Internacional
¡BASTA DE CORTINAS DE HUMO! Autoridades de Ucrania piden calma porque no ven una invasión rusa inminente
Aunque reconocen que la amenaza es real, los líderes de Ucrania piden calma a la nación asegurando que la invasión de Rusia no era inminente, de acuerdo a lo que reportó Associated Press.
A pesar de que Rusia negó estar preparando un ataque, tiene reunidos cerca de la frontera ucraniana, aproximadamente a 100.000 soldados, lo que ha provocado que Estados Unidos y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) vaticinen una posible guerra.
En ese sentido la OTAN aseguró estar reforzando sus fuerzas disuasorias en la región del Mar Báltico, y Estados Unidos puso en alerta a 8.500 tropas para un posible despliegue a Europa dentro de una “fuerza de respuesta’’ de la alianza si fuera necesario.
Además, el Departamento de Estado de EE. UU. le dio la orden a las familias del personal estadounidense de la Embajada de EE. UU. en la capital ucraniana, Kiev, de abandonar el país.
“Una acción militar rusa en cualquier lugar de Ucrania afectaría gravemente a la capacidad de la Embajada de Estados Unidos para proporcionar servicios consulares, incluida la asistencia a los ciudadanos estadounidenses para salir de Ucrania”, dijo el departamento.
De igual manera, Gran Bretaña y Australia dijeron que retirarían a algunos diplomáticos. La ministra australiana de Relaciones Exteriores, Marise Payne, incluso instó a los australianos en Ucrania a irse, diciendo que hacerlo “es un paso cauteloso”, según reportó ABC News.
Sin embargo, en medio de la tensión, y luego de que varias reuniones diplomáticas realizadas esta semana no llegaran a ninguna resolución, las autoridades de Ucrania, están tratando de llevar calma a sus ciudadanos.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, dijo el lunes por la noche que la situación estaba “bajo control” y que “no hay razón para entrar en pánico”, no obstante Ucrania se está preparado para recibir este martes un importante cargamento militar que le envía Estados Unidos para reforzar sus defensas.
Así mismo el ministro de Defensa, Oleksii Reznikov, dijo al canal ICTV de Ucrania el lunes que “Hay escenarios de riesgo. Son posibles y probables en el futuro”, pero debido a que Rusia no había formado aún ‘grupos de batalla’ que indicarían que el ataque es inminente, hasta hoy “tal amenaza no existe”.
Y Oleksiy Danílov, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, aseguró además que Kiev “no tiene intención de atacar a nadie”, en referencia a la acusación de Moscú de una posible ofensiva contra los separatistas, y pidió a los medios de comunicación “rebajar la retórica bélica”.
Rusia ha dicho que las acusaciones occidentales de que está planeando una invasión son simplemente para tapar las provocaciones planeadas por la OTAN. Además, acusó el lunes a EE. UU. a través de declaraciones del vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, de instigar para que aumenten las tensiones.
En la reunión entre Blinken y Lavrov en Ginebra, el ministro de defensa ruso volvió a demandar que la OTAN deje de avanzar cerca de su frontera y que no le permitan a Ucrania unirse a la OTAN, algo que la Organización se niega categóricamente, por lo que plantea una situación aparentemente irresoluble que muchos temen solo pueda terminar en una guerra.
Vanesa Catanzaro
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
