Sociedad
Macarena Olona: la sorpresa de VOX
Macarena Olona se ha convertido en una de las mayores sorpresas políticas del último año. Y es que, tras su liderazgo de las listas de Vox por Andalucía y la mayoría absoluta de Juanma Moreno, la de Santiago Abascal decidía «desaparecer públicamente» por motivos de salud, para resurgir poco después con más fuerza que nunca. Fuerza que, sin embargo, no ha sido suficiente para convencer a los «Aristogatos» de Vox para mantenerla en el partido. Algo que, sin embargo, ha afectado más a la formación de Santiago Abascal, que al futuro político de Macarena Olona, tal y como demuestran las cifras de popularidad de dichos líderes.
Vox arrancaba en política hace unos años con una gran propuesta para todos los españoles: hacer una fuerte oposición contra los partidos de «centro» y, especialmente, contra las nuevas formaciones de izquierda, como es el caso de Podemos. Una promesa que parecía conquistar los votos de miles de españoles, que hacían que la formación de Santiago Abascal acabase teniendo representación parlamentaria poco después de su nacimiento.
Sin embargo, la polémica no ha abandonado nunca a la formación verde, especialmente, debido a algunos de sus contenidos, más conservadores. Unas críticas que parecen ir poco a poco haciendo mella en la formación de Santiago Abascal, que parece haberse quedado estancado en intención de voto, a pesar de que mantiene una presencia parlamentaria de la que no pueden disfrutar otras formaciones como Ciudadanos.
Tampoco la polémica parece haber dejado a la formación de manera interna. Especialmente, en los últimos meses, donde Macarena Olona ha sido la gran «señalada» de la formación. Más aún, desde que se postuló por Vox como la cabeza de lista por las elecciones autonómicas en Andalucía. Un «castigo» que está saliendo caro a la formación derechista.
VOX, PREOCUPADO POR LA FUERZA DE MACARENA OLONA
Clara era la tensión interna entre Macarena Olona y Javier Ortega Smith dentro de Vox. Una tensión que se potenciaba debido al espíritu «libre» de la política dentro de la formación, siempre fiel a sus principios, pero actuando como verso libre entre sus compañeros. Una tensión entre la política y el actual candidato de Vox al Ayuntamiento de Madrid que acababa provocando que Olona fuese la gran «elegida» para liderar las listas por Andalucía.
Una estratagema con la que el partido de Abascal no sólo ganaba una gran líder para las elecciones autonómicas, sino con la que también conseguían solventar, de algún modo, la tensión interna del partido en Madrid. Una solución que implicaba un claro «destierro» de Macarena Olona a tierras andaluzas, bajo la promesa andaluza.
Situación que acababa provocando la salida de la política de Macarena Olona, después de la mayoría absoluta conseguida por Juanma Moreno en Andalucía. Salida que se justificaba debido a razones de salud de la ex candidata, pero que dejaban un claro regusto agridulce en la formación. Algo que parecía solventarse con el regreso de Olona, más fuerte que nunca.
Sin embargo, pronto quedaba claro que Iván Espinosa de los Monteros, uno de los claros artífices de la salida de Olona, no iba a permitir su regreso a Vox. Un «cierre de puertas» que ha provocado que cada vez sean más las voces que auguran que Macarena Olona creará su propio partido más pronto que tarde. Una formación que, sin duda, supondrá un claro mazazo para el partido de Santiago Abascal.
LAS CIFRAS NO MIENTEN: LOS ARISTOGATOS NO PUEDEN CON OLONA
Y es que las cifras, tal y como ha podido saber este diario, no mienten. La fuerza política y social de la que goza actualmente Macarena Olona es difícilmente abatible por la «popularidad» de Santiago Abascal. Menos aún por el aprecio ciudadano hacia Iván Espinosa de los Monteros o el propio Ortega Smith.
Cifras aún más relevantes durante el verano, cuando Olona superaba las cien búsquedas en tendencia. Resultados muy por encima de Abascal o Espinosa de los Monteros, que apenas rozaban las diez búsquedas de forma conjunta.
Tendencias que muestran el craso error que cometió Vox permitiendo la salida, por la puerta de atrás, de Macarena Olona de sus filas. Una salida que ha llevado a Santiago Abascal a «castigar» a Ortega Smith por haber «quemado» a Olona en Andalucía. Un destierro que no sólo ha provocado el resurgir de Macarena Olona en la política nacional, sino que también podría suponer el principio del fin del apoyo en las urnas a Vox, liderado ahora por unos «aristogatos» que no parecen convencer, ni dentro ni fuera de su propia formación.
Bárbara Hermida.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
