Internacional
Putin ha perdido la guerra, pero aún no lo sabe. Soldados rusos se rinden en masa, entre lágrimas, a sus hermanos ucranianos
Invasor desmoralizado: rusos huyen del «desastre estratégico» de la guerra.
Toman aviones para salir de Rusia por temor a ser reclutados para una guerra que no quieren pelear. No desean padecer el mismo futuro de jóvenes soldados obligados a combatir sin experiencia en Ucrania.
Puede que el presidente ruso Vladímir Putin y el resto de su gobierno mantengan una actitud soberbia tras varios días de guerra en Ucrania. Hacen ver las sanciones como errores de Occidente y en lugar de ceder, optan por redoblar la apuesta y asomar la posibilidad de una nueva guerra mundial.
Pero en realidad las fracturas son profundas en Rusia. Entre expertos circula la hipótesis de que la estrategia para invadir Ucrania no le está saliendo bien a Putin y los motivos podrían ser varios, desde fallas de inteligencia y el despliegue ineficaz de armamento hasta el envío a la guerra de jóvenes sin entrenamiento.
Los ciudadanos rusos son conscientes de lo que está pasando y cómo podría afectarlos. Específicamente, por la posibilidad de que ellos terminen también en Ucrania como parte del ejército ruso. Por esa razón, muchos estarían huyendo del país ante el riesgo de una ley marcial que los obligue a unirse a las fuerzas del Kremlin.
El Gobierno ruso descartó la activación de dicha ley pero muchos prefieran no arriesgarse. Testimonios recogidos por Reuters retratan esta otra cara de la moneda. Por ejemplo, la de un hombre de 38 años que compró un vuelo hacia Medio Oriente. «No quiero pelear en esta guerra. Hemos escuchado muchos rumores y no confío en el Kremlin cuando dice que no son ciertos», contó.
No importa que el costo de los boletos haya subido producto de que muchos países cerraron su espacio aéreo a aerolíneas rusas. Una mujer de 29 años voló a Israel ante un futuro preocupante para su país y las más de 7000 personas detenidas por protestar.
«Estoy avergonzada de no haberme quedado en Rusia, de no luchar hasta el final, de no protestar en las calles», dijo. «Pero si sales en contra de la guerra, te arrestan, y existe esta ley sobre la traición al Estado».
David contra Goliat
En términos prácticos la guerra deja en clara desventaja a Ucrania. La cantidad de soldados activos es de 200.000 frente a 850.000 soldados rusos. Si hablamos de armas, Ucrania tiene 12303 vehículos blindados frente a 30122 de Rusia; en aviones de combate son 69 contra 772, según el ranking anual de Global Fire Power.
Es la vívida recreación del relato bíblico David contra Goliat, donde el oponente más grande tiene todas las de ganar por su tamaño y fuerza. Pero tiene un problema, y es que su oponente supuestamente más débil está más motivado a conseguir la victoria. El paralelismo está en el patriotismo que movió a los ucranianos desde el principio y que ha sido una de las claves para resistir el ataque de Rusia. Muchos se unieron al ejército desde los primeros días de invasión.
Motivación que probablemente no tienen los soldados rusos, quizás porque ni habían sido informados que iban a la guerra. “Aparentemente no todos estaban entrenados y preparados, o ni sabían que iban a ser enviados a una operación de combate”, dijo un alto funcionario del Departamento de Defensa de acuerdo a New York Post.
Las redes sociales están atiborradas de soldados rusos saqueando, abandonando o saboteando sus propios vehículos militares y recibiendo comida de civiles ucranianos. La moral está decayendo, según informes de inteligencia de Estados Unidos. Un video viral en Twitter muestra a uno de los soldados recibiendo té y comida de ucranianos mientras estos llaman a su madre y él rompe en llanto.
También circuló una foto de los documentos de un soldado ruso muerto que iba a cumplir 20 años el 4 de marzo. La imagen fue difundida por el editor de la sección internacional del medio ucraniano ZN,UA.
“Es simplemente un desastre”
“Fue un fallo colosal de la inteligencia, que subestimó enormemente la resistencia ucraniana, y la ejecución militar fue terrible”, analizó Michael Vickers, exsubsecretario de Defensa de EE. UU. para la inteligencia. Agregó que tras un ataque principal insuficiente, los elementos de reconocimiento rusos han sido capturados y las columnas han sido destruidas. “Es simplemente un desastre”.
Por su parte, el Centro Scowcroft del Atlantic Council, replicado por AFP calificó como «altas y perjudiciales” las pérdidas de aviones y helicópteros rusos, ya que no pudieron destruir las defensas aéreas ucranianas. Tampoco lograron derribar a los líderes militares ucranianos ni al gobierno de Volodimir Zelenski.
Pero los expertos hacen una advertencia: la frustración de Putin podría llevarlo a usar toda la fuerza de su artillería, misiles y poder aéreo sobre la población ucraniana.
Putin se niega a aceptar que las cosas vayan mal para él y por estos días ordenó compensaciones para las familias de soldados rusos muertos. “Quiero decir que la operación militar especial avanza conforme al calendario previsto, según lo planeado”, dijo Putin en la reciente reunión del Consejo de Seguridad.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
