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España

De los azotacalles a los «vendepatrias»

Redacción

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José Manuel Otero Lastres.- Todos, incluso los menos interesados por la política, tenemos una ideología, es decir, un conjunto de ideas sobre el modo en que deben gestionarse los asuntos públicos. El ideario de cada uno es como los aluviones de un río: son los sedimentos que ha ido depositando nuestro vivir provenientes –en términos de Ortega y Gasset- de una doble fuente, el propio yo y la circunstancia que va determinando nuestra existencia.

Por lo general, la mayoría de los ciudadanos tienen una ideología de brocha gorda: no perfilada con finos trazos, sino a grandes rasgos. Razón por la cual suele ser poco firme y no demasiado combativa. Me expresaré mejor: en las pocas cuestiones esenciales la idea es clara y está firmemente asentada, pero en las accesorias los pensamientos son más difusos y cambiantes. Precisamente este “relativismo ideológico” de la generalidad de los gobernados es el que hace posible la alternancia en el poder y, consiguientemente, la convivencia democrática.

Pero cuando la lucha por la conquista del poder político se radicaliza, los políticos -protagonistas profesionales de la contienda- suelen extremar sus posiciones y trasladan, a través de la escenificación mediática de la actividad política actual, una visión unidimensional y muy esquemática de la vida pública. Se tiende entonces a un pensamiento extremado, cerrado, sin ventanas abiertas para que entre el aire fresco del ideario ajeno.

Y es entonces cuando las ideas políticas tienden a convertirse en creencias. Se forma una doctrina que hay que creer en bloque, sin posibles disidencias, y en ese campo de cultivo crecen más los obedientes que los críticos. El debate ideológico se empobrece notablemente, porque no hay pensamientos originales, ni confrontación de ideas, sino defensas cerriles de la doctrina oficial que se expande con las consignas o dogmas que proclaman los dirigentes.

La España política de hoy se caracteriza por una durísima lucha por la conquista del poder. Pasados los años iniciales de asentamiento democrático en los que gobernaron los partidos de centro derecha, se abrió un amplio período de veinte años en el que gobernó la social democracia pilotada por Felipe González. A partir de entonces hubo alternancia entre el PP y el PSOE, pero sin que los dirigentes políticos hubieran trasladado todavía a la ciudadanía una visión crispada de la convivencia democrática.

Ha sido, sobre todo, a partir de la crisis económica que comienza en torno a 2008 y cuyos efectos se extienden hasta hace bien poco, cuando la legión de azotacalles que ocupaban las vías y plazas públicas fue contagiando a otras capas de la sociedad, más favorecidas, una sensación generalizada de “injusticia social” de la que serían responsables, políticamente, los políticos tradicionales y, socialmente, las llamadas clases extractivas y dominantes.

En este estado de cosas, nadie asume su propia responsabilidad, siempre hay un culpable que es el “otro” y en esta desestructuración del sistema democrático en el que se exacerban los derechos y se minimizan las obligaciones son pocas las voces que defienden sin rubor y con ahínco el Estado social y democrático de Derecho que nos dimos todos con la Constitución de 1978. Hoy florecen los aventureros, los que depredan el dolor de la ciudadanía para medrar al abrigo de unos partidos políticos que prometen los imposible y que pactan con los que viviendo de las estructuras políticas creadas por la Constitución luchan abiertamente por vulnerarla.

Afortunadamente, la vida pública empobrecida no suele durar mucho. La gente que piensa acaba por reaccionar y, tengo la esperanza de que tras denunciar la decadente vida política, haga florecer un pensamiento crítico que ponga al descubierto la miseria intelectual de los políticos profesionales que son capaces de vender su patria a cambio de la ocupación pasajera del poder.

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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