Connect with us

Cine y Televisión

Sobre las ABCrepugnancias de otro liberal antifranquista (Carta abierta a Luis Ventoso)

Published

on

Laureano Benitez Grande-Caballero.- Como suele suceder, las más intrincadas ideas y los más complejos mecanismos del pensamiento humano son el matinal más adecuado para ser explicados y expresados por los medios más sencillos: un refrán, un cuento, una regla de tres, y hasta una simple canción infantil.

Recuerdo ahora aquella que explicaba la desdichada historia de cómo un niño va perdiendo uno a uno sus diez perritos, hasta que no le quedó ninguno: uno se perdió en la nieve, otro se comió un bizcocho, otro se mató de un brinco, el de allá se perdió en un teatro, y hasta hubo uno que fue atropellado por una bicicleta.

Traigo esta trágica historia a colación porque explica con absoluta precisión lo que me ha sucedido últimamente algunos personajes, de los cuales había creido –con mi todavía candorosa ingenuidad– que eran patriotas o derechosos, y que resulta que se me han muerto todos, pero con la diferencia respecto a la copla infantil en que todos se han muerto de los mismo: de repugnancia a Franco y al franquismo.

Ya tuve ocasión de dedicar un artículo al liberalísimo señor Inda, el que patentó en las redacciones el tema de la repugnancia. Pero, por lo que se ve, el virus tuvo éxito entre el personal de columnistas, porque el otro día volví a leer esa palabrería adjudicada a Franco en un artículo que firmaba en ABC su director adjunto, Luis Ventoso.

Luis Ventoso (ABC)

Luis Ventoso (ABC)

Vaya, mira por dónde, resulta que era asiduo lector de sus artículos, pero, tras su repugnancia confesada al Caudillo, pues le va a leer Rita la cantaora, y otro tanto invito a hacer a los patriotas que se precien de serlo. También he sido admirador de Inda, y ahí le tengo, en la más absoluta de las estacadas.

El artículo de marras lleva además un título muy sugestivo: “Franco y Cabra”. Ole y ole, porque a mí eso de Cabra no me sonó a pueblo andaluz salvajemente bombardeado por los rojos, sino que enseguida la imaginación me perfiló a un tal Millán Astray, con cuya colaboración fundó la Legión nuestro Generalísimo.

Woody Allen dijo aquello de que “cada vez que escucho a Wagner me dan ganas de invadir Polonia”. Pues bien, imaginen ustedes lo que me dan ganas de hacer cuando veo juntos a Franco y a una cabra.

Así que aquí tenemos otro ejemplar más de la casta de los “repugnadores”, de esos pobrecitos periodistas que sufren como locos cuando piensan en Franco, que les dan arcadas cuando se les menta el franquismo. Otro o invento más del pensamiento globalistamente correcto, que a la hispanofobia y a la cristianofobia ha añadido cum laude la “francofobia”, por la sencilla razón de que Franco, al ser un patriota y un católicos ejemplar, es la más perfecta Encarnación de la repugnancia que sienten por nuestra Patria y nuestra religión.

Yo, la verdad, no acabo de entender cómo un ser humano puede sentir repugnancia por otro, y mucho menos si el sujeto tachado de repugnante es un personaje como nuestro Caudillo, salvador de España, el que derrotó a una revolución comunista que pretendía hacer de España una dictadura del proletariado al estilo sovietico. Si yo hiciera una lista de todos los repulsivos personajes antiespañoles, anticatólicos, filoetarras, , filoindepes, etc. hacia los que siento una profunda aversión, pues me llevaría mi tiempo, pero mi raigambre católica me impide calificarles de repugnantes. Sin embargo, mi trabajo me cuesta, porque la chusma que controla hoy mi querida España es absolutamente insoportable.

Lo que si me da repugnancia es que columnistas como el Sr. Ventoso tengan que insultar a Franco para hacerse perdonar por la bancada roja su leve deje derechoso, que tampoco es para tirar cohetes. Y, que quieren que les diga, ¿cómo se puede llamar a un artículo firmado por un señor que se apellida Ventoso? Pues eso, y eso si es algo que me da repugnancia.

En fin, que entre los pseudopatriotas que te cobran hasta por darte los buenos días, y entre los articulistas repugnadores, pues me he quedado en cuadro, sin perritos, sin patriotitos ni derechitos.

También me da suma repugnancia –perdón, iba a decir asco– que este Ventoso sea director adjunto de un periódico que fue duramente represaliado por la Republica, desde sus inicios. Sin ir más lejos, el 30 de abril de 1931 el edificio de ABC de la calle Serrano fue incautado por el Gobierno republicano. El 30 de noviembre de 1932, un editorial denunciaba la represion: ” La suspensión gubernativa de ABC ha durado nada menos que tres meses y medio, ¡quince semanas!… Durante todos los gobiernos de seis reinados y de dos republicas se aplicó jamás a un periódico una sanción gubernagiva tan dura sin justificación legal”. Esta suspensión le costó al diario en el que Ventoso trabaja 2.400.000 pesetas de la época. Las cabeceras censuradas fueron innumerables, como aquella donde se prohibió dar noticia de la boda del infante don Juan de Borbon.

¿No le dan repugnancia estos ataques a su diario por parte de la Ley de Defensa de la Republica, señor Ventoso? Pues a mí me repugna que usted escriba en un diario que, si hoy sigue publicándose, fue gracias a nuestro Caudillo, pues durante la Guerra ABC fue totalmente controlado por los rojos en la zona frente populista.

Y, si quiere usted sentir verdadera repugnancia, asco y horror, lea la siguiente historia, que no es sino una más de tantas otras tragedias perpetradas por el repugnante Terror Rojo, ese horror que Franco derrotó, ese Apocalipsis que nuestro Caudillo detuvo, victoria que usted no dudo que también calificara con el adjetivo de “repugnante”:Buscando en una ocasión por internet , por donde podría andar un antiguo amigo al cual hacía muchos años que no tenía noticias de él , mi amigo se llama Juan Duarte de Malaga, ingeniero industrial antiguo empleado de la fábrica de amoniaco.

Pues bien encontré en internet la historia del beato Juan Duarte. Seminarista, casi un niño, a las torturas que le sometieron los rojos del pueblo parece increíble en la raza humana. Todo ello porque no decía “Viva el comunismo” en su lugar siempre que le obligaban decía “Viva Cristo Rey ”.

Le clavaban agujas por el cuerpo, le metían aguja debajo de las uñas, lo paseaban por el pueblo haciéndole escarnio y golpeándolo. Una vez le metieron en su celda a una joven golfa para que lo hiciera pecar, pero él se resistió, le cortaron el pene y los testiculos y esta golfa iba por el pueblo exibienlos y haciendo chistes. Al ver que no doblegaban su voluntad y su fe, lo llevaron al campo, allí le abrieron la barriga, la echaron gasolina dentro y le prendieron fuego, cuando lo recogieron unos vecinos del lugar para darle sepultura, tenía las piernas rotas”.

PD: Y ojo al dato, Sr. Ventoso, porque la Cabra tira al monte. Pues eso.

Continue Reading
Advertisement
Deje aquí su propio comentario

Deje un comentario

Por favor Login para comentar

Deja un comentario

  Suscribir  
Notificar
Advertisement

Publicidad

Advertisement

Publicidad

Lo más visitado

Copyright © 2018 all rights reserved alertanacional.es

A %d blogueros les gusta esto: