Internacional
Aplaudan la «libertad democrática» de Occidente: Dirigente AfD en Alemania recibió una multa por denunciar que los inmigrantes africanos violan mujeres… Y Elon Musk no da crédito
La política alemana del partido AfD, Marie-Thérèse Kaiser, fue condenada y multada por más de 6.000 euros. ¿Su delito? Publicar estadísticas que muestren que los inmigrantes afganos están cometiendo agresiones sexuales de manera desproporcionada en Alemania.
El tribunal regional de Verden, en Baja Sajonia, sentenció a la líder del AfD de Rotemburgo, Marie-Thérèse Kaiser, por incitación al odio, luego de que la joven dirigente de derecha de 27 años fuera declarada culpable en la audiencia de apelación del lunes por denunciar a los inmigrantes afganos por violaciones desproporcionadas contra mujeres alemanas.
Dentro de su sentencia, tendrá que pagar 100 días de multa, por un valor de 60 euros por día, un total de 6.000 euros. La insólita condena, fue especialmente cruda porque le dejaron antecedentes penales en su historial.
La acusación se basó en una publicación que Kaiser había difundido en sus cuentas de redes sociales en agosto de 2021, denunciando que los afganos en Alemania son desproporcionalmente responsables de violaciones en grupo. En ella, escribió: “Refugiados de Afganistán; Alcalde del SPD de Hamburgo por su aceptación «no burocrática»; ¿Acoger la cultura de la violación en grupo?«.
El veredicto también ha llamado la atención del dueño de X y TESLA, Elon Musk. Retuiteó una publicación que resumía el castigo y escribió: “¿Estás diciendo que la pena se impuso por repetir estadísticas gubernamentales precisas? ¿Hubo algo malo en lo que dijo?«.
El motivo del mensaje de Kaiser fue a partir de las declaraciones del primer alcalde de Hamburgo, Peter Tschentscher, que anunció que acogería a 200 trabajadores locales afganos en Hamburgo. La política de AfD justificó su preocupación por la inmigración descontrolada con estadísticas y advirtió sobre violaciones por parte de “masas culturalmente ajenas”.
Antes de la audiencia en el tribunal de distrito, Kaiser dijo: “La mera mención de números, datos y hechos debe ser declarada delito penal simplemente porque el establishment se niega a aceptar la realidad. No dejaré que me silencien”.
El juez Heiko Halbfas vio las cosas de otra manera el lunes: “Quienes atacan la dignidad humana no pueden invocar la libertad de expresión”, dijo mientras la fustigó por sus dichos. Según el juez, Kaiser creó deliberadamente una imagen en la mente de los demás que conducía al odio hacia un grupo determinado a nivel nacional.
Después del veredicto, Kaiser anunció su intención de apelar y expresó su consternación por el veredicto: le dijo a Junge Freiheit: «El mundo entero está asombrado por esta decisión de los tribunales alemanes. Después de que incluso Elon Musk se hiciera cargo de mi caso, he recibido numerosos mensajes de apoyo y consultas de prensa. La demanda de una forma de donar también es cada vez más fuerte«.
Y añadió: “Mi confianza en el Estado de derecho alemán volvió a verse gravemente afectada ayer, pero todas las cartas me dan valor y confianza”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
