España
¿ERES ESPAÑOL? ERES IDIOTA: Una estudiante argelina mata a la anciana que la acogía en Sevilla quemando su casa
Ambas vivían juntas gracias a un programa de convivencia promovido por la Universidad de Sevilla.
La Policía Nacional ha detenido en Sevilla a una estudiante de nacionalidad argelina como presunta autora de un incendio en una vivienda de la capital hispalense, en el que ha fallecido la propietaria del inmueble a consecuencia de las graves lesiones sufridas.
La joven, que estudiaba en la Universidad de Sevilla, residía en el domicilio de la fallecida, de 80 años, gracias a un programa de convivencia del centro universitario que pone en contacto a estudiantes y a personas mayores o con diversidad funcional que ofrecen alojamiento.
El incendio se produjo la madrugada del 14 de enero y afectó únicamente a la vivienda donde se originó, gracias a la rápida intervención de los servicios de bomberos, que impidieron su propagación a otros domicilios colindantes, tal como ha informado la Policía Nacional en una nota de prensa.
La propietaria del inmueble resultó gravemente herida por quemaduras e inhalación de humo, llegando a entrar en parada cardiorrespiratoria. En un primer momento los servicios de emergencia pudieron revertir esa parada gracias a las maniobras de reanimación pero la mujer falleció después a consecuencia de las lesiones sufridas.
Investigación
Por las circunstancias observadas se pudo determinar que el incendio había sido provocado de manera intencionada por intervención humana, iniciándose la correspondiente investigación policial. Las pesquisas se centraron en la estudiante que residía en la vivienda con la víctima y que logró salir del inmueble cuando se produjo el incendio.
Como resultado de la investigación, se determinó la presunta participación de esta persona en los hechos, procediéndose a su detención como presunta autora de un delito de homicidio y otro de incendio. La detenida fue puesta a disposición judicial, decretándose su ingreso en prisión.
El programa de Convivencia de estudiantes universitarios con personas mayores, con diversidad funcional y familias monoparentales viene desarrollándose en la Universidad de Sevilla desde el año 1992, promoviendo las relaciones intergeneracionales en el marco de la convivencia, la ayuda mutua y la solidaridad.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
