Opinión
La inmigración masiva es una amenaza para la democracia
En octubre de 2014, Suiza organizó una consulta popular sobre el tema migratorio («Iniciativa contra la inmigración masiva»), y en octubre de 2016 se llevó a cabo en Hungría un referéndum sobre la pretensión de la UE de imponer cuotas de inmigrantes al país centroeuropeo. En el primer caso, el rechazo a la inmigración masiva ganó por muy poco (50,33%), y en el segundo, el pueblo húngaro se opuso masivamente a la imposición con un 98,36% de los votos emitidos.
En Europa, salvo en esas dos ocasiones, nunca los pueblos europeos han sido consultados sobre el tema de la inmigración. ¿Por qué este tema resulta tan incómodo a las élites de Bruselas y los gobernantes de las distintas naciones europeas? En Occidente, esas élites son cosmopolitas y están en completo divorcio con la población de sus países, mayormente apegadas a su identidad nacional. Estas élites son consciente de esa discrepancia y por tanto no quieren abordar siquiera la posibilidad de consultar al pueblo sobre ese tema.
1- La situación se caracteriza por una inmigración masiva implantada sin consulta democrática.
- En Europa la inmigración no se corresponde con las necesidades de la economía. Es una inmigración poco cualificada cuyo coste social pesa enormemente sobre los presupuestos de los Estados que la reciben. El modelo contrario es Australia, que sólo acepta inmigrantes cualificados, y completa esa medida con una política draconiana de «tolerancia cero» ante los inmigrantes ilegales y el rechazo a las solicitudes de asilo.
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La integración de los inmigrantes europeos funciona: en Francia, Bélgica, Suiza, Alemania y otros países, millones de portugueses, españoles, italianos, etc, se han integrado con relativa facilidad y sin traumas para las sociedades de acogida. Pero la inmigración ha fracasado de manera completa para dos categorías: los musulmanes y las poblaciones del África negra. Estas inmigraciones se ven culturalmente desarraigadas, sobre todo entre la población joven que tiene tasas altísimas de criminalidad. En las cárceles europeas, la sobrerrepresentación de extranjeros de esas categorías es llamativa y alarmante. Y no basta nacionalizarse para salir de esas estadísticas: las segundas, terceras y cuartas generaciones de esos inmigrantes no modifican sustancialmente nada sus comportamientos. A esa criminalidad común se añade ahora la actividad terrorista. Que el fenómeno del terrorismo islámico está íntimamente ligado a la inmigración musulmana es una evidencia que nadie en su sano juicio puede negar ni ignorar. En Japón nunca ha habido un atentado terrorista islámico: la inmigración musulmana es inexistente. Es un hecho indiscutible. Es en el medio musulmán donde son reclutados los terroristas, musulmanes que odian la sociedad occidental. Paralelamente a esta escalada terrorista, las tensiones étnicas se acrecientan al mismo ritmo que las amenazas del yihadismo.
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Hay una profundo desacuerdo entre las políticas laxistas o «generosas» de los gobiernos y los deseos de las poblaciones europeas. La inmensa mayoría de las encuestas expresan un rechazo masivo a la inmigración masiva, los europeos, unos más que otros, piensan que hay demasiados inmigrantes en sus países y que éstos traen problemas y conflictos. Pero de ese sentir generalizado, incluso mayoritario, los políticos no hacen ningún caso.
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Las poblaciones acogidas no tiene ninguna, o escasa, tradición democrática. Esa masiva inmigración de poblaciones musulmanas y africanas, que ni la escuela ni la sociedad en su conjunto son capaces de integrar, está debilitando la democracia.
2- Los que mandan y toman las decisiones son una casta oligárquica.
- Las causas de la inmigración son debidas a los intereses económicos de la gran patronal y de los traficantes de carne humana: los falsos humanitarios que se lucran con su actividad irresponsable y criminal. Otra causa es el acceso automático a los subsidios y prestaciones sociales que se brinda a los inmigrantes, incluso a los ilegales, muchas veces, o casi siempre, en detrimento de los nacionales, que se ven relegados o directamente ignorados por sus propios gobiernos.
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El aparato político está dominado por funcionarios y jueces, y la opinión pública no tiene derecho a decidir.
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Los medios de comunicación y los ideólogos imponen una actitud favorable a la inmigración que la opinión reprueba.
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Ciertos gobiernos, lobbies e instituciones extranjeras y transnacionales presionan en esta cuestión y aportan medios para imponer su agenda y promover sus propios intereses: la UE, ciertos países árabes, los mismos EEUU, Soros y (una larga) compañía…
3- Las decisiones de las políticas migratorias deberían ser objeto de consultas populares (referéndums).
- El pueblo vota de manera diferente en un referéndum que en elecciones comunes. Aquí se consulta sobre cuestiones concretas. La opinión de los ciudadanos que votan en función de su experiencia personal de la vida diaria es muy diferente de la de las élites, que están protegidas por su estatus privilegiado de las consecuencias negativas de la inmigración masiva y descontrolada.
Suiza consulta de manera regular al pueblo sobre el tema de la inmigración. De esa manera los suizos votaron en su día a favor la expulsión de su territorio de los criminales extranjeros. El 9 de febrero de 2014 lo suizos votaron «por el fin de la inmigración masiva» (50,33%), por la creación de cupos migratorios y contra el Acuerdo de Schengen. Previamente el parlamento suizo había rechazado la iniciativa del referéndum por 140 votos contra 54. Está claro que el parlamento no estaba en sintonía con el pueblo. Es necesario consultar directamente al pueblo sobre esas cuestiones.
El pueblo no es la suma de los intereses organizados, los grupos influyentes y poderosos. Los parlamentos toman sobre todo en consideración los grupos de interés (los lobbies), los intereses organizados, mientras que los intereses no organizados, los de la mayoría de los ciudadanos, son ignorados. Los sociólogos hablan de «mayoría» silenciosa, no porque no ésta se expresa por falta de opinión, sino por que su voz es ahogada: silenciada. A esa mayoría se le niega le derecho a hablar, se le priva de la palabra. Las decisiones populares demuestran que el pueblo está muy preocupado por la inmigración masiva y está en franca oposición con las élites que los gobiernan. Las élites razonan en términos de intereses organizados (grupos de presión) e ignoran la dimensión sentimental de los pueblos apegados a su identidad cultural y deseosos de salvaguardar los logros de su trayectoria histórica y proteger su calidad de vida.
En definitiva, la inmigración tiene lugar en condiciones no democráticas y amenaza directamente a ésta en la medida en que los recién llegados carecen, en su mayoría, de tradición democrática. La inmigración masiva tiene lugar en ausencia de procedimientos democráticos que garanticen que los ciudadanos están de acuerdo con ella. La inmigración masiva no es una decisión libremente tomada por el pueblo, sino una imposición de unas élites muy minoritarias: nada democrático hay en todo ello. La única solución a esta anomalía sería la implantación de la «iniciativa legislativa popular», el referéndum, como en Suiza, ya que ese modelo demuestra ser razonable y eficaz.
Para abordar estas cuestiones vitales hay que acabar con el poder que ostentan unas élites completamente divorciadas de sus pueblos de decidir en solitario contra los interese generales y dar la palabra a quién la reclama legítimamente.
*Directora de La Gaceta Europea
Economía
Ataques en la sombra: la parálisis de infraestructuras clave pone a prueba la resiliencia tecnológica nacional
La digitalización de servicios esenciales ha abierto un nuevo frente de batalla, silencioso y letal, donde actores estatales y grupos híbridos socavan la soberanía sin disparar un solo tiro. La respuesta de Occidente determinará su supervivencia en el siglo XXI.
La guerra ya no estalla solo en los campos de batalla. Hoy, sus detonaciones resuenan en el silencio de los servidores, en la parálisis de un hospital o en el apagón de una ciudad. Las infraestructuras críticas, ese entramado invisible que sostiene nuestra civilización —la energía, el agua, el transporte, la sanidad— se han convertido en el nuevo campo de honor de una confrontación que no distingue entre tiempos de paz y de conflicto. Lo que antaño pertenecía al ámbito de la ficción distópica es hoy una posibilidad tangible, una espada de Damocles que pende sobre nuestras sociedades hiperconectadas, exponiendo una vulnerabilidad que hemos ignorado durante demasiado tiempo1.
La dependencia tecnológica ha sido el gran motor del progreso, pero también el talón de Aquiles de la seguridad nacional. A diario, realizamos acciones que damos por sentadas: encendemos una luz, buscamos una ruta en un mapa, pagamos con una tarjeta o acudimos a un hospital. Todas ellas dependen de un complejo ecosistema digital que, a diferencia de las fortificaciones de antaño, no tiene murallas visibles ni guarniciones permanentes. Esta interconexión, que nos ha traído una eficiencia sin precedentes, nos ha vuelto exponencialmente más frágiles. Un solo punto de falla, una sola vulnerabilidad explotada, puede desencadenar una reacción en cadena que colapse redes de distribución eléctrica, paralice servicios hospitalarios esenciales o interrumpa cadenas de suministro vitales, erosionando hasta los cimientos la confianza pública en las instituciones2.
La mecánica del sabotaje digital: de la vulnerabilidad al colapso
La imagen del hacker solitario en un sórdido cuarto pertenece a una era pasada. El adversario actual es otro. Se trata de los Grupos Persistentes Avanzados (APT), orquestadas por servicios de inteligencia de estados hostiles o por grupos híbridos que operan con su beneplácito3. Su objetivo ya no es el robo de datos, sino la interrupción de servicios esenciales, la manipulación de sistemas de control industrial o la desestabilización institucional. Es un acto de sabotaje puro, diseñado para causar el máximo caos y minar la voluntad de una nación desde dentro.
Los datos en España son escalofriantes y constituyen la mejor prueba de esta realidad. En 2024, los ciberincidentes que afectan a infraestructuras críticas se duplicaron, pasando de 81 a 160 sucesos contra servicios esenciales5. Una cifra que corrobora el aumento del 43% detectado por firmas de ciberseguridad como Cipher en sus operaciones con operadores esenciales9. El sector energético ha sido uno de los más castigados, concentrando el 9% de los incidentes, con un claro repunte de los ataques de tipo ransomware2. Las administraciones públicas tampoco se han salvado, sufriendo un incremento del 190% en los ataques durante los primeros meses de 20244.
Estos ataques no son espontáneos. Comparten patrones comunes: la explotación de vulnerabilidades conocidas pero sin parchear, el uso de credenciales comprometidas obtenidas mediante phishing y una motivación que mezcla lo económico con lo ideológico y, sobre todo, lo geopolítico. La situación internacional influye de forma directa en el incremento de estos incidentes, como consecuencia de las tensiones entre potencias2. De hecho, el informe del Ministerio del Interior cita al grupo prorruso Noname057, responsable de más de 500 oleadas de ciberataques contra España desde 2022 en venganza por el apoyo a Ucrania5. Ucrania, desde 2014, ha sido el campo de pruebas más trágico de esta nueva forma de agresión, con su red eléctrica, sus medios de comunicación y su administración siendo blancos recurrentes de grupos vinculados al Kremlin3.
La guerra híbrida: cuando el frente está en todas partes y en ninguna
Lo que estamos presenciando es la materialización de la llamada «guerra híbrida». Un concepto que ha ganado peso específico desde la anexión de Crimea y que se refiere a un modo de enfrentamiento que combina métodos convencionales —diplomáticos, económicos— con tácticas no convencionales como los ciberataques, la desinformación o el sabotaje digital. Lo híbrido aquí no es un adorno conceptual; es la señal de una nueva forma de conflicto donde el frente está en todas partes y en ninguna, y donde los umbrales formales del conflicto armado nunca se cruzan, permitiendo a los agresores operar con una impunidad casi total3.
En este escenario, el sector privado, que gestiona gran parte de estas infraestructuras, se encuentra en una posición imposible. Aunque la inversión empresarial en prevención y capacidades defensivas es esencial, el sector privado por sí solo es incapaz de disuadir, prevenir o protegerse a sí mismo de los efectos destructivos de los ciberataques patrocinados por estados. La velocidad de innovación tecnológica supera con creces la capacidad de adaptación institucional, y la falta de profesionales especializados en ciberseguridad se ha convertido en un problema global que nos afecta a todos por igual. La expansión de estos ataques refleja, en última instancia, hasta qué punto nuestras sociedades modernas dependen de sistemas digitales interconectados y lo mal preparados que estamos para defenderlos4.
Los sectores más afectados son aquellos cuya interrupción causa un daño social y económico más inmediato. El 80% de los incidentes graves registrados en 2024 se han concentrado en cuatro sectores esenciales: energía, transporte, tecnologías de la información y finanzas7. A nivel corporativo, el 62% de los ciberataques en España se concentra en sectores críticos como el tecnológico, financiero y público, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de información y redes en general4. Un ataque a un eslabón de la cadena logística puede generar efectos en cascada, afectando la producción, interrumpiendo el transporte, provocando roturas de stock y causando disrupciones financieras masivas10.
Los pilares de la resiliencia: más allá de la tecnología
Frente a esta amenaza existencial, la inacción no es una opción viable. La respuesta debe ser tan multifacética como el propio ataque, y debe apoyarse en varios pilares estratégicos. El primero es, evidentemente, tecnológico. Las empresas están empezando a adoptar arquitecturas «Zero Trust» («Nunca confiar, siempre verificar»), segmentación de redes OT/IT y monitoreo continuo mediante tecnologías avanzadas como la XDR (detección y respuesta extendida) y la inteligencia de amenazas. La inteligencia artificial, por su parte, se está incorporando tanto en herramientas defensivas como ofensivas, aumentando la complejidad del escenario y exigiendo una constante innovación6.
Pero la tecnología por sí sola es insuficiente. El segundo pilar es la organización. Los simulacros de respuesta ante incidentes, como el realizado en 2022 con la participación de más de 800 expertos de 29 países, han demostrado que, aunque los equipos técnicos actúan con solvencia, se evidencia una lentitud preocupante en la toma de decisiones políticas y una falta de protocolos compartidos en las fases críticas. La brecha no siempre es tecnológica; muchas veces es puramente organizativa y burocrática. Es imperativo desarrollar marcos regulatorios unificados que aborden las particularidades de los entornos híbridos de TI y OT, y establecer directrices claras para su protección8.
El tercer pilar, y quizás el más descuidado, es el humano. Es axiomático que la seguridad solo puede ser tan fuerte como el eslabón más débil de la cadena, y ese eslabón suele ser una persona. La inversión en educación y concienciación en ciberseguridad para todos los niveles de la sociedad, desde el operador de una central hasta el ciudadano común, es crucial para construir una cultura de seguridad verdaderamente resiliente. La protección del dato, la integridad de las comunicaciones y, sobre todo, el control soberano de las tecnologías que sustentan estos servicios esenciales se han convertido en requisitos estratégicos no negociables.
Conclusión: la soberanía en la era digital
La ciberseguridad ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en el pilar fundamental de la seguridad nacional y la soberanía del siglo XXI. La capacidad de un Estado para proteger sus infraestructuras críticas determinará su capacidad para sobrevivir y prosperar en un mundo cada vez más hostil y competitivo. La digitalización avanza a paso ligero, y con ella, la complejidad de los conflictos híbridos. Proteger nuestros sistemas esenciales no es una opción, es una prioridad estratégica existencial10.
La solución pasa por una colaboración internacional sin fisuras, por una innovación tecnológica constante y por un compromiso inquebrantable con la seguridad que emane de las más altas instancias gubernamentales. Se necesita un tratado cibernético global que establezca las reglas del juego y proteja las infraestructuras críticas, igual que los convenios de Ginebra protegen a los civiles en los conflictos armados. Mientras tanto, cada país debe fortalecer sus propias defensas, invirtiendo no solo en firewalls y antivirus, sino en personas, en protocolos y en la resiliencia de su tejido social y productivo. La guerra silenciosa ya está aquí. La única pregunta es si estaremos a la altura del desafío cuando las luces, por un instante, dejen de brillar.
Fuentes Consultadas
| Fuente | País | Enfoque Principal |
|---|---|---|
| CCN-CERT | Centro Criptológico Nacional | 🇪🇸 España | Informes y análisis sobre el estado de la ciberseguridad nacional. |
| Bitlife Media | 🇪🇸 España | Análisis del aumento del 43% de ataques a infraestructuras críticas en 2024. |
| Ministerio del Interior | 🇪🇸 España | Informe sobre la cibercriminalidad en España 2024, con tipología y sector de los incidentes. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2024, destaca el 190% de aumento de ataques al sector público. |
| EL PAÍS | 🇪🇸 España | Noticia sobre la duplicación de ciberincidentes (160 en 2024) y la acción del grupo Noname057. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2025, menciona los más de 97.000 incidentes gestionados por INCIBE. |
| Hoya Aragón | 🇪🇸 España | Reportaje sobre el aumento de ataques y la concentración del 80% en cuatro sectores clave. |
| CCN-CERT | Informe de Ciberamenazas | 🇪🇸 España | Informe de Ciberamenazas y Tendencias 2024, análisis estratégico de la interconectividad. |
| CyberSecurity News | 🇪🇸 España | Artículo sobre el informe de Cipher, confirmando el 43% de aumento y el foco en el sector energético. |
| Computing | 🇪🇸 España | Análisis sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras y el aumento del 15% de incidentes en 2024. |
Alerta Nacional | Seguridad Nacional

Ramiro
07/07/2019 at 13:55
Es obvio que ASÍ ES.
Y todas las personas que tenemos dos dedos de frente, o incluso uno solo, o peinamos canas, lo vemos así.
¿Cómo es posible QUE LOS TRAIDORES que nos dirigen no lo vean igual…?
Ramiro
08/11/2018 at 11:47
Es obvio que ASÍ ES.
Y todas las personas que tenemos dos dedos de frente, o incluso uno solo, o peinamos canas, lo vemos así.
¿Cómo es posible QUE LOS TRAIDORES que nos dirigen no lo vean igual…?