintas sin que medie ninguna decisión consciente de su parte. La influencia de los algoritmos en la percepción pública opera de forma más opaca que la línea editorial de un periódico, precisamente porque el usuario no percibe el mecanismo de selección al que está sometido.

La interacción entre medios tradicionales y redes sociales ha creado además un ciclo de retroalimentación: los medios producen contenido diseñado para circular en redes, lo que incentiva los titulares polarizadores y el encuadre emocional sobre el análisis reposado. La viralidad se convierte en criterio editorial, y los formatos que generan más comparticiones, generalmente los más ideológicamente cargados, reciben más recursos de producción. Este fenómeno afecta tanto a medios progresistas como conservadores, aunque con diferencias en los temas y los marcos que cada uno privilegia para maximizar su alcance digital.


La evolución histórica de las divisiones mediáticas ideológicas en España

El paralelismo político entre medios y partidos en España tiene raíces históricas que preceden a la democracia actual. Durante la Segunda República, la prensa española estaba abiertamente alineada con posiciones políticas definidas, y el franquismo consolidó un modelo de control estatal de la información que eliminó cualquier pluralismo real durante cuatro décadas. La Transición no produjo una ruptura limpia con ese modelo: los medios que surgieron o se reconvirtieron en los años setenta y ochenta lo hicieron con vínculos explícitos con partidos, sindicatos o grupos empresariales con intereses políticos concretos.

El País nació en 1976 con una orientación claramente progresista y europeísta que reflejaba el consenso de la Transición entre las élites intelectuales y políticas de centro-izquierda. ABC mantuvo su tradición monárquica y conservadora. La irrupción de nuevos actores en los años noventa, como El Mundo, añadió una línea editorial diferenciada que combinaba el conservadurismo con una vocación de denuncia política que la situaba en posición de competencia directa con el PSOE. Esta arquitectura mediática, consolidada antes de la llegada de internet, sigue siendo el esqueleto sobre el que se construye la polarización actual.

La fragmentación del sistema de partidos a partir de 2015, con la irrupción de Podemos, Ciudadanos y posteriormente Vox, obligó a los medios a redefinir sus alineamientos. Algunos lo hicieron con rapidez y coherencia; otros oscilaron según la coyuntura electoral, lo que confirma la observación académica de que la percepción ideológica de un medio no siempre coincide con su comportamiento editorial real en momentos concretos. La realidad del sesgo mediático es más compleja y contextual que la etiqueta fija que el lector suele asignarle a cada cabecera.


España frente a otros países: ¿es el sesgo ideológico especialmente intenso aquí?

El modelo de pluralismo polarizado que Hallin y Mancini identificaron en España, Italia, Portugal y Grecia se distingue del modelo liberal anglosajón y del modelo democrático corporativo del norte de Europa precisamente por la intensidad del paralelismo político. En los sistemas del norte, la prensa desarrolló una tradición de mayor distancia respecto al poder político, con mecanismos de autorregulación profesional más consolidados y una financiación menos dependiente de la publicidad institucional.

En el contexto latinoamericano, el estudio de la cobertura de las elecciones presidenciales argentinas de 2023 en medios como Clarín, La Nación, Infobae y El Destape muestra procesos de selección, omisión y priorización de información que son estructuralmente similares a los observados en España, aunque con particularidades propias de cada sistema político. La influencia de los medios en la comunicación política y el proceso de legitimación a través del discurso público son fenómenos compartidos en los sistemas de pluralismo polarizado, independientemente del país.

Lo que distingue a España dentro de ese modelo es la combinación de una polarización política especialmente intensa desde 2015, una estructura de propiedad mediática concentrada y una dependencia significativa de la publicidad institucional. El resultado es un sistema donde las diferencias de cobertura mediática según ideología son más pronunciadas y más estables que en sistemas con mayor autonomía profesional del periodismo. Identificar ese sesgo requiere herramientas de análisis crítico que vayan más allá de la intuición: la guía para identificar sesgo mediático de Alerta Nacional ofrece un punto de partida metodológico para ese análisis.


Cómo analizar críticamente el sesgo ideológico en los medios que consumes

Detectar el sesgo ideológico en la prensa española exige un método, no solo una actitud de desconfianza general. La desconfianza sin criterio produce el efecto contrario al deseado: el lector que rechaza todos los medios por igual termina siendo más vulnerable a la desinformación, no menos. El análisis crítico requiere herramientas concretas aplicadas de forma sistemática.

El primer paso es identificar la línea editorial del medio, no a partir de su autopresentación, sino a partir de la autoubicación ideológica media de su audiencia y de sus vínculos de propiedad y financiación. El segundo es distinguir entre géneros periodísticos: la noticia, el reportaje, la crónica y la opinión tienen convenciones distintas, y el sesgo opera con diferente intensidad en cada uno. La opinión es donde el encuadre ideológico se manifiesta con mayor claridad y menor disimulo; la noticia es donde el sesgo se ejerce de forma más sutil, a través de la selección de fuentes y la jerarquía de la información.

El tercer paso es la comparación sistemática. Contrastar la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta permite identificar qué elementos aparecen en uno y no en el otro, qué fuentes se consultan y cuáles se ignoran, y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción, y su identificación es el primer paso para una lectura informada. Alerta Nacional ha desarrollado un análisis detallado sobre cómo se manipula la opinión pública que complementa este enfoque metodológico.


Si quieres ir más allá del análisis y disponer de herramientas concretas para descifrar la propaganda mediática en España, la guía para ciudadanos de Alerta Nacional ofrece un marco de análisis riguroso y actualizado para identificar los mecanismos de manipulación en los medios convencionales.

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Puntos clave

La ideología es la variable más determinante de la selectividad informativa en España, configurando dos esferas mediáticas con audiencias que rara vez se cruzan.

Punto Detalles
Ideología como variable principal Los ciudadanos con identidad ideológica definida consumen medios afines con probabilidad muy superior a quienes no se ubican en el eje izquierda-derecha.
Dieta mediática mixta casi inexistente Menos del 1 % de los ciudadanos ejerce un consumo ideológicamente heterogéneo, según datos del CIS y estudios recientes sobre polarización mediática en España.
Framing y agenda setting como mecanismos centrales El sesgo opera principalmente mediante la selección de temas y el encuadre, no solo mediante la desinformación explícita.
Cobertura diferenciada según ideología del medio En ABC, Ada Colau recibió un — de cobertura negativa; en El País, Inés Arrimadas obtuvo un — de cobertura negativa, patrón inverso al esperado sin sesgo.
Propiedad y financiación condicionan la línea editorial Los vínculos accionariales y la publicidad institucional crean incentivos estructurales que van más allá de la preferencia política de los directivos.

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