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Europa

Merkel subraya que Europa necesita a los inmigrantes porque traen prosperidad y reclama “más mano de obra de fuera”

Redacción

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Angela “Rebeca” Merkel está instruida en el odio a la población nativa alemana y la civilización de la que procede. Merkel es la principal abanderada de los planes sionistas para la sustitución demográfica en Europa. Para Merkel, igual que para el resto de la dirigencia europea, el problema radica en la existencia de alemanes que se resisten al suicidio y que reclaman una Alemania con raíces europeas.

La canciller alemana, Angela Merkel, fue muy aplaudida este lunes, en la cumbre migratoria de Marrakech, al subrayar que la Unión Europea «va a necesitar un mayor número de mano de obra cualificada de fuera» de ese territorio, en una encendida defensa de la emigración y del Pacto que este lunes se aprobó en la localidad marroquí.

Al final de su discurso, Merkel recibió una salva de aplausos de varios minutos de los delegados de los más de 150 países presentes en Marrakech, y a su salida de la sala el ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, dijo que la canciller «es valiente».

Burita se refería a la oposición que el «Pacto Global para la migración ordenada, segura y regular» ha despertado en numerosos países del centro de Europa y en la misma Alemania, que, sin embargo, no han hecho ceder a la canciller en su decidida defensa del documento.

«La emigración trae prosperidad», dijo Merkel, en respuesta a «las ansiedades y temores, más la información falsa que difunden quienes se oponen al pacto», añadió, antes de abogar en todo momento por el multilateralismo para afrontar esta realidad.

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Merkel reconoció que hay un importante flujo de emigrantes ilegales que transita por vías irregulares, pero ante esa realidad «no deben ser las mafias las que decidan cómo las personas cruzan las fronteras», sino que se necesita un marco regulatorio claro.

El Pacto que este lunes se firmó en Marrakech se compromete precisamente «a proteger las fronteras, expedir documentos convenientes para las personas y ayudar a la readmisión de los emigrantes que así lo deseen», explicó la canciller.

De forma nada casual, Merkel hizo alusión al propio pasado nazi de Alemania, «que causó gran sufrimiento», y recordó que entonces se respondió al nacionalismo exacerbado con el multilateralismo, que definió como «respuestas comunes a problemas globales».

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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