España
Pablo Casado pide concentrar el voto al Senado en el PP para aprobar un 155 duro y sin límite de tiempo en Cataluña
El 28 de abril habrá dos elecciones: una al Congreso, para decidir quién es el futuro presidente del Gobierno, y otra al Senado, la Cámara que puede aprobar, o no, un nuevo 155 en Cataluña para poner fin al desafío independentista. En el PP han saltado las alarmas ante la posible pérdida de su mayoría en el Senado por la fragmentación del voto del centro derecha, que puede beneficiar de forma directa al PSOE. El sistema mayoritario que rige la elección de los senadores en las urnas premia al partido más votado, y la división del voto del PP, Ciudadanos y Vox podría dar un vuelco a la composición de esta Cámara.
La promesa de Casado de impulsar un 155 más duro y sin límite de tiempo, para devolver la legalidad y la libertad a Cataluña, podría caer en saco roto, aunque sea presidente del Gobierno, si no cuenta con la mayoría del Senado para aprobar las medidas, ha señalado ABC. Por eso, ante la posibilidad de que el PSOE se haga con esa mayoría y vete una propuesta para aprobar el 155, el líder de los populares hizo un llamamiento a los electores del centro derecha para concentrar el voto al Senado en el PP.
Ayer circuló entre los medios la posibilidad de que el PP y Ciudadanos llegasen a un acuerdo para presentarse de forma conjunta al Senado, y unificar así el voto. Fuentes de Génova negaron que esa opción esté sobre la mesa, «de momento». Si el partido de Rivera llama a la puerta, se le atenderá, pero siempre «con el liderazgo del PP».
El mensaje del presidente del PP para concentrar el voto se dirige a los electores del centro derecha, con independencia de su opción política para el Congreso. Los populares explicaron que el partido que gane las elecciones al Senado «será el que obtenga el 70 por ciento de los escaños» en esta Cámara. Por eso en este caso no cuentan los bloques de partidos ni los pactos posteriores, sino ser el primer partido en las urnas.
«Si no se concentra el voto en el Senado, aunque gobiernen las tres derechas, el PSOE vetará la aplicación del 155», avisan los populares en un mensaje que circuló ayer en la Junta Directiva Nacional del partido. «La ley electoral es así», advierten.
«Necesitamos una mayoría suficiente en el Senado», afirmó Casado ante la Junta Directiva Nacional del PP. Los senadores del PP serán conocidos como «los del 155». «Van a ser los senadores de la libertad en Cataluña».
Respaldo de los barones al líder del PP
Casado defendió el tono de su discurso frente a los que le acusan de «crispación», y subrayó que «moderación no es sumisión». «Lo moderado es hacer que se cumpla la ley y la Constitución, es no sostener vivo el chantaje ni llamarlo diálogo», avisó, en una Junta en la que los barones respaldaron de forma unánime a Casado y la idea de que el Gobierno de Sánchez «ha caído por el PP».
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
