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Yo no olvido: dos claves que conducen a la verdad de la masacre terrorista del 11 de marzo de 2004

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Ángel Manuel González Fernández.- (Sentencia 212/2008 del Juzgado de 1.ª Instancia Nº. 56 de Madrid. Fundamentos Jurídicos. Quinto:

“Igualmente, opinar que el 11 M se engendró muy probablemente en el seno o al menos en el regazo del Estado (…) es hipótesis protegida por la libertad de expresión, aunque a algunos les pueda parecer sorprendente y disparatada y a otros, por el contrario, factible dado el antecedente del llamado caso Gal. Y el instar a las autoridades competentes una investigación para determinar si se ha producido alguna infracción o actuación delictiva entra también dentro del ámbito de la libertad de expresión”).

Para tratar este tema antes hay que tener claras dos realidades.

Una realidad es que, si los 192 asesinados se levantaran de sus tumbas y como una sola voz nos gritasen a todos el nombre y apellidos de los que idearon, planificaron y ejecutaron la masacre del 11-M, el porqué lo hicieron y cómo lo llevaron a cabo descubriéndonos hasta los más mínimos detalles, pues así todo, habría no cientos o miles sino millones de personas que no les creerían. Y eso no sería nada nuevo (Lc 16: 27-31 y Jn 11: 17, 25-26, 39, 43-44. 12: 9-11), pues se trata del fanatismo religioso o laico; es decir, se trata de la patología de una mente deformada y deformante.

Y la otra realidad es simplemente un recordatorio, y es que la masacre del 11-M está dentro de lo que se conoce y denomina “secretos de Estado”; es decir, que existe un límite a la investigación de esos casos, una línea invisible que nadie puede traspasar, y como haciéndonos un favor a modo de advertencia se nos dice con toda naturalidad: “Algunas cosas es mejor que no se sepan nunca”. Y quien lo afirma es un antiguo general y ex director de los servicios secretos españoles, Andrés Cassinello Pérez: El País.com, 18 de mayo de 2008.

El 11 de marzo de 2010 «coincidiendo con el sexto aniversario de la matanza de Madrid, el Rey recibió en el Palacio de la Zarzuela a los representantes de las tres asociaciones que agrupan a víctimas de los atentados de Madrid. El momento más sorprendente se vivió cuando algunos de los presentes manifestaron sus dudas acerca de la posibilidad de que el 11-M hubiera sido un crimen de estado y le dijeron a don Juan Carlos que lo que querían, en definitiva, era conocer toda la verdad acerca de aquellos atentados que continúan sin esclarecerse. En ese momento, el Rey, ni corto ni perezoso, les contestó: «Pues lo lleváis crudo. ¡A mí todavía me ocultan cosas del 23-F!». Las víctimas presentes en la reunión no daban crédito a lo que acababan de oír»: Libertad Digital.com, 14 de febrero de 2011.

Semejante respuesta de Juan Carlos Borbón Borbón recuerda a la que su admirado Rodríguez el necrófilo dio a la víctima del terrorismo María Jesús Rodríguez madre de Irene Villa: «Cuando le dije que se pusiera en mi lugar me dijo: «estoy ya en tu lugar porque a mí me han matado a mi abuelo»: Periodista Digital.com, 20 de febrero de 2006.

Si en España hubiera justicia -que no la hay- y si todos, todos, fuéramos iguales ante la ley -que no es verdad-, Juan Carlos Borbón Borbón podría ser citado ante un juez como testigo y seguramente saldría como imputado: por lo que no quiere saber cuando debería y podría saberlo, o por todo lo que sabe y dice que no sabe. (El ex presidente del Gobierno, el socialista Felipe González Márquez y el caso GAL:

«Él sabía que la mejor forma de defenderse era atacando, advirtiendo que no estaba dispuesto a recorrer solo ese vía crucis, y que si el nuevo Gobierno tenía la intención de utilizar a la Justicia para sentarle en el banquillo, estaba decidido a llevarse a unos cuantos por delante, empezando por uno muy principal: Su Majestad el Rey. Los mensajes de Felipe, con su implícita carga de profundidad, causaron gran conmoción en Zarzuela. El riesgo de que el personaje, sintiéndose amenazado por el caso GAL, tirara de la manta llevándose por delante todo el edificio constitucional no podía ser obviado. El entorno del Monarca -sin duda el más asustado- estaba, sin embargo, convencido de que el ex presidente jamás realizaría una declaración comprometedora contra la Corona, aunque sí haría todas las maniobras previas necesarias para no llegar a sentarse en el banquillo, incluyendo, por supuesto, la advertencia de que también el Rey estaba al corriente de lo ocurrido»: Jesús Cacho. El negocio de la libertad. Madrid, 1999, pp. 379, 383 y 384).En definitiva en este caso del 11-M como en todos, no hay que ser ni optimistas ni pesimistas, simplemente hay que ser realistas, porque la verdad de todo, incluida también la verdad sobre la masacre del 11-M, la sabremos el Día del Juicio Final.

Con el magnicidio de Luis Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973 quedaron claramente al descubierto dos cosas.

Una, que existía –y existe- toda una red tendida en todos los estamentos de la sociedad española, formada por militares, guardias civiles, policías, empresarios, políticos, profesionales del Derecho, médicos forenses, profesionales de los medios de comunicación, y terroristas filtrados y controlados por los servicios secretos españoles y servicios secretos extranjeros. (Hace unos años un conocido escritor religioso y sacerdote, cuando él sabía por el cáncer que padecía que tenía los días contados –dijo que le quedaba unos meses de vida y acertó-, confesó que había trabajado para el Mossad, y que un jesuita le había querido reclutar con un buen sueldo para la CIA).

La otra cosa es que de ese magnicidio transformado después en cuento, alguien extrajo enseñanzas para el futuro sobre cómo sería el comportamiento ético y moral y el grado de abyección al que podrían llegar los españoles: si se tragan ese cuento se lo tragarán todo. Acertó.

El Sindicato Unificado de Policía (SUP). SUP.es, el 22 de diciembre de 2011 escribe: “11-M teoría de la conspiración. Hemos dicho muchas veces, que no creemos en la “teoría de la conspiración”. La teoría de la conspiración es la que empezó señalando a ETA como autora de los atentados y luego evolucionó para dejarla en una mezcolanza donde ETA, políticos del PSOE, policías (cientos de ellos de información, seguridad ciudadana, UIPs, TEDAX, etc.) espías, guardias civiles… se habían “complotado” para cambiar el Gobierno del PP por el del PSOE”. (Y más ampliamente, 9 de diciembre de 2011: Los atentados del 11-M y la «teoría de la conspiración»).

Hay que reconocer que es un buen resumen de la “teoría de la conspiración”, lo grave es que quien lo afirma no son “contadores de nubes” sino policías. No quiero perder mucho tiempo, miren ustedes, tengo ante mí la portada de El País del 11 de marzo de 2004: Matanza de ETA en Madrid. Más, declaraciones del comunista Gaspar Llamazares: «La barbarie nazi cometida por ETA”. Más, el socialista José Bono: “ETA es capaz de hacer esto porque es lo único que sabe hacer”. Más, el secesionista vasco Juan José Ibarretxe: “ETA ha pretendido dinamitar la democracia, y que la gente pueda expresarse en libertad”. Y más, el socialista y aspirante al gobierno José Luis Rodríguez: “Estamos ante el atentado más horrendo que haya cometido nunca ETA”. ¿Saben los señores policías del SUP quiénes sabían –no creían, SABÍAN- que no había sido la banda asesina y secesionista de izquierdas ETA la que había cometido la masacre? pues la propia ETA por medio de su portavoz “el Gordo”, y también lo sabían los servicios secretos estadounidenses y franceses –entre otros y que sepamos- que tuvieron el detalle de informar a sus correspondientes autoridades.

Miren ustedes señores policías del SUP y todos los que piensen, opinen y suscriban lo que ustedes afirman, me es indiferente que me tachen de “conspiranoico” o de paranoico que viene a ser lo mismo, eso no es lo que me importa porque lo que importa de verdad es lo siguiente. Carlos Alberto Estévez Vaamonde y Francisco Mármol Moreno escribieron un libro en 1998 titulado Carrero, las razones ocultas de un asesinato, del que transcribo literalmente las páginas 215 y 217:

“El mismo día y a la misma hora que el presidente Carrero Blanco fue asesinado, muy cerca de él y sin él saberlo se encontraba un coche camuflado ocupado por agentes de la Unidad Operativa de la “Segunda Bis”, perteneciente al Alto Estado Mayor. Cuando el coche de Carrero salta por los aires en la calle Claudio Coello, la unidad de inteligencia recibe la orden de volver a su centro de operaciones y no hacer acto de presencia en la zona, y cuando los integrantes de ese equipo cruzaron la puerta del centro de Operaciones Especiales comentan: “Nos lo hemos llevado puesto. Menudo agujero hemos hecho”. Estas palabras que se presentan a pocas interpretaciones han sido recogidas literalmente de quien nos lo han contado, alguien que se encontraba en ese lugar en aquel momento.

Recientemente otro militar implicado en el intento de golpe del 23-F, el comandante Ricardo Pardo Zancada, quien también estaba en aquellas fechas en el SECED a las órdenes de San Martín, en la presentación de su libro 23-F. La pieza que faltaba aseguró que el transcurso del consejo de guerra de Campamento “sonó como un trallazo cuando el comandante Cortina (de los Servicios Operativos Especiales del CESID), al ser preguntado por la presencia de coches de los servicios aquella tarde en las inmediaciones de Congreso, respondió: “También el día del asesinato de Carrero había coches en la calle”. Tras esta declaración que sonaba a clara amenaza, ningún miembro del Tribunal siguió insistiendo en el tema. Cortina resultó absuelto ante el asombro de todos.

En las preguntas que presenta el letrado Rogelio García Villalonga, en el consejo de guerra de Campamento para juzgar los hechos acaecidos el 23 de febrero de 1981, postulado en nombre de su defendido, el comandante de Infantería José Luis Cortina Prieto, en el punto número quinto repite esta misma cuestión relativa al asesinato de Carrero Blanco. La pregunta textual es la siguiente: “Diga cómo es cierto, sabe y le consta que ha sido frecuente el hecho de que vehículos del personal perteneciente al organismo al que está adscrito hayan coincidido con acontecimientos de tan suma gravedad como los del asesinato del almirante Carrero Blanco o del atentado contra el general Esquivias”. ¿Qué hacían realmente aquellos coches cerca del lugar del atentado? ¿Se trata de una casualidad más? ¿Por qué nunca se ha explicado este hecho? Y ¿por qué lo saca a relucir el comandante Cortina en el juicio de Campamento, sabiendo como sabe cuáles fueron los comentarios, cuando menos equívocos, de sus agentes al regresar al centro aquella mañana del 20 de diciembre de 1973? Y otra cuestión más, ¿por qué no acudieron a la calle Claudio Coello cuando sonó la terrible explosión? ¿No hubiera sido más lógico, tratándose de unos agentes de operaciones especiales, que, al menos, por simple curiosidad, se hubieran interesado por lo que sucedía? ¿Qué tiene que ver el 23-F con el asesinato de Carrero? ¿Se trata de un capítulo más de esa todavía no suficientemente aclarada transición política?».
Y como nada más creo necesario añadir paso a las dos claves.

Primera clave: Jorge Dezcallar Mazarredo

Este sujeto era el máximo responsable de los servicios secretos españoles, pues era el director del Centro Nacional de Inteligencia cuando ocurrió la masacre del 11-M.

Este sujeto afirmó en su comparecencia ante esa mascarada denominada Comisión Parlamentaria del 11-M, “que el servicio secreto estuvo un poco fuera de juego, estábamos fuera de la investigación”: El País.com, 19 de julio de 2004. Y hasta se permitió hacerse el gracioso y echarse unas sonrisitas al comparar su situación con “aquello de Claudia Schiffer: ¿para qué lo quieres hacer si no lo puedes contar?”: El Mundo.es, 19 de julio de 2004.

a) ¿Quién aconsejó, influyó u ordenó que ese sujeto fuese nombrado embajador de España en Marruecos desde el año 1997 al 2001?

b) ¿Quién aconsejó, influyó u ordenó que ese sujeto pasase de la embajada de España en Marruecos a ocupar el mando y la dirección de los servicios secretos españoles, el CNI?

c) ¿Quién aconsejó, influyó u ordenó que ese sujeto fuese sacado del CNI después del 11-M para blindarle con la inmunidad nombrándole unos meses después –en junio- embajador de España en el Vaticano?

d) ¿Quién aconsejó, influyó u ordenó que ese sujeto pasase de la embajada en el Vaticano a ocupar un alto cargo directivo en Repsol?

e) ¿Quién aconsejó, influyó u ordenó que ese sujeto saliese de Repsol para volver a blindarle con la inmunidad al ser nombrado embajador en Washington en julio de 2008?

Creo que con esto queda demostrado que no fueron los asesinos de ETA ni los moritos del Lavapiés quienes apadrinaron, promocionaron y protegieron al sujeto Jorge Dezcallar Mazarredo. Y lo que resulta evidente es que, el padrino, promotor y protector de ese sujeto es el planificador o uno de los planificadores del 11-M.

MÁS PREMIOS PARA LOS DEL CNI…:

«Elena Sánchez Blanco, que ingresó en el entonces Centro Superior de Información para la Defensa (Cesid) en 1983, irá destinada a uno de los puestos más relevantes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI): jefa de la delegación en Washington y, como tal, interlocutora con la CIA y los demás servicios de inteligencia estadounidenses»: El País.com, 3 de agosto de 2012].

Segunda clave: La desaparición del cadáver del policía Francisco Javier Torronteras Gadea: Los Intocables.

Francisco Javier Torronteras Gadea fue el subinspector GEO (Grupo Especial de Operaciones) que dirigió las fuerzas policiales encargadas de intervenir en el piso de Leganés, Madrid, el día 3 de abril de 2004.

Uno de los vecinos de ese piso, tabique con tabique, era un policía que se dedicaba a las labores de información, lo que quiere decir es que ese piso donde se alojaban los supuestos terroristas islamistas estuvo en todo momento controlado por la policía.

El piso de los supuestos terroristas islamistas sufrió una explosión y dentro se encontraron siete cadáveres de los supuestos terroristas. Como consecuencia de la explosión, un objeto impactó en el policía y jefe de la operación Francisco Javier Torronteras Gadea, resultando muerto en el acto. Al día siguiente 4 de abril, su cadáver fue colocado en un nicho del Cementerio Sur de Madrid.

a) El enterramiento estuvo controlado en todo momento por la policía, y por expreso deseo de la familia el acto se celebró en la más estricta intimidad.

b) El nicho donde fue colocado el ataúd carecía de identidad alguna y solamente en su placa de mármol figuraba el número 80.

El 19 de abril varios individuos se dirigieron al nicho, y con un pico sin mango o palanqueta y una pala, sacaron el féretro con el cadáver dentro y lo colocaron en una carretilla que también habían llevado. El lugar donde estaba el nicho era una zona visible, por lo que trasladaron en la carretilla la caja con el cadáver a unos 700 metros, a una zona más resguardada de posibles testigos y a 15 metros de la tapia del cementerio. A continuación, rociaron el féretro y el cadáver con gasolina que también habían llevado y prendieron fuego.

1º. El nicho donde fue colocado el féretro con el cadáver sólo lo conocían sus familiares y algunos policías.

2º. Los individuos que extrajeron el féretro, quitaron mediante un pico o palanqueta la placa de mármol y la volvieron a colocar como estaba, no querían que nadie sospechase que se había extraído el cadáver.

3º. Lo ocurrido en el cementerio no fue un acto espontáneo sino estudiado y planificado. Los individuos parece que conocían los horarios y las rondas de los vigilantes del cementerio, y se presentaron allí con el material que necesitaban: pico o palanca, pala, carretilla y gasolina.

4º. Que los individuos transportasen el ataúd con el cadáver 700 metros y a 15 metros de la tapia del cementerio han hecho sospechar a algunos, que lo que pretendían esos individuos era llevarse el cadáver, y que como no pudieron por alguna razón decidieron quemarle.

5º. Pero lo que parece más probable, es que después de sacar el cadáver del nicho, buscaran una zona resguardada de posibles testigos y cerca de la tapia para una pronta escapada en caso de peligro, y con la gasolina que habían llevado rociaron el féretro y el cadáver prendieron fuego y saltaron la tapia.
Los vigilantes del cementerio vieron el humo y avisaron a la policía, la policía acudió y después se identificó el cadáver calcinado por el fuego como el del policía Gadea.

El propósito que llevaron a esos individuos al Cementerio Sur de Madrid era hacer desaparecer el cadáver del policía Gadea, objetivo que consiguieron pues al día siguiente los restos del cadáver fueron incinerados.

El cadáver de Francisco Javier Torronteras Gadea fue reducido a cenizas y al silencio; pero precisamente ese silencio se unió al tiempo para formar una reveladora realidad, a la que no hay que llamar ni confundir con la incompetencia sino que se trata de encubridora complicidad: “El Ministerio del Interior ha dado a la resolución de este caso la máxima prioridad. El propio ministro, José Antonio Alonso, ha mostrado su interés por que sea resuelto cuanto antes y así se lo ha hecho saber a los mandos policiales”: La Vanguardia, 21 de abril de 2004, p. 24: nada.

Los socialistas responsables que han pasado por el Ministerio del Interior han manifestado alguna vez y en pocas palabras, que el asunto iba a resolverse en unos pocos días: nada.

La última vez que públicamente se hizo mención del caso fue el director general de la Policía y Guardia Civil, el socialista Joan Mesquida Ferrando, que con motivo de su visita al cuartel de Guadalajara del Grupo Especial de Operaciones (GEO), grupo al que perteneció Francisco Javier Torronteras Gadea, el socialista afirmó, que se “está siguiendo una línea muy sólida de investigación que puede producir resultados de forma breve”: El Decano.es, 5 de abril de 2008. Días después, el 14 de abril ese socialista dejaba su cargo y era nombrado Secretario de Estado de Turismo.

Han pasado los años y nada.Nada, silencio total de los cómplices encubridores socialistas. Silencio total de los incompetentes y cobardes tontos lelos del Partido Popular. Y silencio total en esta abyecta España.
En definitiva: ¿quiénes eran esos individuos a los que les ordenaron la misión de hacer desaparecer el cadáver del policía Gadea? yo les llamo Los Intocables. ¿Y quién ordenó esa misión a esos individuos? ¿Y quién protegió y sigue protegiendo a Los Intocables?

Del magnicidio de Luis Carrero Blanco transformado después en cuento, alguien extrajo enseñanzas para el futuro sobre cómo sería el comportamiento ético y moral y a qué grado de abyección podrían llegar los españoles: si se tragan ese cuento se lo tragarán todo. Acertó

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España

Diferencias en la cobertura mediática según ideología

Descubre las diferencias en la cobertura mediática según ideología. Analiza cómo los medios influyen en la percepción según orientaciones políticas.

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Periodista analizando y comparando diferentes periódicos españoles

La ideología es la variable que mejor explica la selectividad informativa en España. Los medios no se limitan a transmitir hechos: actúan como vehículos ideológicos que seleccionan, encuadran y jerarquizan la realidad según líneas editoriales definidas, configurando dos grandes esferas mediáticas, una progresista y otra conservadora, con audiencias que rara vez se solapan. La investigación empírica sobre exposición selectiva y polarización en España confirma que los ciudadanos con posicionamiento claro en el eje izquierda-derecha consumen medios ideológicamente afines con una probabilidad muy superior a quienes no se ubican en ese eje. Menos del 1 % de los ciudadanos en España ejerce una dieta mediática ideológicamente mixta, mientras que la mayor parte puede considerarse mediáticamente neutral, según datos del CIS. Sin embargo, la polarización mediática es creciente entre quienes sí tienen una identidad ideológica definida.

Las diferencias de cobertura mediática según ideología se manifiestan en tres planos simultáneos:

  • Selección temática (agenda setting): cada medio prioriza los asuntos que refuerzan su marco ideológico y silencia o minimiza los que lo contradicen.
  • Encuadre (framing): el mismo acontecimiento recibe interpretaciones radicalmente distintas según la línea editorial, condicionando la percepción del lector.
  • Desinformación estructural: en casos extremos, la distorsión deliberada del relato constituye una forma de manipulación que va más allá del sesgo ordinario.

Casos como la cobertura de Ada Colau en ABC frente a El País, o el tratamiento de la extrema derecha en medios conservadores y progresistas, ilustran con datos concretos cómo la filiación ideológica del medio determina el tono, el volumen y el encuadre de la información política en España.


¿Cómo opera el sesgo ideológico en la cobertura mediática?

El sesgo mediático se ejerce principalmente mediante tres mecanismos que la investigación académica identifica como centrales en la construcción ideológica del discurso periodístico: la agenda setting, el framing y, en su expresión más extrema, la desinformación.

Expertos analizan estudios sobre la parcialidad en los medios de comunicación

La agenda setting opera en la fase de selección: el medio decide qué temas existen para su audiencia y cuáles no. Un partido político puede protagonizar una semana de portadas en un diario y ser prácticamente invisible en otro, no porque los hechos difieran, sino porque la jerarquía editorial responde a criterios ideológicos. Esta selectividad temática condiciona la percepción pública de manera más profunda que cualquier editorial explícito, precisamente porque el lector no percibe la omisión como una decisión editorial.

El framing actúa en la fase de presentación. Un mismo dato económico puede encuadrarse como «fracaso de la gestión gubernamental» o como «resultado de la herencia recibida», dependiendo de la línea del medio. Estudios con técnicas de procesamiento del lenguaje natural, como TF*IDF y word2vec, han detectado que durante campañas electorales los medios españoles tienden a asociar candidatos con extremismos, eclipsando propuestas concretas y amplificando la polarización afectiva.

La desinformación representa el tercer nivel, cualitativamente distinto. Watzlawick fue el primero en usar el término para referirse a la distorsión intencional del relato en función de la sensibilidad editorial de cada medio: elegir de qué hablar y de qué no, dar más o menos recurrencia a ciertos hechos, o usar palabras e imágenes con carga emocional calculada. Según el análisis académico sobre ideología y desinformación, hay ideología en los medios que retrata de forma subjetiva la realidad, y eso afecta a la percepción de la sociedad de manera directa.

  • Agenda setting: selección de temas según prioridades ideológicas.
  • Framing: encuadre del mismo hecho con interpretaciones opuestas.
  • Desinformación: distorsión deliberada del relato para alinear la percepción con intereses editoriales.
  • Gestión emocional: los medios calculan los efectos cognitivos y emocionales que sus decisiones narrativas provocan en la audiencia para generar adhesión o rechazo.

Consejo profesional: Para identificar el mecanismo activo en una noticia concreta, compara la misma información en al menos dos medios de línea editorial opuesta y observa qué elementos aparecen, cuáles se omiten y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción. Puedes profundizar en esta técnica en la guía de agenda mediática oculta de Alerta Nacional.


La polarización mediática y sus efectos en la sociedad española

La polarización mediática en España no es solo un fenómeno de oferta: se reproduce en el comportamiento de las audiencias. La investigación sobre selectividad y polarización de audiencias distingue dos procesos conceptualmente diferentes que conviene no confundir: la polarización de audiencias, referida a la estructura de la oferta mediática y sus distintos públicos, y la polarización mediática propiamente dicha, que describe el proceso individual por el cual los ciudadanos restringen progresivamente su dieta informativa a medios ideológicamente afines.

El perfil del ciudadano mediáticamente polarizado en España presenta rasgos consistentes. Los hombres, las personas de mayor edad y quienes tienen ingresos más altos muestran mayor probabilidad de consumir dietas informativas restrictivas. Pero la variable más determinante es la ideológica: quienes se ubican con claridad en el eje izquierda-derecha, están afiliados a partidos o participan activamente en elecciones presentan una selectividad ideológica notablemente superior al resto.

Las cámaras de eco que resultan de este proceso tienen consecuencias directas sobre el debate público. Cuando la opinión publicada en un medio está alineada con su línea editorial, el efecto de resonancia es idéntico al que se produce en redes sociales: el lector no busca información objetiva, sino un enfoque de la realidad que confirme su percepción previa. La confianza en los medios se fragmenta según la ideología del receptor, y el debate público pierde el suelo común necesario para el contraste de argumentos.

Un dato relevante: la polarización mediática no es simétrica entre ideologías. Los efectos marginales muestran una ligera mayor diferencia entre quienes se sitúan en el centro-izquierda y la izquierda, aunque sin la solidez estadística suficiente para establecer un patrón definitivo. Lo que sí confirman los datos es que el extremismo ideológico, entendido como posicionamiento en los extremos del eje, no es el motor principal de la selectividad: la mera declaración de una identidad ideológica, incluso moderada, ya aumenta la probabilidad de consumo restringido.


¿Cómo cubren los medios españoles a la extrema derecha y otros grupos ideológicos?

El tratamiento mediático de la extrema derecha en España varía de forma sistemática según la línea editorial del medio, con diferencias observables en tono, volumen de cobertura y encuadre. Los medios progresistas tienden a asociar a estos grupos con conceptos de riesgo democrático y extremismo, mientras que los conservadores suelen presentarlos como una opción política legítima dentro del espectro parlamentario, cuando no como una respuesta comprensible a demandas ciudadanas ignoradas.

Manos tecleando junto a informes políticos

El estudio sobre la cobertura de mujeres políticas en ABC y El País ofrece uno de los análisis más precisos disponibles sobre cómo la ideología del medio determina el tono editorial. En ese trabajo, Ada Colau (líder de izquierdas) recibió una cobertura negativa destacada en ABC, mientras que en El País la polaridad positiva hacia ella fue notable. Inés Arrimadas (liberal) obtuvo mayor cobertura positiva en ABC que en El País. La diferencia no responde a los méritos o deméritos de cada política, sino a la distancia ideológica entre el medio y el sujeto cubierto.

Política Medio Cobertura negativa Cobertura positiva
Ada Colau ABC
Ada Colau El País
Inés Arrimadas ABC
Inés Arrimadas El País

Este patrón se replica en el análisis de portadas durante las elecciones generales de 2023, donde los medios principales otorgaron mayor espacio a los partidos grandes, con diferencias apreciables en la valencia positiva o negativa según el partido y el diario. El análisis computacional de discurso electoral confirma que los encuadres negativos y polarizadores predominan sobre la cobertura de propuestas programáticas concretas.

Consejo profesional: Cuando analices la cobertura de un partido o líder político, examina no solo el número de noticias sino la proporción de piezas de opinión frente a informativas: la opinión es donde el sesgo ideológico se manifiesta con mayor intensidad y menor disimulo.


¿Qué dice la investigación académica sobre ideología y polarización mediática?

La conceptualización más influyente en el análisis del discurso mediático es la de Teun van Dijk, para quien la ideología es un conjunto básico de creencias compartidas por grupos sociales que los medios emplean para generar y gestionar opiniones, diferencias y conflictos. Esta definición desplaza el foco del partido político al sistema de creencias subyacente, lo que permite analizar el sesgo mediático incluso cuando un medio no tiene una afiliación partidista explícita.

El modelo de Hallin y Mancini sitúa a España dentro del sistema de «pluralismo polarizado», caracterizado por una fuerte vinculación entre medios y partidos políticos, baja autonomía profesional del periodismo respecto al poder político y una tradición de paralelismo político en la prensa. Este marco teórico explica por qué la polarización mediática española es estructuralmente más intensa que en sistemas del norte de Europa, donde la prensa desarrolló una tradición de mayor independencia editorial.

La relación entre propiedad, financiación y línea editorial es otro eje central del análisis académico. Los grupos mediáticos con vínculos accionariales o publicitarios con determinados sectores económicos tienden a alinear su cobertura con los intereses de esos sectores, lo que añade una dimensión económica al sesgo ideológico que va más allá de la mera preferencia política de los directivos. La percepción pública del sesgo no siempre coincide con el comportamiento editorial real: medios asociados a la derecha pueden criticar a líderes conservadores en determinados contextos, y viceversa, lo que complica la identificación del sesgo por parte del lector ordinario.

Contribuciones académicas recientes relevantes para el análisis del sistema mediático español:

  • Van Dijk (2003): ideología como sistema cognitivo de creencias que estructura el discurso mediático.
  • Hallin y Mancini (2004): modelo de pluralismo polarizado aplicado a España y el sur de Europa.
  • Investigación sobre exposición selectiva en España: relación entre ideología declarada y restricción de la dieta informativa.
  • Análisis computacional con NLP sobre sesgo en discurso electoral en medios españoles.
  • Estudio sobre ideología como forma de desinformación: propuesta de herramienta de medición de sesgos con variables de contenido, económicas y políticas.

Selectividad ideológica en medios españoles y su impacto en la percepción electoral

La metodología empleada en los estudios sobre dietas mediáticas en España opera mediante una escala que clasifica el consumo de medios en un rango de valores, desde el consumo exclusivo de medios progresistas hasta el consumo exclusivo de medios conservadores, pasando por posiciones intermedias que reflejan mayor heterogeneidad. La clasificación ideológica de cada medio se establece a partir de la media de autoubicación ideológica de su audiencia, lo que permite construir una variable de dieta mediática que agrega el consumo en prensa impresa, radio, televisión y prensa digital.

Los resultados de esta metodología revelan un patrón consistente: la ideología, más que el interés por la política o el nivel de ingresos, es la variable que mejor predice la restricción de la dieta informativa. Los ciudadanos con menor apego a la política y a las instituciones muestran menor probabilidad de ejercer selección de medios afines, mientras que los más politizados concentran su consumo en fuentes ideológicamente coherentes con sus predisposiciones.

Variable Efecto sobre la selectividad mediática Observación
Ideología declarada Alto Variable más explicativa del consumo restringido
Interés por la política Moderado-alto Mayor interés correlaciona con mayor selectividad
Afiliación a partido Moderado Refuerza la restricción ideológica de la dieta
Ingresos personales Moderado Mayor renta asociada a mayor restricción
Extremismo ideológico No confirmado No hay patrón claro de mayor restricción en los extremos

El impacto de esta selectividad en la percepción electoral es directo. Quien consume exclusivamente medios de una línea ideológica recibe una imagen del adversario político construida por fuentes hostiles, lo que amplifica la percepción de amenaza y reduce la disposición al acuerdo. La polarización de audiencias no produce necesariamente ciudadanos más radicales en sus posiciones, pero sí ciudadanos con una imagen más distorsionada del campo político contrario.

  1. Clasifica los medios que consumes según la autoubicación ideológica de su audiencia, no según tu percepción subjetiva de su línea editorial.
  2. Mide la heterogeneidad de tu dieta informativa: ¿consumes al menos un medio cuya audiencia se ubica en el lado opuesto del eje ideológico al tuyo?
  3. Distingue entre noticias y opinión dentro de cada medio: el sesgo es más intenso y menos disimulado en las piezas de opinión.
  4. Contrasta la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta antes de formarte una opinión definitiva.

Consejo profesional: La herramienta más eficaz para detectar tu propia burbuja informativa no es leer más, sino leer distinto. Incorporar regularmente un medio de línea editorial opuesta a la tuya no implica aceptar su marco, sino disponer de la información necesaria para cuestionarlo.


¿Cómo influyen la propiedad y la financiación en el sesgo ideológico de los medios?

La estructura de propiedad de los grupos mediáticos españoles es uno de los factores que más condiciona la línea editorial, aunque también el menos visible para el lector ordinario. Los grandes conglomerados mediáticos mantienen vínculos accionariales con sectores financieros, energéticos y de construcción cuyos intereses regulatorios y fiscales dependen directamente de las decisiones del gobierno de turno. Esta dependencia económica crea incentivos estructurales para alinear la cobertura con las posiciones del poder político que favorece esos intereses, independientemente de la ideología declarada del medio.

La financiación publicitaria institucional, es decir, la publicidad contratada por administraciones públicas, partidos y organismos estatales, añade otra capa de condicionamiento. Un medio que recibe una proporción significativa de sus ingresos de la publicidad institucional de un gobierno autonómico o central tiene razones económicas concretas para moderar su cobertura crítica de ese gobierno. La propuesta académica de una herramienta de medición de sesgos contempla explícitamente variables económicas y políticas junto a las de contenido, precisamente porque el sesgo ideológico no puede entenderse sin la estructura de incentivos que lo sostiene.

La concentración de la propiedad mediática en España ha reducido la pluralidad real de voces, aunque la proliferación de medios digitales ha creado nuevos actores con estructuras de financiación distintas. Medios nativos digitales como eldiario.es o El Confidencial carecen de editorial corporativa explícita, pero mantienen líneas editoriales reconocibles que sus audiencias identifican con claridad. La ausencia de editorial formal no equivale a ausencia de sesgo: la subjetividad persiste en la selección de temas, en las fuentes consultadas y en el encuadre de la información, a veces de forma más acentuada que en los medios tradicionales. Entender cómo los incentivos mediáticos afectan la cobertura es indispensable para leer cualquier medio con criterio.


Los algoritmos de redes sociales y su efecto en el consumo ideológico de noticias

Las plataformas de distribución de contenido, desde X (antes Twitter) hasta YouTube o TikTok, amplifican los sesgos ideológicos preexistentes mediante sistemas de recomendación diseñados para maximizar el tiempo de permanencia del usuario. El algoritmo no tiene ideología propia, pero sí un objetivo claro: mostrar el contenido que genera más reacción. Y el contenido ideológicamente cargado, especialmente el que provoca indignación o confirmación de creencias previas, genera más reacción que el informativo neutro.

El resultado es una aceleración del proceso de segregación mediática que los estudios sobre dietas informativas detectan en el consumo tradicional. Un usuario que interactúa con contenido de una línea ideológica recibe más contenido de esa misma línea, lo que reduce progresivamente su exposición a perspectivas distintas sin que medie ninguna decisión consciente de su parte. La influencia de los algoritmos en la percepción pública opera de forma más opaca que la línea editorial de un periódico, precisamente porque el usuario no percibe el mecanismo de selección al que está sometido.

La interacción entre medios tradicionales y redes sociales ha creado además un ciclo de retroalimentación: los medios producen contenido diseñado para circular en redes, lo que incentiva los titulares polarizadores y el encuadre emocional sobre el análisis reposado. La viralidad se convierte en criterio editorial, y los formatos que generan más comparticiones, generalmente los más ideológicamente cargados, reciben más recursos de producción. Este fenómeno afecta tanto a medios progresistas como conservadores, aunque con diferencias en los temas y los marcos que cada uno privilegia para maximizar su alcance digital.


La evolución histórica de las divisiones mediáticas ideológicas en España

El paralelismo político entre medios y partidos en España tiene raíces históricas que preceden a la democracia actual. Durante la Segunda República, la prensa española estaba abiertamente alineada con posiciones políticas definidas, y el franquismo consolidó un modelo de control estatal de la información que eliminó cualquier pluralismo real durante cuatro décadas. La Transición no produjo una ruptura limpia con ese modelo: los medios que surgieron o se reconvirtieron en los años setenta y ochenta lo hicieron con vínculos explícitos con partidos, sindicatos o grupos empresariales con intereses políticos concretos.

El País nació en 1976 con una orientación claramente progresista y europeísta que reflejaba el consenso de la Transición entre las élites intelectuales y políticas de centro-izquierda. ABC mantuvo su tradición monárquica y conservadora. La irrupción de nuevos actores en los años noventa, como El Mundo, añadió una línea editorial diferenciada que combinaba el conservadurismo con una vocación de denuncia política que la situaba en posición de competencia directa con el PSOE. Esta arquitectura mediática, consolidada antes de la llegada de internet, sigue siendo el esqueleto sobre el que se construye la polarización actual.

La fragmentación del sistema de partidos a partir de 2015, con la irrupción de Podemos, Ciudadanos y posteriormente Vox, obligó a los medios a redefinir sus alineamientos. Algunos lo hicieron con rapidez y coherencia; otros oscilaron según la coyuntura electoral, lo que confirma la observación académica de que la percepción ideológica de un medio no siempre coincide con su comportamiento editorial real en momentos concretos. La realidad del sesgo mediático es más compleja y contextual que la etiqueta fija que el lector suele asignarle a cada cabecera.


España frente a otros países: ¿es el sesgo ideológico especialmente intenso aquí?

El modelo de pluralismo polarizado que Hallin y Mancini identificaron en España, Italia, Portugal y Grecia se distingue del modelo liberal anglosajón y del modelo democrático corporativo del norte de Europa precisamente por la intensidad del paralelismo político. En los sistemas del norte, la prensa desarrolló una tradición de mayor distancia respecto al poder político, con mecanismos de autorregulación profesional más consolidados y una financiación menos dependiente de la publicidad institucional.

En el contexto latinoamericano, el estudio de la cobertura de las elecciones presidenciales argentinas de 2023 en medios como Clarín, La Nación, Infobae y El Destape muestra procesos de selección, omisión y priorización de información que son estructuralmente similares a los observados en España, aunque con particularidades propias de cada sistema político. La influencia de los medios en la comunicación política y el proceso de legitimación a través del discurso público son fenómenos compartidos en los sistemas de pluralismo polarizado, independientemente del país.

Lo que distingue a España dentro de ese modelo es la combinación de una polarización política especialmente intensa desde 2015, una estructura de propiedad mediática concentrada y una dependencia significativa de la publicidad institucional. El resultado es un sistema donde las diferencias de cobertura mediática según ideología son más pronunciadas y más estables que en sistemas con mayor autonomía profesional del periodismo. Identificar ese sesgo requiere herramientas de análisis crítico que vayan más allá de la intuición: la guía para identificar sesgo mediático de Alerta Nacional ofrece un punto de partida metodológico para ese análisis.


Cómo analizar críticamente el sesgo ideológico en los medios que consumes

Detectar el sesgo ideológico en la prensa española exige un método, no solo una actitud de desconfianza general. La desconfianza sin criterio produce el efecto contrario al deseado: el lector que rechaza todos los medios por igual termina siendo más vulnerable a la desinformación, no menos. El análisis crítico requiere herramientas concretas aplicadas de forma sistemática.

El primer paso es identificar la línea editorial del medio, no a partir de su autopresentación, sino a partir de la autoubicación ideológica media de su audiencia y de sus vínculos de propiedad y financiación. El segundo es distinguir entre géneros periodísticos: la noticia, el reportaje, la crónica y la opinión tienen convenciones distintas, y el sesgo opera con diferente intensidad en cada uno. La opinión es donde el encuadre ideológico se manifiesta con mayor claridad y menor disimulo; la noticia es donde el sesgo se ejerce de forma más sutil, a través de la selección de fuentes y la jerarquía de la información.

El tercer paso es la comparación sistemática. Contrastar la cobertura de un mismo acontecimiento en medios de línea opuesta permite identificar qué elementos aparecen en uno y no en el otro, qué fuentes se consultan y cuáles se ignoran, y qué palabras se eligen para describir a los mismos actores. Esa diferencia es el sesgo en acción, y su identificación es el primer paso para una lectura informada. Alerta Nacional ha desarrollado un análisis detallado sobre cómo se manipula la opinión pública que complementa este enfoque metodológico.


Si quieres ir más allá del análisis y disponer de herramientas concretas para descifrar la propaganda mediática en España, la guía para ciudadanos de Alerta Nacional ofrece un marco de análisis riguroso y actualizado para identificar los mecanismos de manipulación en los medios convencionales.

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Puntos clave

La ideología es la variable más determinante de la selectividad informativa en España, configurando dos esferas mediáticas con audiencias que rara vez se cruzan.

Punto Detalles
Ideología como variable principal Los ciudadanos con identidad ideológica definida consumen medios afines con probabilidad muy superior a quienes no se ubican en el eje izquierda-derecha.
Dieta mediática mixta casi inexistente Menos del 1 % de los ciudadanos ejerce un consumo ideológicamente heterogéneo, según datos del CIS y estudios recientes sobre polarización mediática en España.
Framing y agenda setting como mecanismos centrales El sesgo opera principalmente mediante la selección de temas y el encuadre, no solo mediante la desinformación explícita.
Cobertura diferenciada según ideología del medio En ABC, Ada Colau recibió un — de cobertura negativa; en El País, Inés Arrimadas obtuvo un — de cobertura negativa, patrón inverso al esperado sin sesgo.
Propiedad y financiación condicionan la línea editorial Los vínculos accionariales y la publicidad institucional crean incentivos estructurales que van más allá de la preferencia política de los directivos.

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