Sucesos
La Línea de la Concepción (Cádiz): Viola a su hijo de 19 meses y le contagia el virus del papiloma humano
La Policía Nacional ha detenido a un hombre de La Línea de la Concepción (Cádiz) por violar a su hijo de 19 meses y contagiarle el virus del papiloma humano. La alarma saltó el pasado mes de agosto cuando el servicio de pediatría del Hospital de la Línea trataban a un menor con un desgarro anal y una verrugas pequeñas en la zona, compatibles con una enfermedad de transmisión sexual. De inmediato sospecharon que podría tratarse de un grave caso de violación y alertaron a las autoridades, informa el diario «Europa Sur».
La Policía Nacional abrió de inmediato una investigación. Como suele ocurrir siempre en estos casos, las primeras sospechas recayeron en el entorno familiar del menor, por lo que sometieron a una exhaustiva vigilancia a sus padres. Los análisis de la víctima confirmaron que las verrugas eran consecuencia del virus del papiloma humano, contagiado vía sexual. En ese momento, la Unidad de Atención a la Familñia y la Mujer (Ufam) de la Policía Nacional solicitó al juzgado la autorización para que se le realizaran pruebas médicas a los miembros de la familia y determinar cuál de ellos tenía la enfermedad y, por tanto, era el responsable de la violación.
Los resultados médicos señalaron al culpable: el padre del bebé.
Con toda la información, los agentes procedieron a su detención el pasado 31 de octubre en su domicilio, en el que los agentes encontraron además 5.000 cajetillas de tabaco de contrabando. El detenido fue ingresado en prisión bajo la acusación de agresión sexual contra un menor en el ámbito familiar y otro contra la Hacienda Pública.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:37
PENA DE MUERTE, o castración química (o real), A ESTE HIPO DE LA GRAN PUTA.
¿Porqué en España no tenemos establecida la pena de muerte, como en todos los países REALMENTE civilizados?
Una sociedad tiene derecho a protegerse DE LAS ALIMAÑAS…
Ramiro
12/11/2018 at 19:20
PENA DE MUERTE, o castración química (o real), A ESTE HIPO DE LA GRAN PUTA.
¿Porqué en España no tenemos establecida la pena de muerte, como en todos los países REALMENTE civilizados?
Una sociedad tiene derecho a protegerse DE LAS ALIMAÑAS…