Europa
Armenia: una nación entera movilizada para defender su país, su religión, su cultura y su soberanía

Desde el 28 de septiembre la República de Armenia ha entrado en una guerra total por su soberanía frente a la invasión del Ejército de Azerbaiyán. No es la primera vez que estos países van a la guerra, pero el conflicto ya cumplió los 7 días y promete ser uno de los enfrentamientos más sanguinarios de los últimos tiempos.
Azerbaiyán reclama la región de Nagorno-Karabaj, también conocida como la República de Arstaj, que permanece bajo el control del Gobierno armenio desde 1994. La población de Artsaj, mayoritariamente armenia, entiende que su territorio es armenio y no azerí, por lo que resiste la invasión y pelea codo a codo con el Ejército armenio.
La profunda historia del pueblo armenio, estrechamente ligada al cristianismo, ha generado un fervor nacionalista en las últimas décadas que les ha permitido mantener su independencia, luego de siglos escapando de dictadores que los querían exterminar.
Es por esto que, cuando se supo de la inminente invasión azerí, cientos de miles de civiles en todo el territorio armenio se postularon para ingresar al Ejército y defender a su Patria. Reportes directos del país caucásico aseguran que casi no se ven hombres en las principales ciudades, ya que todos se unieron al frente de batalla.
Un caso trascendió en todo el mundo. El capitán de la selección de fútbol de Armenia, el defensor Varazdat Haroyan, que estaba cerca de firmar un contrato multimillonario con un club griego, decidió ponerle un alto a su carrera como deportista para sumarse al Ejército de su país.
“Su agente informó al propietario del club a través de un mensaje de texto que debido a los acontecimientos actuales en Artsaj, el central de 28 años está llamado a filas para servir en el ejército armenio”, aseguró la cuenta de Twitter de Hellas Football.
En los días pasados se viralizó un video de un veterano de guerra armenio, Shahé Adjemian, quien participó en el largo conflicto para la recuperación de los territorios de Artsaj entre 1988 y 1994. Con enardecidas palabras motivacionales, se dirigió directamente a los jóvenes soldados que irán hoy a una nueva guerra entre estos dos países vecinos.
Con la presencia de otros ex combatientes avalando las palabras de aliento, la arenga a la tropa que se dispone ir al frente empezó diciendo “el pensamiento, la preocupación de toda la nación armenia, de 10 millones de armenios de todas partes del mundo, noche y día, son ustedes. Todas las mañanas, cada armenio, cada madre, padre, hermana, hermano, cuando se despiertan, la primera preocupación que tienen es pensar qué ha sucedido ayer a la noche en la frontera”.
“No piensen que ustedes están solos en estas tierras desoladas. Los ojos, la mente y la preocupación de la nación armenia son ustedes. La frontera de nuestro país, el soldado, la fuerza de su brazo, es la preocupación de todos”, remarcó. “Ustedes deben permanecer fuertes, valientes, deben defender nuestras fronteras heroicamente y con honor, y continuar con esa tarea, como en su momento lo hemos hecho nosotros y nuestros compañeros que cayeron. ¡Gloria al ejército armenio! ¡Gloria al soldado armenio! ¡Gloria a todos los antiguos y nuevos héroes!”.
“Hoy nosotros, los defensores del país, tenemos la edad de los antiguos luchadores por la libertad: somos de la edad de sus padres, de sus tíos; con nuestra experiencia y sus habilidades, cuando haga falta nosotros estaremos al lado de ustedes. Los antiguos y los nuevos, todos mezclados, todos juntos.» La arenga finalizó refiriéndose directamente al ataque azerí: “Y cuidado con el día en que nuestros enemigos intenten pasar las fronteras. En una hora estaremos junto a ustedes, los enfrentaremos con nuestros pechos y que la primera bala nos pegue a nosotros. Porque ustedes se van a casar, tendrán hijos y formarán familia”. “¡Gloria a ustedes! ¡Gloria a Armenia! ¡Gloria al ejército armenio! ¡Viva!”.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.







