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¿Funciona el socialismo de naftalina y podredumbre? Por Jesús Salamanca Alonso

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«Con la pareja de rojillos de UGT y CC.OO., así como el batallón de liberados sindicales a costa del Erario Público, y el fraudulento Patxi López, se puede demostrar que el socialismo funciona, pero solo para ellos».

El Óscar al abandono democrático ha sido para Sumar, Hamás Madrid, UGT y CC.OO. Hace tiempo que Pedro Sánchez les ha comido la tostada y el espacio. Esta izquierda cavernaria tiene más cargas que un mulo africano. Ya verán como la izquierda se echa a la calle no tardando, quizá tan pronto como vean que el pesebre se queda sin alfalfa que llevarse a la boca. ¿Y los asesores del sanchismo barato? Pues a esos les faltará tiempo para salir corriendo en busca de otros «curres» donde no se trabaje en exceso y, si puede ser, que no sea costoso. Esta última noche no han dormido, sobre todo cuando han visto las imágenes de la Puerta del Sol con María Corina Machado y Díaz Ayuso abanderando la libertad; sí, esa libertad que los «falsos miuras» de la izquierda nunca entenderán en reuniones como la Cumbre celebrada en Cataluña.

Estamos comprobando que el 1º de mayo, día de la «Gran Gamba», lo han hundido desde la izquierda vocinglera, chillona, amenazante y generadora de odio. Hace tiempo que esos sectores menos atractivos para la sociedad española se hunden solos, no hay más que mirar las encuestas de los últimos días y el presidente Sánchez prometiendo a la banda zurdo-hispana y brasileña que va a levantad la Internacional socialista mientras desaparece la ultraderecha.

Él, con sus mentiras y sus barbaridades de personaje político inmaduro, nunca cumple. Siempre se queda a medias y todo se debe a su ineptitud y vagancia institucionalizadas, a su mala fe y al odio que genera por donde pasa, junto a su desconfianza entre los sectores de progreso de la sociedad moderna. Nada que ver ese progresismo moderno, al estilo de Corina y Ayuso, con el progresismo de coca, hierba, orgías, lupanares y fraude con fondos europeos y de otra procedencia. Hablamos de una izquierda de naftalina y podredumbre.

A la siniestra se le acaba el chollo, como a los sindicatos de garrafa y porrón, que ven cómo la ínclita presidenta de Madrid arremete contra los aliados siniestros del presidente, y contra él mismo, y no se le caen los anillos por decir que «están de guateque por Barcelona», como estuvo de pendoneo doña Yolanda» cohete» en la entrega de los Óscar americanos, que la condenaron políticamente para siempre o la kafkiana actitud de «la Paqui» durante su comparecencia en el Senado. Vaya gente de la que se rodea don Felón «cum fraude», la catedrática «Pelela» de Valderas, don «Pepinillo» Bolaños o los secretarios de organización del PSOE, pasando por los dos Óscar sin bendecir y maestros del insulto, el bulo y la calumnia bullanguera. Como pueden comprobar, siempre entre personajes de desecho, latrocinios fundados y tapaderas fraudulentas con nombre rimbombante al más puro estilo del África Center.

Los venezolanos han dado un ejemplo en la Puerta del Sol. No son izquierdosos de caverna y naftalina. No se cansaban de gritar lo que más anhelan y lo que a España le falta desde hace tiempo: Libertad, elecciones y juicio sumarísimo al dictador; allí Al inmaduro Nicolás y aquí al plagiador, huidizo de Paiporta y fraudulento personaje. Sin duda, cada cuál pide lo que precisa. La líder opositora venezolana es un dechado de virtudes que reconocen sus seguidores. Con ella tiene una fuerte y democrática deuda el del pelo colorao, cada vez más desorientado, incisivo y próximo al «Premio de la Guerra». Tiene mucho en común con el traicionero Sánchez, que nunca completa sus cometidos y mucho menos sus obligaciones. En mi vida he visto a dos personajes tan parecidos, ni las comen ni las dejan comer. Estos dos «pensadores» son como las gallinas de Cafarnaúm, que aprendieron a nadar para fornicar con los patos. Me recuerdan a esa navaja que no corta y ya se sabe «amigo que no da y navaja que no corta, aunque se pierda no importa».

Hoy nos levantamos con una mala noticia para los sindicatos de la izquierda desprestigiada y anquilosada. «La Guardia Civil confirma que UGT-Andalucía pagaba viajes al Caribe a sus cargos con fondos de la Junta». Así lo describe el diario, El Español, sin rodeos. Nadie debe extrañarse si en Andalucía y otras CC.AA. cierran el grifo a esa indecente forma de trabajar. «Abascal – dice la ciudadanía — se ha convertido en el terror de los vagos y de los mamones sindicalistas…» Quien tenga dudas, que se lo piense dos veces y responda a esta pregunta ¿serían usuarios principales de la Ley de Vagos y Maleantes de 1933 los líderes de los sindicatos sectarios y de clase?

Con la pareja de rojillos de UGT y CC.OO.  y el fraudulento Patxi López, se puede demostrar que el socialismo funciona, pero solo para ellos. Este último cobra por encima de los 122.000 euros al mes con dietas aparte y desprecia a los profesionales de la información por miedo a ser descubierto, aunque ya lo caló Vito y ha demostrado que es un patoso con fundamento y odio acumulado. Vive de la política desde 1987, no ha trabajado nunca ni para él ni para España ni para Vascongadas. No dudó en mentir en su currículum donde decía que tenía una licenciatura y era tan falsa como la de Begoña «Pelela» Gómez o el doctorado de doña Mónica García. Indagamos, y comprobamos que no tenía Patxi esa licenciatura a la que alude ya que dejó la carrera con 27 años sin conseguir aprobar el primer curso. Ven como SÍ FUNCIONA EL SOCIALISMO PARA ELLOS.

Pero la corrupción le atenaza a Sánchez, esta vez en Valencia. Parece que España está más podrida que una rebanada de pan enterrada en cebada. Hoy nos enteramos de que la UCO apunta a financiación ilegal del PSPV (PSOE Valencia) con «comisiones de 600.000 euros» ¿Va a dimitir la ministra Durant? En el PSOE no dimite ni Saánchez ni los «diputeros» del Ramses, NI Tito Berni, ni Sánchez, ni Patxi….

Si pensaban que eran solo los sindicatos sectarios, machistas, homófobos y falsarios, aquí tienen a más sociatas que se agarran a un porrón, aunque falte vino. Si es necesario se meten en el porrón para seguir cobrando y vivir del Erario Público.

Habitualmente le enviamos todos esos chanchullos y muchos más a la Fiscalía europea. ¿Creen que sabrán qué hacer con tana información? Con parte de los Fondos europeos hicieron los sanchistas mangas y capirotes de una simple capa. Doy fe.

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España

Cómo funciona el fact checking real en España: guía 2026

Descubre cómo funciona el fact checking real en España en 2026. Aprende sobre la verificación de datos y evita la desinformación. ¡Infórmate ya!

Redacción

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Periodista repasando y contrastando información en la redacción en España.

El fact-checking es el proceso sistemático y transparente mediante el cual periodistas especializados verifican la veracidad de afirmaciones públicas, declaraciones políticas y contenidos virales antes de que la desinformación se consolide en la opinión pública. En España, este proceso opera bajo estándares metodológicos definidos por la IFCN (International Fact-Checking Network) y por la red europea EFCSN, lo que garantiza un nivel de rigor comparable al de los principales sistemas de verificación internacionales. Su funcionamiento real no se reduce a buscar en Google: implica triangulación de fuentes oficiales, aplicación de escalas de veracidad estructuradas y publicación transparente con posibilidad de actualización ante nuevas evidencias.

Los principios que articulan este trabajo son concretos y verificables:

  • Monitoreo activo de redes sociales, canales de WhatsApp y medios convencionales para detectar contenidos con potencial dañino o alta viralidad.
  • Triangulación de fuentes que combina fuentes oficiales, expertas, bases de datos públicas y hemerotecas propias.
  • Escalas de veracidad que clasifican cada verificación en categorías como «falso», «engañoso», «falta contexto» o «verdadero».
  • Actualización continua de verificaciones cuando aparecen nuevas evidencias que modifican el veredicto inicial.
  • Transparencia metodológica total: cada verificación se publica con firma, fecha, fuentes citadas y criterio de selección.

El impacto medible de este proceso es real. Estudios publicados en PubMed indican que el fact-checking reduce en promedio de forma significativa la creencia en información falsa y la intención de compartirla. La alfabetización digital actúa como multiplicador de ese efecto, pero sin la verificación profesional como base, la educación mediática carece de referentes concretos.

¿Cómo funciona realmente el proceso de verificación en España?

El proceso de fact-checking en España sigue una secuencia metodológica estandarizada que distingue este trabajo del periodismo convencional. Cada etapa tiene criterios definidos y no admite atajos.

  • Selección del contenido: los verificadores priorizan afirmaciones con alto impacto social, amplia difusión o potencial de daño real. No todo lo falso se verifica; se verifica lo que puede causar perjuicio concreto.
  • Investigación y triangulación: se consultan fuentes oficiales, expertos en la materia, bases de datos públicas y archivos de medios. Los verificadores triangulan evidencias de al menos tres fuentes independientes antes de emitir un veredicto.
  • Evaluación mediante escala de veracidad: organizaciones como Newtral aplican categorías diferenciadas según el tipo de contenido. Las declaraciones políticas reciben etiquetas de «verdad», «verdad a medias», «engañoso» o «falso»; los bulos en redes solo pueden ser «engañosos» o «falsos».
  • Publicación estructurada: la pieza comienza siempre con el veredicto en el titular, lo que responde a la técnica del «sándwich de la verdad»: el contenido falso queda encuadrado entre dos marcos de verdad para evitar que la repetición del bulo refuerce su familiaridad en la memoria del lector.
  • Actualización ante nuevas evidencias: si los hechos cambian, la verificación se corrige con fecha, motivo y fuente de la rectificación claramente indicados.

La transparencia metodológica no es un valor declarativo. La IFCN exige a sus miembros publicar sus criterios de selección, sus fuentes y sus procedimientos de corrección como condición para mantener la certificación.

¿Qué herramientas tecnológicas usan las redacciones de verificación?

Las redacciones españolas de fact-checking combinan técnicas periodísticas clásicas con herramientas digitales específicas. El trabajo en redacciones como RTVE y la agencia EFE ilustra cómo la tecnología ha transformado los tiempos y la capacidad de detección.

  • Herramientas OSINT (fuentes abiertas) para rastrear el origen de imágenes, vídeos y afirmaciones en plataformas públicas.
  • Inteligencia artificial aplicada a la detección preliminar de contenidos generados o manipulados digitalmente, así como a la transcripción automática de declaraciones en audio y vídeo.
  • Escucha social activa en redes y canales de mensajería como WhatsApp, donde los bulos circulan antes de llegar a los medios convencionales.
  • Software de análisis de imágenes y vídeos para identificar manipulaciones visuales, deepfakes y montajes.
  • Plataformas colaborativas como Community Notes, cuya utilidad percibida aumenta cuando las notas declaran fuentes verificadas, según datos recientes sobre comportamiento de usuarios en redes sociales.

Consejo profesional: Si quieres verificar una imagen por tu cuenta, herramientas como Google Imágenes o TinEye permiten rastrear el origen visual en segundos. Son el primer paso antes de compartir cualquier contenido sospechoso.

Retos reales y logros medibles del fact-checking en España

El fact-checking funciona, pero no de forma ilimitada. Expertos del MIT y la EFCSN señalan que su eficacia se reduce en contextos de alta polarización política o cuando el contenido apela a la indignación emocional antes que a los hechos.

Dato clave: Según estudios actualizados en 2026, el 59 % de los usuarios españoles decide no compartir un contenido tras recibir etiquetas de verificación.

Los principales retos son estructurales:

  • La desinformación diseñada para generar indignación supera con frecuencia el alcance de las verificaciones.
  • El modelo actual necesita combinarse con educación mediática y marcos regulatorios para producir un efecto duradero.
  • La institucionalización acelerada desde 2016 ha generado «puntos ciegos» metodológicos que los propios verificadores reconocen.

Entre los logros, la reducción del 27,6 % en la creencia de información falsa y del 24,7 % en la intención de compartirla representan resultados sólidos para cualquier intervención comunicativa. Además, la presencia de verificadores en televisión, radio y plataformas digitales ha normalizado la cultura de la comprobación entre audiencias que antes no cuestionaban las fuentes.

Organizaciones que lideran la verificación de hechos en España

Las principales organizaciones de fact-checking en España son Maldita.es, Newtral, EFE Verifica, Verificat y Fets o Fakes, todas certificadas o alineadas con el código de principios de la IFCN.

  • Maldita.es publica su metodología completa y opera con un modelo de membresía ciudadana que refuerza su independencia editorial.
  • Newtral combina verificación política con análisis de datos y tiene presencia en televisión a través de La Sexta.
  • EFE Verifica aprovecha la red de corresponsales de la agencia EFE para contrastar afirmaciones con fuentes directas en origen.
  • Verificat opera principalmente en catalán y castellano, con foco en el contexto político catalán y nacional.
  • Fets o Fakes es la sección de verificación de Catalunya Ràdio, lo que le da alcance en radio pública.

Durante campañas electorales, estas organizaciones colaboran en proyectos conjuntos como Reverso, donde coordinan la verificación de declaraciones de candidatos en tiempo real. Esa colaboración entre medios competidores es uno de los rasgos más singulares del ecosistema español de verificación.

El fact-checking en la formación política y periodística

Persona comprobando información desde un portátil y un móvil

La verificación de hechos ha dejado de ser una herramienta exclusiva de redacciones especializadas para convertirse en un componente de la formación universitaria en periodismo, ciencias políticas y comunicación. El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF) ha incorporado la alfabetización mediática y digital como competencia transversal en los programas de formación docente, lo que sitúa el fact-checking en el centro de la educación cívica.

Un grupo de profesionales analiza la verificación de datos durante una reunión de trabajo.

En el ámbito político, la verificación actúa como freno a la propaganda y la manipulación del discurso público. Cuando un político sabe que sus afirmaciones serán contrastadas con datos oficiales y publicadas con veredicto, el incentivo para exagerar o falsear disminuye. No desaparece, pero el coste reputacional de ser desmentido con evidencias documentadas es real y medible en cobertura mediática posterior.

Infografía con las etapas del proceso de verificación en España

La iniciativa Stop Desinformación, impulsada desde organismos gubernamentales y en coordinación con plataformas tecnológicas, representa otro vector de formación ciudadana, orientado a detectar campañas coordinadas de desinformación que superan la capacidad de respuesta de una sola redacción. Su enfoque complementa el trabajo de los verificadores independientes al operar con recursos institucionales y acceso a datos de plataformas.

Consejo profesional: Para identificar el sesgo mediático en una noticia antes de compartirla, contrasta siempre la fuente original con al menos dos medios de línea editorial diferente.

¿Qué dice la ciencia sobre la eficacia real del fact-checking?

La evidencia científica sobre el impacto del fact-checking es más matizada de lo que sugieren sus defensores más entusiastas. Los datos son positivos, pero condicionados.

Dato clave: La reducción del 27,6 % en la creencia en información falsa y del 24,7 % en la intención de compartirla se produce cuando la verificación llega al usuario antes de que el contenido falso se consolide como creencia.

  • El lenguaje y el formato del mensaje verificado determinan su efectividad. Una verificación técnica y árida tiene menos impacto que una presentada con claridad narrativa.
  • En contextos de alta polarización, los usuarios tienden a rechazar verificaciones que contradicen sus creencias previas, un fenómeno documentado en estudios de psicología cognitiva.
  • Las alertas previas en redes sociales, combinadas con verificaciones posteriores, amplifican el efecto de reducción de la desinformación de forma significativa.
  • El Dr. David Rand del MIT sostiene que el fact-checking es solo un componente de un sistema más amplio que debe incluir educación mediática y regulación para enfrentar la desinformación de forma estructural.

El modelo actual necesita evolucionar. La verificación que funciona como protocolo rígido sin adaptación a narrativas nuevas pierde eficacia ante la velocidad y sofisticación de los contenidos desinformativos actuales.

Casos reales de fact-checking en España

Los ejemplos más reveladores del fact-checking español no son los más espectaculares, sino los más recurrentes. Maldita.es ha verificado en múltiples ocasiones afirmaciones sobre cifras de inmigración, datos de criminalidad y estadísticas económicas citadas en debates parlamentarios, encontrando en muchos casos que los datos eran reales pero presentados sin contexto, lo que los convertía en engañosos aunque técnicamente correctos.

Durante las elecciones generales de 2023, el proyecto Reverso reunió a Maldita.es, Newtral, EFE Verifica, Verificat y otros medios para verificar en tiempo real las afirmaciones de los candidatos en los debates televisados. El resultado fue una base de datos pública de verificaciones accesible durante la campaña, que los ciudadanos podían consultar mientras seguían los debates. Ese modelo de verificación electoral coordinada es uno de los más avanzados de Europa.

Otro caso representativo es la verificación de bulos sobre la DANA de Valencia en 2024, donde circularon vídeos de inundaciones de otros países presentados como imágenes del desastre español. Las redacciones de verificación identificaron el origen real de esos vídeos mediante herramientas OSINT en cuestión de horas, antes de que los contenidos falsos alcanzaran su pico de difusión. Para entender mejor cómo se manipula la opinión pública en situaciones de crisis, el análisis de estos casos resulta especialmente instructivo.

Transparencia y ética en el proceso de verificación

La transparencia no es un complemento del fact-checking: es su condición de existencia. Sin ella, la verificación se convierte en otra forma de opinión con autoridad prestada. Los estándares editoriales que rigen las principales redacciones de verificación establecen obligaciones concretas que van más allá de las buenas intenciones.

Cada verificación publicada debe incluir la firma del periodista responsable, la fecha de publicación, las fuentes consultadas con sus enlaces, el criterio por el que se seleccionó ese contenido y el procedimiento de corrección en caso de error. La separación entre hechos verificables y opiniones es absoluta: los verificadores solo trabajan con afirmaciones fácticas contrastables, nunca con juicios de valor o predicciones.

El código de la IFCN añade la exigencia de independencia financiera y editorial: un verificador no puede recibir financiación de partidos políticos ni de entidades con interés directo en los temas que verifica. Esa independencia es la que permite a organizaciones como Maldita.es desmentir afirmaciones de gobiernos de cualquier signo sin que su credibilidad quede comprometida. La desconfianza creciente en la prensa española hace que esta independencia sea más necesaria que nunca.

La inteligencia artificial transforma el fact-checking

La inteligencia artificial ya opera como herramienta de apoyo en las redacciones de verificación españolas, aunque no como sustituto del juicio periodístico. Su función principal es la detección preliminar: los sistemas de IA analizan grandes volúmenes de contenido en redes sociales para identificar patrones de desinformación y priorizar qué afirmaciones merecen investigación humana inmediata.

En la práctica, esto significa que un verificador de EFE o RTVE puede recibir una alerta automática sobre un vídeo que está ganando viralidad antes de que su equipo lo detecte manualmente. La IA también se aplica a la transcripción automática de declaraciones en audio y vídeo, reduciendo el tiempo necesario para documentar afirmaciones de figuras públicas. Para validar información en fuentes alternativas, estas herramientas tecnológicas ofrecen un punto de partida sólido que el criterio humano debe completar.

El riesgo real de la IA en este contexto es el inverso: los mismos modelos que ayudan a detectar desinformación pueden generarla a escala. Los deepfakes de audio y vídeo, los artículos sintéticos y las campañas de desinformación coordinadas por sistemas automatizados representan el desafío más serio para el modelo actual de verificación. La respuesta del sector pasa por integrar la detección de contenido generado por IA como una fase más del proceso de verificación, no como una tarea separada.


Si el discurso político en España te genera dudas sobre qué es real y qué es propaganda, Alerta Nacional analiza los tipos de propaganda política que operan en los medios españoles con el rigor y la franqueza que los medios convencionales evitan.

https://alertanacional.es


Puntos clave

El fact-checking reduce en promedio un 27,6 % la creencia en información falsa y un 24,7 % la intención de compartirla cuando la verificación llega al usuario antes de que el bulo se consolide como creencia establecida.

Punto Detalles
Proceso estandarizado La verificación sigue cuatro etapas: selección, investigación, evaluación con escala de veracidad y publicación transparente.
Impacto medible El fact-checking reduce un 27,6 % la creencia en falsedades y un 24,7 % la intención de compartirlas.
Organizaciones en España Maldita.es, Newtral, EFE Verifica, Verificat y Fets o Fakes lideran la verificación bajo el código IFCN.
Límites reales La polarización y el diseño emocional del mensaje reducen la eficacia; debe combinarse con educación mediática.
IA como apoyo La inteligencia artificial detecta patrones de desinformación y prioriza intervenciones, pero no reemplaza el juicio periodístico.

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