Internacional
Al fin, contraataque contra el racismo antiblanco. El nuevo gobernador de Virginia prohíbe la Teoría Crítica de la Raza en su primer día
El republicano recién asumido como gobernador de Virginia, Glenn Youngkin, firmó 11 acciones ejecutivas en su primer día en el cargo, entre las cuales se incluye la prohibición de la enseñanza de la Teoría Crítica de la Raza y el uso obligatorio de las máscaras en las escuelas.
Youngkin se propuso cumplir rápidamente con alguna de sus promesas de campaña y así lo hizo al abordar algunos de los temas candentes en Virginia. Entre ellos, destacó terminar con “el uso de conceptos divisivos en la educación pública”.
En un comunicado en el que presentó las órdenes ejecutivas, Younkin dijo:
“Los conceptos inherentemente divisivos, como la teoría crítica de la raza y su progenie, instruyen a los estudiantes a ver la vida solo a través de la lente de la raza y suponen que algunos estudiantes son consciente o inconscientemente racistas, sexistas u opresivos, y que otros estudiantes son víctimas”, advirtió el gobernador.
Luego, continuó diciendo que: “Esto niega a nuestros estudiantes la oportunidad de obtener hechos importantes, conocimientos básicos, formular sus propias opiniones y pensar por sí mismos”.
Youngkin es muy claro en su discurso antirracista, justamente lo que defiende es que los niños no se juzguen unos a otros por su color de piel. Y según argumenta, la Teoría Crítica de la Raza apunta a instaurar la idea de que existe un mundo dividido entre opresores y oprimidos, donde los blancos serían los opresores y los negros lo oprimidos, pretendiendo cargar con culpas a los niños blancos por sucesos del pasado, cuando la realidad era completamente diversa a la actual.
“Todos los principios de la teoría crítica de la raza, los bloques de construcción fundamentales para acusar a un grupo de ser opresores y a otro de ser oprimidos, de cargar a los niños de hoy por los pecados del pasado, de enseñar a nuestros hijos a juzgarse unos a otros en función de la color de su piel, sí, eso existe en las escuelas de Virginia hoy, y es por eso que firmé la orden ejecutiva ayer para asegurarme de que lo eliminemos de nuestras escuelas”, dijo.
El recién asumido gobernador también advirtió que no es necesario que exista una clase llamada Teoría Crítica de la Raza para que ésta se haga presente en las escuelas. Sus ideales son cada vez más aceptados entre algunos docentes progresistas y éstos se encargan de transmitirlos a los estudiantes de diversas formas.
En este sentido es que propuso aumentar la transparencia de las aulas, con el fin de que los padres y autoridades puedan realmente saber que es lo que están aprendiendo los niños en la escuela.
Específicamente, la orden ejecutiva encarga al superintendente de educación estatal que revise todas las políticas, programas, estándares académicos y planes de estudios dentro del Departamento de Educación para determinar si promueven o respaldan conceptos inherentemente divisivos como CRT.
La orden también prohíbe a cualquier empleado ejecutivo “dirigir u obligar a los estudiantes a afirmar, adoptar o adherirse personalmente a conceptos inherentemente divisivos”.
Otra de las órdenes ejecutivas firmadas, que cumple otra de sus promesas de campaña, busca empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones como por ejemplo decidir si sus hijos deben usar una máscara en la escuela o no.
Andrés Vacca
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
