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España

Sánchez admite que está dispuesto a pactar de nuevo con los separatistas tras las elecciones generales del 28 de abril

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rehusado esta noche especular sobre pactos postelectorales tras las generales si bien no ha cerrado la puerta a ninguna de las posibilidades que se puedan plantear tras contar los votos el 28 de abril.

En una entrevista en TVE, Sánchez ha considerado que el 28 de abril «debería servir para unir a los españoles» y ha insistido en la necesidad de que los partidos sean capaces de hablar entre ellos.

Y a la pregunta de si no se cierra a pactar con el independentismo del mismo modo que recibió su apoyo en la moción de censura, el jefe del Ejecutivo ha señalado que tampoco se cierra a hablar con Ciudadanos, Podemos o el PP «en múltiples cuestiones» porque lo que necesita el país es «unirse en torno a los grandes proyectos».

Ha recalcado, no obstante, que «nunca ha habido acuerdo con los independentistas» a cambio del apoyo en la moción de censura, sino una «asunción de responsabilidad» por parte de la mayoría de los grupos parlamentarios que hizo prosperar dicha moción.

Sánchez, además, ha asegurado que en sus poco más de ocho meses al frente del Ejecutivo las iniciativas han salido adelante gracias a que se han logrado acuerdos «con todos y cada uno de los grupos», no solo los independentistas, también PP y Ciudadanos.

Horas después de que Ciudadanos acordase que no pactará ni con él ni con su partido tras los comicios, Sánchez ha lamentado el «cordón sanitario» que pone el partido de Rivera.

Y ha defendido hacer pedagogía y explicar que quien pone cordones es «excluyente con el sistema democrático» porque en este caso pretende excluir a los millones de votantes que tienen los socialistas.

Sánchez ha vuelto a explicar su decisión de adelantar los comicios porque sin presupuestos propios no se puede gobernar y «lo más sensato» y «lo leal» es darle la voz a los españoles.

Y si vuelve a formar Gobierno ha prometido que el Consejo de Ministros será «aún más abierto y con aportación de la sociedad civil y de referentes».

Pedro Sánchez ha considerado que en estos meses ha hecho «más justicia social» que en siete años del Gobierno de Rajoy, y ha recalcado que «tan importante» es lo que se ha podido hacer como lo que no, o bien porque no ha dado tiempo o bien por el «filibusterismo parlamentario de PP y Ciudadanos» que han impedido sacar adelante muchas iniciativas.

También ha vuelto a defender Sánchez su intento de diálogo con el independentismo y ha reprochado a PP y Cs que se hayan dedicado en este asunto a «desgastar al Estado».

«Hay partidos que viven del agravio territorial, quieren un 155 perenne porque quieren enquistar el problema en Cataluña», ha dicho Sánchez, quien también ha lanzado un reproche al independentismo, al considerar que tiene «pavor a sentarse a dialogar».

Y de nuevo ha subrayado que el documento que le presentó el presidente de la Generalitat, Quim Torra, es «inasumible e inaceptable» por parte del Ejecutivo.

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España

Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».

Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.

Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.

De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo  tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.

Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.

Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.

¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.

El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más!  ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.

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