Sucesos
Una mujer dispara a un atacante y evita una masacre en una fiesta de graduación en Virginia Occidental
‘ENCARÓ LA AMENAZA Y SALVÓ VARIAS VIDAS’
Si el presidente Biden y todo el operativo demócrata ha tratado de convertir la espantosa tragedia de Uvalde, en Texas, en un argumento electoralista de cara a las elecciones de medio mandato, responsabilizando de la masacre a la Segunda Enmienda (el derecho a portar armas), ignorando cualquier otro factor, no puede decirse que le esté saliendo demasiado bien.
Primero se ha ido sabiendo, como ya hemos informado, que la Policía tardó casi una hora en entrar en el colegio para detener al asesino mientras perpetraba la matanza e incluso detuvo a los padres que acudieron a salvar a sus hijos. Y ahora, solo unos días después, una mujer en Virginia Occidental evitó una baño de sangre similar al detener con su arma a un perturbado con un AR-15 que estaba a punto de matar a decenas de personas en una fiesta de graduación. Sin esperar a la policía, esta vez.
Así lo explicaba el jefe del Departamento de Policía de Charleston, Tony Hazelett, en la cadena local WCHSTV: «En lugar de huir del peligro, encaró la amenaza y salvó varias vidas anoche».
Todo empezó cuando Dennis Butler, de 37 años, se enfureció con un grupo de personas que organizaban una fiesta de graduación y le dijeron que redujera la velocidad en un complejo de apartamentos en Charleston. Volvió media hora más tarde, aparcó el coche y, desde el asiento trasero, disparó hacia el grupo de unas cuarenta personas su AR-15, el mismo tipo de rifle automático que se ha usado en masacres como la de Texas.
Pero en el grupo en cuestión había una mujer que llevaba un arma oculta y no dudó en sacarla y responder al fuego, hiriendo fatalmente a Bulter con fuego directo, hiriéndolo fatalmente. «Era una fiesta de graduación, una fiesta con niños, unida a una fiesta de cumpleaños”, señaló el jefe Hazelett, convencido de que, sin la rápida intervención de la mujer, se hubiera producido una matanza.
Gracias a esta ciudadana, sin antecedentes penales y con permiso para llevar un arma oculta, el único herido en esta ocasión fue el potencial asesino.
Sucesos
El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano
El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.
Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.
Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.
Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.
Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.
