Internacional
Documentos obtenidos por el gobierno de Estados Unidos demuestran que China estaba analizando el coronavirus como arma biológica en 2015
Periodistas del medio The Weekend Australian accedieron a un documento que obtuvo el gobierno estadounidense, donde científicos militares chinos analizan el uso de un coronavirus como arma biológica mundial.
El medio The Weekend Australian filtró un documento que el Departamento de Estado de los Estados Unidos obtuvo en una investigación del 2020 sobre la responsabilidad de China en la pandemia de coronavirus.
“El documento describe los coronavirus del SARS como el presagio de una ‘nueva era de armas genéticas’ y dice que pueden ser ‘manipulados artificialmente en un virus de enfermedad humana emergente, luego armados y desatados de una manera nunca antes vista’”, describe el artículo de The Weekend.
El diario australiano verificó la autenticidad del documento a través del experto en forense digital Robert Pottinger, quien ha trabajado para tres de los cinco gobiernos, incluido el estadounidense, representados en Five Eyes, una alianza de inteligencia compuesta por EE.UU., Australia, Canadá, el Reino Unido y Nueva Zelanda.
«Pudimos comprobar que el documento, escrito por científicos del Ejército Popular de Liberación y altos funcionarios de salud pública chinos en 2015, fue obtenido por el Departamento de Estado de EE.UU., mientras realizaba una investigación sobre los orígenes del COVID-19”, aseguraron los forenses.
ALERTA NACIONAL YA LO DESVELÓ HACE TIEMPO:
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El diputado Tom Tugendhat, presidente del comité de asuntos exteriores, se alarmó por la revelación del documento e indicó que planteaba serias preocupaciones sobre la transparencia que surge de la China comunista sobre los orígenes de la pandemia.
Reportaje por Sherri Markson, periodista australiana que está escribiendo el libro «¿Qué pasó realmente en Wuhan?»
El informe explica su existencia debido a la «firme creencia» del Partido Comunista que «quien gane la tercera guerra mundial será quien tenga el control de las armas biológica«, así como quien ganó la Primera y Segunda fueron los que primero supieron manipular las armas «químicas» y «nucleares», respectivamente.
«Las dos bombas atómicas lanzadas sobre Japón los obligaron a rendirse, y provocaron el final de la Segunda Guerra Mundial. Las armas biológicas serán el arma principal para la victoria en una tercera guerra mundial«, escribieron.
El documento también describe en detalle las condiciones ideales que tiene que haber para liberar esta arma biológica y causar el máximo daño, como que debe ser cuando las temperaturas son más bajas.
Mientras tanto, la investigación también señala que tal ataque daría lugar a una oleada de pacientes que requerirían tratamiento hospitalario, lo que luego «podría causar el colapso del sistema médico del enemigo«.
El experto en armas químicas y biológicas Hamish de Bretton-Gordon dijo: «China ha frustrado todos los intentos de regular y vigilar sus laboratorios donde tal experimentación puede haber tenido lugar«.
El informe lleva la firma de 18 autores, entre los que figuran el ex director adjunto de la Oficina de Prevención de Epidemias de China, Li Feng; y un grupo de científicos y expertos en armas de guerra mundial de la Universidad Médica de la Fuerza Aérea en Xi’an.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
