Internacional
EEUU. En Indiana, volverá a regir la Ley que exigía una ecografía antes de someterse a un aborto: cuando la madre ve a su hijo no le mata
La multinacional abortista Planned Parenthood acordó retirar una demanda contra dicha ley. “Para las mujeres que están considerando abortar, las ecografías son una parte importante de la consejería de consentimiento informado”, explicó el fiscal general.
La multinacional y principal proveedora de abortos en Estados Unidos, Planned Parenthood, acordó retirar una demanda contra una ley del estado de Indiana, que deberá ser reanudada el 1 enero de 2021, y que exige que las mujeres que buscan un aborto se sometan a una ecografía con ultrasonido al menos 18 horas antes, informa Aciprensa.
Según el acuerdo judicial del 19 de agosto entre Planned Parenthood of Indiana and Kentucky y el estado de Indiana, se decidió lo siguiente: “Debido a los eventos que han ocurrido en los más de tres años desde que este tribunal dictó la orden judicial preliminar, incluida la adición por parte del demandante de una nueva máquina de ultrasonido en una nueva clínica en Fort Wayne, las partes han consultado y acordado que, el 1 de enero de 2021, la medida cautelar preliminar debe ser anulada y este caso debe ser desestimado”, añade Aciprensa.
Como indica el texto judicial, la decisión de retirar la demanda por parte de Planned Parenthood se debe, en parte, a que recientemente abrieron una clínica en Fort Wayne, la cual proporcionará los ultrasonidos requeridos por la ley. En ese sentido, la organización abortista retiró la demanda para procurar que el estado de Indiana de ninguna manera aplique dicha ley hasta el 2021, lo que le daría tiempo para que su personal pueda operar los equipos de ecografías, explica Aciprensa.
La ley de Indiana de 2016 exige un ultrasonido para las mujeres al menos 18 horas antes de tener un aborto. Fue promulgado por Mike Pence, entonces gobernador de Indiana
La ley de Indiana de 2016 exige un ultrasonido para las mujeres al menos 18 horas antes de tener un aborto. Fue promulgado por Mike Pence, entonces gobernador de Indiana. Sin embargo, en julio del mismo año, Planned Parenthood demandó a Indiana alegando que la ley imponía una carga indebida al paciente. El estado argumentó que la ley les da a las mujeres tiempo para reflexionar sobre una decisión de vida trascendental, recuerda Aciprensa.
En abril de 2017, la jueza de distrito Tanya Walton Pratt derogó la ley y emitió una orden judicial preliminar. El fiscal general Hill apeló y el 2 de julio la Corte Suprema de Estados Unidos ordenó que el caso regresara a la corte federal de apelaciones.
A inicios de julio de 2020, la Corte Suprema devolvió el caso para que lo reconsiderara un tribunal inferior y fue allí donde las dos partes llegaron a un acuerdo.
“Para las mujeres que están considerando abortar, las ecografías son una parte importante de la consejería de consentimiento informado. Cualquiera que esté interesado en proteger la salud de las mujeres, incluida su salud mental, debe brindarles la mayor cantidad de información posible para ayudarles a tomar decisiones. Empoderar a las mujeres con conocimientos es totalmente coherente con la Constitución de los Estados Unidos”, concluyó el fiscal general Curtis Hill.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
