Opinión
El coronel de La Legión Enrique de Vivero aboga por derribar los aviones marroquíes que penetren en el espacio aéreo español
«Sí los aviones marroquíes penetran en el espacio aéreo español, se podría actuar con la fuerza, aunque sabemos que esto no va a suceder, ya que nuestro gobierno no tiene la convicción que tiene el de Turquía, que es capaz de ordenar el derribo de aviones rusos en cuanto se aproximan a su espacio aéreo». Son manifestaciones hechas por el coronel de La Legión Enrique de Vivero en el espacio «Buenos días, España», de Radio Cadena Española, que conduce y dirige Santiago Fontenla.
«Estas actuaciones de Marruecos consistentes en invadir el espacio aéreo español, que se producen con demasiada frecuencia, en mi opinión podrían ser actuaciones premeditadas», añadió.
Coronel Enrique de Vivero.- Sobre si ve posible un enfrentamiento bélico con Marruecos, de Vivero afirmó que se trata de «un escenario posible y muy peligroso», si bien subrayó «la incapacidad del actual Gobierno de adoptar medidas de reacción con rapidez y contundentes».
Tras destacar la colaboración de las Fuerzas Armadas españolas con las de nuestros vecinos Portugal y Francia, Enrique de Vivero sostuvo que «Marruecos ha sido nuestro enemigo tradicional desde finales del siglo XIX y el siglo XX». «Es el único país con el hemos tenido conflictos, desde 1859 con la Batalla de Castillejos , en 1893 lo que se conoció como Guerra de Margallo (el comandante General de Melilla en ese momento); 1909, con los combates del Barranco del Lobo; el desastre de Annual, en 1921; el desembarco de Alhucemas, en 1925; la Guerra de Ifni, en 1957; la batalla de Edchera, en el Sahara, en 1958; la Marcha Verde en el Sahara, en 1975, y finalmente la recuperación del islote de Perejil, en 2002», recordó.
Por lo que se refiere a la operación conjunta Romeo-Sierra para la recuperación de la isla de Perejil, realiza por las FAS Españolas, destacó el hecho de que España contara entonces con el respaldo de Estados Unidos. «Las relaciones con Estados Unidos en ese momento del Gobierno de Aznar eran excelentes, también se consiguió el apoyo de la UE», indicó.
Contrastó aquel escenario internacional con el actual, con un Ejecutivo, el de Sánchez, que a su juicio, «inspira poca o ninguna confianza al Gobierno norteamericano, y que carece de apoyos a nivel Europeo».
Respecto a la seguridad de nuestras posesiones en el norte de África, el coronel de Vivero señaló: «El Tratado de la fundación de la OTAN en 1949 y posteriores revisiones efectuadas al mismo, debido a la caída de la URSS, dejan nuestros territorios de Ceuta, Melilla, peñones e islas del Norte de África, en incluso las Islas Canarias, en una situación incierta por lo que sería muy difícil , por no decir imposible, obtener el respaldo de la OTAN en caso de ataque a estos territorios. Y sobre todo si como pasa actualmente, tenemos un Gobierno que no tiene el apoyo del principal pilar de la OTAN, que es EEUU».
Dijo también que «la defensa de Ceuta, desde el punto de vista militar, es más factible que la de Melilla», aunque cree que «la acción más probable se produciría sobre el peñón de Vélez o isla de Alhucemas, ya que está unido al continente por una playa».
Enrique de Vivero lamentó que la zona neutral de 500 metros en la frontera de Melilla, reflejada en los tratados con el sultán de Marruecos de 1859 y delimitado con el alcance de un disparo de cañón de 24 libras, no fuese respetada por Marruecos y que haya sido anexionada a su territorio.
«En 2003, el ex presidente Zapatero se fotografió con Mohamed VI en Rabat delante de un mapa que incluía, entre los territorios de Marruecos, a Ceuta, Melilla, las islas y peñones del norte de África, así como las Canarias, todo el territorio de Andalucía, y por supuesto el antiguo Sahara español. Esto es un ejemplo del interés expansionista de Marruecos y de sus reivindicaciones permanentes. Tenemos en Marruecos un enemigo potencial dispuesto a recuperar los territorios que ellos consideran suyos», declaró el ex alto mando en el programa de Radio Cadena Española.
Destinado durante años en el Sahara, Enrique de Vivero no cree factible la conversión de la ex colonia española en un estado independiente. «En 1974 España impulsó la creación en el Sahara del PUNS (Partido de Unión Nacional Saharaui), que se pasó a Marruecos un año más tarde con sus dirigentes y la caja con los fondos del partido. El Frente Polisario fue el responsable de que la misión de Naciones Unidas que se desplazó hasta el Sahara para evaluar la situación comprobase el odio que el pueblo saharaui sentía por España, organizando todo tipo de manifestaciones y altercados», rememoró. También se refirió al hecho de que Marruecos no acepte el referéndum que Naciones Unidas propone para la independencia del Sahara», expuso.
En el aspecto militar, Enrique de Vivero destacó que Marruecos se haya convertido en una potencia de primer orden en África. «En los diez últimos años ha contado con la ayuda financiera de Arabia y ha comprado material militar, carros de combate, aviones de combate y buques de guerra. Incluso España ha vendido fragatas a Marruecos», subrayó.
Interpelado sobre un hipotético conflicto bélico entre nuestros dos países, destacó que «el Ejército marroquí es más numeroso que el español» y advirtió que «la mejor dotación de nuestro Ejército está perdiendo diferencia con Marruecos debido a las compras militares que este país está efectuando».
Tampoco pasó por alto las presiones de Marruecos que han impedido la inclusión de las ciudades de Ceuta y Melilla en la gira de Felipe VI por toda la geografía española tras el estado de alarma. Atribuyó este hecho a «la debilidad de nuestro Gobierno» y apuntó como un hecho inverosímil que el Rey de España, «supuestamente, tenga que pedir permiso al Rey de Marruecos para visitar Ceuta y Melilla».
Economía
Ataques en la sombra: la parálisis de infraestructuras clave pone a prueba la resiliencia tecnológica nacional
La digitalización de servicios esenciales ha abierto un nuevo frente de batalla, silencioso y letal, donde actores estatales y grupos híbridos socavan la soberanía sin disparar un solo tiro. La respuesta de Occidente determinará su supervivencia en el siglo XXI.
La guerra ya no estalla solo en los campos de batalla. Hoy, sus detonaciones resuenan en el silencio de los servidores, en la parálisis de un hospital o en el apagón de una ciudad. Las infraestructuras críticas, ese entramado invisible que sostiene nuestra civilización —la energía, el agua, el transporte, la sanidad— se han convertido en el nuevo campo de honor de una confrontación que no distingue entre tiempos de paz y de conflicto. Lo que antaño pertenecía al ámbito de la ficción distópica es hoy una posibilidad tangible, una espada de Damocles que pende sobre nuestras sociedades hiperconectadas, exponiendo una vulnerabilidad que hemos ignorado durante demasiado tiempo1.
La dependencia tecnológica ha sido el gran motor del progreso, pero también el talón de Aquiles de la seguridad nacional. A diario, realizamos acciones que damos por sentadas: encendemos una luz, buscamos una ruta en un mapa, pagamos con una tarjeta o acudimos a un hospital. Todas ellas dependen de un complejo ecosistema digital que, a diferencia de las fortificaciones de antaño, no tiene murallas visibles ni guarniciones permanentes. Esta interconexión, que nos ha traído una eficiencia sin precedentes, nos ha vuelto exponencialmente más frágiles. Un solo punto de falla, una sola vulnerabilidad explotada, puede desencadenar una reacción en cadena que colapse redes de distribución eléctrica, paralice servicios hospitalarios esenciales o interrumpa cadenas de suministro vitales, erosionando hasta los cimientos la confianza pública en las instituciones2.
La mecánica del sabotaje digital: de la vulnerabilidad al colapso
La imagen del hacker solitario en un sórdido cuarto pertenece a una era pasada. El adversario actual es otro. Se trata de los Grupos Persistentes Avanzados (APT), orquestadas por servicios de inteligencia de estados hostiles o por grupos híbridos que operan con su beneplácito3. Su objetivo ya no es el robo de datos, sino la interrupción de servicios esenciales, la manipulación de sistemas de control industrial o la desestabilización institucional. Es un acto de sabotaje puro, diseñado para causar el máximo caos y minar la voluntad de una nación desde dentro.
Los datos en España son escalofriantes y constituyen la mejor prueba de esta realidad. En 2024, los ciberincidentes que afectan a infraestructuras críticas se duplicaron, pasando de 81 a 160 sucesos contra servicios esenciales5. Una cifra que corrobora el aumento del 43% detectado por firmas de ciberseguridad como Cipher en sus operaciones con operadores esenciales9. El sector energético ha sido uno de los más castigados, concentrando el 9% de los incidentes, con un claro repunte de los ataques de tipo ransomware2. Las administraciones públicas tampoco se han salvado, sufriendo un incremento del 190% en los ataques durante los primeros meses de 20244.
Estos ataques no son espontáneos. Comparten patrones comunes: la explotación de vulnerabilidades conocidas pero sin parchear, el uso de credenciales comprometidas obtenidas mediante phishing y una motivación que mezcla lo económico con lo ideológico y, sobre todo, lo geopolítico. La situación internacional influye de forma directa en el incremento de estos incidentes, como consecuencia de las tensiones entre potencias2. De hecho, el informe del Ministerio del Interior cita al grupo prorruso Noname057, responsable de más de 500 oleadas de ciberataques contra España desde 2022 en venganza por el apoyo a Ucrania5. Ucrania, desde 2014, ha sido el campo de pruebas más trágico de esta nueva forma de agresión, con su red eléctrica, sus medios de comunicación y su administración siendo blancos recurrentes de grupos vinculados al Kremlin3.
La guerra híbrida: cuando el frente está en todas partes y en ninguna
Lo que estamos presenciando es la materialización de la llamada «guerra híbrida». Un concepto que ha ganado peso específico desde la anexión de Crimea y que se refiere a un modo de enfrentamiento que combina métodos convencionales —diplomáticos, económicos— con tácticas no convencionales como los ciberataques, la desinformación o el sabotaje digital. Lo híbrido aquí no es un adorno conceptual; es la señal de una nueva forma de conflicto donde el frente está en todas partes y en ninguna, y donde los umbrales formales del conflicto armado nunca se cruzan, permitiendo a los agresores operar con una impunidad casi total3.
En este escenario, el sector privado, que gestiona gran parte de estas infraestructuras, se encuentra en una posición imposible. Aunque la inversión empresarial en prevención y capacidades defensivas es esencial, el sector privado por sí solo es incapaz de disuadir, prevenir o protegerse a sí mismo de los efectos destructivos de los ciberataques patrocinados por estados. La velocidad de innovación tecnológica supera con creces la capacidad de adaptación institucional, y la falta de profesionales especializados en ciberseguridad se ha convertido en un problema global que nos afecta a todos por igual. La expansión de estos ataques refleja, en última instancia, hasta qué punto nuestras sociedades modernas dependen de sistemas digitales interconectados y lo mal preparados que estamos para defenderlos4.
Los sectores más afectados son aquellos cuya interrupción causa un daño social y económico más inmediato. El 80% de los incidentes graves registrados en 2024 se han concentrado en cuatro sectores esenciales: energía, transporte, tecnologías de la información y finanzas7. A nivel corporativo, el 62% de los ciberataques en España se concentra en sectores críticos como el tecnológico, financiero y público, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de información y redes en general4. Un ataque a un eslabón de la cadena logística puede generar efectos en cascada, afectando la producción, interrumpiendo el transporte, provocando roturas de stock y causando disrupciones financieras masivas10.
Los pilares de la resiliencia: más allá de la tecnología
Frente a esta amenaza existencial, la inacción no es una opción viable. La respuesta debe ser tan multifacética como el propio ataque, y debe apoyarse en varios pilares estratégicos. El primero es, evidentemente, tecnológico. Las empresas están empezando a adoptar arquitecturas «Zero Trust» («Nunca confiar, siempre verificar»), segmentación de redes OT/IT y monitoreo continuo mediante tecnologías avanzadas como la XDR (detección y respuesta extendida) y la inteligencia de amenazas. La inteligencia artificial, por su parte, se está incorporando tanto en herramientas defensivas como ofensivas, aumentando la complejidad del escenario y exigiendo una constante innovación6.
Pero la tecnología por sí sola es insuficiente. El segundo pilar es la organización. Los simulacros de respuesta ante incidentes, como el realizado en 2022 con la participación de más de 800 expertos de 29 países, han demostrado que, aunque los equipos técnicos actúan con solvencia, se evidencia una lentitud preocupante en la toma de decisiones políticas y una falta de protocolos compartidos en las fases críticas. La brecha no siempre es tecnológica; muchas veces es puramente organizativa y burocrática. Es imperativo desarrollar marcos regulatorios unificados que aborden las particularidades de los entornos híbridos de TI y OT, y establecer directrices claras para su protección8.
El tercer pilar, y quizás el más descuidado, es el humano. Es axiomático que la seguridad solo puede ser tan fuerte como el eslabón más débil de la cadena, y ese eslabón suele ser una persona. La inversión en educación y concienciación en ciberseguridad para todos los niveles de la sociedad, desde el operador de una central hasta el ciudadano común, es crucial para construir una cultura de seguridad verdaderamente resiliente. La protección del dato, la integridad de las comunicaciones y, sobre todo, el control soberano de las tecnologías que sustentan estos servicios esenciales se han convertido en requisitos estratégicos no negociables.
Conclusión: la soberanía en la era digital
La ciberseguridad ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en el pilar fundamental de la seguridad nacional y la soberanía del siglo XXI. La capacidad de un Estado para proteger sus infraestructuras críticas determinará su capacidad para sobrevivir y prosperar en un mundo cada vez más hostil y competitivo. La digitalización avanza a paso ligero, y con ella, la complejidad de los conflictos híbridos. Proteger nuestros sistemas esenciales no es una opción, es una prioridad estratégica existencial10.
La solución pasa por una colaboración internacional sin fisuras, por una innovación tecnológica constante y por un compromiso inquebrantable con la seguridad que emane de las más altas instancias gubernamentales. Se necesita un tratado cibernético global que establezca las reglas del juego y proteja las infraestructuras críticas, igual que los convenios de Ginebra protegen a los civiles en los conflictos armados. Mientras tanto, cada país debe fortalecer sus propias defensas, invirtiendo no solo en firewalls y antivirus, sino en personas, en protocolos y en la resiliencia de su tejido social y productivo. La guerra silenciosa ya está aquí. La única pregunta es si estaremos a la altura del desafío cuando las luces, por un instante, dejen de brillar.
Fuentes Consultadas
| Fuente | País | Enfoque Principal |
|---|---|---|
| CCN-CERT | Centro Criptológico Nacional | 🇪🇸 España | Informes y análisis sobre el estado de la ciberseguridad nacional. |
| Bitlife Media | 🇪🇸 España | Análisis del aumento del 43% de ataques a infraestructuras críticas en 2024. |
| Ministerio del Interior | 🇪🇸 España | Informe sobre la cibercriminalidad en España 2024, con tipología y sector de los incidentes. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2024, destaca el 190% de aumento de ataques al sector público. |
| EL PAÍS | 🇪🇸 España | Noticia sobre la duplicación de ciberincidentes (160 en 2024) y la acción del grupo Noname057. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2025, menciona los más de 97.000 incidentes gestionados por INCIBE. |
| Hoya Aragón | 🇪🇸 España | Reportaje sobre el aumento de ataques y la concentración del 80% en cuatro sectores clave. |
| CCN-CERT | Informe de Ciberamenazas | 🇪🇸 España | Informe de Ciberamenazas y Tendencias 2024, análisis estratégico de la interconectividad. |
| CyberSecurity News | 🇪🇸 España | Artículo sobre el informe de Cipher, confirmando el 43% de aumento y el foco en el sector energético. |
| Computing | 🇪🇸 España | Análisis sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras y el aumento del 15% de incidentes en 2024. |
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