Salud
Tener 10 o más parejas sexuales eleva el riesgo de cáncer
Tener un historial de 10 o más parejas sexuales está relacionado con un mayor riesgo de ser diagnosticado de un cáncer.
Lo revela una investigación publicada en «BMJ Sexual & Reproductive Health» que asegura que, además, en el caso de las mujeres, el número de parejas sexuales también se asocia con otras enfermedades crónicas a lo largo de su vida.
Los investigadores de la Universidad Anglia Ruskin de Cambridge (Reino Unido) han analizado el impacto potencial del número de parejas sexuales en las enfermedades crónicas. Así, recurrieron a la información recopilada para el Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento, un análisis de seguimiento de personas mayores de 50 años.
Durante el periodo 2012-13, los participantes respondieron a un cuestionario sobre el número de parejas sexuales que habían tenido. Un total respondieron 5.722 de las 7.079 personas: 2.537 hombres y 3.185 mujeres. Las respuestas se clasificaron en función de sus parejas sexuales: 0-1; 2-4; 5-9; y 10 o más parejas sexuales.
Las personas que señalaron haber tenido una mayor cantidad de parejas sexuales también tenían más probabilidades de fumar, beber con frecuencia y realizar una actividad física más intensa semanalmente.
Además, se solicitó a los participantes que calificaran su propio estado de salud e informaran sobre cualquier enfermedad de larga duración que afectara, de alguna manera, a su actividad rutinaria.
También se obtuvo información sobre su edad; etnia, estado civil, ingresos, estilo de vida y presencia de síntomas depresivos.
Alrededor del 28,5% de los hombres afirmó que habían tenido 0-1 parejas sexuales hasta la fecha; 29% entre 2-4; uno de cada cinco afirmó haber tenido 5-9; mientras que el 22% informó 10 o más. Las cifras, en las mujeres, fueron: menos del 41% entre 0-1; 35,5% entre 2-4; menos del 16% tuvo 5-9; y menos del 8% más de 10.
Las personas que señalaron haber tenido una mayor cantidad de parejas sexuales también tenían más probabilidades de fumar, beber con frecuencia y realizar una actividad física más intensa semanalmente.
Las mujeres que dijeron haber tenido 0 o 1 pareja sexuales, las que afirmaron habían tenido 10 o más, tenían un 91% más de probabilidades de haber sido diagnosticadas con cáncer
Cuando se analizaron todos los datos, surgió una asociación estadísticamente significativa entre el número de parejas sexuales y el riesgo de un diagnóstico de cáncer entre ambos sexos.
Así, en comparación con las mujeres que dijeron haber tenido 0 o 1 pareja sexuales, las que afirmaron habían tenido 10 o más, tenían un 91% más de probabilidades de haber sido diagnosticadas con cáncer.
En los hombres, los que informaron de 2 a 4 parejas sexuales tenían un 57% más de probabilidades de haber sido diagnosticados con cáncer que aquellos que informaron de 0 a 1. Y los que habían tenido 10 o más, tenían un 69% más de probabilidades de haber sido diagnosticados de un tumor.
Aunque se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa, los hallazgos coinciden con los de estudios anterioresIndagar sobre el número de parejas sexuales podría complementar los programas de detección de cáncer existentes al ayudar a identificar a las personas con un mayor riesgo
Pero, además, en el caso de las mujeres, aquellas habían tenido 5-9 o más de 10 parejas sexuales tuvieron un 64% más de probabilidades de tener una enfermedad crónica limitante que la que dijeron haber tenido 0-1.
Aunque se trata de un estudio observacional y, como tal, no puede establecer la causa, los hallazgos coinciden con los de estudios anteriores, que asocian las infecciones de transmisión sexual en el desarrollo de varios tipos de cáncer y hepatitis.
Los investigadores sugieren que indagar sobre el número de parejas sexuales podría complementar los programas de detección de cáncer existentes al ayudar a identificar a las personas con un mayor riesgo.
Sin embargo, los expertos no tienen una explicación sobre diferencia de género en el riesgo de enfermedades a largo plazo.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro
Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.
