Opinión
20-N: Una fecha imborrable

…Y lo es porque es impagable. Solo lo que estorba por absurdo e intrascendente es borrable. Lo esencial en la historia personal, nacional e internacional es inolvidable por imborrable y en consecuencia impagable por el patrimonio de servicios heroicos que marcan futuro universal y en este caso, de universalidad católica por un triunfo sobre sus enemigos de la Cruz de Cristo y de su Reinado salvífico en todos los ámbitos de la especie humana.
¿Qué habría sido sin esa derrota del sionismo marxista-antiteo de repercusion europea y transcontinental? ¿Podríamos calcularlo?
Hay que exigir la reivindicación de la figura de Francisco Franco como providencial en la historia de la Catolicidad y de toda sociedad que se precie de culta y humanista. La barbarie de los eternamente perseguidores de Cristo, son las fuerzas del rostro oculto, las misma que le crucificaron y siguen en su diabólico propósito; nos habrían retrotraído al subdesarrollo en la ley del más fuerte.
Si a pesar de aquel triunfo que llevó Pío XII a condecorarle con la más alta honorificencia de la Santa Sede en la «Orden Suprema de Cristo» y a la Catolicidad universal (informada por la jerarquía española en aquella «Carta colectiva a todos los obispos del mundo», de fecha 1 de julio de 1937) reconociéndole la trascendencia providencial de aquella Cruzada de salvación (que no guerra civil), aún los poderes satánicos hacen estragos en la sociedad cristiana actual, qué habría ocurrido sin aquella barrera de heroísmo martirial y arrojo sobrenatural?
«Las prácticas religiosas casi diarias de Franco, tratan de esa época del 36, volviéndose más que antes hacia la religión cuando él y su familia habían sido recibidos en Tenerife con pintadas izquierdistas deseando su muerte. Sus fieles montaron guardia durante 24 horas a su alrededor. La intensificación de su vida religiosa, contribuyó a su vez a lo que acabó siendo un sentido de misión, especialmente providencial, manifestado en su labor nacional». («Franco, el perfil de la historia»-Stanley G. Payne).
Increíble el grado de ingratitud y perfidia contra esta figura y su pueblo católico levantado en armas al lado de la milicia, en aquella II Reconquista de la identidad secular de España y en defensa de Dios, la Patria y la Justicia,
«El PP abrió la caja de Pandora, siguiendo consignas masónicas, como se constató en una conferencia de Ferrer Benimeli, jesuita, masón (llamado ‘Danubio Azul’), sobre «Qué es la masonería», impartida en 2004 en El Alcázar de Sevilla. Reconocidos catedráticos masones de la Universidad y su rector hablaron con orgullo del avance de una ley que «desmontaría hasta los últimos vestigios del franquismo» (José María Manrique, «Afán».
En su testamento, Franco nos dice: «No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiano están alerta». Ahí está la profecía fácilmente suponible tras su muerte y asalto de los traidores, cobardes, vividores, chaqueteros y pasotas en una carrera anticatólica a cara descubierta.
«La Iglesia católica ha tenido en Franco a un hijo muy suyo, como San Fernando, Rey de España o San Luis, Rey de Francia. Aquellos que tratan de descalificarle buscan descalificar a la Iglesia» (Monseñor Guerra Campos).
Frente a los traidores, cobardes y revanchistas, los leales patriotas levantamos armas por Dios, la Patria y la Justicia. Dado lo lejos que está la jerarquía católica de cumplir la misión sagrada de cuidar su grey, rescataremos la carta de San Ignacio de Loyola a San Pedro Canicio: «Los pastores católicos que pervienten al pueblo, deberían ser castigados o al menos separados de la cura de almas, pues más vale estar la grey sin pastor que tener por pastor a un lobo».
¡Viva Cristo Rey!
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






