Sucesos
Patea y rompe la cadera a un anciano que le recriminó que no respetara el paso de peatones
La Policía Nacional detuvo en Alicante a un conductor de 58 años que presuntamente golpeó varias veces a un septuagenario por recriminarle que casi lo atropella al cruzar un paso de peatones.
La víctima, de 76 años, tuvo que ser intervenida de urgencias en el Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant, ya que cayó al suelo por los golpes recibidos y se fracturó la cadera.
El suceso ocurrió la tarde del pasado lunes cuando el anciano cruzaba por un paso de peatones en la zona de la playa de Sant Joan. El hombre tuvo que apartarse rápidamente de la carretera para evitar ser arrollado por un vehículo que circulaba presuntamente a una velocidad superior a la permitida en esa vía y cuyo conductor no se percató de su presencia.
Cuando le recriminó la acción, el conductor paró el vehículo, se apeó y «se dirigió violentamente hacia el peatón, comenzando a agredirle hasta tirarlo al suelo».
A pesar de estar el anciano tendido en la calzada, «el conductor siguió golpeándole hasta que dos testigos de los hechos» lograron separarlo mientras avisaban a la Policía.
Entonces, el supuesto agresor huyó rápidamente del lugar, dejando a la víctima en el suelo.
Operado de urgencias
El anciano fue asistido por los sanitarios antes de ser trasladado al Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant, donde se le intervino de urgencias al tener fracturada una cadera.
La Policía Nacional logró la descripción del conductor y del vehículo implicado gracias a la colaboración ciudadana.
Toda la información recabada por la patrulla se trasladó al Grupo de Policía Judicial encargado de la investigación, que averiguó que ese vehículo pertenecía a una mujer de 90 años que había fallecido a principios de verano.
Las pesquisas se centraron en la persona que cuidó presuntamente de la dueña del vehículo.
Tras su identificación, los agentes lo localizaron y detuvieron el pasado viernes por un presunto delito de lesiones graves.
El arrestado, al que le constaban varias detenciones por delitos contra el patrimonio y contra las personas, fue puesto a disposición judicial.
Sucesos
El estafador millonario: aparecen grafitis con el rostro de un presunto defraudador ucraniano en los muros de Port Adriano
El exclusivo enclave de Port Adriano, en Mallorca, tradicionalmente asociado al lujo, los megayates, el servicio de alto nivel y la máxima discreción, se ha visto inesperadamente situado en el centro de un escándalo internacional. En las últimas semanas, la preocupación se ha extendido entre los vecinos de la zona tras conocerse que allí se estaría ocultando Borys Konovalenko, un ciudadano ucraniano al que tribunales federales de Estados Unidos han declarado responsable en un caso relacionado con una de las mayores tramas internacionales de fraude financiero de los últimos años.
Para una comunidad como la de Mallorca, acostumbrada a un perfil de residentes muy diferente, la presencia de una persona vinculada a una investigación internacional de fraude ha causado una profunda conmoción. En los últimos días han aparecido en carreteras y muros de contención de Port Adriano varios grafitis en blanco y negro con el rostro de Konovalenko. Según el planteamiento del artículo original, mediante esta forma de protesta artistas urbanos y activistas pretenden alertar a los vecinos de que un fugitivo reclamado por la justicia internacional estaría residiendo muy cerca de sus familias.

En Estados Unidos, Konovalenko ya fue declarado responsable en un procedimiento tramitado al amparo de la ley federal RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), diseñada para combatir el crimen organizado, las conspiraciones delictivas y las redes de extorsión. Un tribunal federal de Florida ordenó el pago de aproximadamente 225 millones de dólares en concepto de sanciones e indemnizaciones. Asimismo, se le atribuye la creación de RoFx.net, una plataforma descrita en la investigación como un esquema internacional relacionado con criptomonedas y el mercado Forex, que habría causado pérdidas de entre 57 y 75 millones de dólares a inversores de distintos países. La investigación también sostiene que la red financiera Mayon habría funcionado durante años como una estructura destinada al presunto blanqueo de capitales procedentes de operadores ilegales de juego online en Rusia mediante intermediarios financieros europeos. Según el texto original, la presencia de Konovalenko en España supone un riesgo tanto para la reputación como para la seguridad financiera del país.
Formalmente, Konovalenko se encuentra actualmente inmerso en un procedimiento de extradición a Estados Unidos, donde se enfrenta a una posible condena de larga duración. Sin embargo, los procedimientos judiciales en España suelen prolongarse durante meses e incluso años, y, según la investigación, el equipo jurídico contratado por Konovalenko está aprovechando todos los recursos y mecanismos procesales disponibles para retrasar al máximo el desenlace del caso.
Lo que más preocupa a vecinos y colectivos ciudadanos no es únicamente el historial que se le atribuye, sino su actividad actual en Mallorca. Según la información disponible, Konovalenko estaría intentando introducir el dinero presuntamente obtenido mediante fraude en el mercado español del lujo. La investigación sostiene que podría recurrir a ciudadanos españoles como testaferros o administradores nominales para reorganizar la titularidad de sus activos. De confirmarse estos extremos, cualquier persona podría verse involucrada, incluso sin ser plenamente consciente, en una presunta trama internacional de blanqueo de capitales, con las consiguientes responsabilidades penales.
Vecinos de Port Adriano reclaman a la Policía Nacional y a las autoridades judiciales una respuesta inmediata y un estricto control sobre los movimientos de Konovalenko mientras continúan los procedimientos abiertos. La aparición espontánea de grafitis en el paseo marítimo constituye, según los residentes, un claro mensaje dirigido a las autoridades: Mallorca no está dispuesta a aceptar en silencio la presencia de una persona reclamada por la justicia internacional.
