“La guerra está perdida. Puedes decírselo incluso a tu adversario: la guerra ya está perdida en todos los frentes.
Está perdida en el campo de batalla. No avanzaron hacia ninguna parte: ni hacia Járkov, ni hacia Kiev, y mucho menos hacia Leópolis. No llegaron a ningún sitio.
Está perdida en el terreno diplomático. Todos los países civilizados le han dado la espalda a Rusia. Hace apenas unos días, Japón envió un gran paquete de ayuda a Ucrania. Y Europa… de Europa ni hablemos. En cuanto a Trump, bueno, es un fenómeno extraño del que, probablemente, los propios estadounidenses acabarán avergonzándose. Pero aun así, en Estados Unidos hay un movimiento muy fuerte a favor de Ucrania: en el Partido Republicano, en el Demócrata y en la sociedad en general.
Rusia, que fue una gran potencia, miembro del G8, se ha convertido en un satélite de China, hoy reducida a simple proveedor de materias primas para Pekín.
Sus aliados… Rusia estuvo a las puertas de la OTAN. En 2002, la entrada en la Alianza se discutía seriamente; el entonces primer ministro Kasiánov apoyaba la idea, y Putin decía que era posible, que había que estudiarlo.
¿Y ahora qué OTAN? Los aliados hoy son Corea del Norte, ese país del que los periodistas rusos se burlaban durante años: de Kim Jong-un, de su régimen. Resultó que no había motivos para la burla: tropas norcoreanas combaten ahora codo con codo con los rusos en el frente ucraniano.
Está también Irán, con sus ayatolás radicales, que suministran armas utilizadas activamente en la guerra.
Y, por último, la propia China. Admirábamos sus éxitos económicos, sí, pero nunca su sistema totalitario. Ahora China es el principal sostén del régimen de Putin y de su arquitectura totalitaria.
Naturalmente, Rusia ha sufrido una derrota humanitaria: una masa enorme de personas cultas se ha marchado del país, diría que gran parte de la élite cultural rusa, la juventud rusa… Y también los mayores, como yo. Nos fuimos porque no queremos tener nada que ver con este régimen.
Rusia ha perdido cientos de miles de vidas. Con una natalidad tan baja y un nivel educativo tan pobre, es un golpe devastador. Rusia ha perdido su cultura, porque la educación se ha desplomado. En esencia, Rusia lo ha perdido todo.
Todo. La guerra está perdida.”
— Andrey Zubov, historiador y politólogo ruso expulsado de MGIMO en 2014 tras criticar la anexión de Crimea.