Internacional
Europa cae en barrena demográfica
Sophie Claudet.- Imagínense un país donde el 20% de la población es mayor de 65 años, es decir cerca de 100 millones de adultos y que superan sobradamente al número de niños.
Imagínense, tasas de natalidad en permanente descenso y una creciente esperanza de vida; con lo que la pirámide de edad ha cambiado para siempre.
¿Un escenario poco probable? No tanto. Así sería Europa en nueve años. Y a partir de 2060 la población europea empezará a disminuir sin cese, una caída en barrena incluso teniendo en cuenta la inmigración.
¿Qué significa esto exactamente?:
– Que no habrá suficiente gente que trabaje para pagar las pensiones de los jubilados.
– Que el sistema sanitario estará sometido a una enorme presión.
¿Qué se puede hacer? Una respuesta simple, tal vez demasiado simple, sería: tener más niños. Y esto precisamente es lo que Hungría promueve, de hecho paga 32.000 euros a las familias que se comprometan a tener tres hijos.
¿Pero qué pasa cuando una economía está en una situación límite en la gente se resiste a tener hijos, en la que los pensionistas apenas pueden sobrevivir. Pues ese mismo es el caso de Grecia.
Grecia se enfrenta a una situación sin salida: apenas nacen niños, la población envejece, la economía está en crisis y el gobierno se ha visto obligado a recortar las pensiones. El 25% de la población está en paro y no cotiza a la seguridad social.
¿El envejecimiento de Grecia ha llegado a un punto sin solución posible?
Para saber más sobre la bomba demográfica europea le planteamos algunas preguntas a Monika Queisser, jefa de la división de Políticas Sociales de la OCDE en París.
Sophie Claudet- ¿Podría decirnos cómo hacer frente a una Europa que envejece? Hemos visto que Alemania ha aceptado más inmigrantes, vemos que mucha gente planea alargar su vida laboral. ¿Qué tipo de medidas se pueden tomar?
Monika Queisser: La solución al problema del envejecimiento demográfico en Europa estará en una mezcla de diferentes medidas. Lo que necesitamos en primer lugar es que la gente trabaje más tiempo. En muchos países la gente todavía abandona el mercado laboral muy pronto y ya que viven más tiempo y una vida más saludable, van a tener que trabajar más tiempo para pagar las pensiones. Esa es una de las soluciones al problema.
Otra solución sería movilizar todo el talento disponible que en la actualidad no se utiliza plenamente en los mercados de trabajo de Europa. Una de las áreas importantes aquí es una mayor igualdad de género en los mercados de trabajo.
Tenemos muchas mujeres en muchos países que no trabajan a tiempo completo, que trabajan a tiempo parcial porque no tienen ninguna posibilidad de dejar el cuidado de los niños o porque no hay suficientes puestos de trabajo que se ofrezcan sobre una base a tiempo completo. Por lo tanto, la movilización del talento femenino en el mercado laboral es otro importante respuesta al desafío del envejecimiento.
La migración y en el flujo de inmigrantes es, por supuesto, otra oportunidad de abordar el problema del envejecimiento. Tenemos mucha gente que llega a Europa con una buena formación académica y que se pueden integrar en el mercado laboral.
-¿Qué le parece el argumento de que si la gente trabaja más años, habrá menos oportunidades para los más jóvenes en el mercado laboral?
Hemos oído durante muchos años que si la gente trabaja más tiempo hasta edades más avanzadas se eliminan puestos de trabajo para los jóvenes. Esto no es algo que esté sustentado en la evidencia de lo que vemos.
Tenemos algunos países, por ejemplo Francia, donde la gente abandona el mercado laboral a una edad relativamente temprana en comparación con otros países y sin embargo hemos visto altas tasas de desempleo juvenil en Francia.
Los países que actúan bien en su mercado laboral y en su economía ofrecen puestos de trabajo tanto para los jóvenes como para las personas mayores. No hay una sustitución automática de puestos de trabajo para veteranos por puestos de trabajo para jovenes.
Los puestos de trabajo que salen al mercado no necesitan siempre la misma cualificación por lo que no basta con jubilar a alguien para que asuma ese mismo trabajo una persona más joven. Por lo que nuestro objetivo tiene que ser la movilización de todo el mundo, los ancianos, los jóvenes, las mujeres, la gente que viene de otros países, los inmigrantes, con el fin de tener una sociedad inclusiva y con un crecimiento integrador. No se trata de hacer intercambios de trabajos entre jovenes y veteranos.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
