España
Abascal: “No hay nada que negociar con un Gobierno que destruye las instituciones”
Abascal, al Gobierno: “No es ninguna víctima, sino el verdugo de millones de españoles que padecen la ruina, inseguridad y odio que trae el Gobierno”
El presidente de VOX, Santiago Abascal, se ha dirigido este domingo a los más de 80.000 españoles que abarrotaban la plaza de Colón de Madrid -en torno a 100.000 en el conjunto de la Nación-, en respuesta a la convocatoria de VOX para protestar contra el Gobierno Sánchez, “entregado a los enemigos de España y de las libertades de los españoles”.
Hemos cumplido con nuestro deber
Tras denunciar que “no existe en España ninguno de los pilares esenciales que un país necesita para mantenerse en pie y prosperar -no hay libertad, seguridad, no hay instituciones sólidas e independientes, no hay unidad nacional garantizada…- Abascal ha subrayado la obligación de reaccionar socialmente: “Hoy hemos cumplido con nuestro deber, y nadie nos lo debe agradecer. Estamos donde debemos estar”, ha dicho a los miles de ciudadanos que abarrotaban la plaza de Colón y a los que han llenado las plazas de distintas ciudades españolas.
Además, el presidente de VOX ha enviado un mensaje al Partido Popular recordándole que no caben pactos con Sánchez ni con los enemigos de España: “Nuestro deber es tener las cosas claras; no valen las medias tintas. Hay que levantar la voz en las calles, en los tribunales y no cabe tender la mano a quienes la han estrechado con los enemigos de España y el enfrentamiento.
Basta ya de mitos, de esos que nos dicen que hay un nacionalismo moderdo o un PSOE moderado. No lo hay. No es el sanchismo, es el PSOE de siempre”, ha recordado Abascal, que ha subrayado cómo el PSOE en bloque se levantó para votar a favor de derogar el delito de sedición. “Basta ya de engañar a los españoles diciendo que hay un PSOE bueno y uno malo».
Santiago Abascal se ha referido, además, a la permanente victimización de un Ejecutivo que ha convertido en “violencia política” llevarles la contraria. “Lo que hemos tenido que aguantar esta semana porque decir la verdad en el Congreso se ha convertido no ya en una osadía, ya es la antesala del delito: decir la verdad en el congreso es violencia”, ha denunciado el presidente de VOX que se ha hecho eco de la portada del diario de Prisa, El País, que titula este domingo con un: “La violencia verbal de VOX desborda el Parlamento”. “Dice El País que los partidos piden medidas par impedir la degradación del Parlamento. Si es justo lo que hemos pedido, que en el Parlamento no haya golpistas, no haya delincuentes que no juran la constitución…pero ¡cómo se atreven!”.
Nada que negociar
“Hemos visto como el Gobierno se victimiza, pero el Gobierno no es ninguna víctima, sino el verdugo de millones de españoles que padecen la ruina, la inseguridad, el odio y la falta de libertad que trae el Gobierno… Esa es la verdad que no callaremos ante ninguna amenaza”, ha dejado claro Abascal, tras repasar los ataques del Gobierno a la unidad de España y la soberanía nacional, con los últimos acuerdos -derogación del delito de sedición; expulsión de la Guardia Civil de Navarra; suelta de delincuentes sexuales a la calle tras la ley del ‘sólo sí es sí’ como máximos exponentes del legado Sánchez. “No hay instituciones sólidas e independientes. Padecemos un Gobierno inmerso en un proceso destituyente de España”, ha asegurado.
Por eso, ha dejado claro que “no hay nada que negociar con un Gobierno que destruye las instituciones”. “No hay nada que negociar con los socialistas; no hay nada que negociar con Pedro Sánchez. Sólo cabe combatirles, derrotarles, votar masivamente para echarles del poder”, ha dejado claro el presidente de VOX que ha apelado, una vez más, a la necesidad de que se consulte a los españoles sobre cuestiones trascendentes como la ilegalización o no de los partidos separatistas.
Responsables
Por su parte, el secretario del sindicato Solidaridad, Rodrigo Alonso, ha acusado al Gobierno de ser los responsables de que “una generación entera no pueda echar raíces y formar una familia; de la inseguridad en las calles; del adoctrinamiento en los colegios o de que los trabajadores y sus familias no puedan pagar la cesta de la compra, la factura de la luz o el depósito de combustible”.
“¿Y quién sufre todo esto?”, se ha preguntado Alonso: “Ellos -el Gobierno- no”. Porque, tal y como ha explicado, el Ejecutivo “tiene seguridad privada y va a los mejores hospitales o colegios privados. Los que pagan las injusticias somos nosotros, la clase trabajadora, la gente normal y corriente que lucha cada día por sacar adelante a sus familias”.
Además, el secretario general de Solidaridad se ha referido a UGT y CCOO para denunciar que, mientras “los autónomos cierran sus persianas y los trabajadores están condenados a la ruina, estos sindicatos corruptos, que están comprados con subvenciones millonarias, están callados y se llenan los bolsillos a costa de todos nosotros”. Por eso, para Alonso, UGT y CCOO “han traicionado a los trabajadores de España.
Sin embargo, “todavía hay esperanza ante la situación que padece nuestro pueblo”, ha dicho Alonso, tras asegurar que es necesario “formar parte de esta alternativa social -VOX-”, porque “es nuestro deber preservar todo aquello que construyeron nuestros padres en el pasado y batallar por el futuro de nuestros hijos”. Por ese motivo, “ahora que el sindicato Solidaridad está entrando en todos los comités de las empresas, y hemos conseguido sacar nuestra candidatura y presentarnos a las elecciones sindicales, vamos a luchar para defender a los trabajadores de la mafia y la corrupción sindical”.
En definitiva, “es el momento de levantar la bandera de la unidad, de la justicia social y de la solidaridad contra las élites, que son enemigas de las libertades y el bien común. Porque la Patria es la única defensa que tienen los trabajadores”, ha sentenciado Rodrigo Alonso.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
