Opinión
¿A qué espera el Rey?

El desorden político y constitucional ha llegado a su punto álgido desde que se inauguro la transición del Estado Nacional del Generalísimo Francisco Franco al Estado Dinástico de Juan Carlos I. Desde entonces el Estado de derecho ha ido degenerando hacia el Estado de desecho. No hay más que ver el cumulo de desafueros y tropelías que se producen a diario y se acumulan “ad nauseam”, día si día también, mientras altas autoridades del Estado rehúyen cumplir con su deber e impartir las órdenes oportunas y necesarias.
Tan importante como lo que se hace es lo que no se hace; y es más que sospechosa la persistente dejación de funciones de quienes tienen el deber de ejercerlas, pues no se puede achacar siempre a la pusilanimidad, cobardía, o ineptitud. El jefe del Estado debería ejercer efectivamente de Jefe del Estado, pero se mantiene distante en el enfrentamiento entre patriotas españoles y enemigos de España. Parece que Felipe VI se ha olvidado de las esperanzadoras promesas que hizo solemnemente en las pasadas navidades, en su discurso al pueblo español. Tales promesas se han quedado en nada, y me pregunto si es porque el Jefe del Estado sigue un guion que él no ha escrito. Es una pregunta pertinente, y espero encontrar cumplida respuesta.
El ejemplo político más paradigmático e ilustrativo de la negligente -y punible-, dejación de funciones que estoy denunciando, ha sido Mariano Rajoy, cobarde y miserable hasta el final, pero también muchos otros políticos y altos funcionarios, en los altos grados jerárquicos de la pirámide estatal. A más poder, mayor responsabilidad y traición al bien común del pueblo español al que deberían servir.
Todo apunta a que desde muy arriba de la pirámide de poder mundialista -y de sus organismos supranacionales-, es desde donde procede el guión y las órdenes de subversiva ingeniería social para conducir a España hasta su suicidio nacional. Y desde el Rey hacia abajo todos los masones obedecen.
El Régimen del 78 ha sido una fase intermedia en ese proceso de transición desde el Régimen nacional de 1975 hasta la desintegración de la soberanía nacional del pueblo español. Buena parte de la Constitución Española lleva camino de convertirse en papel mojado, sobre todo en aquellos artículos que obstaculizan el proceso degenerativo y antinacional que estamos padeciendo con excesiva mansedumbre.
Me pregunto qué están haciendo, y donde están escondidos los miembros del Tribunal Constitucional ante tanto desafuero y delincuencia política. Me pregunto qué debemos hacer si la Constitución de 1978 no es aplicada por las autoridades para defender el Estado de Derecho como marco de seguridad jurídica e igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Me pregunto si realmente tenemos un Jefe del Estado –y comandante supremo de las Fuerzas Armadas-, o en la práctica solo tenemos una figura simbólica.
NOSOTROS, Partido de la Regeneración Social ha nacido para decir alto y claro lo que ocultan los medios de desinformación de masas controlados por el sionismo y las elites plutocráticas. Ellos son los verdaderos y últimos responsables de la degeneración social que pudre a la sociedad española y la lleva hacia el desastre.
NOSOTROS no toleramos ni transigimos con los enemigos de España, y haremos todo lo que esté en nuestras manos para darles batalla y derrotarlos. Para lograrlo necesitamos confluir en un solo vector de fuerza nacional, imparable, y capaz de hacer todo lo que se debe hacer.
A tal efecto solicitamos ayuda de todos los españoles de bien.
Únete a NOSOTROS
*Presidente Nacional de Nosotros (Partido de la Regeneración Social)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






