Internacional
La rebelión contra el marxismo cultural de la izquierda crece: Texas prohíbe adoctrinar en las escuelas sobre el «racismo estructural»
La legislación que el gobernador Greg Abbott firmó este jueves constituye un frente contra el conocido Proyecto 1619, iniciativa promovida por un grupo de reporteros de The New York Times que tiene como fin presentar e interpretar la historia estadounidense completamente a través del prisma de la raza y el conflicto racial.
El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, firmó una ley que sigue la corriente de varios estados que se han sumado a poner fin a la fragmentación social impulsada por la izquierda política, ideológica y sobre todo académica. Se trata de poner un freno a la propagación a la «teoría crítica de la raza».
La legislación que Abbott suscribió este jueves constituye uran frente contra el conocido Proyecto 1619, iniciativa promovida por un grupo de reporteros de The New York Times que tiene como fin presentar e interpretar la historia estadounidense completamente a través del prisma de la raza y el conflicto racial.
Ante este hecho, Texas ha creado esta legislación para combatir este fenómeno en las escuelas. En concreto lo que promueve el republicano es prohibir a los maestros “exigir o hacer parte de un curso” el Proyecto 1619. El estado de la estrella solitaria busca fomentar el patriotismo y la unidad. Por lo tanto, explica que el mal del racismo tal como lo plantea la iniciativa de The New York Times es un capítulo que debe ser superado, mas no exacerbado.
«La esclavitud y el racismo no son otra cosa más que la desviación, la traición o el incumplimiento de los auténticos principios fundacionales de los Estados Unidos», detalla la ley.
Por décadas The New York Times ha presentado varias voces que promueven el marxismo, incluso columnas alegando «Karl Marx, ¡tenías razón!». Ahora, podría decirse que el nuevo rostro es por medio del neomarxismo.
La interseccionalidad o transversalidad pone fin al ciudadano como sujeto jurídico y al individuo como ente capaz de salir adelante por sí mismo. Al contrario, ideologías como las promovidas en este texto lo insta a ser miembro de un colectivo por características que no eligió, como su raza o etnia.
Esta medida forma parte de las acciones que han tomado varios estados liderados por republicanos para impidir la enseñanza de la teoría crítica de la raza. En concreto esta ley también ordena la enseñanza de varias figuras que superaron la adversidad y fomentaron la unidad, entre ellos Frederick Douglass, un esclavo negro que logró su libertad y pasó a ser uno de los fundadores del Partido Republicano.
En vez de resaltar su figura, turbas de Antifa y Black Lives Matter, promotores de la teoría crítica de la raza, destruyeron su estatua durante las manifestaciones del 2020.
Contra estos movimientos divisores cada vez más estados han restringido de cierta forma la teoría crítica de la raza o conceptos relacionados a ella. Varias de las jurisdicciones son las siguientes: Arkansas, Idaho, Dakota del Norte, Oklahoma y Dakota del Sur.
De la misma forma, ha habido otros estados se encuentran en debate o discusión para aprobar parcialmente una legislación similar. En estos territorios figuran Arizona, Florida, Iowa, Louisiana, Mississippi, Missouri , New Hampshire, Rhode Island, Carolina del Sur, Tennessee, Utah, West Virginia y Wisconsin.
Gobernador de Florida: la educación cívica será patriótica, no ideológica
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien ha sonado como uno de los posibles nombres para conformar el binomio presidencial con Trump ante un eventual candidatura, anunció su propuesta para un plan de estudios de educación cívica que «excluirá expresamente» la teoría crítica de la raza, que alega combatir el racismo pero en la práctica lo institucionaliza.
DeSantis dijo que «no hay lugar en nuestras aulas para cosas como la teoría crítica de la raza». A su vez, agregó que «enseñar a los niños a odiar a su país y a odiarse entre sí no vale ni un centavo rojo del dinero de los contribuyentes».
Trump buscó rescatar la excepcionalidad americana frente a la fragmentación social
Durante su gobierno, el expresidente estadounidense Donald Trump luchó contra este fenómeno, impulsando por el contrario la excepcionalidad de Estados Unidos. Bajo la consigna Make America Great Again (MAGA) buscaba elevar el espíritu de los americanos, destacando lo mejor de su historia y mejorando las condiciones de vida de los más desfavorecidos.
En lugar de separar a las personas y fomentar la victimización, el entonces mandatario republicano buscó convertir a los barrios más pobres en zonas de oportunidad. Del mismo modo, a través de incentivos fiscales motivó a empresas, sobre todo constructoras, a embellecer los sectores más precarios del país y así crear empleo.
Sin embargo, esto despertó críticas entre los neomarxistas, quienes lo acusaron de «gentrificación». Esto se refiere al proceso de transformación de un espacio urbano deteriorado que acusan y provoca un aumento de los alquileres.
Para quienes creen en la lucha de clases y la división de la sociedad entre pobres y ricos, la existencia de la clase media es un estorbo. Pues la movilidad social desmonta su fragmentación entre oprimidos y opresores y es testimonio fiel que se puede salir de la pobreza.
Antes llamarán «traidor de clase» o «desclasado» al que supera la precariedad que impulsar un fenómeno que lo ayude a salir de allí.
Sindicato de maestros se opone al fin del adoctrinamiento
La resistencia a esta prohibición ha venido mayormente por parte de la Federación Estadounidense de Maestros.
“El proyecto de ley es parte de un movimiento nacional de conservadores que intentan sembrar una narrativa de estudiantes adoctrinados por maestros. Nuestros miembros han expresado legítimamente su indignación por este insulto a su profesionalismo para brindar conversaciones equilibradas con los estudiantes sobre temas controvertidos», dijo el capítulo de Texas de la Federación Estadounidense de Maestros en un comunicado de mayo.
Sin embargo, las cifras muestran que los jóvenes en EE.UU. son los que más simpatizan con el socialismo y políticas autoritarias.
7 de cada 10 jóvenes empatizan con el socialismo
A diferencias de los abuelos y los padres que vivieron la Guerra Fría, en esta generación 7 de cada 10 jóvenes empatiza con el socialismo.
Y los sindicatos de maestros tienen un rol primordial en ello.
Cada año, la Fundación en Memoria de las Víctimas del Comunismo (VOC, por siglas en inglés), publica su informe sobre las actitudes de los Estados Unidos hacia el socialismo, el comunismo y el colectivismo.
Allí señala cómo el respaldo al socialismo por parte de los jóvenes en EE.UU. se ha duplicado.
Tanto así que apoyaron a candidatos abiertamente socialistas como Bernie Sanders.
Marion Smith, director ejecutivo de Victims of Communism Memorial Foundation (Fundación por la Memoria de las Víctimas del Comunismo), dijo que el informe muestra que los millennials están «alejándose cada vez más del capitalismo y hacia el socialismo e incluso el comunismo como una alternativa viable».
Solo el 57 % de los Millennials (en comparación con el 94 % de la Generación Silenciosa) cree que la Declaración de Independencia garantiza mejor la libertad y la desigualdad que el Manifiesto Comunista.
«Este turbulento giro pone de manifiesto el analfabetismo histórico generalizado en la sociedad estadounidense respecto al socialismo y la falla sistémica de nuestro sistema educativo para enseñar a los estudiantes sobre el genocidio, la destrucción y la miseria causada por el comunismo desde la Revolución Bolchevique hace cien años», dijo Smith en una declaración.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
