Internacional
Donald Trump: «Los demócratas hablan de decencia moral, pero no tienen problema con detener el corazón de un bebé en el noveno mes de embarazo»
Por Emmanuel Rondón.- Con la majestuosa puesta en escena lista – banderas flameantes y The White House de fondo – Donald Trump esbozó su primer discurso ya con el traje oficial de candidato presidencial. El mandatario dejó cinco puntos clave en su alocución: las grandes diferencias ideológicas entre los Republicanos y los Demócratas, economía, los señalamientos a su contrincante Joe Biden, el caso Medio Oriente y América primero por sobre todo las cosas.
Trump no se inmutó en afianzar sus argumentos en el debate ideológico, recodando que los Demócratas, en la furiosa actualidad, están dominados y siguiendo la agenda del ala más radical de la izquierda estadounidense. Es así como el mandatario obtiene el terreno suficiente para presentarse como un muro de contención que defienda los valores y las tradiciones americanas: «En esta elección vamos a elegir si salvaremos el sueño americano o dejaremos que la agenda socialista acabe con nuestro destino. O creamos millones de empleos o destruimos nuestra industria».
Siguiendo por esa senda, Trump fue inmisericorde con las diferentes contradicciones de los Demócratas. Los criticó por no presentar su agenda de gobierno y sus propuestas, como la de los «7 billones en impuestos», un planteamiento diametralmente opuesto al de la administración Trump que, hasta ahora, hizo el recorte en materia impositiva más grande la historia de EE. UU, una decisión que se tradujo en el menor número de desempleo de los últimos 50 años y colaboró para que la economía americana rompiera récords: «Teníamos los mejores números de empleo de afroamericanos, hispanoamericanos de la historia de EEUU hasta que llegó el virus. Y lo digo con modestia: he hecho más por los afroamericanos que cualquier presidente desde Abraham Lincoln».
Los términos impositivos fueron recurrentes, pues Trump sabe que esta es una de sus armas discursivas fuertes, así que lo explotó al máximo para intentar hacer llegar el mensaje y la promesa a los trabajadores: «voy a recortar impuestos muy sustancialmente a madres y padres que trabajan». Los impuestos son, sin dudas, el principal ítem económico que diferencia a Trump de Biden.
En una de sus frases más contundentes de la noche, Trump respondió a la supuesta empatía de Biden hacia «los vulnerables» comparándola con la postura de los Demócratas en el tema del aborto avanzado: «Joe Biden dice que tiene simpatía por los vulnerables, pero su partido apoya el aborto tardío de bebés indefensos. El Partido Demócrata habla de decencia moral, pero no tienen problema con detener el corazón de un bebé en el noveno mes de embarazo».
Esta dura crítica a los Demócratas, incluyendo a su adversario, llevó a Trump a espetar: «En esta elección vamos a elegir si salvaremos el sueño americano o dejaremos que la agenda socialista acabe con nuestro destino. O creamos millones de empleos o destruimos nuestra industria», siguiendo esa senda, el presidente espetó que «Esta es la elección más importante de nuestra historia. Nunca los dos partidos habíamos tenido diferencias de principios e ideológicas tan grandes».
Lo que le espera a Estados Unidos con Biden y los actuales Demócratas
Además de manifestar y dejar bien en claro las grandes diferencias entre ambos partidos, el presidente no dejó pasar la oportunidad para recalcar que, bajo su mandato, América siempre irá primero.
Trump dice que la agenda de Biden es «Made in China», mientras que la de él es «Made in USA», se toma de un argumento simple: el Demócrata, en lugar de defender los valores y principios estadounidenses, se ha encargado de desproticar contra la misma nación que por años también fue gobernada por los Demócratas. En ese sentido, el presidente espeta que Biden y los Demócratas no defienden a EE. UU, y que, de hecho, han tomado decisiones en pro de otras naciones y tierras lejanas y nunca en favor de los americanos. Tocó puntualmente el tema del trabajo, por ello hizo la promesa: «vamos a tomar nuestros negocios de China y los vamos a traer de vuelta a casa».
Cabe recordar que uno de los puntos fuertes de la administración Trump durante los últimos meses ha sido su postura frente al régimen comunista chino, a quiénes apuntó como los principales responsables de la proliferación del coronavirus bajo la complaciente mirada de la OMS.
Una de las críticas más interesantes del mandatario fue relacionada a las promesas de sus adversarios. Los Demócratas hablan de terminar con las «desigualdades» y «el racismo sistémico», pero la realidad es que nunca hicieron nada por ello, ¿por qué empezarían ahora? Es una de las cosas que deja entrever Trump que aprovechó a cargar contra la política tradicional y el Statu Quo americano: «Juntos hemos quebrado con el dominio de la fracasada clase política. Ellos dicen: nosotros primero. Yo digo: EEUU primero». También mencionó: «En tres años he hecho más por la comunidad negra que Joe Biden en 47 años. Y, una vez sea reelecto, lo mejor está por venir».
Medio Oriente, punto de posturas divergentes
Si hay algo que diferencia a los Demócratas y a los Republicanos además de los principios y valores, es su política exterior, y la de los Demócratas ha sido nefasta para los Estados Unidos, pero en especial para Occidente. Este trágico legado, Trump lo ha empezado a acomodar, en especial con las decisiones sobre Medio Oriente: «Cuando asumí el poder, el Medio Oriente estaba en caos. ISIS estaba fuerte, Irán estaba creciendo y la guerra en Afganistán parecía no terminar. Nos salimos del terrible acuerdo nuclear con Irán, mantuve mi promesa de reconocer a Jerusalén como capital de Israel».
Trump no se inmutó y siguió exponiendo sus logros en la lucha contra el terrorismo: «Acabamos con el califato de ISIS y matamos a su fundador y líder, Al-Bagdhadi». Siguió recordando la operación Soleimani, personaje que calificó como el «primer terrorista del mundo», y también destacó el cese de las guerras y la gambeta a nuevos conflictos, «nuestras tropas regresan a casa. Hemos reconstruido a nuestros militares».
No titubeó en mencionar a su contrincante: «Biden votó por la guerra de Irak, se opuso a la operación contra Osama Bin Laden, se opuso al asesinato de Soleimani. China va a controlar nuestro país, si Joe Biden gana». Además, remarcó que en este mes se logró el histórico acuerdo de paz entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos que ha sido la fresa del postre a la política exterior de Trump en Oriente Medio. Logró frenar lo que Obama, Biden y los Demócratas permitieron: la expansión e influencia del régimen iraní en esa región.
La vacuna y su fortaleza económica
Si algo le cayó como un yunque a Trump fue la proliferación del coronavirus y el impacto del mismo en su país. Estados Unidos, más allá de las frías estadísticas de contagiados y fallecidos, recibió un gran golpe en términos sanitarios y económicos. De igual forma, el mandatario se defendió alegando que su nación tiene una tasa de mortalidad más baja que la de Europa y que la contracción económica será una de las bajas de Occidente.
No dejó pasar la oportunidad de blindarse con su principal argumento: la creación de empleos. «En los últimos tres meses hemos creado más de nueve millones de empleos, un nuevo record». Trump prometió que continuarán «bajando los impuestos y desregularizando la economía a niveles nunca antes vistos, y vamos a crear 10 millones de empleos en los próximos meses», básicamente, Trump seguirá optando por la misma fórmula que le permitió a Estados Unidos tener la economía más próspera y punzante de las últimas décadas.
Como salió a relucir el tema del COVID-19, el Republicano fue enfático en pronosticar que EE. UU. va «a producir una vacuna para finales de año, o incluso antes. Saldremos más fuertes de esta pandemia», también se mostró orgulloso por la batalla que el sistema de salud americano libró contra el coronavirus: «Con la llegada del virus chino, desplegamos el mayor movimiento desde la II Guerra Mundial. A ningún americano que ha necesitado un ventilador, se le ha negado, lo que es casi un milagro».
Una alocución poderosa
Se puede estar en contra de Trump, no profesar con sus formas o no comulgar con sus ideas; en lo que sí se debe ser objetivo, al 100%, es que su alocución fue de las más poderosas en toda su etapa como presidente de los EE. UU. Los puntos tocados, políticamente incorrectos, los señalamientos directos, la autenticidad en las propuestas y la defensa de los valores y principios le suman credenciales en lo que es una de las carreras políticas más parejas del último lustro. Como bien dijo Trump, esta es la elección más importante de los Estados Unidos, y su discurso estuvo a la altura de los acontecimientos. Veremos si su campaña electoral también lo está.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
