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Internacional

La nauseabunda podredumbre moral de Inglaterra y Occidente: Ex Marine británico se niega a abandonar Afganistán sin 150 perros y gatos, lo consigue, pero abandona al personal de su ONG

Redacción

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En medio de las dramáticas noticias de los últimos sobre la llegada al poder de los talibanes en Afganistán y la evacuación urgente por parte de las potencias occidentales, una historia llamó la atención: la del exmarine británico Paul Farthing, conocido como Pen, que se negó a ser sacado del país si eso suponía abandonar a los animales a los que daba asistencia en el refugio que él mismo fundó. Finalmente, este domingo Farthing aterrizó en el aeropuerto londinense de Heathrow a bordo de un avión contratado de forma privada y no un vuelo militar. Sin embargo, los 24 trabajadores de Nowzad, el nombre de la organización benéfica, y sus familias, se quedaron atrás, porque los talibanes no los dejaron pasar hasta el aeródromo pese a que tenían el permiso del Gobierno de Boris Johnson.

En una publicación en su cuenta de Twitter, el exmilitar dijo tener «sentimientos encontrados» por lo que calificó como un «éxito parcial» de la que llamó la ‘Operación Arca‘, y expresó su «profunda tristeza» por la situación de la población del país que le dio cobijo. Además, aprovechó para elogiar «la compasión» que el personal del aeropuerto está mostrando con los refugiados. En declaraciones al diario ‘The Sun’, afirmó que fue «deprimente» dejar a sus colaboradores. « Algunos vinieron conmigo al aeropuerto, pero no se les permitió cruzar la línea entre los talibanes y el control británico. Hubo muchas lágrimas cuando nos despedimos. Me siento muy triste por ellos», dijo, pero «me siento aliviado por mí y feliz por los animales».

Los animales permanecerán en cuarentena durante cuatro meses, mientras que Farthing tendrá que estar diez días en un hotel, como el resto de evacuados del país asiático. El doctor Iain McGill, un veterinario del refugio, declaró a la BBC que «considerando lo que han pasado, los animales están en muy buen estado en general». Muchas personas ya se han ofrecido para adoptarlos, nada raro en un país donde la población siente una auténtica devoción por sus mascotas.

La campaña de Farthing generó una importante polémica en el país, con miles de personas apoyando su labor, pero también fuertes críticas, incluyendo las del ministro de Defensa, Ben Wallace, que acusó al exmilitar de entorpecer las labores de evacuación al obligar a los funcionarios a invertir gran parte de su tiempo en gestionar la salida de los perros y gatos, así como a ayudar a cargar los kilos de comida que necesitaban para el viaje. Al parecer, el ministro le habría espetado que no iba a «priorizar a los animales por encima de las personas» y que sus mandos deberían «centrarse en la crisis humanitaria». También fue muy crítico el presidente del Comité Selecto de Asuntos Exteriores del Parlamento, el diputado Tom Tugendhat, que fue soldado, y quien explicó a la BBC que en medio de las dificultes para conseguir que la gente lograra llegara al aeropuerto, hubo que utilizar a «muchas tropas» para la operación de evacuación de los animales, «mientras que la familia de mi intérprete probablemente será asesinada», declaró. «Como me preguntó un intérprete hace unos días ‘¿por qué mi hijo de cinco años vale menos que un perro?’», manifestó.
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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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