Internacional
Un Airbus con más de 200 personas aterriza de panza y con los motores apagados en un campo de maíz cerca de Moscú sin que haya víctimas
Un Airbus A-321 de Ural Airlines, que operaba el vuelo U6178 Zhukovski-Simferópol, ha realizado este jueves en Rusia un aterrizaje de emergencia cerca de la aldea de Ribakí (provincia de Moscú). La aeronave, con 233 personas a bordo, aterrizó de panza en un campo de maíz a 1 kilómetro de la pista del aeropuerto de Zhukovski.
El capitán, Damir Yusúpov, logró hacer aterrizar el aparato apenas 15 minutos después de despegar de Zhukovski con los dos motores estropeados a causa del impacto con los pájaros.
El canal 360 publicó un video grabado desde la cabina del avión, en el cual se escucha claramente el golpe producido por los animales.
Sin víctimas
Las más de 200 personas que viajaban a bordo han sido evacuadas. Al menos 23 personas, entre ellas cinco niños, han sido hospitalizadas con heridas leves.
«No hubo fuego a bordo del avión. La tripulación coordinó y organizó la evacuación de los pasajeros con las rampas inflables de emergencia», dijo un representante de la Agencia Federal Rusa de Transporte Aéreo.
El director general de Ural Airlines, Serguéi Skurátov, dijo que este tipo de incidentes son excepcionales y aseguró que la tripulación actuó de acuerdo con las instrucciones.
«Esto ocurre muy raramente, tal vez una vez cada 50 años. Y las aves eran muy grandes: gaviotas o cuervos. Por suerte, la tripulación actuó correctamente», dijo a la agencia Interfax.
Por su parte, varios pasajeros del vuelo U6178 acudieron a las redes sociales para expresar su agradecimiento a los pilotos y elogiar su profesionalidad.
Los pilotos y la tripulación del Airbus A-321
La aeronave estaba pilotada por el capitán Damir Yusúpov y el copiloto Gueorgui Murzín, de 23 años.
Yusúpov trabaja en la aerolínea Ural Airlines desde 2013 y ha realizado principalmente vuelos por Rusia.
Además de Yusúpov y Murzín, el vuelo fue operado por 5 tripulantes: Dmitri Ivlítski, Alia Sliakáeva, Nadezhda Vershínina, Yana Yagódina y Dmitri Goncharenko.
Evgeny Kúivashev, gobernador de la región de Sverdlovsk —de donde son Damir Yusúpov y otros tripulantes—, calificó de «héroes» a los miembros de la tripulación por su «fantástica habilidad y aguante», al tiempo que propuso que sean nominados para una condecoración por su acción.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
