España
Abascal al conocer que cuatro de los acusados por la violación de Bilbao están libres: «Deberían estar cargados de cadenas y en un avión a Argelia»
Dos de los seis detenidos el pasado viernes por su presunta implicación en una violación grupal a una joven de 18 años en el parque de Etxebarria de Bilbao ingresaron este fin de semana en la prisión vizcaína de Basauri por orden judicial. Los otros cuatro detenidos han quedado en libertad con la condición de presentarse todos los días en dependencias judiciales.
Los hombres, magrebíes y de entre 18 y 36 años, fueron detenidos en la madrugada del viernes después de que una joven acudiera a un centro hospitalario donde relató haber sufrido una agresión sexual en grupo horas antes. La Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao ha reprochado a la justicia que haya dejado en libertad a cuatro de los arrestados y que los mismos puedan encontrarse con la víctima por la calle.
El líder de Vox, Santiago Abascal, tampoco entiende la orden judicial y ha escrito un tuit muy duro contra los acusados. «Deberían estar cargados de cadenas y en un avión a Argelia, para cumplir su condena allí y no regresar a Europa jamás.Y están en nuestras calles otra vez, riéndose, en libertad con cargos. Y la dictadura progre preocupada solo por la “xenofobia”. Qué asco», ha dicho incluyendo un vídeo donde se ve tres de los acusados instantes después de quedar libres.
En una de esas grabaciones, los jóvenes mantienen que ellos siempre tienen relaciones sexuales consentidas: «Los argelinos nos tenemos problema con las chicas», aseguran ante la cámara. ¿Y por qué fueron entonces detenidos? «Seis personas estábamos en el rio y (la policía) dijo todos, pues seis personas. El juzgado (ha dicho) que no son seis personas», dicen con gran dificultad al expresarse en castellano. Al final, enseñan a cámara un porro y asegura que la droga no es «mal». «¡Libertad! Hachís, droga no mal. Buena fiesta, agur», concluyen.
En la misma línea se ha expresado el portavoz adjunto de Ciudadanos y exdirector de la Policía Nacional y la Guardia Civil, Joan Mesquida, también con un comentario en Twitter. «Que se pudran en la cárcel pero en una cárcel de Argelia», comentó en un mensaje tras conocerse la violación a punta de pistola presuntamente protagonizada por jóvenes magrebíes de entre 18 y 36 años.
Según Mesquida, «los delincuentes extranjeros deberían cumplir condena en sus países de origen, basta ya de tener que mantener a esta gentuza que viene a delinquir».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
