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Luis Enrique, en su regreso a la Selección: «Robert Moreno fue desleal; su ambición fue desmedida»
Luis Enrique Martínez ha sido presentado este miércoles como entrenador en su regreso con la Selección Española de fútbol. Antes de responder las preguntas de los periodistas ha querido aclarar en qué punto está su relación con su antecesor en el cargo, Robert Moreno: «El único responsable de que Robert Moreno no esté en mi staff soy yo, no es ni Rubiales, ni Molina ni la RFEF».
El desencuentro con Robert Moreno ocurre el 12 de septiembre: «Es el único día que me llama, y nos vemos en una reunión de 30 minutos en mi casa. Él me dice que quiere ir a la Eurocopa y luego se pondría de mi segundo. No me sorprende. No es algo que me pille por sorpresa, por los no acontecimientos en las últimas semanas. Intentando entender a la otra parte, entiendo que le haga ilusión ser seleccionador, que es la oportunidad de su vida, que es ambicioso, pero para mí es desleal, yo no lo haría. La ambición es buena, pero la ambición desmedida para mí es un defecto».
«Lo que le contesto a Robert es que no lo veo nunca más como segundo en mi staff y le digo que estoy fuerte, que tengo ganas de trabajar», prosiguió el técnico asturiano. «Acaba esa reunión de forma cordial y lo que hago es llamar a cada uno de los miembros de mi staff, quería que supieran de primera mano mi opinión y la de otra parte. Les digo que no quiero que nadie tergiverse mis palabras».
Y además
Jesús Casas, segundo entrenador de la Selección Española (SeFútbol)
Jesús Casas, segundo entrenador de Luis Enrique
Luis Enrique dejó muy claro «que no me he ofrecido nunca ni a la Federación, ni al Presidente ni a Molina, y nunca he dejado que terceras personas llamen en mi nombre».
También habló de una reunión que mantuvo, posteriormente en Zaragoza, -de la que informó El Partidazo de COPE- el pasado mes de octubre en la que le muestran la posibilidad de volver al cargo que dejó por motivos personales. «Me siento responsable, pero no orgulloso del modo en que ha acabado esta historia», finalizó Luis Enrique a este respecto.
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La figura del entrenador personal: de lujo exclusivo a necesidad real en la vida moderna
Durante años, la idea de contar con un entrenador personal estaba asociada a celebridades, deportistas de élite o, en general, a personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, esa percepción ha cambiado de forma radical en la última década. Hoy, el entrenador personal se ha consolidado como una figura clave para quienes buscan mejorar su salud, optimizar su tiempo y alcanzar objetivos físicos reales y sostenibles.
El auge del fitness, unido a una mayor concienciación sobre la importancia del bienestar, ha transformado el panorama. Cada vez más personas entienden que entrenar no consiste únicamente en “hacer ejercicio”, sino en hacerlo de forma inteligente, adaptada y segura, recurriendo a profesionales como un entrenador personal Bilbao, capaces de diseñar rutinas eficaces y sostenibles en el tiempo.
El usuario moderno busca resultados concretos: perder grasa, ganar masa muscular, mejorar su rendimiento o prevenir lesiones. Y ahí es donde entra en juego el entrenador personal, que aporta planificación, criterio técnico y seguimiento continuo.
Lejos de improvisar, estos profesionales diseñan programas individualizados que tienen en cuenta factores como la edad, el nivel físico, posibles patologías o el estilo de vida del cliente. Esto no solo mejora los resultados, sino que reduce considerablemente el riesgo de lesiones.
La personalización como valor diferencial
En un mundo saturado de información —y desinformación—, la figura del entrenador personal actúa como filtro. No todo lo que circula en redes sociales funciona para todo el mundo, y aplicar rutinas sin criterio puede ser incluso contraproducente.
Un buen entrenador personal no solo diseña entrenamientos. También educa. Enseña técnica, corrige errores, adapta cargas y ayuda a entender el porqué de cada ejercicio. Esta capacidad de personalización es, probablemente, su mayor valor.
Además, la relación directa con el cliente permite ajustar el plan en tiempo real. Si algo no funciona, se modifica. Si el progreso se estanca, se replantea la estrategia.
Más allá del físico: impacto en la salud y el bienestar
Aunque muchas personas recurren a un entrenador personal con objetivos estéticos, los beneficios van mucho más allá del aspecto físico. El entrenamiento supervisado tiene un impacto directo en múltiples áreas de la salud.
Trabajar con un profesional cualificado ayuda a entrenar de forma segura y eficiente, reduciendo el riesgo de lesiones y mejorando la adherencia al ejercicio, uno de los factores clave para obtener resultados reales a largo plazo.
A esto se suma un factor fundamental: la constancia. El entrenador actúa como elemento motivador y de compromiso, algo que muchas personas necesitan para no abandonar.
Entrenador personal vs. entrenamiento autodidacta
Con la cantidad de contenido gratuito disponible, es lógico preguntarse si merece la pena invertir en un entrenador personal. La realidad es que, para la mayoría, entrenar sin guía implica errores, estancamiento o incluso abandono.
El entrenamiento autodidacta puede funcionar en perfiles muy concretos, pero el entrenador personal optimiza el proceso: reduce el margen de error, acelera los resultados y aporta seguridad.
No se trata solo de entrenar más, sino de entrenar mejor.
La evolución del sector: hacia un servicio más accesible
Otro factor clave en el crecimiento del entrenamiento personal es la diversificación de servicios. Hoy no se limita a sesiones en gimnasio: existen entrenamientos a domicilio, al aire libre, online o en formato híbrido.
Esta evolución ha hecho que el servicio sea cada vez más accesible. De hecho, el entrenamiento personal se ha convertido en una de las opciones más demandadas dentro del sector fitness, consolidándose como una tendencia estable en España.
Cómo elegir un buen entrenador personal
No todos los entrenadores son iguales, y elegir bien es clave. Algunos aspectos importantes a valorar son:
- Formación y certificaciones oficiales
- Experiencia demostrable
- Capacidad de adaptación
- Comunicación clara
- Metodología estructurada
También conviene desconfiar de promesas irreales. Los resultados sostenibles requieren tiempo, constancia y un plan bien diseñado.
Una inversión en salud a largo plazo
Contratar un entrenador personal no es un gasto, sino una inversión en salud y calidad de vida. Mejorar la condición física, reducir molestias o ganar energía tiene un impacto directo en el día a día.
En una sociedad cada vez más sedentaria, contar con un profesional que guíe el proceso puede marcar una diferencia enorme. Todo apunta a que esta figura seguirá ganando importancia en los próximos años.
Porque, al final, cuidar el cuerpo ya no es una opción: es una necesidad.
