Domingo, 6 de septiembre de 2026
Diario Independiente España
Opinión

Ni Vinicius es un mono ni nosotros, «nazis». Por Fátima Pellico

¡Escándalo sumo porque en el partido del fin de semana donde jugaba el Real Madrid contra el Valencia se llamó mono a Vinicius!

Se ha dictado una alerta antifascista a nivel mundial porque a un jugador negro se le ha llamado mono. Brasil entero arde de indignación y en España, cómo no, la progresía está que trina porque a un negro se le ha llamado mono. Evidentemente, Vinicius no es un mono y no es tolerable que se le insulte, ni llamándolo mono ni nada por el estilo. No se insulta. Punto. No hay más.

¿Que no hay más? ¡Pues claro que hay más! La indignación llena los telediarios, las redes sociales arden, la alerta antifascista está más viva que nunca porque varios mamarrachos han llamado mono a un jugador del Real Madrid que es negro. Cuatro imbéciles han movilizado a toda la sociedad!

¡Qué pena que cuando a una persona, miles de personas en realidad, que no son progres y sólo expresan su opinión se le llame cosas tan variopintas como nazi, hijo de puta, fascista, etc. Se les desee la muerte y muchas más atrocidades!

Ahí el protocolo para proteger la libertad de expresión no funciona porque si no sigues los dictados de la progresía estás fuera.

Es más, por el tono de los insultos que recibimos a diario los no progres, y algunos reciben hasta amenazas de muerte , muchos proghezs con gusto instaurarían otra vez las checas. Y esto se ve muy claramente porque no paran de llenarse la boca con las palabras «memoria histórica».

Muchos de ellos desconocen qué pasó en Paracuellos del Jarama,por poner un ejemplo de asesinatos en masa ejecutados por comunistas, anarquistas y demás hez social y a los que lo saben les importa menos que un calcetín sudado.

Lo que pasó fue que entre 2400 personas, según el historiador de izquierdas Ian Gibson, y 12000 personas -según la realidad-(N. del E.) fueron asesinadas por las tropas rojas. Se exterminó de manera brutal, asesina, sistemática, a personas con delitos de lesa humanidad como comprar el ABC, ir a Misa o ser de derechas. Y que no se olvide el lector de que se violó a monjas, se profanaron iglesias y todo aquello que la parte de nuestra mente que acumula los horrores pueda recordar.

¿Qué tiene que ver con Vinicius mi pequeño recordatorio? Pues tiene todo que ver, porque a diario proliferan los insultos contra el que no bala con la inmensa masa de borregos de todas las maneras habidas y por haber y casi nadie o nadie nos defiende. Seguramente gran parte de los actuales «luchadores por la libertad» desde la comodidad de sus casas tenga un coeficiente neuronal justito para no hacerse las necesidades encima y viva entre bolsas de hamburguesas vacías, calcetines colgando de la lámpara y olor a rancio en su habitación, pero sólo sabe de la realidad lo que sus «pastores» le cuentan (sesgado y lleno de mentiras, claro).

Da igual si España se hunde, si la luz es un lujo para muchas personas, si la izquierda está dando escándalos por supuesta compra de votos, eso da lo mismo. Poco importa si el nivel adquisitivo del español de a pie es cada vez más diminuto y la pobreza real, efectiva, que se puede tocar con los dedos, es cada vez mayor.

Lo importante es que a un jugador de un equipo de fúbol que gana millones de euros al año por dar patadas a un esférico con una cierta táctica lo han insultado.

Poco nos pasa y lo que nos pase casi que lo tenemos merecido, aunque paguemos justos por pecadores.

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