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Economía

O autonomías o pensiones

Redacción

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Manifestación en defensa de las pensiones públicas.

Roberto Centeno.- He escrito en más de una ocasión mi sorpresa de ver que entre los principales problemas de los españoles que el CIS publica periódicamente no figurara explícitamente la sostenibilidad de las pensiones. Y sin embargo, lo que ahora ha estallado en la calle no es algo nuevo sino algo conocido que todos los estudios actuariales vienen alertando desde hace años, sin que la clase política haya movido un solo dedo para arreglarlo, ofreciendo solo o mentiras el PP o demagogia PSOE o Podemos, que al igual que Txipras en Grecia prometen no ya mantener las pensiones sino subidas disparatadas sin posibilidad alguna de poder financiarlas, y que como en Grecia se convertirían en bajadas entre un 30 y un 40%, como con Txipras, si consiguen engañar a los pensionistas y llegan al poder.

Por ello, lo primero que tienen que tener muy claro los 9,5 millones de jubilados es que si no se recorta drásticamente el despilfarro político, y tal como afirmó la OCDE en una reunión que mantuvo en Madrid hace tres semanas, la tasa de sustitución —la cuantía de la pensión media respecto al salario medio— con las medidas en marcha pasará en unos años del 83% actual al 46%, es decir, que las pensiones se verán reducidas a la mitad. Por lo tanto, el problema real al que se enfrentan los jubilados y particularmente las nuevas cohortes que se incorporarán a partir del 1 de enero próximo no es la congelación actual, sino recortes brutales en las mismas.

Lo segundo, que es imposible financiar el agujero de las pensiones ni con más impuestos —España, después de las 30 subidas fiscales del Estado y las 50 de autonomías y ayuntamientos, es ya un infierno fiscal, donde el 12% de la clase media ha sido destruido y el resto gravemente empobrecido— ni con deuda —con una deuda pública del 137% del PIB, privada del 166%, y externa neta del 86% que para ser sostenible no debería superar el 35%, España está quebrada en cuanto el BCE deje de comprarla y empiece a subir tipos— ni con los empleos basura de 600-900 euros que se creen. Analicemos estas afirmaciones para que los pensionistas actuales y futuros comprendan la situación y no se dejen engañar ni por las mentiras del PP ni por la demagogia del PSOE y de Podemos.

La primera, caída de las pensiones. En 2019 entrará en vigor la denominada Ley de Sostenibilidad, aprobada por el PP en 2013 pero que no aplicaron en espera de que el déficit mejorara, en lugar de ello ha empeorado y las consecuencias para los 350.000 o más nuevos jubilados anuales serán devastadoras. Los nuevos pensionistas se repartirán solo lo que queda después de pagar a los actuales y en función de la esperanza de vida, lo que supondrá un recorte drástico en las nuevas pensiones y mas reducciones en las actuales, que es lo que la OCDE ha valorado.

Miles de funcionarios públicos que aun sin llegar a la edad reglamentaria pueden jubilarse si llevan 35 años de servicios van a jubilarse este año. Perderán unos 200 euros al mes, pero si esperan, pueden llegar a perder 500 o más.

La ‘solución’: todo menos reducir el despilfarro

En cuanto a las ‘soluciones’ de la clase política, son “todo menos reducir el despilfarro”. La primera es subir impuestos, ya que según ellos en España se pagan pocos impuestos, la presión fiscal —impuestos/PIB— es del 33,7% dicen, una patraña tan gigantesca que no hay por dónde cogerla. En 2007 la presión fiscal era del 37,5%, desde entonces las 80 subidas fiscales —Estado, CCAA y ayuntamientos— han llevado la fiscalidad al máximo de todos los tiempos, y no solo eso, es que además se reparte en la forma mas injusta que nunca. La clase trabajadora y la clase media están siendo literalmente expoliadas con tipos de IVA, IRPF, ahorro o especiales, a la cabeza de Europa, mientras las grandes fortunas vía sicavs y las grandes corporaciones pagan menos que nunca.

La trampa, la gran estafa a la gente, es utilizar un PIB oficial que es un 18% superior al PIB real. Pero si vamos a los tipos reales que recaen sobre la familia media, son de los mas elevados de Europa, 2017 ha sido el año en que las familias españolas han pagado mas impuestos en toda su historia, en concreto han tenido que trabajar 178 días para el pago de todos sus impuestos, ¡el 48,7% de su tiempo! “El esfuerzo fiscal de los españoles está por encima de la media de la UE, pero el esfuerzo para sostener el gasto público está notablemente por encima. Somos el segundo país después de Suecia, por lo que hace imperativo bajar impuestos y reducir gasto público” (1), España es hoy para la mayoría un auténtico infierno fiscal.

La otra gran ‘solución’ es la deuda, otra trampa en la que caen además muchos medios. Un conocido analista político decía hace unos días “y si aumenta el déficit, la deuda y no cumplimos con los objetivos de la UE, pues qué le vamos a hacer, otro año será”. Primero los objetivos son de la eurozona no de la UE, y después, porque “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. Con una burbuja de deuda a punto de estallar, con una necesidad anual de mas de 200.000 millones de euros para cubrir vencimientos y deuda nueva, con un BCE principal comprador de deuda que dejará de hacerlo este año, ¿quién nos va a prestar esa fabulosa cantidad de dinero?, desde luego no Guindos, porque el vicepresidente del BCE pinta cero en la política monetaria, esta es exclusiva del presidente, que será Jens Wiedman, del Bundesbank, que conoce bien la manipulación de nuestro PIB y viene con el hacha en la mano.

Autonomías: un despilfarro de 100.000 millones

El Régimen del 78, que nos robó la democracia y nos impuso un sistema oligárquico de partidos sin separación de poderes, dividió España en 17 trozos contrarios a la realidad histórica y geográfica de una de las naciones mas antiguas de Europa, para repartirse España entre sus familiares, amigos y correligionarios como si fuera un solar. El sistema autonómico es el mas ineficiente, despilfarrador y corrupto del mundo civilizado, y en no mucho tiempo, si no se produce un cambio radical, llevará a la ruina económica, política y social de nuestra gran nación.

Un sistema donde las diferentes autonomías funcionan sin control alguno. Rajoy que prometió en la campaña electoral de 2011 “enviar los hombres de negro” —intervenir— a todas las autonomías que no cumplieran los objetivos de déficit, haría justo lo contrario, “no permitiré quebrar una sola autonomía”, diría —en los estados federales las partes pueden quebrar sin problemas— y renunciaría además a cualquier control del gasto, un disparate histórico que nos lleva costados mas de 200.000 millones de euros. Aparte los mas de 100.000 millones del rescate bancario y similares, financiado todo con la mayor burbuja de deuda en términos de PIB de la historia de España en un periodo tan corto —seis años— que será la ruina de las generaciones futuras durante los próximos 50 años.

En conjunto, el Estado autonómico supone un despilfarro anual de 100.000 millones de euros respecto a lo que costaría un Estado descentralizado tipo Francia. Duplicidades entre AAPP, 36.000 millones; empresas públicas inútiles, 15.000 millones; cupo vasco-navarro, 13.000 millones; cientos de miles de enchufados, más coches oficiales que en EEUU —España es el único país de Occidente donde los concejales tienen coche con chófer—, etc. Según cifras del IGAE, entre 1995 y 2016 los salarios en el Estado han pasado de 17.800 millones a 23.700 millones, en las CCAA, de 19.100 millones a 73.300, en los ayuntamientos, de 7.900 millones a 21.800. Tomando la cifras del IGAE de 3,4 millones de funcionarios, el sueldo medio de los funcionarios del Estado es de 33.300 euros al año, frente a 42.000 para las CCAA. Un cáncer que está devorando España.

Solo acabando con las duplicidades entre AAPP el problema de las pensiones quedaría resuelto para siempre. Acabando con el cupo vasco-navarro, cerrando las 3.000 empresas públicas inútiles, acabando con los coches oficiales y demás prebendas escandalosas, el problema de la deuda quedaría resuelto. Nada de esto está en la mente de los partidos políticos, que están en lo contrario: más financiación para las autonomías y más funcionarios. Por ello, tengan claro los pensionistas actuales y futuros y los millones de asalariados con sueldos de hambre que o acaban con el Estado autonómico o este acabará con ellos, condenándolos a la pobreza e incluso a la miseria durante generaciones.

(1) “Un infierno fiscal llamado España”, J. C. Bermejo, 23/02/2018.

 

 

 

 

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Economía

Ataques en la sombra: la parálisis de infraestructuras clave pone a prueba la resiliencia tecnológica nacional

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La digitalización de servicios esenciales ha abierto un nuevo frente de batalla, silencioso y letal, donde actores estatales y grupos híbridos socavan la soberanía sin disparar un solo tiro. La respuesta de Occidente determinará su supervivencia en el siglo XXI.

La guerra ya no estalla solo en los campos de batalla. Hoy, sus detonaciones resuenan en el silencio de los servidores, en la parálisis de un hospital o en el apagón de una ciudad. Las infraestructuras críticas, ese entramado invisible que sostiene nuestra civilización —la energía, el agua, el transporte, la sanidad— se han convertido en el nuevo campo de honor de una confrontación que no distingue entre tiempos de paz y de conflicto. Lo que antaño pertenecía al ámbito de la ficción distópica es hoy una posibilidad tangible, una espada de Damocles que pende sobre nuestras sociedades hiperconectadas, exponiendo una vulnerabilidad que hemos ignorado durante demasiado tiempo1.

La dependencia tecnológica ha sido el gran motor del progreso, pero también el talón de Aquiles de la seguridad nacional. A diario, realizamos acciones que damos por sentadas: encendemos una luz, buscamos una ruta en un mapa, pagamos con una tarjeta o acudimos a un hospital. Todas ellas dependen de un complejo ecosistema digital que, a diferencia de las fortificaciones de antaño, no tiene murallas visibles ni guarniciones permanentes. Esta interconexión, que nos ha traído una eficiencia sin precedentes, nos ha vuelto exponencialmente más frágiles. Un solo punto de falla, una sola vulnerabilidad explotada, puede desencadenar una reacción en cadena que colapse redes de distribución eléctrica, paralice servicios hospitalarios esenciales o interrumpa cadenas de suministro vitales, erosionando hasta los cimientos la confianza pública en las instituciones2.

La mecánica del sabotaje digital: de la vulnerabilidad al colapso

La imagen del hacker solitario en un sórdido cuarto pertenece a una era pasada. El adversario actual es otro. Se trata de los Grupos Persistentes Avanzados (APT), orquestadas por servicios de inteligencia de estados hostiles o por grupos híbridos que operan con su beneplácito3. Su objetivo ya no es el robo de datos, sino la interrupción de servicios esenciales, la manipulación de sistemas de control industrial o la desestabilización institucional. Es un acto de sabotaje puro, diseñado para causar el máximo caos y minar la voluntad de una nación desde dentro.

Los datos en España son escalofriantes y constituyen la mejor prueba de esta realidad. En 2024, los ciberincidentes que afectan a infraestructuras críticas se duplicaron, pasando de 81 a 160 sucesos contra servicios esenciales5. Una cifra que corrobora el aumento del 43% detectado por firmas de ciberseguridad como Cipher en sus operaciones con operadores esenciales9. El sector energético ha sido uno de los más castigados, concentrando el 9% de los incidentes, con un claro repunte de los ataques de tipo ransomware2. Las administraciones públicas tampoco se han salvado, sufriendo un incremento del 190% en los ataques durante los primeros meses de 20244.

«El paradigma de la ciberseguridad ha cambiado: ya no se trata solo de proteger la información, sino de garantizar la continuidad de la civilización. Un ataque a la red eléctrica de una ciudad hoy puede ser más devastador que un bombardeo convencional hace ochenta años.»

Estos ataques no son espontáneos. Comparten patrones comunes: la explotación de vulnerabilidades conocidas pero sin parchear, el uso de credenciales comprometidas obtenidas mediante phishing y una motivación que mezcla lo económico con lo ideológico y, sobre todo, lo geopolítico. La situación internacional influye de forma directa en el incremento de estos incidentes, como consecuencia de las tensiones entre potencias2. De hecho, el informe del Ministerio del Interior cita al grupo prorruso Noname057, responsable de más de 500 oleadas de ciberataques contra España desde 2022 en venganza por el apoyo a Ucrania5. Ucrania, desde 2014, ha sido el campo de pruebas más trágico de esta nueva forma de agresión, con su red eléctrica, sus medios de comunicación y su administración siendo blancos recurrentes de grupos vinculados al Kremlin3.

La guerra híbrida: cuando el frente está en todas partes y en ninguna

Lo que estamos presenciando es la materialización de la llamada «guerra híbrida». Un concepto que ha ganado peso específico desde la anexión de Crimea y que se refiere a un modo de enfrentamiento que combina métodos convencionales —diplomáticos, económicos— con tácticas no convencionales como los ciberataques, la desinformación o el sabotaje digital. Lo híbrido aquí no es un adorno conceptual; es la señal de una nueva forma de conflicto donde el frente está en todas partes y en ninguna, y donde los umbrales formales del conflicto armado nunca se cruzan, permitiendo a los agresores operar con una impunidad casi total3.

En este escenario, el sector privado, que gestiona gran parte de estas infraestructuras, se encuentra en una posición imposible. Aunque la inversión empresarial en prevención y capacidades defensivas es esencial, el sector privado por sí solo es incapaz de disuadir, prevenir o protegerse a sí mismo de los efectos destructivos de los ciberataques patrocinados por estados. La velocidad de innovación tecnológica supera con creces la capacidad de adaptación institucional, y la falta de profesionales especializados en ciberseguridad se ha convertido en un problema global que nos afecta a todos por igual. La expansión de estos ataques refleja, en última instancia, hasta qué punto nuestras sociedades modernas dependen de sistemas digitales interconectados y lo mal preparados que estamos para defenderlos4.

Los sectores más afectados son aquellos cuya interrupción causa un daño social y económico más inmediato. El 80% de los incidentes graves registrados en 2024 se han concentrado en cuatro sectores esenciales: energía, transporte, tecnologías de la información y finanzas7. A nivel corporativo, el 62% de los ciberataques en España se concentra en sectores críticos como el tecnológico, financiero y público, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de información y redes en general4. Un ataque a un eslabón de la cadena logística puede generar efectos en cascada, afectando la producción, interrumpiendo el transporte, provocando roturas de stock y causando disrupciones financieras masivas10.

Los pilares de la resiliencia: más allá de la tecnología

Frente a esta amenaza existencial, la inacción no es una opción viable. La respuesta debe ser tan multifacética como el propio ataque, y debe apoyarse en varios pilares estratégicos. El primero es, evidentemente, tecnológico. Las empresas están empezando a adoptar arquitecturas «Zero Trust» («Nunca confiar, siempre verificar»), segmentación de redes OT/IT y monitoreo continuo mediante tecnologías avanzadas como la XDR (detección y respuesta extendida) y la inteligencia de amenazas. La inteligencia artificial, por su parte, se está incorporando tanto en herramientas defensivas como ofensivas, aumentando la complejidad del escenario y exigiendo una constante innovación6.

Pero la tecnología por sí sola es insuficiente. El segundo pilar es la organización. Los simulacros de respuesta ante incidentes, como el realizado en 2022 con la participación de más de 800 expertos de 29 países, han demostrado que, aunque los equipos técnicos actúan con solvencia, se evidencia una lentitud preocupante en la toma de decisiones políticas y una falta de protocolos compartidos en las fases críticas. La brecha no siempre es tecnológica; muchas veces es puramente organizativa y burocrática. Es imperativo desarrollar marcos regulatorios unificados que aborden las particularidades de los entornos híbridos de TI y OT, y establecer directrices claras para su protección8.

El tercer pilar, y quizás el más descuidado, es el humano. Es axiomático que la seguridad solo puede ser tan fuerte como el eslabón más débil de la cadena, y ese eslabón suele ser una persona. La inversión en educación y concienciación en ciberseguridad para todos los niveles de la sociedad, desde el operador de una central hasta el ciudadano común, es crucial para construir una cultura de seguridad verdaderamente resiliente. La protección del dato, la integridad de las comunicaciones y, sobre todo, el control soberano de las tecnologías que sustentan estos servicios esenciales se han convertido en requisitos estratégicos no negociables.

Conclusión: la soberanía en la era digital

La ciberseguridad ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en el pilar fundamental de la seguridad nacional y la soberanía del siglo XXI. La capacidad de un Estado para proteger sus infraestructuras críticas determinará su capacidad para sobrevivir y prosperar en un mundo cada vez más hostil y competitivo. La digitalización avanza a paso ligero, y con ella, la complejidad de los conflictos híbridos. Proteger nuestros sistemas esenciales no es una opción, es una prioridad estratégica existencial10.

La solución pasa por una colaboración internacional sin fisuras, por una innovación tecnológica constante y por un compromiso inquebrantable con la seguridad que emane de las más altas instancias gubernamentales. Se necesita un tratado cibernético global que establezca las reglas del juego y proteja las infraestructuras críticas, igual que los convenios de Ginebra protegen a los civiles en los conflictos armados. Mientras tanto, cada país debe fortalecer sus propias defensas, invirtiendo no solo en firewalls y antivirus, sino en personas, en protocolos y en la resiliencia de su tejido social y productivo. La guerra silenciosa ya está aquí. La única pregunta es si estaremos a la altura del desafío cuando las luces, por un instante, dejen de brillar.

Fuentes Consultadas

Fuente País Enfoque Principal
CCN-CERT | Centro Criptológico Nacional 🇪🇸 España Informes y análisis sobre el estado de la ciberseguridad nacional.
Bitlife Media 🇪🇸 España Análisis del aumento del 43% de ataques a infraestructuras críticas en 2024.
Ministerio del Interior 🇪🇸 España Informe sobre la cibercriminalidad en España 2024, con tipología y sector de los incidentes.
PTE Disruptive 🇪🇸 España Informe de situación 2024, destaca el 190% de aumento de ataques al sector público.
EL PAÍS 🇪🇸 España Noticia sobre la duplicación de ciberincidentes (160 en 2024) y la acción del grupo Noname057.
PTE Disruptive 🇪🇸 España Informe de situación 2025, menciona los más de 97.000 incidentes gestionados por INCIBE.
Hoya Aragón 🇪🇸 España Reportaje sobre el aumento de ataques y la concentración del 80% en cuatro sectores clave.
CCN-CERT | Informe de Ciberamenazas 🇪🇸 España Informe de Ciberamenazas y Tendencias 2024, análisis estratégico de la interconectividad.
CyberSecurity News 🇪🇸 España Artículo sobre el informe de Cipher, confirmando el 43% de aumento y el foco en el sector energético.
Computing 🇪🇸 España Análisis sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras y el aumento del 15% de incidentes en 2024.

Alerta Nacional | Seguridad Nacional

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