España
Abascal hace un llamamiento a la movilización en las calles ante el «repugnante fraude electoral» de Sánchez
El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha acusado al PSOE de entregar España «sin freno al comunismo, con el que no iba a pactar, a ese que comenzó su carrera política paseándose por las herriko tabernas, que ha hecho de argamasa para que esta investidura sea posible, y a esos que tienen vínculos con todas las dictaduras narcoterroristas de Hispanoamérica». Asimismo, denunció el «repugnante fraude electoral» del proceso de elección de Pedro Sánchez.
Abascal ha subrayado que «hoy hemos constatado que el golpe de Estado vivo que se inició en octubre de 2017 en Cataluña se recrudece con el visto bueno de ETA, una traición del PSOE y la triste sumisión de Teruel Existe y Nueva Canaria».
El dirigente popular quisó dejar claro que, ante esta situación, «Vox hara una oposición sin cuartel en el Parlamento en los tribunales, en las calles y ya llamamos una movilización en todas las plazas y pueblos de España para el próximo día 12 de enero».
Ante la posibilidad de que se produzca un «tamayazo» el próximo martes en la segunda votación de investidura, Abascal señaló que «no vamos a hacer de adivinos ni preveemos que haya cambios porque tenemos que atender a lo que han dicho los portavoces en esta sesión de investidura». Sin embargo, sí que hizo un llamamiento «a la reflexión de los diputados electos para que no traicionen la soberanía nacional, asumir un pacto de quienes están al frente de un golpe de estado en Cataluña».
Abascal reiteró que «vamos a llevar ante la Justicia cualquier acto ilegal» y «vamos a presentar recursos de inconstitucionalidad porque tenemos un grupo de 52 diputados».
En relación a sus palabras de que el proceso de investidura es «ilegal e ilegítimo», Abascal afirmó que «evidentemente no tiene consecuencias porque la presidenta del Congreso está dispuesto a tolerar que diputados que se han conjurados y no han jurado contra la Constitución y hayan tomado posesión de sus actas, en ese setido hablamos de la ilegitimidad de los votos. Y en cuanto al carácter fraudulento nos referimos al engaño perpetrado por Pedro Sanchez que ha engañado a todos los españoles. Les dijo que no iba a pactar con los comunistas de Podemos, alertó de las gravísimas consecuencias de este pacto, dijo que no podría dormir y ha hecho una mortal pirueta y ha pactado con los separatistas y no ha dado ningún explicación».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
