Sucesos
Huye uno de los dos menores magrebíes detenidos tras la agresión sexual a una chica en Santa Coloma
Uno de los dos menores magrebíes que fueron detenidos el pasado domingo por su presunta participación en una agresión sexual en el metro de Barcelona huyó este lunes por la noche a la carrera cuando iba a ser trasladado a un centro de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA).
Según han informado fuentes de la DGAIA, los dos menores iban a ser recogidos en un vehículo este lunes por la noche en la Ciudad de la Justicia, donde declararon ante el fiscal de menores, y cuando iban a subir, uno de ellos emprendió la huida corriendo.
El otro menor ha ingresado en un centro de protección de menores de la DGAIA de la provincia de Barcelona y su comportamiento es normal, según las mismas fuentes.
Los responsables de Infancia y Adolescencia de la Generalitat han comunicado la fuga a los Mossos d’Esquadra, que están buscando al menor, sobre quien el fiscal de menores no había tomado ninguna medida cautelar más allá de ponerlo a disposición de la DGAIA para que lo tutelase e ingresase en un centro de acogida.
El juez ha acordado enviar a prisión sin fianza a cinco detenidos mayores de edad acusados de la agresión sexual a una joven y de intentar matar, tres de ellos, a su pareja con un arma blanca el pasado domingo, día 11, en una estación del metro en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).
Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el titular del juzgado de instrucción número 6 de Santa Coloma de Gramenet ha ordenado, tras la comparecencia de los cinco detenidos, su ingreso en prisión por un delito de agresión sexual sin acceso carnal y, en el caso de tres de los arrestados, también por un delito de tentativa de homicidio.
Los dos menores, que no habían pasado por los servicios de atención a la infancia de la Generalitat, formaban parte de los 15 detenidos por la policía local de Santa Coloma el pasado domingo tras la agresión sexual y vivían en una casa okupada del mismo municipio que ya ha sido precintada.
Tras declarar ante la Fiscalía de Menores quedaron en libertad bajo tutela de la Generalitat, aunque uno de ellos es el que huyó cuando iba a ser trasladado en un vehículo del departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias a un centro de acogida.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
