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España

Atención al disco rojo: los datos definitivos del pucherazo

Redacción

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Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- El 3 de enero de 1934 el periódico del PSOE El Socialista publicó en su portada un artículo con el título «Atención al disco rojo», en el que anunciaba en clave la inminencia de un golpe revolucionario contra la Republica: «¿Concordia? ¡No! ¡Guerra de clases! ¡Odio a muerte a la burguesía criminal! ¿Concordia? Sí: pero entre los proletarios de todas las ideas que quieran salvarse y librar a España del ludibrio. Pase lo que pase, ¡atención al disco rojo!». En octubre, se desencadenó la insurrección armada, dirigida por los golpistas Indalecio Prieto y Largo Caballero.

No hacía falta ser experto en runas, ni conjurar duendes en bolas de cristal, ni examinar posos de café para vaticinar que un golpista inmoral e indecente como Sánchez iba a ejecutar otro alevoso pucherazo, en la más negra tradicion del socialismo, el de los «100 años de pucheros y golpes». En efecto, ¿qué otra cosa se podía esperar de un personaje trapisondico, mafioso con descaro, mentiroso de libro «Guinness», capaz de las mayores aberraciones con tal de seguir droneando con su «Falcon»?

En esta ocasión no ha hecho falta tampoco ningún disco rojo, porque era la crónica de un golpe anunciado. Pobre democracia, ese sistema político inventado por el jacobinismo masónico que consiste en votar cada cuatro años en unas elecciones amañadas invariablemente por las élites que rigen los países presuntamente bendecidos por la democracia alada y pinturera.

He escrito ya varios artículos con la intención de destripar el maquiavélico putsch que hemos padecido en «bananaSpain», pero, si bien he diseccionado en ellos los mecanismos concretos a través de los cuales se ha ejecutado la «Operación Soros», y las sospechas de sentido común que demostraban su evidencia, faltaba la consumación que proporcionan los datos irrebatibles, el climax que solo puede proporcionar la prueba numérica, pillar con las «manos en la masa» a este Houdini adicto a helicópteros y playas de Mojacar.

Todos sabemos que ha habido pucherazo, lo sabemos nosotros, y lo saben los progres, los rojos y los separatas… Lo saben los periodistas, lo saben los tertulianos, lo saben hasta en los jardines de infancia, lo saben en Honolulu, y hasta en Marte… El hecho de que solo nosotros, el resto del pueblo de España, lo aireemos es otra prueba más de que absolutamente toda la putrefacta partitocracia y la maloliente casta mediática están metidas en el golpe hasta el corvejón, en un río de excrementos que chapotea hasta las ínsulas de Soros, el que mueve los hilos tras las bambalinas negras.

Pero, antes de pasar a los datos numéricos, otra prueba evidente del colosal pucherazo radica en los numerosos testimonios que han circulado por la red, transmitidos por testigos en las mesas electorales, que cuentan un cúmulo sorprendente de barbaridades e irregularidades, dignas de un país
tercermundista : desde los apoderados que fueron obligados a abandonar el recuento por un presidente de mesa, hasta las papeletas de la derecha tiradas por el suelo; desde aquel presidente de mesa que abría los sobres con un lápiz para que su huella invalidara la papeleta, hasta el asombro de los apoderados que entregaban actas a las tantas de la noche, cuando a la media hora del cierre de los colegios ya se daban los resultados… Y etcétera, etcétera, etcétera.

«Fui apoderado en un colegio en Baleares. Hasta las 21 horas no se empezó el recuento, pues había que incorporar los votos por correo, asunto bastante laborioso. A las 9:30 estábamos todavía contando cuando ya pude ver resultados con el 80% escrutado. ¿Cómo es eso posible? No acabamos hasta pasadas las 11 de contar, y faltaba por terminar el Senado. Las actas no se habían llevado todavía. Para entonces estábamos ya en el 90% escrutado. ¿Cómo es eso posible? ¿Pucherazo electrónico?

A la 1:20 de la mañana, la Secta afirmó que en Valencia, con un 70% del voto escrutado, ganaba el PSOE. Ahora mismo, en otro digital se afirma que a esa hora solo se había escrutado el 4%, y que el escrutinio finalizó a las 5 de la mañana, pero además con 40.000 votos nulos, cuestión denunciada ya por VOX y que está investigando la Junta Electoral. Repito que la Secta a las 8 menos cuarto de la tarde ya tenía resultados casi definitivos».

«El domingo día 28 de abril fui al colegio electoral para votar. Vivo en uno de los barrios del sur de Madrid mas humildes, llamado San Cristóbal de los Ángeles, el cual tradicionalmente siempre ha votado a la izquierda. Pues bien, cuando fui al colegio electoral para votar, la inmensa mayoría de la gente decían que habían votado a la derecha, o que iban a votar a la derecha. Por curiosidad, me dirigí a la mesa de las papeletas de los diferentes partidos y me quedé ahí mirando un buen rato, y, para sorpresa mía, observo que las papeletas del PSOE, Ciudadanos y Podemos estaban prácticamente intactas, casi nadie las tomaba para meterlas en el sobrecito blanco; sin embargo, las de Vox estaban casi vacías, pues casi todos votaban por la derecha, lo cual significaba como es lógico que la inmensa mayoría de la gente estaban votando en masa por la derecha.

Varias horas después me entero por medio de Internet que en muchísimos colegios electorales de España estaba sucediendo lo mismo, y que las papeletas de Vox se vaciaban rapidísimamente, y luego, en el escrutinio, sobre las 21:30, me entero por la radio que el PSOE había ganado las elecciones en toda España, ¡,y que Vox había sacado solamente 24 escaños!».

«Soy experto en informática. No soy programador, pero sí sé leer y reparar códigos. He tenido compañeros programadores, técnicos de hardware, electrónicos, contacto con mayoristas informáticos y decenas de fabricantes, y durante el 15M visité los foros de los hackers Anonymous para ver qué decían y cómo lo hacían, solo por interés.

Donde existe la mayor cantidad de estafas y espionaje encubierto en estos días es a través del software, los drivers, las actualizaciones de «seguridad» de Windows y muchos otros programas.

Cuando estuve viendo los resultados de las elecciones conforme iban recibiendo los periodistas los primeros datos, me di cuenta rápidamente que estaban utilizando un algoritmo de recuento de lo más cutre y descarado. Clarísimamente, incluso los periodistas que estaban en la mesa de debate, sin ser informáticos ninguno, noté que se dieron cuenta del pucherazo por sus silencios y las caras que ponían.

Es imposible que los primeros votos de Vox aparecieron más o menos rápido durante el primer 40% del recuento hasta llegar a los 22 diputados, y solo obtuvo un único diputado más cuando se llegó casi al final del recuento, para disimular. ¿Cómo es posible que al centro de datos les hayan llegado todas las papeletas de Vox a la vez y casi ninguna más durante la otra mitad del recuento? ¿Es que la mitad de las urnas de los colegios electorales no tenían votos para Vox, y coincidió que esa mitad de urnas sin votos para VOX llegaron juntas a la vez al centro de recuento? ¿Eso quién se lo cree? Apenas tengo conocimientos en Teoría Estadística, pero sí los suficientes como para saber que la probabilidad de que millones de papeletas de un mismo color mezcladas con millones de papeletas de otros colores lleguen millones de un mismo color aleatoriamente y a la vez al centro de recuento es cósmicamente casi imposible.

Nos toman a todos por imbéciles. Claramente han construido un algoritmo cutre y simplón que limitaba el número de votos que se otorgaba a VOX. Ni siquiera se han molestado en crear un algoritmo que lo disimule. Curiosamente, además, todos los números de escaños conseguidos por los partidos son múltiplos de 3. Tremendo».

Y vamos con los datos demoledores. El censo oficial publicado el 5 de marzo de este año por el INE era de un total de 36.893.976 personas, incluyendo los poco más de 2 millones residentes en el extranjero (CERA). Si el dato oficial del escrutinio afirma que votó el 75,75/oo del censo, quitando el porcentaje de abstención del 24,25/oo, eso nos da un total de 27.947.186 votos, incluyendo en esa cifra los votos nulos y en blanco.

Sin embargo, la suma total de los votos emitidos fue de 26.361.051. En conclusión, desaparecieron 1.586.135 votos por el camino, los cuales se le quitaron al PP y a VOX, por la sencilla razón de que el primero perdió más de tres millones de votos, y el segundo obtuvo un porcentaje muy inferior al que se esperaba.

Según cálculos aproximativos, esa cantidad de votos desaparecidos son suficientes para amañar sustancialmente unas elecciones, en especial si ese latrocinio se practica en aquellas provincias en los que hay poca diferencia de votos a la hora de adjudicar el ultimo escaño en juego. El resultado de este pucherazo puede restar incluso 50 diputados al conjunto de partidos a los que se quiere perjudicar.

Pero estas cifras no son las únicas que demuestran a las claras el pucherazo del 28-A, ya que también es sumamente esclarecedor el fenómeno asombroso de que en estas elecciones ha habido aproximadamente 2.200.000 votos más que en las de 2016, con la pasmosa particularidad de que, de esa cantidad, ¡solamente fueron a parar a los partidos de centro-derecha poco más de 42.000, como se puede demostrar comparando el total de votos que obtuvieron en 2016 y 2019. Y átense los machos, porque el PSOE se llevó casi un millón más de esos votos, y los partidos regionalistas y separatistas se adjudicaron una cifra parecida.

Absolutamente demencial que Ciudadanos, que ganó con un millón de votos las elecciones autonómicas catalanas, haya perdido en menos de dos años tal cantidad de votos, que quedó en quinto lugar.
Grotesco y maloliente que VOX sacara 23 diputados cuando se llevaba un recuento del 12 por ciento, y durante el resto del escrutinio solo sumará un diputado más. Pero nada extraño, pues basta introducir en el código fuente dl programa informático un algoritmo que destruya sus votos, mandándolos a la abstención. Es lo que se suele hacer.

En efecto, comparando los parámetros de las elecciones de 2016 y 2019, se puede apreciar con toda claridad que la suma de votos que perdió el PP se corresponde casi exactamente con los votos que ganaros C’s y VOX.

En cuanto a la izquierda, los votos que perdió Podemos se pueden transferir al PSOE, pero con la salvedad de que, aún así, los socialistas tienen todavía un extra de 741.000 votos que no se sabe de dónde han salido. Es verdad que aumentó la participación con respecto a los comicios del 2016, pero resulta increíble que esos votantes que provienen de la abstención o de nuevos votantes hayan votado en bloque a los socialistas, porque, si se movilizó la izquierda, lo mismo se puede decir de la derecha, hipermotivada con el deseo de liquidar la amenaza de la destrucción de la unidad de España.

¿De dónde pueden haber salido esos votos? Pues del voto por correo, estipulado en 1.200.000 votos, de los cuales 741.000 fueron al PSOE. Impresionante, ya que, si su porcentaje final fue poco más del 28 por ciento de los votos, ese es el porcentaje más creíble que podían haber obtenido del voto por correo, en vez del apabullante 60 por ciento que consiguieron.

Es de sobra conocido que hay dos maneras de amañar unas elecciones: en la transmisión electrónica del recuento que figura en las actas al Centro de Datos, y en el voto por correo, caballo de batalla de la transparencia de todo proceso electoral.

Añádasele a todo esto la estratosfera a cifra de 260.000 votos nulos, y el hecho de que, con 580.000 votos mas, la derecha ha tenido 18 escaños menos. Se agita todo esto en una coctelera de INDRA, y el pucherazo está servido.

Ya lo decía el demente genocida Stalin, en una de sus escasas frases que merecen rescatarse de los infiernos: «No importa a quién se vote, sino quién cuenta los votos».

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España

Cómo difundir contenido político en redes sociales

Aprende a difundir contenido político en redes sociales con estrategias efectivas que impactan el debate público y movilizan ciudadanos.

Redacción

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Una mujer consulta noticias y temas políticos en su móvil mientras está en el salón de casa.

Difundir contenido político en redes sociales es la herramienta más directa para influir en el debate público y movilizar a ciudadanos que sienten que los medios convencionales les ignoran. La comunicación política digital, término técnico para este conjunto de prácticas, exige mucho más que publicar opiniones: requiere formatos adaptados, narrativas verificadas y una presencia constante. En España, donde la desconfianza hacia los medios tradicionales crece, quienes dominan estas estrategias de contenido político marcan la diferencia entre el ruido y el impacto real. Alerta Nacional analiza aquí los métodos que funcionan, los errores que destruyen credibilidad y las claves para llegar a cada tipo de ciudadano.

¿Qué formatos son más efectivos para difundir contenido político en redes sociales?

La comunicación política efectiva exige adaptar cada mensaje al formato y la plataforma donde vive la audiencia. Un hilo detallado en X puede explicar la financiación irregular de un partido con precisión documental. Un vídeo vertical de 30–60 segundos en TikTok o Instagram llega a quienes nunca leerían ese hilo.

Los formatos con mayor alcance orgánico en 2026 son:

  • Vídeos verticales de 30–60 segundos: el formato vídeo corto maximiza el alcance sin inversión publicitaria. Funcionan especialmente para denuncias concretas o datos que impactan visualmente.
  • Hilos estructurados: permiten desarrollar argumentos complejos con fuentes y cifras. Son el formato natural para explicar casos de corrupción o manipulación histórica con rigor.
  • Carruseles informativos: ideales para comparar datos, mostrar cronologías o presentar propuestas técnicas. El lector avanza a su ritmo y retiene más información.
  • Directos y preguntas y respuestas: generan conversación en tiempo real y proyectan cercanía sin perder autoridad.

El consumo de vídeo sin sonido es mayoritario en redes sociales. Eso obliga a incluir subtítulos dinámicos y un gancho visual en los primeros tres segundos, antes de que el usuario deslice la pantalla.

Consejo profesional: Graba primero el vídeo pensando en que se verá sin audio. Si el mensaje no se entiende solo con imágenes y texto en pantalla, reescribe el guion.

¿Cómo diseñar narrativas auténticas que conecten con los ciudadanos?

El mensaje político que genera confianza combina hechos verificables con una voz humana reconocible. La arquitectura de mensajes coherente, concepto técnico del marketing político, significa que cada publicación refuerza la misma identidad y los mismos valores, sin contradicciones entre plataformas.

Unas manos anotando un mensaje político en una libreta

Los datos confirman la dirección: el storytelling representa el 43 % del contenido de campaña, mientras que el storydoing ha subido al 40 %. Esto significa que ya no basta con contar una historia. Hay que demostrar acciones concretas que respalden cada promesa.

Para construir narrativas que resuenen, sigue este orden:

  1. Define una posición clara. La identidad pública coherente evita rechazos y dispersión temática. El ciudadano debe saber en dos segundos qué defiendes y por qué.
  2. Ancla cada mensaje en datos oficiales. Fuentes como el Tribunal de Cuentas, el BOE o informes del Congreso dan credibilidad inmediata y dificultan el desmentido.
  3. Muestra el lado técnico y el lado humano. La estrategia digital efectiva conecta con lo cotidiano sin renunciar al rigor. Un análisis sobre corrupción municipal funciona mejor si empieza con un caso real y cercano.
  4. Admite lo que no sabes. La vulnerabilidad calculada genera más confianza que la omnisciencia. Decir «esto aún no está confirmado» protege la credibilidad a largo plazo.

La escucha social permite identificar tendencias emergentes antes de que se conviertan en debate masivo. Quien detecta el tema antes puede posicionarse como referente, no como seguidor.

Consejo profesional: Antes de publicar, pregúntate: ¿puede alguien desmentir esto con una fuente oficial? Si la respuesta es sí, añade la fuente tú primero.

¿Cómo segmentar el mensaje político para distintas audiencias?

La segmentación es la diferencia entre hablar a todo el mundo y no llegar a nadie. Cada comunidad en redes sociales tiene sus propios códigos, preocupaciones y formatos preferidos. Adaptar el mensaje no significa cambiar la posición, sino traducirla al lenguaje de cada grupo.

Segmento Plataforma principal Formato recomendado Enfoque del mensaje
Jóvenes (18–30 años) TikTok, Instagram Vídeo vertical, memes documentados Impacto directo, datos visuales, tono directo
Adultos (31–55 años) X, Facebook, YouTube Hilos, vídeos medianos, artículos Análisis, contexto histórico, fuentes verificadas
Mayores de 55 años Facebook, WhatsApp Texto claro, vídeos explicativos Lenguaje accesible, referencias conocidas
Comunidades locales Grupos de Facebook, Telegram Contenido hiperlocal Casos concretos del municipio o región

Infografía: claves para segmentar eficazmente el mensaje político

El uso estratégico de hashtags y las respuestas activas en conversaciones ajenas proyectan liderazgo sin necesidad de grandes presupuestos. Participar en debates ya activos es más eficaz que intentar crear uno desde cero.

La coordinación entre perfiles con roles definidos multiplica la conversación y el compromiso. Una red de cuentas con distintas voces, desde el análisis técnico hasta el testimonio personal, cubre más ángulos que un solo perfil. Según el análisis de las elecciones andaluzas de 2026, la orquestación de cuentas coordinadas multiplica el alcance y la capacidad de marcar agenda. Esa lección vale para cualquier ciudadano organizado, no solo para partidos.

El papel de los influenciadores en narrativas políticas digitales también ha crecido. Perfiles con audiencias medianas pero muy comprometidas generan más conversión que cuentas masivas con bajo nivel de interacción.

¿Qué errores destruyen una campaña de difusión política en redes?

Los errores más comunes en la promoción política en redes no son técnicos. Son de actitud y de planificación.

  • Activar cuentas solo en campaña. Una presencia orgánica consolidada antes de cualquier campaña evita que el algoritmo penalice la cuenta y que la audiencia perciba el contenido como oportunista. Activar cuentas solo en campaña es el error más frecuente y el más costoso.
  • Replicar el mismo contenido en todas las redes. Lo que funciona en X fracasa en TikTok. Copiar y pegar destruye la credibilidad en ambas plataformas.
  • Ignorar la normativa electoral. Las campañas digitales deben cumplir normativas electorales y etiquetar claramente la publicidad política. El incumplimiento genera sanciones y pérdida de confianza.
  • Responder con agresividad a críticas. La respuesta airada amplifica el ataque original. La respuesta documentada y serena lo neutraliza.
  • Publicar sin verificar. Un dato falso, aunque se corrija después, daña la credibilidad de forma permanente.

«Evitar el ‘cringe’ es una decisión estratégica, no estética. La presencia orgánica constante evita que el electorado perciba forzado el contenido político. Quien aparece solo cuando necesita votos, pierde antes de empezar.»

El manejo de la desinformación exige una respuesta rápida y documentada. Identificar el sesgo mediático en noticias antes de compartirlas es el primer filtro de calidad que cualquier ciudadano puede aplicar.

Puntos clave

La difusión política efectiva en redes sociales exige formatos adaptados a cada plataforma, narrativas verificadas, segmentación precisa y una presencia orgánica continua que preceda a cualquier campaña.

Punto Detalles
Formato por plataforma Usa vídeos de 30–60 segundos en TikTok e Instagram y hilos en X para cada tipo de contenido.
Narrativa coherente Define una identidad clara y ancla cada mensaje en fuentes oficiales verificables.
Segmentación de audiencia Adapta el tono y el formato según la edad, la plataforma y los intereses del grupo.
Presencia orgánica previa Construye comunidad antes de necesitarla; las cuentas activas solo en campaña pierden credibilidad.
Evitar errores críticos No repliques contenido idéntico en todas las redes ni publiques sin verificar los datos.

La autenticidad no es opcional: es la única estrategia que sobrevive

Llevo tiempo observando cómo ciudadanos con mensajes sólidos fracasan en redes por un error de fondo: confunden volumen con impacto. Publican mucho, pero sin coherencia. Comparten datos reales, pero sin contexto. Y cuando llega el momento de generar debate, la audiencia no está porque nunca se construyó una relación real con ella.

Lo que realmente funciona es más incómodo de aceptar: la autenticidad sostenida en el tiempo. No el vídeo viral puntual, sino la voz que aparece cada semana con rigor y sin miedo. El ciudadano que documenta la corrupción local con fuentes, que explica la manipulación histórica con datos del archivo, que responde críticas con argumentos y no con insultos. Ese perfil construye una audiencia que actúa, comparte y defiende el mensaje.

La confianza en influenciadores frente a instituciones ha crecido precisamente porque las instituciones han abandonado el lenguaje directo. Eso es una oportunidad para cualquier ciudadano que hable con claridad y sin agenda oculta.

El contenido político bien estructurado tiene el poder de cambiar un debate. Pero ese poder solo se activa cuando quien lo produce ha ganado credibilidad antes de necesitarla. La responsabilidad y la transparencia no son virtudes morales en este contexto. Son ventajas competitivas.

— Redacción

Análisis político sin filtros en Alerta Nacional

Alerta Nacional publica análisis directos sobre propaganda política, manipulación mediática y corrupción en España, sin los filtros que aplican los medios convencionales.

https://alertanacional.es

Si quieres entender cómo funciona la propaganda política en España y qué mecanismos usan los partidos para controlar el relato, Alerta Nacional ofrece análisis documentados y actualizados. También puedes profundizar en cómo se manipula la opinión pública para entender el contexto completo detrás de cada campaña digital. El debate sobre la historia y la corrupción en España necesita voces informadas. Alerta Nacional es el espacio donde ese debate ocurre sin censura.

Preguntas frecuentes

¿Qué formato funciona mejor para difundir contenido político?

El vídeo vertical de 30–60 segundos con subtítulos maximiza el alcance orgánico en TikTok e Instagram. Los hilos estructurados en X son más efectivos para argumentos complejos con fuentes.

¿Con qué frecuencia debo publicar contenido político en redes?

La consistencia supera a la frecuencia. Publicar tres veces por semana con contenido verificado genera más confianza que publicar diez veces con material sin contrastar.

¿Cómo evito que mi contenido político parezca forzado?

Mantén presencia activa antes de cualquier campaña y adapta el tono a cada plataforma. El contenido que aparece solo en momentos electorales genera rechazo inmediato en la audiencia.

Sí, pero la normativa electoral obliga a etiquetar claramente cualquier publicación de carácter publicitario político. El incumplimiento puede derivar en sanciones y pérdida de credibilidad.

¿Cómo identifico si una noticia política es fiable antes de compartirla?

Contrasta la información con fuentes oficiales como el BOE, el Tribunal de Cuentas o el Congreso. Aprende a detectar el sesgo en noticias antes de amplificar cualquier contenido.

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