Internacional
8M: el éxito del feminismo es que las mujeres sigan muriendo, por Agustín Laje
El éxito del 8M, que hace rato ha dejado de ser el Día Internacional de la Mujer y se ha convertido sencillamente en el día del feminismo, consiste precisamente en su incapacidad estructural para resolver aquello por lo que dice movilizarse: fundamentalmente, la violencia contra las mujeres.
Dicho en otros términos: el éxito feminista descansa en el hecho de constituir un rotundo fracaso. Y la lógica de ello es bien fácil de entender: el feminismo llama a movilizaciones masivas por la violencia contra la mujer; bajo el paradigma feminista que opera desde hace una década, sin embargo, la violencia contra la mujer ha aumentado; y como la violencia contra la mujer ha aumentado, el feminismo llama todavía con mayor urgencia a más movilizaciones masivas para repudiar la violencia contra la mujer.
En definitiva, se trata de un círculo vicioso del que, por supuesto, sectores minoritarios se ven ampliamente beneficiados. Concretamente, aquellos que viven de la ideología de género, que parasitan al Estado y sus contribuyentes, que venden humo en universidades y colegios, o que montan sus ONG’s y sus “colectivos” bien financiados con dineros de fundaciones como IPPF, Open Society, Bill y Melinda Gates Foundation, Arcus Foundation, Open Democracy, Ford Foundation, Rockefeller Foundation, entre tantas otras.
Pero los números están a la vista, y muestran las dimensiones del fracaso feminista que es, sin embargo, la razón de su éxito. En el año 2015 el movimiento #NiUnaMenos irrumpió en la escena argentina. Fue el inicio de la masificación del feminismo en el país. El año anterior, es decir, en 2014, la Corte Suprema de Justicia había concluido que un total de 225 de los llamados “femicidios” se habían producido en el país. Por tal motivo, argumentaban en #NiUnaMenos, el feminismo debía volverse hegemónico: para visibilizar lo que estaba pasando y ofrecer soluciones para acabar con la violencia contra las mujeres.
Pues bien, el feminismo rápidamente se transformó en el paradigma dominante que totalizó los espacios públicos y privados. Las universidades pusieron materias y cursos obligatorios de feminismo; los medios no dejaron de festejar acríticamente el feminismo; el Estado incrementó todos los años, desde entonces, sus instituciones dedicadas al género y al feminismo, y la planta de burócratas inservibles que viven de esta ideología.
En definitiva, se trata de un círculo vicioso del que, por supuesto, sectores minoritarios se ven ampliamente beneficiados. Concretamente, aquellos que viven de la ideología de género, que parasitan al Estado y sus contribuyentes, que venden humo en universidades y colegios, o que montan sus ONG’s y sus “colectivos” bien financiados con dineros de fundaciones como IPPF, Open Society, Bill y Melinda Gates Foundation, Arcus Foundation, Open Democracy, Ford Foundation, Rockefeller Foundation, entre tantas otras.
Pero los números están a la vista, y muestran las dimensiones del fracaso feminista que es, sin embargo, la razón de su éxito. En el año 2015 el movimiento #NiUnaMenos irrumpió en la escena argentina. Fue el inicio de la masificación del feminismo en el país. El año anterior, es decir, en 2014, la Corte Suprema de Justicia había concluido que un total de 225 de los llamados “femicidios” se habían producido en el país. Por tal motivo, argumentaban en #NiUnaMenos, el feminismo debía volverse hegemónico: para visibilizar lo que estaba pasando y ofrecer soluciones para acabar con la violencia contra las mujeres.
Pues bien, el feminismo rápidamente se transformó en el paradigma dominante que totalizó los espacios públicos y privados. Las universidades pusieron materias y cursos obligatorios de feminismo; los medios no dejaron de festejar acríticamente el feminismo; el Estado incrementó todos los años, desde entonces, sus instituciones dedicadas al género y al feminismo, y la planta de burócratas inservibles que viven de esta ideología.
Dos hipótesis pueden formularse sobre ello. Hipótesis de máxima: el feminismo no sólo no resuelve el problema de la mujer, sino que lo agrava, siendo funcional al contexto de violencia generalizada. Hipótesis de mínima: cuando menos, el feminismo definitivamente está incapacitado para resolver el problema de la mujer, y ello así porque tiene una lectura ideológica de la realidad que le impide analizar las causas reales de la violencia, que son mucho más complejas que la paparruchada del género, sus lugares comunes y sus fantasmas, tales como el “patriarcado”, el “heteropatriarcado” o la “falocracia”. En otras palabras: el feminismo consume recursos y tiempo, sin arrojar ningún resultado positivo.
Claro que no faltará quien argumente que “lo que aumentaron fueron las denuncias”, lo cual constituye una falacia, porque no estamos hablando aquí de meras denuncias, sino de asesinatos contra mujeres totalmente identificados. En otras palabras: no hay un aumento simplemente de denuncias, sino de mujeres asesinadas.
A pesar de semejante fracaso, el feminismo es un éxito en sí mismo: esa es su paradoja. En efecto, cada vez cuenta con más financiamiento, más respaldo de los ricos y los famosos, más cobertura mediática y sumisión farandulera, y más militancia de idiotas útiles que no pueden no ser parte de la moda. El éxito del feminismo consiste en fracasar: mientras más mujeres mueran, más urgente será el feminismo; y mientras más urgente sea el feminismo, más éxito político, económico y mediático tendrá.
Einstein decía que “estar loco es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Esperar que la violencia contra las mujeres disminuya por cantar un himno ridículo, por mostrar los senos, por incendiar tal o cual iglesia, por reventar los vidrios de este o de aquel edificio, por amanerar a hombres patéticos y culposos tras la imbecilidad de las “nuevas masculinidades”, por gritar histéricamente “muerte al macho” o bien por cambiar la A y la O por la E y a eso llamarle “lenguaje inclusivo”, tal vez sea propio no de locos, pero definitivamente sí de idiotas.
Idiotas incapacitados para resolver aquello por lo que marchan; y que en los resultados lamentables que derivan de esa incapacidad, reproducen y agravan las condiciones que, para una sociedad idiotizada, los vuelve paradójicamente necesarios.
El 8M ha sido un éxito. Feliz Día de la Mujer.
Agustín Laje
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
