Internacional
Los multimillonarios que difunden el catastrofismo ecológico llegan a una reunión en Sicilia a bordo de 114 aviones privados
Los multimillonarios que apoyándose en socialdemócratas e izquierdistas occidentales patrocinan la expansión del catastrofismo ecológico a nivel mundial se han reunido en Sicilia, convocados por Google, para parlotear, entre otras cosas, sobre el “calentamiento global”. Entre las élites asistentes al evento, nombres que no podían faltar como el ex-presidente norteamericano Barack Hussein Obama, el príncipe Harry, la cantante Katy Perry, y también, por supuesto, el actor Leonardo Di Caprio, quien posee su propia Fundación sobre el tema verde.
Todos estos personajes, como no podía ser de otro modo, describen “el cambio climático” como “la mayor amenaza” para las generaciones futuras. Algo realmente curioso si se tiene en cuenta que también todos ellos, según revelan la prensa italiana y algunos tabloides norteamericanos, llegaron a la escena italiana a bordo de 114 aviones privados que, según algunas estimaciones a la baja, habrán producido y expulsado a la atmósfera el equivalente a 784.000 kilogramos de CO2.
En total, este Google Camp de tres días que se está celebrando en la isla italiana le costará a la multinacional californiana alrededor de 20 millones de dólares. «Se supone que Google Camp es un lugar donde personas influyentes se reúnen para hablar sobre la mejora del mundo», explica, riéndose, un participante en el evento citado por la revista francesa Valeurs. «Probablemente habrá discusiones sobre la privacidad en línea, la política, los derechos humanos y, por supuesto, el medio ambiente, lo que hace que sea extremadamente irónico que este evento requiera la contratación de 114 aviones privados”.
Otros invitados notables al aquelarre de las élites socialdemócratas incluyen a populares titiriteros conocidos mundialmente como Bradley Cooper, Tom Cruise u Orlando Bloom. También Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, y Harry Styles, Diane von Furstenberg y Barry Diller, quienes llegaron a bordo de un enorme yate que cuenta con dos motores diésel de 2.300 caballos de potencia. El navío, valorado en más de 400 millones de euros, pertenece al fundador de la productora Dreamworks y cuenta con un helipuerto. Para sus desplazamientos en suelo firme, la cantante Katty Perry, conocida por haber firmado varios vídeos para Unicef sobre las maldades del cambio climático, utiliza un flamante Maserati.
A Greta también le gustan los barcos caros
Greta Thunberg, la niña sueca diseñada por la extrema-izquierda para pasearse por Occidente aleccionando y abroncando a políticos y medios de comunicación más niños e ignorantes que ella, también le gustan los barcos caros. De hecho, próximamente viajará a otra cumbre sobre el “cambio climático”, esta vez en la sede neoyorquina de la ONU, en un superyate patrocinado por el grupo financiero EFG, repetidamente vinculado a varios paraísos fiscales.
Greta, que recientemente mostró al mundo en una brillante camiseta su cercanía al movimiento filoterrorista “antifa”, ha explicado al mundo que viajará a la Gran Manzana en el barco de carreras Malizia II, de 18,28 metros de largo. Se trata de un buque construido en 2015, equipado con paneles solares y turbinas bajo el agua para producir electricidad. La nave pertenece a Pierre Casiraghi, vicepresidente del Club Náutico de Mónaco y miembro de la familia principesca. Hijo de la princesa Carolina de Mónaco y del empresario italiano Stefano Casiraghi, el navegante terminó tercero en el Rolex Fastnet en 2017.
En cuanto al selecto Yacht Club de Mónaco, de donde saldrá la embarcación en la que viajará la inefable Greta, se jacta de reunir bajo su nombre “a los yates más prestigiosos del mundo”, de los cuales una cuarta parte figura en la lista de los 100 barcos privados más grandes y potentes, que ocupan “un lugar único en el mundo de la navegación internacional”.
Al final, parece ser que la principal condición que permite a alguien ser más ecologista, más medioambientalista y más verde que nadie, es el color amarillo del oro de su tarjeta de crédito.
(La Tribuna del País Vasco)
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
