España
Carta a Iñaki Gabilondo de un lector de AN: «Usted no es feminazi, usted es gilipollas»
JPP (Remitido).- El «ministro portavoz del Gobierno Mundial» en Expaña (antigua España), don Iñaki Gabilondo, nos deleita con el prefabricado discurso de postín, de progresía rancia y hortera de salón, haciendo de portavoz de sus amos, en esta ocasión, para la propaganda «de género» fabricada por las élites para destruir aún más a Occidente.
Dice el ministro portavoz, que también es «feminazi».
Señor Gabilondo, disculpe el exabrupto: Usted no es «feminazi», usted es gilipollas.
La etiqueta de «feminazi» se utiliza con mucha ligereza. Nada tiene que ver el «nazismo» (nacionalsocialismo) con el nuevo feminismo, que no tiene nada que ver con el feminismo original.
Desde luego las féminas «nazis» de la Alemania de los años 20 y 30 no perseguían en tetas a sacerdotes para lanzarles sus bragas. No odiaban a los hombres por ser hombres.
Y un largo etcétera que no voy a escribir porque esto no va a ser una apología de aquel régimen ni de sus mujeres.
Lo único en lo que se parece el «nazismo» con el nuevo feminismo, con la dictadura del progresariado y la dictadura de género, es en la intolerancia y el fanatismo. En el aferrarse sin posibilidad de discusión a unos dogmas irracionales.
Vamos por partes.
En casi todos los países del mundo no Occidental (y en el mismo Occidente hace décadas) no hay igualdad entre hombres y mujeres, siendo las mujeres discriminadas en muchos casos. Agresiones, violencia de todo tipo. Esto es así y creo que en esto estaremos de acuerdo.
Lo que ocurre, es que en algunos países, como Expaña, la situación se ha invertido, de tal manera que se puede decir con total seguridad que en Expaña se discrimina a los hombres.
La presunción de inocencia no existe en el caso de denuncia de una mujer a un hombre.
Nos diréis que las denuncias falsas son casi inexistentes, pero eso es una falacia.
El hombre tiene que demostrar su inocencia, y aunque lo sea, no siempre puede hacerlo.
Si a Usted le denuncia su pareja diciendo que le pega, ¿cómo narices piensa demostrarlo?
En todo caso, es ella quien tendría que hacerlo, con los testigos o partes médicos correspondientes.
Así que no es que no haya denuncias falsas, sino que es técnicamente imposible demostrar la inocencia, con lo que la mayoría de las denuncias se archivan. Lo sé yo. Lo sabe Usted. Lo saben los políticos, los policías, los jueces y los periodistas. Lo sabemos todos.
En cuanto a las cuotas, yo personalmente he sido discriminado en un concurso público de empleo.
Había unas 10 ó 12 plazas. Y yo saqué una de las notas más altas. Entre los 5 primeros. Sin embargo se contrató solo a un hombre y el resto a mujeres.
Si se hubieran aplicado las cuotas al 50 % que tanto reclamáis, yo hubiera sido contratado. Pero, se aplicó la cuota del 90 % aproximadamente.
No es solo que las cuotas 50-50 o 40-60 sean absurdas, porque no premia el esfuerzo y el mérito, es que además se aplicó una cuota abusiva. He sido agraviado, pero a nadie le importa. Ni mi caso se conoce.
Porque, señor ministro portavoz del Gobierno Mundial en Expaña, ¿sabe qué pasa? Que todos, o prácticamente todos los medios de comunicación seguís las misma consignas. La misma propaganda, las mismas mentiras.
No es que no haya mujeres que maten a hombres, es que no lo contáis.
No es que no haya discriminación laboral hacia los hombres, como mi caso personal que comento, es que no lo contáis.
¿Por qué?
¿Quién está detrás? (Pregunta retórica para usted y para mí, ambos sabemos quienes son sus amos).
¿Qué pretenden los que están detrás?
Preguntas que no responderá nunca. Salvo con un fácil «conspiranoico», por no hablar de los habituales y socorrídísimos «facha», «nazi», «machista» bla bla bla
Como comento, los trabajos de los hombres son los más peligrosos.
La siniestralidad laboral es casi exclusiva de los hombres. Casi no existe la siniestralidad laboral en las mujeres.
Y en las guerras pasa igual.
Si aquí pedimos paridad, podéis responder lo mimo que dijo Cristina Almeida cuando le preguntaron por qué (en su día) las mujeres no hacían el servicio militar.
A lo que respondió que ser iguales no significa hacer las misma tonterías.
Esto sí es escurrir el bulto, como más adelante Usted acusa a los no feministas.
Porque la señora Almeida puede defender la supresión del servicio militar. Pero mientras exista, ¿por qué los hombres lo deben hacer y las mujeres no?
¿Eso no es discriminación?
Hay concursos-oposiciones donde las pruebas físicas son más laxas para los mujeres.
Para policía, por ejemplo, se exigen mejores tiempos a los hombres. A usted le parecerá justo, para que entren mujeres en el cuerpo, y al ladrón que va salir corriendo mejor aún, si le persigue alguien con menos capacidades físicas. Pero igual al que le han robado y a los que pagamos impuestos, no nos parece tan bien que se de prioridad a un dogma que a la eficacia y a la eficiencia.
Porque aquí está el quid de la cuestión. Si uno estudia, trabaja, se esfuerza no le premian. Terminan premiando a la de la cuota.
¿Para qué cojones me preparé yo un temario, en el cual, de manera sarcástica estaba incluida «la igualdad,» para que precisamente se me discriminara por ser hombre?
Un país donde la gente llega a la conclusión que trabajar no sirve de nada, está condenado al fracaso.
La URSS cayó fundamentalmente por colapso económico. Y eso fue así porque la gente trabajaba lo mínimo. Todo el sistema era un inmensa maquinaria de funcionarios y burócratas, donde por ejemplo, de lunes a viernes no se daba palo al agua, para forzar ir a trabajar el sábado (por no cumplir los objetivos) y cobrar horas extrasÇ
Esto le pasa a Occidente. No se premia el trabajo y el esfuerzo. Se premia la cuota. Se premia la imbecilidad. Y esto ya está pasando factura. Que Europa es prácticamente la única zona del mundo con crecimiento económico bajo, es por algo.
La ideología de género se ha convertido en una moda, que casi no tiene otro sentido, que el dar qué hacer a una izquierda que no tiene ni quiere nada que defender. Como yo digo han sustituido la dictadura del proletariado por la dictadura del progresariado.
Una moda que da de comer a chiringuitos y vividores varios.
Que sirve de «cortina de humo» para no hablar de otros temas. Exagerando y mintiendo.
Porque los medios de comunicación tenéis gran culpa.
Si continuamente se habla de los asesinatos de mujeres a manos de hombres y nunca al revés, la gente pensará, y de hecho así es mayoritariamente, que estamos ante una lacra de hombres que matan a mujeres. Y que las mujeres no matan a los hombres.
Si cada vez que se mata a una mujer, se hacen manifestaciones y circos varios, ocupando minutos y minutos en las noticias, mientras cuando se mata a un hombre, no se dice, o se hace muy por encima, no hay manifestaciones, se está tratando la realidad de forma parcial, tendenciosa y manipuladora, ocultando lo que pasa, exagerando lo que interesa ¿Por qué? ¿Se atreve a responder?
¿Por qué no se dice la nacionalidad del maltratador y asesino, cuando sí se dice la de la maltratada o asesinada?
¿Tiene respuesta para eso?
¿El «gobierno mundial» le deja hablar de esto?
Exactamente igual que con el caso de la manada de San Fermín tan famosa.
Un caso raro desde el primer día. Pero la estrategia es la misma. Se llenaron horas de noticieros y debates con la noticia. Con fotos y datos de los miembros de la manada.
Sin embargo es el único caso que yo conozco donde los integrantes son españoles.
¿Puede ser ése el motivo precisamente?
Hay una cantidad descomunal de violaciones en grupo de magrebíes, africanos y sudamericanos a mujeres y niñas?
Violaciones brutales, que no consisten en llevar a una chica de paseo, buscando un hotel, sino niñas arrastradas, violadas analmente hasta el punto de necesitar puntos, de golpearlas y hasta matarlas. Pero de esas no hablais, cobardes manipuladores.
Paso a comentar una por una sus frases que a modo de resumen publica MSN Noticias
«Que en una democracia la mayoría [las mujeres] tenga que luchar para obtener los mismos derechos que tiene una minoría revela una anomalía funcional bastante seria».
La democracia no existe, pero ése es otro debate.
¿Las mujeres son mayoría y los hombre son minoría?
En junio de 2018, por ejemplo, había en Expaña 22.914.086 hombres (49 %) y 23.818.952 mujeres (51 %). (Fuente)
Bastante igualados. No sé dónde le enseñaron matemáticas o geografía humana.
O más bien es el anhelo de inventarse minorías y luchas de postín para progres que se aburren.
«Nada me parece más ridículo que acusar de supremacista a quien intenta luchar contra esa supremacía de la minoría».
Vuelta la burra al trigo, con las mayorías.
Desde luego no hay supremacías. Esto es de un ridículo que no merece la pena ni responder.
«Todos habitamos en la misma sociedad y todos la deseamos más justa».
Y yo también. Estoy harto de que se me discrimine por ser hombre.
«Recordemos la advertencia de Tácito: quienes luchan por separado son vencidos juntos».
Recordemos a Julio César: divide y vencerás.
La ideología de género para forzar una división en la sociedad y hacernos a todos más manejables.
«Escurrir el bulto por la radicalidad de las propuestas de algunos colectivos más o menos extremos es una excusa».
No escurro el bulto. Exijo la igualdad.
Ustedes si escurren el bulto. No pueden responder a ni uno de mis datos. Datos, no dogmas. Incontestables
«No hace falta militar en nada muy concreto para participar en una acción, en un movimiento de una enorme trascendencia histórica y de una profundidad absoluta».
Ese movimiento no es nada más que el síntoma de la podredumbre de Occidente.
Después de esto no hay una nueva sociedad chachiprogre de igualdades de pacotilla y multiculturalidades varias.
No viviremos en «Progresalia», con hombres convertidos en plancha-bragas, que mean sentados, mientras su mujer quema las últimas Iglesias, en ciudades llenas de mezquitas y multiculturalidades. No, Señor Gabilondo, esa «utopía» no va a llegar nunca. Nunca.
Le voy a decir lo que sí conseguirá el progreso del progresimo.
Después de esto habrá hecatombe, guerra y el final de los tiempos. Esto último no es para Usted. Usted no puede entender esto. Simplemente lo verá dentro de muy poco tiempo. No es tan mayor para morirse antes de verlo con sus propios ojos
«En el caso de los hombres, verlo con hostilidad absoluta y ridiculizarlo es revelar miedo y revelar el temor a perder posiciones».
La verdad es que estoy «acojonado» y no me planteo opositar para que se me discrimine y se me ridiculice por ser hombre.
Y de mi «posición» prefiero ni hablar.
«Si al vincularnos a este día de la mujer, a estas iniciativas y a este movimiento, se nos implica en el lote señalado como feminazi, pues qué le vamos a hacer, así sea. Yo también soy feminazi»
Me remito a lo dicho más arriba: Usted no es feminazi, usted es gilipollas.
España
Qué es la censura mediática moderna y cómo nos afecta
Descubre qué es la censura mediática moderna y cómo nos afecta. Entiende su impacto en la libertad de prensa y en nuestra información diaria.
La censura mediática moderna se define como un sistema híbrido de control informativo que combina algoritmos opacos, presiones económicas y campañas de desinformación para limitar la visibilidad de contenidos críticos sin recurrir a prohibiciones directas. A diferencia de la censura clásica, este modelo no requiere un decreto gubernamental ni una orden explícita: opera en silencio, a través de plataformas tecnológicas y mercados publicitarios. Organismos como la UNESCO y Reporteros Sin Fronteras documentan cómo esta mutación estructural erosiona la libertad de prensa en democracias formalmente libres. Entender qué es la censura mediática moderna resulta indispensable para cualquier ciudadano que quiera interpretar la realidad sin filtros impuestos.
¿Cómo operan los mecanismos de censura en la era digital?
La censura digital desplazó el control informativo hacia tres frentes simultáneos: algoritmos, presión económica y desinformación. Un estudio de la Universidad Complutense que analiza literatura académica entre 2015 y 2024 detecta esta transformación estructural como el rasgo definitorio del periodismo contemporáneo. Ninguno de estos mecanismos actúa de forma aislada: se refuerzan mutuamente para producir un silenciamiento que el ciudadano medio no percibe.
Los mecanismos concretos que operan hoy son los siguientes:
- Control algorítmico: Las plataformas utilizan inteligencia artificial para definir qué versiones de la realidad son «verificables», privilegiando narrativas aprobadas y reduciendo la circulación de contenidos disidentes. El resultado es que un artículo puede existir en la red y, al mismo tiempo, ser invisible para la mayoría de lectores.
- Asfixia económica: La retirada de publicidad institucional o corporativa a medios incómodos los condena a la precariedad. Esta táctica no deja huella legal y produce el mismo efecto que una clausura.
- Desinformación como arma: Inundar el espacio informativo con ruido y contenidos falsos desacredita las fuentes críticas y dificulta que el ciudadano distinga entre información veraz y propaganda.
- Invisibilidad técnica: La desindexación en buscadores provoca que hechos de interés público desaparezcan de los resultados de búsqueda sin que el contenido original sea borrado físicamente.
La autocensura preventiva completa este cuadro. Los periodistas y creadores de contenido ajustan anticipadamente su discurso para mantener visibilidad y monetización frente a los algoritmos. Este sesgo es invisible para el público, pero moldea profundamente qué temas se cubren y cuáles se evitan.
Consejo profesional: Cuando un medio independiente desaparece de los primeros resultados de búsqueda sin explicación aparente, no asuma un error técnico. Contraste la misma búsqueda en varios motores y compruebe si el contenido sigue publicado en la fuente original.

¿En qué se diferencia la censura moderna de la censura tradicional?
La censura clásica operaba mediante prohibiciones explícitas: un gobierno ordenaba retirar un libro, clausurar una emisora o encarcelar a un periodista. La censura moderna, en cambio, opera como un sistema de presión permanente que combina violencia física, acoso judicial, asfixia económica y opacidad algorítmica de forma simultánea. La diferencia decisiva es la ausencia de orden directa: nadie firma el silenciamiento.
La autorregulación ética añade una tercera categoría que conviene no confundir con ninguna de las anteriores. Según criterios académicos consolidados, la autorregulación es voluntaria y busca la responsabilidad social del medio, mientras que la censura moderna es coercitiva y opaca. Las plataformas tecnológicas presentan sus mecanismos de control bajo el nombre de «estándares comunitarios», lo que induce a confusión deliberada.
| Tipo | Origen | Mecanismo | Transparencia |
|---|---|---|---|
| Censura tradicional | Estado o autoridad | Prohibición explícita, cierre, arresto | Visible y atribuible |
| Censura moderna | Plataformas y mercado | Algoritmos, asfixia económica, desinformación | Opaca e invisible |
| Autorregulación ética | El propio medio | Códigos deontológicos voluntarios | Pública y verificable |

Confundir la autorregulación con censura encubierta debilita la alfabetización mediática del ciudadano y reduce su capacidad para identificar cuándo existe control real sobre la información. La crítica a un medio por sus propios errores no es censura; la reducción sistemática de su visibilidad por decisión algorítmica, sí lo es.
La crítica mediática como fenómeno ciudadano crece precisamente porque más personas perciben esta distinción. Medios internacionales como VEU documentan cómo cuestionar a los grandes medios se ha convertido en una conducta extendida entre audiencias que ya no aceptan la narrativa oficial sin contraste.
¿Cuál es el impacto de la censura mediática moderna en la democracia?
La censura mediática moderna neutraliza el periodismo crítico sin necesidad de suprimirlo formalmente. La presencia mediática performativa de responsables políticos genera una falsa sensación de transparencia que debilita la vigilancia ciudadana. El resultado es una democracia con apariencia de pluralismo pero con una agenda informativa controlada en sus márgenes más incómodos.
Los efectos concretos sobre la sociedad son los siguientes:
- Reducción del pluralismo informativo: Cuando los algoritmos privilegian narrativas aprobadas, los ciudadanos reciben una versión sesgada de la realidad sin saberlo.
- Erosión de derechos fundamentales: El acceso a información veraz es un derecho reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos. La censura algorítmica lo vulnera sin dejar rastro jurídico.
- Distorsión de la memoria histórica: El «derecho al olvido» y las entidades verificadoras se usan para invisibilizar hechos de interés público sin borrarlos físicamente, lo que afecta la memoria colectiva digital.
- Autocensura estructural en el periodismo: Los creadores ajustan su discurso antes de publicar, generando un sesgo que el lector nunca detecta porque el artículo censurado nunca llega a existir.
«La vigilancia masiva combinada con algoritmos no es una falla del sistema, sino su diseño: gestionar la atención para limitar el espacio de difusión de los medios críticos.» Esta conclusión, debatida en un foro de la UNESCO en mayo de 2026 con la participación de la periodista Carmen Aristegui, resume el carácter estructural del problema.
La censura algorítmica y la vigilancia masiva no son fenómenos marginales ni exclusivos de regímenes autoritarios. Operan en democracias occidentales a través de plataformas privadas que escapan al control parlamentario tradicional. Esa es la razón por la que la regulación democrática de las tecnológicas se ha convertido en una de las batallas políticas más relevantes de la década.
¿Cómo reconocer y resistir la censura mediática desde la ciudadanía?
La primera herramienta es la «conciencia algorítmica»: la capacidad de entender que los resultados de búsqueda y los contenidos que aparecen en el muro de las redes sociales no son neutrales. Los regímenes de lo visible que construyen los algoritmos determinan qué existe para el ciudadano y qué permanece invisible. Reconocer este mecanismo es el primer paso para resistirlo.
Estas son las acciones concretas que cualquier ciudadano puede adoptar:
- Diversificar las fuentes de información. Consultar medios independientes junto a los grandes grupos mediáticos permite detectar qué temas se omiten o minimizan en la agenda convencional. Alerta Nacional analiza, por ejemplo, por qué los medios evitan ciertos temas que afectan directamente a la ciudadanía española.
- Verificar antes de compartir. Las campañas de desinformación se propagan porque los ciudadanos comparten sin contrastar. Consultar varias fuentes sobre el mismo hecho reduce la eficacia de la manipulación. Una guía práctica sobre cómo detectar noticias falsas resulta útil para desarrollar este hábito.
- Aprender a leer los silencios mediáticos. La ausencia de cobertura sobre un tema es tan significativa como su presencia. Preguntarse qué no aparece en los medios convencionales revela tanto como lo que sí aparece.
- Apoyar el periodismo independiente. Suscribirse, compartir y financiar medios que no dependen de publicidad institucional fortalece el ecosistema informativo libre.
- Exigir transparencia algorítmica. Las plataformas deben explicar qué criterios determinan la visibilidad de los contenidos. Esta exigencia es legítima y forma parte del debate regulatorio europeo actual.
Consejo profesional: Instale un bloqueador de rastreo y compare los resultados de búsqueda sobre un mismo tema en Google, Bing y DuckDuckGo. Las diferencias entre motores revelan con claridad cómo los algoritmos filtran la realidad de forma distinta.
Puntos clave
La censura mediática moderna es un sistema de control informativo que opera sin prohibiciones explícitas, combinando algoritmos, presión económica y desinformación para silenciar el periodismo crítico y distorsionar la percepción pública.
| Punto | Detalles |
|---|---|
| Definición de censura moderna | Sistema híbrido que usa algoritmos, asfixia económica y desinformación sin órdenes directas. |
| Diferencia con la censura clásica | La censura tradicional es visible y atribuible; la moderna es opaca e invisible para el ciudadano. |
| Impacto en la democracia | Reduce el pluralismo informativo y erosiona el derecho fundamental al acceso a información veraz. |
| Autocensura preventiva | Los periodistas alteran su discurso antes de publicar para mantener visibilidad algorítmica. |
| Resistencia ciudadana | La conciencia algorítmica, la diversificación de fuentes y el apoyo al periodismo independiente son las respuestas más eficaces. |
La censura que no se ve es la más peligrosa
Llevo años analizando cómo los medios convencionales construyen y destruyen narrativas, y la conclusión más incómoda es esta: la censura que más daño hace no es la que prohíbe, sino la que invisibiliza. Un periodista encarcelado genera indignación y solidaridad. Un artículo que simplemente no aparece en los primeros resultados de búsqueda no genera nada, porque nadie sabe que existe.
Lo que me preocupa especialmente es la confusión deliberada entre autorregulación y censura. Las plataformas han aprendido a presentar sus mecanismos de control como responsabilidad editorial, como si eliminar un contenido por «violar estándares comunitarios» fuera equivalente a que un medio decida no publicar algo por razones deontológicas. No lo es. La diferencia entre ambas situaciones determina si vivimos en una esfera pública libre o en una gestionada.
La ciudadanía que lee Alerta Nacional entiende que los medios convencionales callan sobre asuntos que les afectan directamente. Ese silencio no es accidental ni neutral: responde a intereses económicos y políticos concretos. Nombrar ese silencio, analizarlo y resistirlo es un acto político en el sentido más genuino del término. La libertad de expresión no se defiende solo cuando la atacan abiertamente. Se defiende, sobre todo, cuando la erosionan en silencio.
— Redacción
Alerta Nacional y el análisis de la manipulación mediática
La censura mediática moderna exige ciudadanos preparados para leer entre líneas y detectar lo que los grandes medios omiten. Alerta Nacional ofrece análisis directos y sin concesiones sobre los mecanismos de control informativo que operan en España.

La guía para descifrar la propaganda mediática moderna reúne herramientas prácticas para identificar narrativas manipuladas, reconocer la censura algorítmica y fortalecer el criterio propio ante la información. Está pensada para ciudadanos que ya no se conforman con la versión oficial. Alerta Nacional también analiza los tipos de propaganda política presentes en los medios españoles, con ejemplos concretos y verificables. Accede a estos recursos en alertanacional.es y contrasta la realidad con fuentes que no dependen de la publicidad institucional.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la censura mediática moderna en términos simples?
La censura mediática moderna es el control de la información mediante algoritmos, presiones económicas y desinformación, sin necesidad de prohibiciones legales explícitas. Su rasgo definitorio es la invisibilidad: el ciudadano no percibe que ciertos contenidos han sido silenciados.
¿Cuál es la diferencia entre censura y autorregulación?
La autorregulación es voluntaria y responde a criterios deontológicos del propio medio. La censura moderna es coercitiva y opaca, aunque las plataformas la presenten como «estándares comunitarios».
¿Qué es el «shadow banning» y cómo afecta a la libertad de expresión?
El «shadow banning» es la reducción sistemática de la visibilidad de un contenido sin notificar al autor. La inteligencia artificial actúa como intermediaria y modula la circulación de información sin intervención perceptible para el usuario.
¿Cómo afecta la censura algorítmica a la democracia?
La censura algorítmica reduce el pluralismo informativo y distorsiona la formación de la opinión pública. Cuando los ciudadanos solo acceden a narrativas aprobadas por los algoritmos, su capacidad de decisión democrática queda condicionada.
¿Qué puede hacer un ciudadano para resistir la censura mediática?
Diversificar las fuentes de información, desarrollar conciencia algorítmica y apoyar el periodismo independiente son las tres acciones más eficaces. Exigir transparencia a las plataformas sobre sus criterios de visibilidad completa esta respuesta ciudadana.

Alex
07/07/2019 at 13:21
siento decirles que entran dentro de la lógica mundialista de Soros al concebir el hembrismo como FEMINAZISMO, cuando es una doctrina totalitaria de IZQUIERDAS Y MARXISTA. He de recordar porqué luchó Hitler y contra quién?
Mal que les pese son FEMIROJAS O FEMIMARXISTAS.
La mujer en el NS era una mujer orgullosa de su pueblo y de su raza, y absolutamente encantada de ser útil a su patria y a su pueblo y de una feminidad extrema. No la comparen con estas rojas feas y poco agraciadas del colectivismo y el feismo marxista.
Aquí cada uno ha de disfrutar de lo liberado por los vencedores, y les recuerdo que ese mundo que tienen es el que ellos ganaron y lo «otro» lo que ellos odian y odiaron.
Así que ya tienen su partitocracia de los mediocres, donde se puede entrar en guerra o destrozar una religión milenaria y bastardizar una sociedad porque una panda de analfabetos decide votar una idea que destroza los cimientos de la civilización. ?Oh, democracia!
Su partitocracia mediocrática sustenta sus valores.
Sólo hay una lucha y es entre identitarismo RACIAL y el universo demócrata…y VOX, por desgracia, es una rueda del engranaje más. Donde cree que un millón de panchitos por el hecho de hablar español van a ser estandartes de una Europa mestiza y bastarda.
Liberalismo materialista y nauseabundo para promover la movilidad del capital, y la economía parasitaria en países de producción del tercer mundo mediante la internacionalización de empresas.
No metan a los NS en esta basura de sociedad plutocrática, ni sus excreciones.
Ustedes la ganaron, y cada uno que saque la bolsa de basura que produce.
Gracias
Alex
08/03/2019 at 19:52
siento decirles que entran dentro de la lógica mundialista de Soros al concebir el hembrismo como FEMINAZISMO, cuando es una doctrina totalitaria de IZQUIERDAS Y MARXISTA. He de recordar porqué luchó Hitler y contra quién?
Mal que les pese son FEMIROJAS O FEMIMARXISTAS.
La mujer en el NS era una mujer orgullosa de su pueblo y de su raza, y absolutamente encantada de ser útil a su patria y a su pueblo y de una feminidad extrema. No la comparen con estas rojas feas y poco agraciadas del colectivismo y el feismo marxista.
Aquí cada uno ha de disfrutar de lo liberado por los vencedores, y les recuerdo que ese mundo que tienen es el que ellos ganaron y lo «otro» lo que ellos odian y odiaron.
Así que ya tienen su partitocracia de los mediocres, donde se puede entrar en guerra o destrozar una religión milenaria y bastardizar una sociedad porque una panda de analfabetos decide votar una idea que destroza los cimientos de la civilización. ?Oh, democracia!
Su partitocracia mediocrática sustenta sus valores.
Sólo hay una lucha y es entre identitarismo RACIAL y el universo demócrata…y VOX, por desgracia, es una rueda del engranaje más. Donde cree que un millón de panchitos por el hecho de hablar español van a ser estandartes de una Europa mestiza y bastarda.
Liberalismo materialista y nauseabundo para promover la movilidad del capital, y la economía parasitaria en países de producción del tercer mundo mediante la internacionalización de empresas.
No metan a los NS en esta basura de sociedad plutocrática, ni sus excreciones.
Ustedes la ganaron, y cada uno que saque la bolsa de basura que produce.
Gracias