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Internacional

Los conservadores de los Estados Unidos desconocen la naturaleza criminal de lo que enfrentan

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Los mayores enemigos internos de Occidente son hoy dos grandes agendas totalitarias neo-marxistas que crecieron en las sociedades más libres y prósperas que el mundo ha conocido.

Explica Sun Tzu en El arte de la guerra que “si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”. Y lo cierto es que muy pocos de quienes desempeñan hoy el papel de líderes políticos e intelectuales de Occidente conocen realmente, ni a su mayor enemigo totalitario interno y externo —el socialismo revolucionario— ni al orden espontáneo del que emerge esta civilización capitalista que depende tanto del libre mercado de los bienes y servicios, como de la libre discusión abierta y tolerante de todas las ideas. Como dudosa élite de Occidente, ni se conocen a sí mismos —ignoran qué es realmente la civilización occidental y se empeñan en imaginarla como lo que no es— ni conocen a los demás. Empezando por sus peores enemigos, internos y externos.

Los mayores enemigos internos de Occidente son hoy dos grandes agendas totalitarias neo-marxistas que crecieron en las sociedades más libres y prósperas que el mundo ha conocido. Paradoja terrible. Pero esos enemigos internos lograron comprender lo que es realmente la civilización occidental —en cuanto orden espontaneo, producto de la acción mas no de la voluntad de infinidad de personas— mejor que la mayoría de aquellos a quienes les correspondería defenderla. El principal enemigo externo, al que con escasas pero notables excepciones tampoco conocen realmente, es la reciente superpotencia totalitaria que ha llegado a ser la República Popular China, mediante su reajuste del totalitarismo marxista sobre una economía que emplea herramientas capitalistas, pero sigue muy lejos del libre mercado real.

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Me limitaré a la agenda totalitaria que mediante la cultura de la cancelación intenta imponer sobre los Estados Unidos de América la ultraizquierda neomarxista que se ha transformado en la corriente dominante —pese a no ser mayoritaria— del nuevo Partido Demócrata en el poder. La estrecha relación —y mutuas influencias— entre esa agenda totalitaria americana y la agenda totalitaria internacional que se suele denominar globalista —algo confuso, porque es lo opuesto a la globalización sobre la que intenta imponerse— es tal, que a veces parecen ser una única agenda.

Pero hay una diferencia clave, la parte del socialismo en sentido amplio de los Estados Unidos que adoptó realmente la agenda globalista, sí busca que USA deje de ser una superpotencia. La agenda totalitaria interna no desea eso, sino imponer el totalitarismo socialista, paso a paso —y con una visión de mediano y largo plazo—  sobre la superpotencia americana, para imponer su específico socialismo al mundo, desde la primera potencia. Y no es una diferencia menor, aunque sea difícil determinar quién está realmente de qué lado en cuanto a eso.

La agenda totalitaria intenta imponer sobre los Estados Unidos de América la ultraizquierda neomarxista  (Archivo)

La agenda totalitaria intenta imponer sobre los Estados Unidos de América la ultraizquierda neomarxista  (Archivo)

Para entender la forma de pensar de los marxistas, esa que comparten todas las variopintas tendencias y escuelas de ese pensamiento —que es más una religión totalitaria de fanático dogmatismo en permanente adoración de la muerte y la destrucción, que una ideología o filosofía política— es interesante repasar ciertos momentos clave de la larga historia del comunismo, que empieza mucho antes de Marx.

Aunque Marx es la figura más importante de la historia de pensamiento comunista, porque reintrodujo en un socialismo que se hacía ateo y racionalista la transcendencia y el dogmatismo profético totalitario de las grandes herejías milenaristas mediante una seudociencia de la historia. Y uno particularmente interesante fue la temprana Unión Soviética de 1919. Se suele decir que los bolcheviques intentaron realmente establecer lo que entendían por socialismo y el fracaso fue de tales proporciones que debieron retroceder de lo que ellos mismos denominaron luego falsamente “comunismo de guerra” a las concesiones de la Nueva Política Económica, eventualmente abandonadas pero sin nunca llegar nuevamente a la locura de entonces. Y es cierto. Pero para ellos no fue un fracaso en todo sentido. De hecho, fue un éxito en lo que más le importaba en ese momento. Falló, incluso para sus peculiares parámetros, en otros que los forzaron a retroceder. Pero en ciertos puntos sí fue, para ellos, un éxito.

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Bujarin y Preobrazhenski, escribieron entonces su famoso ABC del comunismo, un catecismo para las masas del programa del VIII Congreso del Partido Comunista en la temprana Unión Soviética de  1919. Y si la descomunal hiperinflación desatada junto a la nunca completada “eliminación del dinero” nos parecería a todos una de las claves del fracaso —y abandono por su autores— de aquello, lo cierto es Preobrazhenski explicaba entonces que la inflación no solo podía ser un mecanismo de financiamiento del nuevo Estado comunista en formación, sino una poderosa herramienta para destruir a las clases enemigas, a la burguesía en particular. Lo que en efecto fue. Y en ese sentido, el descomunal empobrecimiento, la completa desarticulación de la economía, la ruptura de todas las cadenas de suministros y la caída abismal de la producción fue para los comunistas un éxito. No económico sin duda —o eran idiotas si no malvados, y por eso retrocedieron de aquello cuando el colapso que crearon amenazaba con barrerlos del mapa— sino sociopolítico.

Y esa, amigo conservador, es la verdadera naturaleza criminal del pensamiento marxista. Lo que hay que entender de ese enemigo es que la destrucción material y moral no es para ellos un fracaso, sino un medio para destruir a “las clases enemigas”. Y hoy no son burgueses y kulaks, sino quienes la teoría crítica de la raza y del genero designan. Luego está Marcuse, que en Tolerancia Represiva replanteó aquello para el neomarxismo de los Estados Unidos. Pero antes de entender cómo hacen lo que hacen, hay que entender por qué lo hacen. Cuál es su objetivo real —que poco o nada tiene que ver con lo que proclaman públicamente hoy— y hasta dónde están dispuestos a llegar para alcanzarlo. Ni más, ni menos.

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Guillermo Rodríguez.


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Francia al borde del colapso: las vacunaciones forzosas a punto de reventar la sociedad francesa y el Gobierno galo

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En un discurso a la nación justo antes del Día de la Bastilla, el 14 de julio, que celebra la Revolución Francesa, el presidente Emmanuel Macron asestó un paradójico golpe al famoso lema de la República: Liberté, égalité, fraternité. Anunció una serie de medidas para acelerar el ritmo de la vacunación contra el covid-19 que socavan las libertades individuales y amenazan con una fuerte reacción política y económica. Ya durante la pandemia de covid-19, los franceses tuvieron que hacer frente a algunos de los confinamientos más severos del mundo, que restringieron tanto la libertad económica como importantes libertades civiles.

La pretensión del gobierno de tener conocimientos superiores

Invocando un aumento de las infecciones con la variante delta del covid-19, Macron instó a los ciudadanos franceses a vacunarse para lograr una tasa de vacunación del 100% en todo el país. La vacunación se hizo obligatoria para todo el personal sanitario a partir del 15 de septiembre, y la prueba de vacunación o un test negativo en forma de cartilla sanitaria tendrá que ser mostrada por todo aquel que quiera entrar en un café, restaurante, centro comercial y lugares culturales como cines, teatros o salas de conciertos o para subir a un tren o un avión. 1 En otoño, las pruebas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) dejarán de ser gratuitas y las nuevas medidas se aplicarán también a los jóvenes de doce a diecisiete años. Aunque Macron afirma que la vacunación no es obligatoria para el público en general por ahora, está obligando de facto a todos los que quieran llevar una vida normal a vacunarse.

Pocas horas después del anuncio, cerca de un millón de personas se apresuraron a reservar las vacunas, y otros cientos de miles se sumaron al día siguiente. Al mismo tiempo, más de cien mil personas salieron a la calle en toda Francia para protestar contra la vacunación y los pases sanitarios del covid-19. La gente está desconcertada por la severidad de las decisiones de Macron, en particular cuando el ritmo de vacunación en Francia no era en realidad tan lento. Alrededor del 54% de los franceses han recibido al menos una dosis de vacuna hasta el 15 de julio, lo que es casi similar a las medias de la UE y de Estados Unidos y el doble de la media mundial, que es del 26%. Además, la experiencia del Reino Unido demuestra que, aunque es más contagiosa, la variante delta es mucho menos peligrosa, ya que causa muchas menos hospitalizaciones y muertes. El objetivo de vacunación del 100% del gobierno francés también parece desproporcionado cuando la mayoría de los expertos coinciden en que la inmunidad de grupo se alcanza cuando alrededor del 70-90% de la población ha adquirido la inmunidad, ya sea mediante la vacunación 2 o contrayendo la enfermedad y desarrollando anticuerpos. Curiosamente, las medidas también se aplican a los adolescentes, aunque puede ser que los jóvenes sanos sean más vulnerables a los efectos secundarios de las vacunas recién lanzadas que al propio covid-19. 3

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En general, los argumentos de Macron no parecen tener sentido. Además, la pretensión de conocimiento superior, que es el pretexto habitual para la intervención gubernamental, es decir, que los expertos oficiales saben mejor que el público ignorante lo que es bueno para él, parece claramente fuera de lugar también en este caso. El gobierno está exigiendo a todo el personal del sistema sanitario que se vacune contra el covid-19, pero a estos últimos difícilmente se les puede llamar legos. Se trata de profesionales sanitarios cualificados que llevan casi año y medio luchando en primera línea contra el virus y que probablemente también entienden mejor que el resto de la población los beneficios y riesgos de las vacunas contra el covid-19. En principio, el personal médico debería ser el más indicado para hacer un análisis de coste-beneficio del riesgo de contraer el virus y recibir la vacuna. Y, sin embargo, el gobierno ha intervenido para obligar a la mayoría de ellos a vacunarse, ya que sólo un 42% de los trabajadores de los hospitales y un 49% de los que trabajan en el sistema asistencial se han vacunado dos veces hasta ahora en Francia. Esta imposición ex cátedra de la vacunación a un grupo de profesionales médicos cualificados no va a reducir ciertamente el escepticismo general de los franceses respecto a las vacunas.

Fuerte ataque a las libertades individuales

Destacados políticos franceses, tanto de derechas como de izquierdas, criticaron con dureza el uso ampliado del pase sanitario por parte de Macron, calificándolo de «privación de libertades» y «golpe de estado sanitario». De hecho, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea protege el derecho a la integridad de la persona (artículo 3), que exige «el consentimiento libre e informado de la persona afectada» en el ámbito de la medicina. La misma ley fundamental de la UE defiende otros derechos individuales, como el derecho a la propiedad y al uso de bienes, a elegir una profesión y buscar empleo, a dirigir un negocio y a disfrutar de la libertad de pensamiento y de asociación con otras personas, que parecen cercenados por las recientes medidas de Macron. El pase sanitario impuesto por el gobierno divide artificialmente a la población francesa en dos categorías—vacunados y no vacunados—y ello a pesar de que los efectos médicos no están tan claros, ya que las personas vacunadas también pueden transmitir el virus, pero aparentemente con menor intensidad. No obstante, no hay que tener muchas esperanzas de que las nuevas medidas puedan ser anuladas en los tribunales. Irónicamente, la ley fundamental de la UE también estipula para la mayoría de los derechos de los ciudadanos que están sujetos a las «leyes nacionales» o al «interés público».

Desde la perspectiva de la ética racional de la acción humana desarrollada por Murray N. Rothbard, la campaña de vacunación obligatoria de Macron parece aún más problemática. En el centro de la teoría libertaria de Rothbard se encuentra el concepto de los derechos de propiedad que deben guiar todos los aspectos de la acción humana. El derecho de toda persona a poseer su cuerpo físico y los bienes naturales transformados con su ayuda representa una regla ética absoluta y determina todos los derechos humanos. Rothbard muestra de forma muy convincente que todos los derechos humanos deben basarse en los derechos de propiedad. De lo contrario, las libertades individuales corren el riesgo de ser relativizadas y debilitadas en nombre del interés público y de otras políticas. En una sociedad libre basada en la cooperación pacífica y las relaciones interpersonales voluntarias, la agresión se produce cuando alguien invade la propiedad de otro—ya sea la persona o los bienes que posee—sin el consentimiento de la víctima.

En el caso que nos ocupa, los agresores de la cooperación social pacífica no son ni los vacunados ni los no vacunados, a no ser que alguien ponga en riesgo a propósito la salud o la propiedad de otra persona. Esto no significa que no se pueda impedir a alguien el acceso a determinados locales o actividades cuando sus legítimos propietarios establezcan normas sanitarias preventivas, pero la extensión generalizada por parte de Macron del pase sanitario a actividades y negocios que no son 100% propiedad del Estado representa una invasión flagrante del derecho de propiedad y discrimina a las personas no vacunadas. Y aunque Francia está lejos de ser un paraíso del libre mercado, la gran mayoría de los centros comerciales, cafés, restaurantes, cines, teatros y otros lugares culturales son de propiedad privada. La propiedad privada se encuentra también en los sectores de la sanidad y el transporte, aunque a menor escala. No es difícil imaginar el descontento de las empresas privadas ante el importante impacto económico negativo del edicto de Macron.

Rothbard defiende la validez de su teoría también en casos extremos, las llamadas situaciones de bote salvavidas, y la lógica se ajusta también a la pandemia del covid-19. Se afirmaba que ninguna teoría de los derechos absolutos inviolables podía funcionar correctamente en situaciones de crisis extrema. Sin embargo, Rothbard replicó que la aparente guerra de todos contra todos en una «situación de bote salvavidas» se debe precisamente a que los derechos de propiedad no han sido bien definidos. Si la propiedad y las normas que rigen una propiedad están claras, se puede encontrar una solución no violenta incluso en una situación de crisis. Aunque esta solución pueda parecer dura para algunos, y no cumpla con todos los valores morales personales, desgraciadamente no hay otro principio de asignación de la propiedad que sea más tolerable o que pueda avalar una teoría coherente de los derechos humanos. La controversia y el descontento que ha suscitado la ampliación de la tarjeta sanitaria obligatoria en Francia demuestran una vez más la validez de la teoría de Rothbard.

Conclusiones

Lejos de ser un billete hacia la libertad como lo presenta el presidente Macron, el pase sanitario obligatorio del gobierno está debilitando aún más las libertades fundamentales de los franceses. También crea una división artificial entre los vacunados y los no vacunados, causando resentimiento y socavando la cooperación social pacífica. Sin embargo, la nueva normativa aún podría ser revocada. De este modo, Francia tendría la oportunidad de hacer honor al famoso lema de su revolución.

  1. Italia hizo obligatoria la vacunación para el personal sanitario a finales de marzo y hasta ahora había sido la excepción. Grecia también ha anunciado que seguirá su ejemplo.[]
  2. Lo que significa que el porcentaje de vacunados debería ser significativamente inferior al umbral de inmunidad. Incluso el Dr. Fauci, de la línea dura de la provacunación, estimó en una ocasión que no todo el mundo, sino entre el 75 y el 85 por ciento de las personas, tendría que vacunarse para alcanzar la inmunidad de grupo.[]
  3. En EEUU y otros países, las vacunas de covid-19 sólo han recibido hasta ahora la autorización de uso de emergencia.[]

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Lituania desafía al Partido comunista Chino: Taiwán abrirá la primera embajada de Europa en Vilna

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El 20 de julio de 2021, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán anunció que abrirá una oficina de representación en la capital de Lituania que será la primera ‘embajada’ en Europa que lleve el nombre de la isla, desafiando la política de ‘una China’ del PCCh.

Según Taiwan News, el ministro de Asuntos Exteriores, Joseph Wu, dijo que el nombre de la nueva oficina será ‘Oficina de Representación de Taiwán en Lituania’ y será la primera oficina de este tipo en Europa que tendrá “Taiwán” en el nombre.

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Comúnmente para evitar fricciones diplomáticas con el régimen comunista chino, las autoridades del gobierno taiwanés siempre han utilizado formas indirectas para nombrar sus oficinas de representación en países que mantienen relaciones con China.

Según el medio propagandístico de Beijing, Global Times, el nombre de ‘oficina de representación de Taiwán’ muestra la ‘intención maliciosa’ de Lituania que afecta a la base de los vínculos con China, y que ‘viola’ el principio de ‘una sola China’ con el que el PCCh reclama soberanía sobre Taiwán.

En su editorial el Global Times, el PCCh amenazó a Lituania.

“… si Lituania sigue por el camino equivocado, puede llevar a la ruptura de los lazos diplomáticos entre los dos países, ya que el principio de una sola China es la base de China y el fundamento político de todos los países para tener lazos diplomáticos con China”.

Pero según Breitbart, Dovilė Šakalienė, miembro del Partido Socialdemócrata en el Parlamento lituano, las amenazas del PCCh no van a lograr nada.

“No debemos dejarnos intimidar por China… no debemos tener miedo de desarrollar relaciones con otro país porque alguien nos amenace”, dijo la parlamentaria.

“Hemos sido amigos de Taiwán durante muchos años, a nivel parlamentario y gubernamental, y creo que para todo el mundo, o al menos para el mundo libre, Hong Kong fue una lección horrible y creo que también fue una revelación para Taiwán”, aseguró, refiriéndose a cómo el PCCh violó el acuerdo con el gobierno británico y se devoró las pocas libertades civiles de los hongkoneses cuando aprobó el año pasado la ley de seguridad nacional con la que, básicamente controla la isla.

Lituania como ex miembro de la Unión Soviética, conoce por experiencia propia lo que significa vivir bajo un régimen comunista y por ello entiende la rebeldía y la intención de ser una nación independiente de Taiwán.

“Vieron lo que significa unificarse con China, significa la muerte por estrangulamiento”, declaró Šakalienė. “No hace tanto tiempo que luchábamos por nuestra democracia, por nuestro derecho a mantener nuestra lengua y nuestra cultura. Fuimos engullidos por la Unión Soviética durante medio siglo. Así que hay muchas razones para apoyar a Taiwán: políticas, económicas, sentimentales y geopolíticas”.

La parlamentaria es hija de exiliados políticos que fueron perseguidos por el régimen comunista ruso y su comprensión del comunismo es claro y de allí nace su determinación de apoyar a Taiwán.

A principios de este año, Šakalienė presentó una resolución en el parlamento lituano para condenar el genocidio contra los uigures en la provincia de Xinjiang. Como consecuencia, el PCCh la sancionó, lo cual afectó la carrera diplomática de su esposo, que ahora no puede viajar a China, Hong Kong o Macao, explicó ella.

Šakalienė dijo que los campos de concentración donde el régimen chino somete a los uigures, y otros prisioneros de conciencia, son una copia de los gulags del régimen soviético, y que eso la motivó a presentar la resolución.

Otra ventaja de Lituania para desafiar al PCCh es que es el país europeo con la menor tasa de dependencia de China de todo el mundo.

Habiendo estado en África, la parlamentaria vio el impacto del proyecto de dominación global del PCCh, ‘un camino, un cinturón’ con el que el gobierno chino otorga ‘préstamos’ a países en desarrollo a cambio de construir infraestructura, pero finalmente cuando la deuda no puede ser pagada porque son economías débiles, el PCCh se apodera de tierras, aguas y recursos naturales de esos países.

Rechazando la idea de que Lituania pueda dejarse influir por los incentivos económicos de China, Šakalienė dijo:

“Entiendo que hay algunos problemas con la gente que sale de la cárcel, pero en general, una actitud sana hacia la cárcel es que no quieres volver, así que no, no tenemos nostalgia del comunismo”.

Alvaro Colombres Garmendia


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Orban responde a la UE con un órdago: preguntará en referéndum a los padres húngaros si apoyan “que se impartan sesiones de orientación sexual” a sus hijos “sin su consentimiento”

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El presidente húngaro lo explica claro: «El Parlamento y la Comisión Europea quieren que los activistas LGBT tengan libre acceso a nuestros colegios y guarderías y eso no sucederá, porque no es lo que Hungría quiere». ¡Bien por Orban!

La Comisión Europea inició recientemente sendos expedientes sancionadores contra Hungría y Polonia por promover leyes de protección a la infancia y limitación de la propaganda de ideología LGTBI.

En concreto, la ley húngara impide el adoctrinamiento a los menores con respecto a propaganda homosexualista y de cambio de sexo, así como la protección contra la pederastia y la pornografía. La ley abarca el sector educativo y señala que las clases de educación sexual en las escuelas “no pueden diseñarse para promover la segregación de género, el cambio de sexo o la homosexualidad”, recuerda Religión en Libertad.

Todo lo anterior pone de los nervios a la Comisión Europea porque ésta pertenece al Nuevo Orden Mundial, que quiere imponer leyes contrarias a la ley natural en asuntos como el derecho a la vida o la ideología de género.

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Pero el presidente húngaro Viktor Orban tiene las ideas claras y está dispuesto a proteger a los niños de su país de la propaganda de los activistas LGTBI en los colegios. Es decir, que Orban simplemente aplica el sentido común y la doctrina de la declaración universal de los derechos humanos, que en su artículo 26, punto 3, dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”.

La doctrina de la declaración universal de los derechos humanos, en su artículo 26, punto 3, dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”

 

El propio Orban lo explica muy bien: «El Parlamento y la Comisión Europea quieren que los activistas LGBT tengan libre acceso a nuestros colegios y guarderías y eso no sucederá, porque no es lo que Hungría quiere».

Por eso, Orban acaba de convocar un referéndum sobre la ley de protección de la infancia  -la ley que protege a los menores de edad de la ideología de género y por la cual el país está sufriendo desde hace semanas duros ataques- explicándolo con estas palabras: «Cuando la presión sobre nuestro país es tan grande, la única opción es que la propia gente de Hungría defienda a su nación». Y agrega: «Les pido que digan no a estos temas como dijimos que no hace cinco años, cuando Bruselas quería obligar a los inmigrantes a entrar en Hungría. Entonces, un referéndum y la voluntad común detuvieron a Bruselas».

Orban ha insistido en que las leyes húngaras “no permiten la propaganda sexual en jardines de infancia y escuelas, en la televisión y en la publicidad” y ha matizado que “Bruselas ahora está exigiendo una enmienda a la Ley de Educación y las normas de protección infantil”.

Para él, la UE se está quejando de que en Occidente los “activistas LGTBI van a jardines de infancia y escuelas, donde hacen comentarios de materia sexual”. “Aquí también quieren esto, por eso los burócratas de Bruselas están amenazando, iniciando procedimientos de infracción, es decir, abusando de su poder. El futuro de nuestros hijos está en juego, por lo que no podemos dejar de lado este tema”, ha agregado el mandatario magiar.

El futuro de nuestros hijos está en juego, por lo que no podemos dejar de lado este tema”, ha agregado el mandatario magiar

 

Además, ha recalcado que Bruselas sigue atacando claramente a Hungría, como lo ha hecho durante las últimas semanas, en relación con la ley de protección infantil. En el referéndum, los ciudadanos húngaros tendrán que responder a una serie de preguntas sobre la introducción de clases sobre orientación sexual en las escuelas, la promoción de “tratamientos de reasignación de género” para menos de edad, la disponibilidad de los mismos, la inclusión de contenido sexual “mediático” o la exhibición de contenido “relacionado con el género” ante menores de edad.

Las preguntas del referéndum húngaro serán las siguientes:

-¿Apoya que se impartan sesiones de orientación sexual a los menores de edad en los centros educativos públicos sin el consentimiento de los padres?

-¿Apoya la promoción del tratamiento de cambio de sexo en menores de edad?

-¿Apoya que el tratamiento de cambio de sexo esté disponible para los menores de edad?

-¿Apoya la exposición sin restricciones de los menores a los contenidos de los medios de comunicación de carácter sexual que puedan afectar a su desarrollo?

-¿Apoya la proyección a lo menores de contenidos audiovisuales sobre el cambio de sexo?


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Una nueva revolución maoista destruye a los Estados Unidos

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Sólo si MAGA regresa al poder en EU, ahora para “salvar a América”, Occidente tendrá una última oportunidad de dar la batalla contra los tontos útiles neo-maoístas woke que quieren arrodillar a un gran país.
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Los nuevos supremacismos son socialistas. Son las más recientes y eficaces estrategias de la izquierda internacional para devorar las estructuras, instituciones e ideología que representan las columnas de Occidente: la cristiandad, la familia, la Patria.

Los nuevos supremacismos homosexual, negro y feminista -todos de izquierda radical-, son la alfombra roja para la llegada del supremacismo comunista chino, que de la mano del gobierno woke de Joe Biden y Kamala Harris, socavan a América dejándola vulnerable ante la influencia del Imperio Rojo.

Los nuevos supremacismos son socialistas. Son las más recientes y eficaces estrategias de la izquierda internacional para devorar las estructuras, instituciones e ideología que representan las columnas de Occidente: la cristiandad, la familia, la Patria, la libertad de expresión y los derechos humanos.

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La izquierda internacional está dominada y apadrinada por la nueva hegemonía geopolítica de China, que lucha a través del poder suave (Joseph Nye) para extender su brazo, adentrándose en las venas de Estados Unidos, América Latina -y el resto del mundo.

El Gran Dragón Rojo posee una vasta experiencia en aplicación de métodos de dominación a través del biopoder (Michel Foucault) y del psicopoder (Byung-Chul Han), como los que ha implementado desde hace décadas en sus políticas públicas.

Por ejemplificar, la inaceptable imposición estatal de tener un solo hijo —vigente hasta 2015—, la incitación al aborto, y la velada posibilidad de escoger el sexo del bebé -que derivó en el nacimiento 30 millones de varones, ya que las niñas habrían sido abortadas masivamente-.

Sobra recordar que en China no existen los derechos humanos. No hay libertad de expresión, ni las mismas redes sociales que en el resto del mundo, ni se tolera a los disidentes del comunismo, ni hay pluralidad de partidos políticos. Sólo hay un partido, el que está en el poder, y es comunista. Ese es el esquema chino. ¿A quién en su sano juicio podría gustarle importar esto a nuestro continente?

Para llegar a este nivel asfixiante de control estatal sobre el individuo, China echó mano de varias estrategias. Una de ellas fue la llamada revolución cultural de Mao Zedong, que implementó medidas draconianas basadas en el fanatismo de jóvenes a sueldo en la Guardia Roja, que emprendieron una persecución política contra todo el que no comulgara con el dictatorial y castrante comunismo chino.

Esto podía incluir a sus propios padres, sometidos a esa gran “limpieza ideológica”. Resultado: cerca de 4 millones de muertos, 40 millones de desplazados.

Fue una gran cacería de brujas monumental al pensamiento distinto. Esa infame purga se dio en el terreno cultural, por lo que debe asumirse como una vertiente de combate que hoy se aplica como poder suave.

Y es ese mismo poder suave, no militar sino cultural, el que hoy tiene fragmentado a Estados Unidos en una lucha de los wokes contra los patriotas. ¿Quién se beneficia de esta polarización? China, por supuesto.

El Partido Comunista Chino (PCCh) no puede sino ver con muy buenos ojos la nefasta revolución progresista, un movimiento similar a la revolución cultural maoísta, expresado claramente en la muerte civil, y en la cultura de la cancelación de quien piensa diferente. Y ya sabemos en qué podría derivar todo esto si los patriotas se quedan con los brazos cruzados.

Para la revolución cultural china maoísta que inicia en 1966 y culmina en 1976, había 5 categorías de personas a las que había que perseguir y destruir, por ser enemigas: los terratenientes, los campesinos ricos, los contrarrevolucionarios, las “malas influencias, y los Derechistas. Hoy los progresistas que bien podemos considerar neo-maoístas, tienen una lista similar para etiquetar a quienes hacer la guerra: El derechista, el patriota, el hombre y la mujer blancos, el heterosexual, y el religioso.

Los nuevos supremacismos son parte de la cultura progresista, del movimiento woke, por lo que deben ser contextualizados en su dimensión económica como grandes negocios para diversas industrias. Y que al mismo tiempo que se fortalecen con las jugosas ganancias millonarias, cumplen con la función de enfrentar a la ciudadanía según su preferencia sexual, raza, o sexo.

El debilitamiento de las estructuras sociales y de las instituciones en EE. UU. supone una revolución woke con estrategia marxista y táctica de Gramsci. De Marx porque incita al odio y la división, pero ya no sólo por clase social, sino por otras categorías, culturales. En ello va la carga de Gramsci.

El supremacismo negro usa la narrativa de que todo afrodescendiente es una víctima que hoy merece privilegios por compensación, no por sus acciones, y que todo blanco es un opresor, también con independencia de sus actos, sólo por su raza.

Además, este supremacismo es por supuesto racista en la medida en que coloca como centro de toda política pública a los afro-americanos, como beneficiarios, y del debate en la opinión pública, como héroes cuyas vidas importan más que las de cualquier otra raza. Si esto no se da en esos términos, los que esos activistas desean, la supuesta opresión continúa.

El supremacismo homosexual sirve para minar los cimientos de la familia natural. Enfrenta a homosexuales contra heterosexuales, en una lógica según la cual los primeros ya han sido liberados de la opresión «heteropatriarcal», y pueden vivir su libertad.

La dictadura woke pareciera sugerir que ser homosexual es algo intrínsecamente muy positivo para el desarrollo del bien común.

El supremacismo feminista radical confronta a mujeres contra hombres, y busca destruir también la religiosidad por ser supuesta responsable de la opresión femenina, y a la familia natural, por ser la jaula donde la mujer es una esclava.

Deducciones delirantes que generan hoy mujeres solas, acaso con cierta solvencia económica, pero incapaces de relacionarse de forma sana con los varones, a quienes ven como responsables de todos los males del mundo.

Ante el incremento de la propaganda de estos supremacismos, encuestas muestran que los votantes demócratas se han movido entre 10 y 35 puntos a la izquierda en temas como aborto, y migrantes, en los más recientes lustros. Los republicanos se han movido sólo un poco a la derecha.

Biden ha sustituido el viejo liberalismo por la cultura woke planteada como política pública transversal en las ramas de la ideología de género y la identidad racial, es decir, el supremacismo negro, gay-trans, y feminista.

Esto ha generado que se acentúe el Blexit, y el Latinexit, el fin de la simpatía de millones de afrodescendientes y de latinos por el Partido Demócrata, por la institucionalización de los radicalismos.

La mayoría de los latinos somos de cuna católica, o cristiana, por lo que la extrema izquierda que hoy protege Biden y su partido causan pánico o franca repulsión. Si los latinos han migrado a EE. UU. en mucho es porque en sus países se impuso el socialismo y vienen huyendo de sus miserias. No quieren saber nada de ese régimen que empobrece, pero tampoco de sus recientes adiciones y diversificaciones ideológicas, como lo son estos nuevos supremacismos y sus venenosas narrativas para dividir a la población, auspiciar el odio entre ciudadanos y buscar un control político y beneficios electoreros.

Un intelectual a quien respeto, y con quien he conversado sobre los puentes que unen al movimiento woke con Mao y su revolución cultural, me pregunta dónde quedó la vieja animadversión entre patriotas del movimiento MAGA y los titiriteros del llamado “Nuevo Orden Mundial”, a quienes supuestamente se les hacía responsables de haber financiado a todo la diversidad progresista.

La agenda Bildelberg, Soros, entre otros, dónde quedarían en tu análisis, me pregunta. Pero no veo contradicción alguna, le respondo. Esos globalistas efectivamente han financiado una agenda para el así llamado Nuevo Orden Mundial.

Es decir, para imponer un gobierno global, una moneda, una “religión” o culto, y diluir las fronteras, socavar la moral y controlar a las naciones a través de organismos internacionales que ya existen. (Y que claramente ostentan esas banderas, como la ONU, que usa arcoíris de la “diversidad sexual”, en sus redes sociales, por sólo poner un ejemplo).

Mi respuesta es que tales globalistas trabajaron sin desearlo para el Partido Comunista de China, para el Imperio Rojo que les está ganando visiblemente la carrera hacia la hegemonía mundial.

Esos conocidos globalistas usaron las diversas caras del progresismo como frentes de lucha para imponer su sistema, pero no les dio tiempo de alcanzar plenamente sus metas y hoy China se ve beneficiada por el trabajo de demolición de las columnas que sostienen a Occidente, que hicieron estos ambiciosos dueños del dinero a escala mundial, en connivencia con Wall Street, la mainstream media, Hollywood, el Big Tech, el Big Pharma, el Partido Demócrata, miles de ONG como Planned Parenthood, y políticos e intelectuales a sueldo.

Dicho de otra manera, “nadie sabe para quién trabaja”. Pero los globalistas occidentales, por poderosos que son, no pueden vencer a China, sólo le alfombraron el camino y son cómplices junto con Biden del declive económico y de la locura progresista que afecta hoy a Estados Unidos.

A decir verdad, sólo si MAGA regresa al poder en EU, ahora para “salvar a América”, Occidente tendrá una última oportunidad de dar la batalla contra los tontos útiles neo-maoístas woke que quieren arrodillar a un gran país, y desean verlo arder, sólo por su grave resentimiento psico-social.

 

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Raúl Tortolero


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