España
11M: el día en el que explotó el régimen. Por Nemesio Rodríguez Lois
La alternancia bipartidista PP/PSOE saltó por los aires el 11M con la llegada de Zapatero. Lo siguiente ha sido una implosión que nos conduce al abismo.
Si consultamos en el diccionario veremos que la palabra régimen sirve para indicar la forma de funcionamiento de la organización política, social o económica de un Estado.
Nuestros amigos lectores estarán de acuerdo con nosotros en que, desde que, gracias a la Constitución del 78, se implantó en España la democracia inorgánica, esto dio paso a un nuevo régimen o sea una nueva forma de funcionamiento del Estado.
El nuevo régimen consistió en un sistema bipartidista en el cual dos fuerzas políticas pasaron a ser hegemónicas: Una izquierda moderada representada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y una derecha tibia representada por el Partido Popular (PP)
Debido a la nueva situación política, social y económica, PP y PSOE tenían el privilegio de comerse ellos solos todo el pastel.
Y fue así como, en el otoño de 1982, el PSOE se estrenó llegando a la Moncloa con un Felipe González que en todo momento se presentó amable, cordial y muy alejado de aquellos come curas que incendiaban iglesias y mataban sacerdotes durante la II República.
Por su parte, el PP a quien hasta 1996 le vino tocando la primera rebanada gracias a José María Aznar –padeciendo el complejo de que lo fuesen a catalogar como ultra- presentó también un rostro moderado.
El observador que desde afuera presenciase los movimientos de ambos partidos, muy pocas diferencias encontraría, tanto así que a nadie le extrañaría que llegase en día en que ambos integrasen una gran coalición.
El caso es que el Sistema (o sea, el nuevo régimen) funcionó y fue así como el PSOE pudo despenalizar el aborto sin que el PP dijera “esta boca es mía”
Por su parte, cuando al PP le tocó gobernar, mantuvo todo lo que el PSOE había aprobado e incluso permitió que en cine, teatro, prensa y diversos medios se fuesen propagando una serie de ideas y comportamientos muy alejados del pensamiento tradicional español.
Aparentemente se había producido el gran milagro de que, sin derramamiento de sangre, España pasara de un régimen autoritario a uno dispensador de todas las libertades.
Bueno, eso de “sin derramamiento de sangre” es un modo de hablar puesto que los brutales atentados de la ETA se encargaron de ir purgando a militares, empresarios y en general a todos aquellos que pudiesen ser un estorbo a la transición que llevaba hacia el nuevo régimen.
Aquellos años comprendidos entre 1982 y 2004 en los que PP y PSOE compartieron el poder como dos buenos hermanos se fue dando una revolución cultural que consistió en el cambio de mentalidad de todo un pueblo.
No había duda: En España se había implantado un nuevo régimen o sea una forma de funcionamiento del Estado que surgía de la Constitución del 78.
Sin importarle traicionar a sus votantes, tanto los de las rosa como los de la gaviota impusieron un “modus vivendi” que dio paso a una generación relativista, acomodaticia, apolítica y burguesa.
Todo parecía marchar sobre ruedas hasta que llegó el fatídico 11 de marzo de 2004…
Con motivo de los atentados de Atocha que nunca fueron debidamente aclarados, -aparte de los casi doscientos muertos- España hubo de soportar una tragedia aún mayor.
Y es que, a partir del llamado 11-M, las bombas que explotaron en Atocha reventaron también un régimen que había funcionado durante más de veinte años.
Ignoramos si esa fue o no la finalidad de aquellos atentados pero la realidad es que, a fin de cuentas, explotó el régimen anterior para dar paso a uno más radical.
Con la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, se imponen nuevas reglas del juego y se aprueban leyes que nadie antes hubiera imaginado como son la de la Memoria Histórica, la que permite el matrimonio de los homosexuales, la que restringe el derecho de los padres de educar a sus hijos, la que permite el cambio de sexo y otras más propias de un gobierno totalitario de extrema izquierda.
La llegada de Zapatero a la Moncloa no fue la simple llegada de un nuevo presidente sino que puso en marcha todo un proyecto que parece calcado del ideario de aquellos radicales de la II República.
El viejo régimen que había más o menos funcionado durante un par de décadas fue desechado para imponer uno de corte totalitario.
Y lo peor del caso fue que cuando, a fines de 2011, Mariano Rajoy llegó al poder –a pesar de tener mayoría absoluta- no derogó una sola de las leyes de Zapatero sino que más bien se dedicó a consolidarlas.
Ni duda cabe que todo esto provocó explosiones internas en ambos partidos y fue así como el PSOE salieron los radicales de PODEMOS en tanto que del PP brotaban CIUDADANOS e incluso VOX.
Tomando en cuenta que la causa de la causa es causa de lo causado, la explosión del 11-M no solamente acabó con el régimen anterior sino que –después de Zapatero y Rajoy- ha provocado la patética situación política que hoy padecen los españoles.
Aquel 11-M las bombas que hicieron explotar unos títeres que eran dirigidos a larga distancia, hicieron explotar también un sistema para dar paso a un camino que lleva al barranco.
España
Inútil y retorcida comparecencia de Sánchez. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hemos defendido en ocasiones que no hay transparencia en el sanchismo, ni siquiera en los cuarenta y dos viajes en Falcon a lugares de fácil evasión. Tampoco hay democracia y dudosa libertad».
En un par de artículos ya hemos hablado sobre aquella inútil e interesada comparecencia de Sánchez tras el apagón. Supo hacer el paripé para dar a entender que le preocupa la ciudadanía y su problemática, pero nunca más lejos de la realidad. Aludió a varios temas menos al que interesaba a la población, incluso no dudó en llenar tiempo vacío haciendo daño al prójimo. Cuatro demonios le suben la tensión a Pedro Sánchez: Santos Cerdán, Víctor de Aldama, Isabel Díaz Ayuso y la UCO.
Cuando le preguntan o mencionan a esos personajes, monta en cólera y seguramente le den taquicardias. Nadie creemos en el felón «Cum fraude» porque vemos en él a un trilero que se vuelve miserable cuando habla de Aldama y Ayuso. No me extrañaría que estos días hubiera aplaudido con las orejas al comprobar que la fiscal general del Estado, afín a Sánchez como García Ortiz, no aceptaba la propuesta del fiscal jefe Anticorrupción y Criminalidad Organizada en España, Alejandro Luzón.
Presidencia del Gobierno jamás llegó tan lejos. El odio, la venganza y el rencor son lo que más caracteriza al presidente Sánchez, incluso comete el atropello y la torpeza de hablar de Díaz Ayuso como terrorista y asesina. El maquiavelismo y el rencor carcomen al presidente más corrupto y mentiroso de la historia de España. No se atreve a nombrarla con tales adjetivaciones. Creo acertar si digo que la locura del momento le pierde porque no sabe la que se le viene encima; máxime si doña «lengua de trapo» fracasa en las elecciones andaluzas, que es lo más seguro y cuanto pronostican todas las encuestas. Hasta el CIS ya tiene miedo a seguir haciendo el ridículo.
Ha llegado un momento en que su equipo de vendidos informadores impide hacer preguntas al presidente llegado de las tinieblas de «Frankenstein» para instalarse en el infierno de EH Bildu y la tumba del independentismo. Tiene lo que merece, por eso no gobierna ni es coherente con lo que decía estando en la oposición. Es la vida parasitaria de un autócrata que aspira a eternizarse, si antes no se levanta el pueblo al que acompaña el sentido común y el beneplácito del lado positivo de la historia.
Pedro Sánchez no puede responder a ningún periodista serio, y no vendido al poder, con la Constitución en la mano porque la ha prostituido reiteradamente, de lo cuál es un gran especialista. Y no sólo la ha prostituido, sino que la ha vejado, retorcido y desamparado. Estamos acostumbrados a que los periodistas que alecciona el Gobierno y chantajea no pregunta lo que interesa a la ciudadanía.
Quienes hemos estudiado en profundidad los informes de la UCO, comprobamos que lo que se pregunta al presidente del Gobierno –las pocas veces que lo permite—son preguntas banales para no generar compromiso o ridículo presidencial añadido. Menos mal que ese no es el nivel del periodismo serio en España, aunque sí el corte de ciertas hojas parroquiales, que nada aportan a la información real. No tenía sentido su comparecencia porque casi todo eran justificaciones hasta llegar a decir que «él no se agarra al poder». ¡Y que tengamos que aguantar esas patochadas del galgo de Paiporta!
No entiendo que no se le pregunte por la corrupción de su gente (veremos si también la propia), la demostrada financiación ilegal del sanchismo, el caso Marruecos, las cuentas en República Dominicana, las corruptelas de su media naranja, la reiterada imputación y falsedad de su compañera, la negativa a colaborar con la Justicia, los reiterados insultos a los jueces y a las voces discrepantes o las amenazas al periodismo discrepante. Todo eso sí nos interesa a los ciudadanos, pero no los insultos vejatorios del vengativo ministro tuitero. Al final, tiene que ser gente seria y formada, como Ketty Garath y otros periodistas de investigación, quienes nos informen de toda la corrupción sanchista, los «juegos» con prostitutas, las saunas-prostíbulo, etc.
Hemos dicho en otras ocasiones que no hay transparencia en el sanchismo, ni siquiera en los cuarenta y dos viajes en Falcon a lugares de fácil evasión. Tampoco hay democracia y dudosa libertad. Lo que sí hay son reiterados intentos de represión a la ciudadanía y a los medios independientes. El PSOE no es una organización limpia, mucho menos transparente y creíble.
Ayer me contaba un socialista de la vieja escuela no sanchista que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenibles está desgastado y amortizado se mire por donde se mire, hasta el punto de que lo van a tener que destinar a sentarse junto a la fuente de la Plaza de Zorrilla, en la ciudad del Conde Ansúrez, cuatro horas diarias, y allí estará insultando a todo el que pase o se acerque a visitar la Academia de Caballería, el Campo Grande o la estatua dedicada a Colón, próxima a la estación de ferrocarril.
Otro ilustre socialista de Valladolid me decía que el domingo estaría Puente en unos grandes almacenes de la ciudad insultando a la gente. Éste es el aprecio que le tienen al «avestruz de Adamuz» los socialistas, que no sanchistas, en Valladolid. ¿Ha quedado claro que, si los incompetentes y cenizos volaran, no nos daría el sol?
