Opinión
No pueden presumir de buena gestión. Por Jesús Salamanca Alonso
El lunes me comentaba un socialista en listas de Ayuntamiento: «Ya tenemos terminados y organizados los resultados por provincias, solo faltan las elecciones». Hasta ayer no lo entendí.
Me he quedado con las ganas. Pensé que podría comprar votos para el PSOE de Castilla y León y después revendérselos a Luis Tudanca por un pico. Pero, no. Resulta que Castilla y León es más seria de lo que nos creíamos: en esta tierra no se compran votos en elecciones, si acaso botos camperos, pero de ahí a imitar a la mafia del «Sanchismo» hay un buen tramo. En este terruño abandonado por sus líderes políticos, si alguien intenta montar la mafia propia del PSOE nacional, puedo asegurar que lo corren a gorrazos.
Es una prueba más de que la coalición PP-VOX, con Mañueco y Garrido al frente, va viento en popa; de ahí que ya se conozca con el sobrenombre del «Pacto de la Esperanza» desde que «fundieron» a los inservibles sindicatos sectarios y clasistas, con la rebaja de veinte millones de prebendas. Tal vez, los «comegambas» vociferen tanto porque ven venir los presupuestos de 2024. Quiero pensar que el año próximo desaparecerán de los presupuestos de Castilla y León los otros veinte millones porque lo prioritario son las necesidades, nunca las vaguedades, ni los chiringuitos: hay que llegar a que los sindicatos sectarios, que no sectoriales, acaben manteniéndose de la cuota de sus afiliados como hacen los sindicatos sectoriales de educación y sanidad y, mientras no se llegue a eso, no se habrá completado el antes citado pacto. Por cierto, dudo que Tudanca, Puente, Barcones y demás políticos de segunda fila se brinden a formar mafias como la socialista de Valencia, Mojácar, Melilla, Murcia, Maracena… La seriedad de los socialistas de Castilla está fuera de toda duda. Doy fe.
Con tal de mentir, al PSOE lo mismo le da planchar huevos que freír corbatas. No se le caen los anillos por airear que han metido 4.000 personas en un local que no caben más de 2.000, pero la gente lo cree. Me recuerda ese partido lleno de corrupción, mafia, prostitución y prebendas alegres al líder de Podemos de Castilla y León que, en su estancia en Laguna de Duero, ha estado él solo, con tres más y el del bombo; no hay quién crea ya a ese politiquillo bolivariano y podemita que, encausado ante el juez, se mojó la pernera de miedo y se retractó de lo dicho: cobarde hasta para hablar en sede judicial, pero faltón en grupo deslenguado de la ultraizquierda acomplejada, vocinglera y, por suerte, a punto de desaparecer del escenario político. El «perroflautismo» está en franco retroceso, camino de la desaparición, y le quedan dos rosarios, un Ave María y tres telediarios.
Lo de Barcelona ha sido una mofa permanente, justamente la destinataria de las mentiras de Pedro Sánchez. Por el contrario, el dúo madrileño de Almeida y Ayuso, con su director de orquesta, han recibido un brutal baño de masas en su cierre de campaña. «A Sánchez ya no le vota ni Txapote» aunque siga sujetándolo cada miembro de la antigua ETA, hoy EH Bildu. NO hay duda de que ETA es Bildu en la misma medida que Bildu es ETA. Y quien lo niegue es ciego, tonto, gaznápiro, burdégano y malicioso. Pedro Sánchez, alias «cum fraude», sigue recogiendo nueces del vareado que hace EH Bildu, aunque sean otras nueces distintas a las que hacía referencia la siempre ínclita y luchadora, Isabel San Sebastián.
Si la campaña dura una semana más, en palabras de Ayuso, no hubiera existido delito tipificado en el código penal que no hubiera abordado el socialismo mafioso, corrupto, fracasado y corruptor. Escándalo y más escándalo es lo que está soportando Sánchez y eso que no ha salido en campaña el trapo sucio que dejó en Marruecos, pero saldrá. Doy fe y certifico que saldrá no tardando porque hasta la prensa sumisa y vendida está cambiando el rabo: muchos empiezan a entender que se quedarán sin empleo, sin tertulias, sin prebendas, sin momio…y eso duele. Fuera del permanente banquete socialista de furcias de catálogo, lupanares, coca, Ramsés, dinero de las arcas del Estado y procedente (Andalucía) del montante robado a los parados hace frío, mucho frío.
Estoy seguro de que a muchos socialistas colocados a dedo y sin meritocracia de ningún tipo se les habrá helado la sangre al escuchar el recorrido de delitos en que ha incurrido la mafia socialista. Ayuso ha sido la portavoz del sentir de millones de españoles que no aguantan más a Pedrín. Y por eso ha hablado de mafia, y lo ha explicado; de robo de votos, y lo ha explicado; de terrorismo, y lo explicó; de coalición corrompida, y lo aclaró; secuestros; apuñalamiento a compañeros; rapto a concejales; jugar con prostitutas; esconder «diputeros» dentro del grupo socialista; retocar hasta falsificar las fotos donde aparecen Tito Berni u su sobrino; abandono a la ciudadanía de La Palma; desprecio a los ciudadanos que han sufrido riadas; trata de votos de inmigrantes y toxicómanos; podredumbre del Cuerpo de Correos por amiguismo y por uso de algunos «culiparlantes» que han ascendido a la categoría de correveidile; negligencias e ilegalidades durante la pandemia; desaparición de dinero de los fondos europeos, abandono a los autónomos; desprecio a transportistas, agricultores y ganaderos; abandono con negligencia de muerte de miles de mayores en plena pandemia, por mencionar unos poquitos casos con ruin actitud de las huestes socialistas; envío del okupa «perejil» a tomar la Comunidad de Madrid y montar pollo gratuito . Y más, y más, y mucho más, como dice la canción.
Esa es la gestión socialista de la que presumen. Y eso que no hemos entrado en gamberradas como la ley del “Sí es sí”, la ley de vivienda inclinada hacia los okupas, la de animalitos con más derechos que las personas o el desprecio que hoy sentimos los españoles por el TC, al que no le damos carga de credibilidad y sí de vulgar sectarismo. Ya sé que es por otras influencias exógenas, pero que demuestran la falta de rigor del socialismo y la nula personalidad del vendedor de Marruecos al «mundo paisa». Empieza a pagar la maldición de la exhumación del abuelo Patxi, que también alcanza a Félix Bolaños «perejil» y a la exfiscal general del Estado, hoy denostada por la clase judicial.
¿Y del TC qué decimos? Pues que mientras está al frente del mismo el tal «Conde-Pamplinas» no creerán en él ni las ratas de los armarios. Doy fe.
El Gobierno social-comunista no puede presumir de buena gestión, dado que ha sido muy mala y negligente. La corrupción los ha podrido y, si no acabamos pronto con Pedro el mentiroso, acabará por pudrir las instituciones. Algunas ya están podridas. ¿Me equivoco señor Tezanos? ¿O es señor «Tenazos»? En fin, también es una forma de dar señorío a quien no lo merece y jamás lo tendrá.
¡Vaya pucherazo que preparaban los socialistas de Mojácar y de media España! Por eso me decía el lunes un socialista en listas de Ayuntamiento: «Ya tenemos terminados y organizados los resultados por provincias, solo faltan las elecciones». Y miren por dónde, ayer lo entendí todo.
Mañana tiraremos de la cuerda inacabada porque se ha destapado que «el número 2 de Andalucía regaló cocaína al secuestrador de Maracena para que no se echara atrás».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
