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Zidane: «Me llamó el presidente y estoy aquí porque le quiero a él y al club»
Zinedine Zidane se presentó pasadas las ocho de la tarde en el Santiago Bernabéu como nuevo entrenador del Real Madrid. El francés, que firma hasta 2022, sustituye a Solari, que cayó tras 133 días en el cargo, estuvo arropado por leyendas como Gento, Amancio, Raúl, Roberto Carlos o Butragueño, además de la Junta Directiva al pleno y de su esposa, Verónique.Florentino Pérez compareció primero para presentar su «nuevo proyecto, una nueva etapa ilusionante con uno de nuestros grandes símbolos delante, Zinedine Zidane». Reconoció el presidente que le ofrecieron el puesto hace cinco días y agradeció que asumiera el cargo en este tramo final de temporada: «Llega el mejor entrenador del mundo. Gracias Zizou por tu lealtad y formar parte de este club legendario».
En su primera alocución, expresó: «Sé que es un día especial, para todos, estoy muy feliz, lo más importante es eso, como decía el presi estoy muy feliz de volver a casa, luego tenemos preguntar. No tengo nada que decir, estoy muy feliz de volver y lo que quiero es otra vez trabajar y poner al club donde tiene que estar, ahora lo único para mí es mañana empezar a trabajar y ya está».
Sensaciones: «Estoy contento de volver, tampoco me he ido muy lejos, porque vivo aquí. Contento por trabjar con este club y esta plantilla, sobre todo».Qué ha cambiado: «Me fui del club porque lo necesitaba para mí, en ese momento el club no, pero la plantilla lo necesitaba después de haberlo ganado todo. Este club es lo que tiene y había que cambiar. Vuelvo porque me llamó el presidente y como quiero al presidente y al club estoy aquí. Después de ocho meses tengo ganas de volver a entrenar. Tomé esa decisión por el bien de todos, había que hacer un cambio».
Responsabilidad: «Es grande, sabemos que aquí cuando miro aquí todos los jugadores la gente que está aquí quiere mucho a este club y soy uno más, me gusta el fútbol, jugué con este escudo y camiseta, gané muchas cosas, pero soy uno más. Ahora lo que quiero hacer, no me olvido de lo que ganamos, pero no me olvido de las cosas malas que he hecho, o que hicimos todos juntos el año pasado. Perdimos la Liga enseguida, la Copa, ganamos la Champions, vale, pero yo sé dónde estoy. La vida es así, hay cosas buenas y malas. Mi ambición y lo que tengo dentro para este club no me lo quita nadie, voy a meter todo lo que tengo dentro para volver a hacer que el equipo vaya mejor».Ç
Cambios: «Cosas vamos a cambiar, de todas formas. Tenemos que cambiar para el próximo año, pero no se trata ahora de eso, he vuelto y tenemos tiempo para hablar con el presidente y el club para lo que se puede hacer. El tema hoy es que nos faltan 11 partidos y queremos acabar bien. Estoy aquí porque el presidente me llamó».
¿Por qué ahora?: «Era el momento necesario, y lo necesitaban los jugadores, no era porque me gustara marcharme sino que pensaba que después de dos años y medio ganando casi todo había que cambiar algo. También sé que ganamos la Champions, pero todo lo que pasó la temporada sé que no es fácil pero era la decisión que tenía que tomar. Y ahora mismo es la que tengo que tomar. He tenido varias propuestas pero no he querido marcharme a otros clubes, hay que centrarse en acabar bien esta temporada y preparar bien la siguiente».
Qué pensó cuando vio la llamada de Florentino: «Volver. Y aquí estoy»¿Tuvo dudas?: «Cuando escucho todo lo que se dice, yo no quiero y no salgo por hablar, nueve meses que me he ido no he hecho ninguna entrevista. El presidente cuando me llamó, no puedo decir no al presidente, después de lo que ha pasado, él lo sabe, lo que nos pasa a los jugadores, entrenadores, lo de dentro cuando has ganado mucho un bajón lo puedes tener, y este año nos ha pasado esto. Estaba dentro viendo a mis jugadores, no estoy contento de cómo las cosas iban. Ellos los primeros. Yo estaba de entrenador y pasó lo mismo. Ver lo que nos falta y lo que podemos hacer para los años que viene».
¿Quiere que vuelva Cristiano?: «No es el tema, el tema es que ahora hay 11 partidos y vamos a pensar en eso. Tú sabes lo que es Cristiano, es historia de este club, nadie lo va a cambiar, ha sido lo mejor, uno de los mejores, no es el tema ahora».
Piensa que es repetible o irrepetible: «Ninguno de los dos, la historia de este club es el mejor del mundo, nadie la va a cambiar, me alegro de estar aquí, de ser parte de esto, lo que tengo que hacer es pensar en el sábado, tenemos cuatro días».
Deuda con el Madrid: «Ninguna, he vuelto ahora, cuando me marché era la mejor solución para todos, no sólo para mí».
¿Qué ha cambiado para que volviera?: «Nos faltan once partidos y acabar bien y veremos lo que pasa el próximo año. Lo que necesitaba el equipo era un cambio, después de haber ganado todo, no solo conmigo, necesitaba un cambio. Pasaron nueve meses y ahora es otra cosa».
¿Ha descansado?: «Sí, nueve meses aquí en Madrid, viviendo aquí, haciendo mis cosas, recargando baterías, y ahora estoy listo para otra vez vivir la experiencia de entrenar al Madrid, que me den la oportunidad de estar otra vez con este club, que quiero mucho». Cuerpo técnico: «El mismo equipo».
¿Qué quiere cambiar?: «Lo que quiero es estar con ellos, vi toda la temporada, también en el estadio, los jugadores son los primeros que saben que es un año difícil, pero no se puede siempre hacer las cosas bien, siempre ganar. Cuando estás arriba, hay que saber que hay cosas malas y es lo que le está pasando al equipo, cosas un poco pero. Desde fuera ha sido difícil».
¿Qué hizo mal?: «Muchas cosas, pero de entrenador, año pasado, ganamos la Champions, pero la Copa fue difícil, la Liga enseguida la empezamos mal, y al mando estaba yo. Los entrenadores vinieron, lo han hecho lo mejor posible para los jugadores, equipo y club, salió como salió. Hay que mirar adelante. Pero primero con los jugadores».
Isco, Marcelo, Bale: «No es ningún marrón, vuelvo y los jugadores que están aquí han ganado mucho. No me vy a meter en lo que pasó entre uno y otro, lo que quiero es volver con ellos, trabajar y hacer las cosas bien este sábado».
Fichajes: «No pienso en fichajes, sino en que estoy muy contento por estar de vuelta y solo pienso en los 11 partidos que nos quedan, ya tendremos tiempo para verlo con las personas indicadas, preparemos la temporada que viene».
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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy
zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.
La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.
Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.
También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.
Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.
En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.
La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).
Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.
Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.
