Opinión
Los idus… de abril
El próximo mes de abril puede ser el fin de la carrera político de Pedro Sánchez, el enterrador del PSOE, y fundador del PS, partido sanchista.
Será también el fin de bipartidismo en España, con un solo partido, el PPPSOE, o el PSOEPP, a elegir.
Supondrá también la llegada de un régimen de quinto partidos, con el PP, decreciendo, un PSOE hundido, CIUDADANOS, aguantando el tirón, un VOX triunfante, en relación con sus resultados anteriores, extraparlamentario, y un PODEMOS cuesta abajo y sin frenos.
Nunca un chalet había hecho tanto daño a un partido político. La credibilidad de los Ceaucescu españoles ha desaparecido, y es posible que los idus de abril también les pase factura.
Dicho lo cual, un país con cinco partidos principales, más los adosados autonómicos, por no decir abiertamente separatistas, de Cataluña, el País Vasco, y hasta Canarias, nos van a convertir en un Estado ingobernable, al estilo italiano.
Una castuza política profesionalizada, que no profesional, pues la mayoría no saben una o con un canuto, y son personas fracasadas en la esfera privada, muchos de ellos sin oficio ni profesión conocida, y que van saltando de partido en partido, cual saltimbanquis, pues lo único que quieren es chupar del bote… (ese bote que permitirá que los diputados cobren hasta el mes de junio, con la paga extra correspondiente, cuando las Cortes ya están disueltas y sólo deberían cobrar los diputados que trabajan realmente, y que son los integrantes de la diputación permanente).
La existencia de diputados cuneros, paracaidistas y tránsfugas, que convierten la política en una especie de prostitución, solo que las putas normalmente no engañan a sus clientes, y esta tropa, sí.
Un Estado en el que hay cinco administraciones distintas, superpuestas las unas sobre las otras, y de escasa, por no decir nula, eficacia: administración local, comarcal, diputaciones provinciales, gobiernos regionales o autonómicos y gobierno central.
19 Parlamentos, nada menos, entre nacionales, Congreso y Senado, y los 17 autonómicos.
Cuando estudié Derecho nos decían que en España había un millón de leyes y normas administrativas.
Ahora, fruto de esta diarrea legislativa y reglamentaria –tienen que hacer ver que hacen algo, y “justificar” así sus sueldos-, andamos por los tres millones de normas administrativas, que se dice pronto.
Un ¿Rey? que no sabemos dónde está ni a qué se dedica, un Ejército triturado, y convertido en un ONG internacional, prestando servicios en unos veinte países distintos al nuestro, con un coste económico millonario, mientras que nadie les encarga defender nuestra integridad territorial en Ceuta y Melilla, por ejemplo, en fin, para que seguir.
Que Dios nos coja confesados.Y, por favor, el último que apague la luz, que es un verdadero atraco.
Abogado y escritor.
España
Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».
Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.
Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.
De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.
Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.
Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.
¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.
El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más! ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.
