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¿Por qué me fui de VOX en septiembre de 2014?

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Esta pasada semana estuvo cargada en lo personal de sucesos que me han tenido lejos de lo noticiable, aunque lo poco que he podido seguir es que “todo sigue igual”, como aquella canción que le dio el premio del Festival de Benidorm a Julio Iglesias allá por 1968, el año de aquel Mayo parisino que quizás supondría un antes y un después en la Universidad española y el inicio de esa corriente izquierdista que poco a poco se fue imponiendo, primero con cierta clandestinidad “simpática” y sin tapujo alguno a partir de 1982, cuyo alcance no se podía prever entonces, pero que ahora estamos viendo su efecto devastador en las siguientes generaciones. Siguen sin gobierno Madrid y Murcia, después de haber visto unidos en el sentido del voto a los dos populismos, de izquierda y derecha, para evitar lo que unos no querían por principio y otros juraban que llegaban para impedirlo, mientras sigue el flirteo entre el gobierno okupa en funciones y su socio “preferente”, uno de los que le ayudó a llegar. Lo dicho, “todo sigue igual”, tirando a peor, porque el tiempo pasa y cuesta el dinero público.

Y ante esta situación inmovilista que puede llevar a España al tsunami de una nueva cita con las urnas, o a varias, se me ha ocurrido remontarme en el tiempo y rescatar algunas de mis reflexiones sobre mi salida de VOX que no vieron la luz en su momento, aunque puede que las haya compartido a título personal en charlas de café con determinados interlocutores.

Como ya es sabido, mi baja del partido que pudo ser la alternativa a la podredumbre que por aquellos tiempos venía siendo mucho más presente de lo deseable en el Partido Popular –al menos eso creíamos bastantes de los ilusos que nos acercamos a su llamada-, se produjo tras nueve meses de militancia, un “parto” duro en el que los primeros tres meses fueron de ilusión que muy pronto se vio aflojar al comprobar que era más de lo mismo o peor, porque a partir del día de las elecciones europeas de 2014 se destapó el cisma que ya latía desde un poco antes, pareciendo que lo querían para seguir con los privilegios que la política activa otorgaba o para tratar de conseguir lo que esa política, de la que alguno vivió hasta entonces de apaño en apaño, no le había permitido consolidar convirtiéndolo en su chiringuito personal al que junto a sus tres fieles “mosqueteros” -uno de ida y vuelta según soplara el viento, el “señorito” y ahora portavoz Iván Espinosa- ha ido hundiendo año a año hasta que la “jugada de fortuna” de hace poco más de un año -para ellos, claro- les dio un impulso que ni los más optimistas pudieron imaginar y empezaron a aparecer, día sí, día también, en los medios de comunicación que antes denostaban, en una política evidente de “divide y vencerás” que le vino muy bien al Dr. Falconeti cum Fraude, sin duda diseñada por su jefe de Gabinete, el otro Iván, en este caso Redondo.

Fue poco después de la asamblea del 20 de septiembre de 2014 -ya había habido una fallida por innumerables defectos de forma y de fondo el 26 de julio anterior, que acabó como el rosario de la aurora, con la Policía Nacional y la Municipal en el recinto de San Chinarro ante sendas denuncias de varios militantes- cuando se consumó el “golpe” y la deslealtad ya patente de Santiago Abascal para con quien tan generosamente le había dado de comer recogiéndolo de la calle, donde lo dejaba el Partido Popular de Madrid. Deslealtad que, como apuntaba, ya se había puesto de manifiesto antes de las citadas europeas, pero que en un exceso de optimismo se permitió porque eran “chiquilladas que ya habrá tiempo de corregir conseguido el escaño”, para evitar hacer público un cisma interno que hubiera acabado con las expectativas de un partido que todavía no era nada en plena precampaña electoral. Craso error no haber cortado por lo sano en su momento.

Esta situación de cisma se puso de manifiesto ya sin tapujos el 26 de mayo -día siguiente al de aquellos comicios europeos-, cuando en un chat interno, uno de los principales “palmeros” de Santiago Abascal entonces -coordinador provisional de una conocida provincia castellana y hoy creo que también fuera del partido, aunque de ser así desconozco sus razones- dejó este mensaje: “2) compartir proyecto con personas como José Antonio (Ortega Lara), Santiago, Iván o Cristina (Seguí) es las personas que quiero llevar a mi lado” (sic, y bastante mal redactado, por cierto) -entonces, la señora ‘monjasterio’ era simplemente militante consorte de a pie-. Es decir, al parecer, este compañero, como le hice ver al entonces Secretario General provisional -Abascal- en la carta que le dirigí el 14 de junio siguiente -que nunca respondió, como era habitual en él-, no quería a su lado al resto del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Alejo Vidal-Quadras, José Luis González Quirós o Ignacio Camuñas -por citar sólo a los tres principales- y por ende a los que habíamos llegado al proyecto por ellos por lo que el 22 de septiembre me fui -como cientos de militantes- tras un verano de intentos vanos por parte de un grupo -al que nos bautizaron despectivamente como “Voxistas”- para salvar la esencia del partido, cuyo relato alargaría demasiado este artículo.

Y me fui también porque hasta esa fecha del 20S, el aspirante a presidir el partido esgrimía una serie de “principios” -antítesis del comportamiento personal que pudimos constatar en aquellos meses de cercana convivencia-, como su razón de ser para tan inmerecido propósito.

Entre otras cosas, VOX -o sea él- decía que defendía un “Modelo económico sostenible”; una “Educación de calidad”; a la “Familia y a la Vida”; las “Raíces cristianas de nuestra civilización” y la “Unidad de España”, entre otras cosas. Este era el discurso para convencidos fieles que no cuestionaban lo que dijera su carismático líder, con el que se presentaba a la elección como presidente, después de impedir candidaturas alternativas y fabricarse una desde el engaño al “candidato” con promesas que nunca cumplió para demostrar la “democracia interna” que nunca existió -ni existe, según leo en los últimos meses- en VOX. Pero como mi experiencia vivida en su entorno me decía que no estaba precisamente cerca de esos buenos puntos de partida, le escribí estos argumentos, contradictorios de su prédica, que ahora comparto con mis lectores:

  • Para defender un «modelo económico sostenible» hay que saber de qué se habla, empezando por explicar las propias cuentas del partido con claridad y detalle, lo que no se hizo nunca hasta entonces -después creo que tampoco- pese a las peticiones realizadas por muchos afiliados. Si las dos hojas con tres líneas presentadas en el conato de asamblea del 26J significaban que ‘las cuentas se explicaron…’, como decía en uno de sus comunicados para desinformados el ahora candidato, que baje Dios y lo vea.

  • Para defender una «educación de calidad en libertad» el entonces candidato no era el mejor ejemplo a seguir, pues distaba mucho en su día a día de demostrar esa «educación de calidad» que proponía -su trato déspota y totalitario con muchos militantes y la rueda de prensa del Club Siglo XXI del pasado enero son un buen ejemplo-.

  • Para defender «familia y vida» hay que demostrar que se cree en esos conceptos más allá de las meras palabras, muy bonitas para el discurso a fieles seguidores, “ignorantes” -que nadie lo tome como insulto personal- de la realidad. “Haz lo que yo diga pero no mires lo que yo haga” es una frase que forma parte de su “aserto intelectual”.

  • Para defender las «raíces cristianas de nuestra civilización» hay que demostrar en el comportamiento diario que se tienen esas raíces y que se trata de algo más que una frase para convencidos de la ‘causa’, sin entrar en más detalles.

  • Para defender la «unidad de España» hay que empezar por defender la unidad de “todos” los españoles en lugar de descartar a los que son críticos en su partido con la “doctrina” del carismático líder y permitir campañas de calumnias, amenazas y mentiras que lejos de unir separan.

Hasta aquí unas pequeñas pinceladas de lo que me alejó de VOX aunque el asunto daría para mucho más. Claro que, ahora caigo, no me acordaba de una de las frases que hicieron más popular al entonces Alcalde de Madrid, el desaparecido Profesor Tierno Galván, cuando dijo aquello de «Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas».

El populismo confluyente en Vistalegre de “soluciones sencillas para problemas complejos”, el oportunismo de aspirantes al poder público que todavía no lo habían probado o el desecho de políticos caídos de otros partidos y acostumbrados a la cosa pública, desde la que se vive muy bien, por no extenderme demasiado, hicieron el resto y así estamos, con el atisbo en el horizonte de una nueva crisis interna en VOX que ya veremos en qué acaba después del batacazo electoral en tan sólo cuatro semanas, en las que se quedaron por el camino la mitad de los votos de la “amarga victoria” de las elecciones generales.

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Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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