Sociedad
Activistas invitadas por el Partido Demócrata tildan el aborto de ‘acto de amor’
El comité judicial del Senado de Estados Unidos se ha dedicado esta semana a recabar testimonios de funcionarios estatales, defensores del aborto y expertos legales y médicos sobre el impacto que ha tenido la revocación de Roe vs. Wade por parte de la Corte Suprema del país, decisión que ha permitido a algunos estados poder limitar o prohibir el aborto.
‘El aborto es un acto de amor’
La decisión de los jueces de la Corte Suprema, si bien ha sido recibida de manera entusiasta por parte del movimiento provida, ha desatado la furia entre los partidarios del aborto. Testigos demócratas que participaron en la audiencia del Comité Judicial del Senado llegaron a describir al aborto como un «acto de amor» y «autocuidado», recogió The Daily Wire.
La audiencia tenía como objetivo discutir el acceso al aborto y las consecuencias legales de la decisión de la máxima autoridad judicial del país sobre el fallo que devolvió la decisión de aprobar, prohibir o limitar el aborto a los propios estados. «El aborto es salud», dijo Sarah López, una testigo del grupo abortista We Testify. “Mi aborto fue la mejor decisión que he tomado nunca. Un acto de amor propio», aseguró.
Allie Beth Stuckey, comentarista política en The Blaze, una defensora de la vida, reaccionó al testimonio abortista de López a través de Twitter. Stuckey señaló que López dijo lo correcto al confesar que su aborto fue “un acto de amor propio”. “Se amaba tanto a sí misma, su conveniencia y su comodidad, que estaba dispuesta a matar a su hijo por ello», aseveró.
“My abortion was an act of self-love.” She’s correct. She loved herself, her convenience, and her comfort so much that she was willing to kill her child for them. That’s why the Bible says godless people in the end days will be “lovers of self.” pic.twitter.com/4NuLX5LTgo
— Allie Beth Stuckey (@conservmillen) July 13, 2022
En otro momento de la audiencia, la doctora Colleen P. McNicholas, trabajadora de la organización abortista más grande del país, Planned Parenthood, calificó el aborto como un «acto de amor». «El aborto es normal. Es un acto de amor. Y fundamentalmente es salud”, indicó McNicholas, quien se desempeña como directora médico en el negocio del crimen del aborto.
La Fundación Heritage, una organización clave en el movimiento conservador norteamericano, criticó las palabras de la médico abortista afirmando que el aborto «acaba con una vida humana inocente y es lo opuesto a la atención médica». «Mentir no lo convierte en tal«, señalaron desde la fundación.
This abortion advocate claims abortion is an «act of love.»
Abortion ends an innocent human life and is the opposite of health care. Lying does not make it so. pic.twitter.com/LO3GMNLgsQ
— Heritage Foundation (@Heritage) July 12, 2022
‘Hay hombres embarazados‘
Durante la audiencia del pasado martes, el senador republicano por Misuri Josh Hawley tuvo una discusión con la defensora del aborto y profesora de derecho de la Universidad de California en Berkeley, Khiara Bridges, quien se negó a decir que solo las mujeres pueden estar embarazadas y señaló a Hawley como «transfóbico».
“Muchas mujeres, mujeres cis, tienen capacidad para el embarazo (…). También hay hombres trans que son capaces de quedarse embarazados, así como personas no binarias que son capaces de quedar embarazadas», dijo Bridges. «Quiero reconocer que su línea de cuestionamiento es transfóbica… y abre a las personas trans a la violencia al no reconocerlas», acusó la profesora, y luego añadió que Hawley estaba «negando que las personas trans existen y fingiendo no saber que existen«.
Al día siguiente, el senador republicano escribió en sus redes sociales que, cada cierto tiempo, «la izquierda dice en voz alta lo que realmente piensa» y la discusión con la profesora «fue uno de esos momentos».
Carlos Rioba
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
